2. COMPRENDER LA ANOREXIA
2.3. La relación madre-hija
Desde la perspectiva psicoanalítica no existe un modelo único o unificado sobre la etiología y carácter de los trastornos alimentarios. Se postulan diferentes teorías, pero una de las más importantes, quizá sea la que vincula las dificultades de la anoréxica en cuanto al sentido ambivalente de sí misma con la ambivalencia del vínculo madre-hija (Caparrotta & Ghaffari, 2006; Williams, 2009).
Se sostiene que para poder desarrollar su personalidad, las personas deben ser capaces de identificar sus necesidades durante el período de la infancia y para ello es necesaria la participación de la figura materna. Cuando ante las demandas del bebé la madre se escucha repetidamente a sí misma, no consigue facilitar el proceso de satisfacción y, lo que es más importante, genera en el bebé una experiencia de falta de confianza en el ambiente que lo deja a su merced. Cuando la inadecuación (desatención o hiperprotección) de la madre a las necesidades del bebé (hambre, frío, sueño…) es constante,
puede obstaculizar el desarrollo de una identidad personal suficientemente
Un gran número de investigaciones apuntan a una “patología de lo vincular”, que no permite una separación “sana” de la niña. Por el contrario, el desarrollo de un vínculo adecuado funcionaría como un factor de protección frente a la aparición de patologías como los trastornos alimentarios durante la infancia o la adolescencia (Betancourt, Rodriguez & Gempeler, 2007).
Hilde Bruch (1978/2002) afirma que estas formas de relación generan, bien confusión, bien indiferencia ante las señales corporales discriminatorias. Esto dificulta la capacidad para desarrollar vías de autosatisfacción eficaces, inhibe el proceso de integración de la imagen corporal y conduce a desarrollar un concepto de sí mismo deficiente e insignificante.
Por su parte, Kaplan (1996) propone como causa una detención del desarrollo: Sostiene que existió una dificultad de la niña anoréxica para separarse de la madre, de forma que al llegar a la pubertad no tiene recursos suficientes para hacerlo y persigue la vuelta a lo simbiótico. Sostiene, también, que existe una lucha amor-odio, entre la anoréxica y su familia, y en especial con su madre, a la que se aferra al mismo tiempo que trata de separarse de ella. El TCA se presenta entonces como solución a este dilema.
Más recientemente, las investigaciones de Liliana Mato (2010) apuntan a la enfermedad como recurso último de individuación frente a una relación de extrema dependencia con la madre, unida a una función paterna débil.
Con los primeros cambios corporales, el cuerpo de las chicas se vuelve redondeado, con curvas, asimilándose cada vez más al cuerpo de la madre con sus respectivos significados asociados, hecho que las anoréxicas desean alejar de ellas. Como advierte Burin (1996), “al llegar a la pubertad, la necesidad de regular las semejanzas y las diferencias con la madre pone en marcha un proceso de desasimiento a través del deseo hostil diferenciador”.
En este contexto de la relación madre-hija, el rechazo a la comida, por parte de la hija, puede simbolizar un intento de implantar una separación con su madre, por ello, desde el ámbito psicoanalítico, la anorexia se puntualiza
como el rechazo de una mujer de la vida de su madre (Korb, 1994; Tubert, 2000). Si bien todas estas posiciones se centran en el papel de la madre en la aparición del trastorno, cada vez hay más voces que inciden (Williams, 2009: 40) en otros factores como: Padres críticos, novios, experiencias de abusos sexuales, situación de bulling en el colegio o instituto…
A continuación presentamos unas publicaciones de Facebook (grupo
estudio) que pueden servir de ejemplo. Podemos observar que la segunda se
refiere a situación de bullying (acoso) en el colegio sufrido por un chico informante, que desencadenó un TCA:
u.u con el autoestima por el piso !!!!, lo amo a mi novio , pero a veces , aahhh me hace dar bronca. justamente ayer se la paso mirando a una chica durante una hora, obviamente es mas flaca que yooo !!! ;@, se lo dije y me lo nego y dspues lo admitio pfff , me hace sentir tan insegura, despues se queja porque no quiero comer u.U , el al igual que toda mi familia aumentò y aumenta mi odio por la comida !!!! dspues se viven quejando !! (F., 2011, 28 Octubre).
... tngo 18 :)... desde los 12 konoci a ana y mia... yo antes pesaba 79 kgs... yo sufria de bullying en la escuela... debido a k era un asko!!... un dia una amiga me konto sobre ana y mia... y me enseño sobre ellas... antes me kortaba... y pues empeze kn ana... pero ella no era lo mio!... lo mio era mia... despues de un tiempo deje a mia... y kuando kumpli los 15 subi unos kilos... y pues seguian molestandome... eran crueles... y volvi kn mia... hasta la fecha!... Grax a MIA me ha ayudado a konseguir muchas kosas... a sentirme mejor!!... y sobre todo a alknzar todo k siempre kise! :)... aparte me ha dado muchas satisfacciones!!... heheheehhe bueno esa es mi historia... :) (G., 2012, 10 Febrero).
Gracia et al. (2006), por su parte, consideran muy relevante la relación con la familia, señalando que “la moda por la delgadez actúa como detonante para las anoréxicas en las familias disfuncionales que presentan un perfil de
características psicosomáticas: Sobreprotección, conflictividad, rigidez, falta de resolución, etc.” Para éstos, los vínculos madre-hija que se dan en las familias con las anteriores características son especialmente intensos, a causa de, mayoritariamente, una fuerte identificación de la madre con su hija para desagraviar una relación insatisfactoria con el padre. El hecho de que la madre ejerza esta cercanía y control obstaculiza el desarrollo de la propia autonomía de la hija y como respuesta ante esta situación asfixiante emergería la anorexia (Gracia et al., 2006: 42).