DE LA MINERÍA EN LA SIERRA AL VALLE DEL MAYO AGRÍCOLA EN EL SUR DE SONORA
1.4 La sierra de Álamos, primer centro regional
En la sierra se ubica lo que fue el primer centro vital de la región, ya que contuvo en su seno los importantes minerales que en un tiempo llenaron de prosperidad y fama a la ciudad de Álamos, lugar donde comienza la historia del sur de Sonora, entre las montañas que le dieron vida a una de las más célebres e importantes poblaciones coloniales y porfiristas del Noroeste mexicano.
Tomando a Álamos como centro de gestión regional, desde el periodo colonial fue conformándose una élite que mantenía el control de la estructura socioeconómica y política local, gracias a la formación de redes comerciales, de parentesco y a los puestos ocupados en la administración pública, ocasionando como natural consecuencia una concentración y diversificación de sus intereses económicos.
Estas familias con antecedentes coloniales fueron obteniendo propiedades y puestos públicos por todo lo ancho y largo de la región: Salido, Almada, Ortiz, Gómez Lamadrid, Velderráin, Quirós, Palomares, Urrea, Corbalá, y otras, incorporándose en las generaciones posteriores nuevos apellidos que, mediante los mismos mecanismos, entran a formar parte de la elite alamense: Goycolea, Muñoz, Ramos, Santini, Robinson Bours, Ocháran, entre otros (Balmori, Voss y Wortman, 1990: 112-121).
La fundación de esta ciudad, en el último tercio del siglo XVII, se debió al descubrimiento de los minerales de Promontorios, La Aduana y Minas Nuevas, descubierta en la primera mitad del siglo XVIII (Almada, 1990: 413 y 566) con los cuales mantenía un eslabonamiento comercial intenso. Durante el Porfiriato, esas poblaciones y cabeceras municipales, para sostenerse económicamente, dependieron casi exclusivamente de la actividad minera. En La Aduana se ubicaba “The Quintera Mining Company Limited” de capital francés; la de Minas Nuevas,
61
“The Zambona Development Co.”, y la de Promontorios “The Almada and Tirito Consolidated Silver Mining Company” propiedad de ingleses, todas ellas a muy corta distancia entre sí (Siqueiros, 2000: 22).
El aumento de la población regional hacia 1893 se explica por la demanda de mano de obra que ejercía la minería en esos años. Mientras que la ganadería y la agricultura de temporal registraban poca intensidad y fuerza de trabajo. En el informe que presentó Luis Velasco sobre Sonora señala que en el distrito de Álamos había once minas grandes de plata, siendo las más importantes las antes mencionadas. Se registra también la población que existía en los mencionados municipios a fines del siglo XIX.
Cuadro 5. Población en los centros mineros del Distrito de Álamos, Sonora.
Fuente: García, Zamacona Guillermo, “Migración, repoblación y economía en Álamos, Sonora. Procesos de atracción y expulsión de población”, en Memoria del XVII Simposio de Historia, Sociedad Sonorense de Historia, Hermosillo, 2004, p. 208.
R.D.H. Hardy, militar inglés viajó por Sonora y otras regiones de México de 1825 a 1828 como agente de la General Pearl and Coral Fishery Association. Escribió vívidas descripciones de los lugares y la gente que observó. Su visita a Álamos lo dejó impresionado por la “formalidad” de las familias notables y por la riqueza de sus minas y comercio.
Álamos está situado en una cañada. El suelo arenoso no es fértil, pero su proximidad a la mina de Promontorios que pertenece a la familia Almada y a las minas en La Aduana sostiene a una población de casi 6000 almas. El
Municipio Población
La Aduana 911
Minas Nuevas 1,208
Promontorios 4,532
62 comercio de Álamos es considerable. De hecho, las casas adornadas con
portales evidencian la opulencia de sus moradores y el lujo en el cual vivían. Se consume una cantidad enorme de azogue que llega al puerto de Guaymas principalmente en barcos norteamericanos. A los altos impuestos de importación se añaden ganancias de hasta 150% arriba del precio original del mercurio, lo cual ilustra la riqueza del Real de Álamos (Hardy, en Radding y Gracida 1989: 33)
En cuanto a la agricultura, en la sierra había fértiles y pequeños valles irrigados, donde se lograban hasta dos cultivos anuales de cereales, legumbres y hortalizas. Los pequeños productores de la zona serrana del sur y oriente del estado, en los contornos de Yécora y Álamos, practicaron la agricultura de roza y quema, sistema que persiste aún hoy en día. Los campesinos queman la vegetación en las milpas ubicadas en las laderas de los cerros, donde siembran maíz en forma rotacional para dejar descansar la tierra (Radding y Gracida, 1989: 44).
Las haciendas y ranchos desempeñaron un papel fundamental en la historia de sus entornos, abastecían de productos agrícolas, cárnicos, lácteos, cueros y derivados a los centros mineros. También proporcionaban los animales de tiro y carga tan necesarios para movilizar la producción ante la inexistencia de otros medios de transporte. El ganado vacuno, mular y caballar constituyó la columna vertebral de la economía rural de Sonora, característica común de todos los estados del norte mexicano. Del ganado vacuno se produjo carne seca, pieles, jabón y velas en las estancias y los pueblos. En contraste, la leche y el queso siguieron siendo productos de autoconsumo en la dieta de los campesinos (Escudero, 1849).
Las frutas que se producían, entre otras, eran la guayaba, naranja, plátano, higo, sandía, melón, mango, durazno, lima y papaya; de la sierra del Taymuco bajaban a Álamos carretas cargadas de duraznos. De las legumbres sobresalían
63
el repollo, lechuga, rábano, zanahoria, betabel, acelga, chile, tomate, cebolla, ajo, pepino, camote y calabaza (Hardy, en Radding y Gracida 1989: 53).
En cuanto a los productos comerciales serranos que tenían una difusión local sobresalía el agave o mezcal. Desde fines de la década de 1870, las vinaterías se habían establecido en el municipio de Álamos en algunos ranchos y haciendas ubicados en los lomeríos contiguos a la sierra del mismo nombre, como Aurora, Mayobampo, La Colorada, Yocojihua, Paredones, Agua Nueva y El Salitral, entre otros.
Importantes propietarios de Álamos usufructuaban, en la parte alta del Valle del Mayo, haciendas con molinos harineros. Los más altos volúmenes de producción harinera se daban ahí, en particular Concepción Salido de Roy en la hacienda Tres Hermanos, establecida en 1867, y Faustina Salido de Goycolea en su hacienda Santa Bárbara, abierta a la explotación a partir de 1879, ambas en el municipio de Camoa y en las cercanías del río Mayo.