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La religión ancestral y la antropogénesis

In document Espiritualidad y filosofía indígena (página 128-132)

L

a antropogénesis de nuestra reli-

gión practicada por los ancestros y hoy Solamente algunas ceremonias y rituales como conjunción religiosa de alta sabiduría ancestral se mantiene, porque en parte permitió llevar a los pueblos sus sinsabores y forjar sus pro- pias ilusiones del mas allá, aunque el tema es tan profundo, delicado y contro- vertido, además de las pocas prácticas y experiencias, esperando que mis valora- ciones puedan dar un enfoque más claro y que las dudas puedan ser aclaradas en este camino milenario de la religión de los ancestros.

Nuestra sagrada montaña y cuna del nacimiento de los ancestros tawira está protegida por la neblina de la mañana, según nuestra religión, en esa gran al- tura de la montaña se pueden observar petrificados los cordones umbilicales de nuestro origen cósmico los cuales fue- ron cortados por los dientes del viento, huellas de nuestra humanidad, están custodiadas por el tiempo, porque es su

mejor aliado.

Un día que nadie tiene memoria para recordar, un día que nadie guarda su fecha, todas las montañas se estre- mecieron ante el dolor de parto, desde ese momento se sucedieron las cosas, en las partes más altas de la montaña; en esa parte alta también había nacido una luz, y con ella dieron vida a los primeros seres humanos, estos primeros seres serían llamados: “Hijos de la montaña sagrada”. Luego, sus hijos exclamaron:

“Wan Bailan” (Nos engendro), como

acción sagrada de “Wan Aisa” (nuestro Padre) y la gran Madre, “Yapti Misry” (Madre Originaria) como los Formado- res y Creadores de la vida.

La bendita montaña es acariciada sólo por llovizna y vientos desconoci- dos, como soplos eternos de “Wan Aisa” y “Misri Yapti”,sus espíritus poderosos siempre estarán sobre sus hijos, y siem- pre estarán presentes en la vida de su pueblo, y en ese lugar sagrado, ni ahora ni nunca, mortal alguno pudo escalar Hay una religión original auténtica, que es la raíz de to-

das las religiones y de todos los mitos de la humanidad y todas las religiones incluyen reflejos de esta auténtica

Avelino Cox Molina

y, los beneficios, los peligros del fuego, remolinos, huracanes, montañas, las cimas y profundidades, su relación con los seres humanos, hasta donde llegan nuestros límites mientras tanto los pue- blos, tawira, sumos, tawahka y ulwas, no verían seres más elevados que ellos. No- sotros los primeros pueblos creados, con aliento cósmico. Nosotros teníamos que aprender y obedecer esas leyes sagradas.

Posteriormente nuestros sacerdo- tes, guías espirituales, sabios y diri- gentes, los conductores de la sociedad, especialmente los ukuly (profetas), los sukias (chamanes), los uhura o yamuk (curanderos), asignaron a la montaña del alumbramiento de carácter sagrado, desde los intervalos del tiempo y las divisiones del espacio, dio lugar a los siguientes nacimientos como pueblos de segunda generación de la raza raíz, y hoy convertidos en nacionalidades ocupamos un espacio en la geografía del tiempo.

Aunque hoy estamos reducidos esta- dísticamente, somos los kiamka (linaje), los más antiguos de la actual Nicaragua, y es evidente la importancia que reviste para la historia de los actuales habitantes de la gran región de Tulu Walpa

(RAAN)

los tawira (larga cabellera) serían los primeros seres humanos creados y los primeros en caer en la degeneraciones con una tez color canela, altos, fornidos, ágiles, lampiños, fraternos entre los su- yos y diferentes pueblos.

Los primeros seres humanos, cono- cieron todos los secretos de la natura- leza, la Ciencia como los saberes de los pueblos; aprendieron secretos para vivir sin enfermedades, de la misma forma aprendieron y conocieron los peligros que encierran la oscuridad, los benefi- su cima, la cuna de nuestro nacimiento

permanece siempre bañada con los rayos poderosos de

Wan Aisa

, “Misri Yapti” y “Aisa “Yu”, porque su cima tiene una cobija milenaria de neblinas, aunque a veces, parece tan distante y ausente, y en otras es acariciada por los soplos del viento y en cada hora, cambia sus sagra- dos colores.

La vida sigue en ese santuario sa- grado de la existencia, acompañado por la energía de la luz, lluvia y arco iris, los siglos se suceden, y como retando al tiempo se muestra majestuosamente, desatando y juntando las cosas que vie- nen y van, en esa sagrada montaña, cada mañana se reviste de nuevos brillos, como recordando el mandato divino de nuestros Creadores; y que esa montaña sería siempre cobija y protección porque en esa cima los Formadores hicieron brotar la vida, tal como la disfrutamos ahora.

A partir de entonces, serían ellos nuestros Creadores, porque después de cortarse el cordón umbilical, la montaña sagrada “Kahwamna Apia” (no me caeré) quedó estática para siempre, y hasta hoy nuestra señas petrificadas del alumbra- miento, lugar donde nos dieron vida, y hasta hoy sigue retando al tiempo; la mi- sión de los seres humanos era dar vida a la vida y poblar la tierra, con la fuerza del aliento divino, dando espacio para vivir la (Madre Tierra), desde entonces estamos regidos por nuestros Padres in- mortales y nosotros su mejor creación, aunque seamos débiles mortales.

En la cuna sagrada, los Creadores enseñaron a sus hijos primogénitos, los secretos y peligros del viento, del agua, lo que encierra el firmamento, sobre los grandes enigmas de la naturaleza

Espiritualidad y Filosofía Indígena

pero apelamos al derecho consuetu- dinario, porque los pueblos seguimos siendo sus guardianes junto a nuestros sacerdotes y guías espirituales, porque es un decreto antiquísimo y tiene que mantenerse siempre.

