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1. Marco teórico

1.4 La seguridad internacional

La seguridad internacional es un término que se confunde en la estructura y la evolución histórica de las Relaciones Internacionales. Tal cual lo plantea Buzan y Hansen (2009, p. 10, traducción libre) “los teóricos reconocen que se trata de un concepto esencialmente contestado, es decir, existen decisiones políticas y normativas fundamentales vinculadas a la definición de seguridad”. Eso es un debate clásico en las RRII, en el cual se enfrentan los Realistas (o Racionalistas) y los Constructivistas (o Idealistas), y de esos estudios han surgido diferentes tipos de interpretaciones de la seguridad (Villa y Reis, 2006).

Hace algunas décadas el concepto de seguridad internacional estuvo vinculado a las perspectivas estrictas de seguridad nacional y de estrategia militar, pero a partir del término de la Guerra Fría la seguridad ha pasado por una ampliación ontológica, que está directamente vinculado a la diversificación del pensamiento teórico en el campo de las RRII. El término de la disputa Oriente-Occidente no significó la extinción de los conflictos estatales, sino que más allá de estos han surgido otros debido a la ruptura del monopolio

15 Para un mejor entendimiento respeto al concepto de interdependencia compleja, véase Keohane y Nye (1989).

16 En ese trabajo no se pretende desarrollar los conceptos que buscan refutar el entendimiento de que la política exterior debe ser vista como una política pública, sin embargo el trabajo de Belém Lopes (2008, p. 102-106) hace una descripción precisa de los argumentos presentados por las cinco perspectivas descritas.

estatal en relación a las cuestiones de seguridad y la emergencia de una esfera de seguridad internacional con carácter supraestatal (Buzan y Waever, 2003).

En un sentido más amplio, Cepik & Ramírez (2004, p. 27-28) afirman que ya no es posible considerar a penas el Estado como el agente responsable de las amenazas y riesgos a la seguridad, sea de otros Estados o incluso a los individuos. Como resultado, esta nueva configuración de las relaciones de seguridad provocó un período de reestructuración de la agenda de seguridad internacional. Esta discusión también llegó hacia la agenda regional puesto que la agenda tradicional, originada a partir de una visión estadocéntrica17 de la seguridad, no daba cuenta de esta nueva realidad.

A diferencia de la época de la bipolaridad de poderes, en la actualidad las tensiones se extendieron a varias partes del mundo, lo que indica una nueva manera de gestionar los conflictos y promover la cooperación necesaria. Por lo tanto, en este escenario más complejo es necesario considerar en el análisis de la seguridad no sólo el aspecto militar y estratégico, sino también el económico, el social, el político y el ambiental (Buzan, 1991). En este sentido, la agenda de seguridad internacional se ha ampliado para abarcar lo que se conoce como las “nuevas amenazas”18 (Villa y Reis, 2006).

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Ese término se refiere a la definición estricta de la seguridad en términos vestfalianos, en el cual las amenazas se originan de un Estado soberano contra el otro en la misma condición y se utiliza principalmente las fuerzas militares como medio de respuesta. En ese sentido, la definición vestfaliana ya no es suficiente para incluir las fuentes de amenazas no necesariamente de naturaleza militar y que pueden no ser originarios a partir del Estado Nacional.

18 De acuerdo con Villa y Reis (2006), gran parte de las nuevas amenazas no están restringidas a las fronteras nacionales, de modo que éstas crecen en redes con rutas propias de expansión, siendo que en muchos casos el control de las autoridades gubernamentales es ineficaz o inexistente. Dichas amenazas no están limitadas a las fronteras físicas de los Estados, y por ella la cooperación se hace necesaria en la resolución de las cuestiones transnacionales.

Debido a eses nuevos actores en el sistema internacional, es inevitable considerar la interdependencia de la seguridad para poder comprender los problemas que la afectan a partir de una manera integral (Buzan, 1991). Eso quiere decir que los dilemas de la seguridad no afectan del mismo modo a todos los Estados y éstos tampoco comparten todos los factores de amenaza en el orden internacional, en general las amenazas se distribuyen de manera semejante para determinados grupos dentro de dicho sistema, y por ello la relación de seguridad entre los Estado se presenta de modo más intenso en el ámbito regional debido a su proximidad física (Buzan y Waever, 2003).