El segundo nacimiento del cordón umbilical dentro de un pueblo que tam- bién nace dentro de la religión de los ancestros del pueblo sumo-mayangna. Igual que los tawira, vienen de Ituana o Atoka (Creador Formador), también conocieron de sus padres todos los se- cretos de la vida, las utilidades de la pal- mera que daría casa y alimentos, flechas, arcos y bebidas, especialmente para los rituales y ceremonias.

Aprendieron a sembrar y cosechar la raíz de la vida (mandioca), a sembrar las maderas de tres en tres y cosechar de uno, nueve raíces; conocieron como tejer hamacas, canastas, las bondades de la Madre Tierra; pero, igual que los tawira se los había advertido que nunca abandonaran la sombra bondadosa de la montaña sagrada. Sin embargo, dejaron crecer su cabello hasta el tobillo de los pies, como signo de rebeldía a su Crea- dor y luego huyeron hacia las espesuras de las montañas, las cuencas de los ríos y allí se establecieron para siempre.

Como tercero de los hijos, nacen los yuskus, el espíritu de sus Creadores llamó en su ayuda al fuego sagrado del padre Sol; con la ayuda de la gran energía da el tercer alumbramiento del cordón umbilical, la nueva creación también necesitaba del espíritu de vida y los For- madores exhalaron su energía para crear la forma humana. Igual que sus herma- nos mayores, conocieron los secretos de la vida, pero también se sintieron muy orgullosos, porque nacieron con cuerpos cios de la Madre Tierra sobre los alimen-

tos, vegetales, los arboles, la medicina natural, las cáscaras, las raíces y sobre todo, el lugar de los contrarios.

Conocieron los secretos de la astro- nomía, de las profundidades de la Tierra aprendieron a dividir el tiempo; el año lo constituyeron en 20 meses Lunares, de 19.5 días, las épocas de abundancia, los frutos de la tierra, la importancia del agua y sequía. Después de conocer todo sobre la tierra se sintieron llenos de co- nocimientos, y un buen día, dejaron su hogar, la sombra de la montaña sagrada, buscaron refugio y su propia forma de vida, a la orilla de los mares, lagos y ríos; desde entonces nuestras vida es más hidrográfica.

Hicieron de su vida cómo ellos la querían, vivir el libre albedrío y pusieron en práctica todos los conocimientos recibidos, sabiéndose una raza humana vulnerable, que nacen, crecen, se tornan decrépitos y se mueren, se cuidaron de los peligros, de esta forma Wan Aisa compadecido de ellos, mando sus rayos cósmicos, a través de sus mensajeros y se convirtieron en: ukuly, sukia y cu- randeros, cuya misión sería en adelante guiar, orientar, sanar, proteger y salvar de las enfermedades provocadas por las fuerzas negativas, además de preparase y salvarse de los fenómenos naturales.

Desde entonces se estableció como la voz del alma todas nuestras tradicio- nes, más que historia escrita y es por esa razón que estamos develando el origen de nuestra religión, las verdades de los pueblos como conocimiento está en los archivos de los recuerdos, como propiedad colectiva, y así seguiremos practicando los conocimientos ancestra- les, aunque es un derecho no codificado,

Avelino Cox Molina

ría, a pesar de ser los mas jóvenes”, por- que sabían que sus hermanos mayores no recibieron todo la Ciencia de la Vida. Los demás pueblos quedaron cortos de conocimientos astronómicos, y otros habían quedado destruidos y por esa ex- periencia ellos permanecieron unidos y fueron muy obedientes a sus Creadores.

Sus principales fundamentos fueron buscar la pureza, entre ellos conocieron grandes verdades, consultaron a los “Di- taliang” (hombres sabios) y sus decretos fueron cumplidos, dominaron muchas Ciencias, fueron los mejores observado- res de los ritmos biocosmicos, y fueron los primeros en su forma primitiva de darle atención a la naturaleza.

Con el tiempo y a pesar de sus gran- des conocimientos sobre la vida, aunque mantenían con firmeza su espiritualidad en todos los sistemas de la vida, fueron afectados por el crecimiento acelerado de otros grupos, los cambios naturales en la tierra y en el agua; se preocuparon por la vida en el más allá, todo para el beneficio de su comunidad, crearon mu- cha cosas y orientaron una vivencia que arranca fundamentalmente la necesidad de la vida sobre la Tierra, hoy pocos son los sobrevivientes.

y rostros muy bellos que no había otros seres con quienes mezclarse, se vanaglo- riaron que su sangre era sagrada.

La nación de los yuskus se aislaron de los demás, como una raza orgullosa y de origen divino, su linaje era también de origen cósmicos, la belleza física los llevó a la enfermedad del orgullo, no tuvieron expansión como pueblo, como los demás pueblos del tronco común, se sintieron más puros que sus hermanos mayores, no concibieron que podían estar juntos. Por esa causa cometieron impudicia e incestos, y con esta acción llegaron a debilitarse y degenerarse, lue- go en un enfrentamiento los sumos los exterminaron.

Los ulwas

:

El cuarto de los hijos creados por sus Formadores, nacidos en la hora de la aurora, luego vinieron a poblar la tierra y fueron conocidos como los hijos de la sabiduría, con su naci- miento, recibieron los saberes sagrados, que ninguno de sus hermanos mayores anteriores lo tuvieron.

Luego fueron llamados boas, como sinónimo de sabios o encantadores, era este pueblo con conocimientos superio- res a los otros, dentro etnogénesis de los pueblos. Y se dijeron: “Tenemos sabidu-

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