Otra cuestión que surge a partir de las nuevas amenazas y que es relevante en ese apartado es el debate entre la seguridad y la defensa en Suramérica. Villa y Medeiros Filho (2007, citados en Medeiros Filhos, 2014, p. 23) destacan que las mayores amenazas a los Estados en la región están vinculadas a su incapacidad de adoptar políticas públicas efectivas en el enfrentamiento de sus vulnerabilidades sociales, y por ello los principales problemas no son

cuestiones “de” frontera - tema de defensa -, sino aquellas que se ubican “en la” frontera - tema de seguridad. A groso modo, es posible decir que la defensa se refiere a la garantía de la soberanía externa y la seguridad a la manutención del orden interno. En la misma línea de argumentación el profesor argentino Héctor Saint-Pierre (2012, p. 43) afirma que

Si internamente la fuerza es ejercida en régimen de monopolio, externamente, el régimen de empleo de la fuerza es el de libre concurrencia, por eso exige el cálculo y la previsión estratégica. La proyección externa de las unidades políticas constituye el plexo de las relaciones de fuerzas en el mutuo reconocimiento y delimitación de las respectivas estaturas estratégicas. Esa es la materia empírica de la seguridad internacional. A su vez, la plástica cristalización jurídica de la relación de fuerzas constituye el “derecho internacional”, que define y norma sobre la paz y la guerra, el conflicto y la cooperación, cerne de la política internacional.

A pesar de que en Latinoamérica, en especial en los casos de Brasil y Colombia, la actuación y responsabilidades de las fuerzas armadas y de las fuerzas públicas de seguridad es difícil de distinguir, es posible percibir que los temas de seguridad teóricamente poseen una distinción objetiva bien definida de las cuestiones de defensa19 (Medeiros Filho, 2014). Eso nos lleva a analizar el problema desde el ámbito interno a los Estados hacia lo transnacional.

Del mismo modo, la agenda de seguridad andino-brasileña y en la cooperación bilateral entre Brasil y Colombia, amenazas como el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas, la trata de personas, el lavado de activos y varios otros temas integran lo que se conoce como el crimen organizado transnacional (Cepik & Ramírez, 2004; Ramírez, 2006). Como se ha explicado, esas amenazas poseen carácter interno y externo a los Estados, y dicha dicotomía caracteriza el presente estudio como un tema relevante tanto en el área de las Relaciones Internacionales como en la Ciencia Política, puesto que la sub-área de la seguridad internacional ha ampliado su carácter estrictamente militar. En ese sentido, es importante analizar lo que se entiende por crimen organizado transnacional, puesto que es esa definición la que nos demostrará la necesidad de la política exterior en temas de

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El profesor Héctor Saint-Pierre (2012, p. 43) deja claro cómo funciona la lógica en temas de defensa: “La estructura institucional del empleo del monopolio de la violencia en esta proyección externa es la defensa y su instrumento específico las fuerzas armadas. El militar, formado, preparado, entrenado, capacitado, armado y doctrinado para eliminar al enemigo, es el contenido sociológico de este instrumento. Nótese que del mismo monopolio legítimo de la violencia emana la energía para mantener el orden interno (seguridad) y para garantir la soberanía externa (defensa). Sin embargo, la diferencia del empleo (monopólico internamente y de libre concurrencia externamente) define y distingue el ámbito interno del externo de la unidad política. Pero también, el mismo fenómeno muestra inequívocamente la diferente naturaleza de la fuerza empleada en cada caso: ordenadora y protectora internamente, defensora y letal externamente. Internamente el Estado debe garantir la vida hasta del más peligroso y odiado “fuera de la ley”; externamente, hasta un “santo” del otro lado de la frontera puede ser muerto en combate sin cometer crimen.”

seguridad ser un continuum de los entendimientos internos, externos, interestatales y sistémicos.