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La tipografía quebró las voces del silencio.

Desde el mundo plástico y audiotáctil de la Italia meridional llegó una respuesta a la angustia lineal de los segmentadores del medio gutenberguiano. Así lo creyeron Michelet y Joyce.

Volvamos un instante a la cuestión del espacio, en cuanto afectado por Gutenberg. Todos conocen la frase "las voces del silencio". Es el nombre tradicional de la escultura. Y si se dedicara todo un curso en los planes de estudios de los colegios para alcanzar la comprensión de esta frase, pronto tendría el mundo una adecuada provisión de espíritus competentes. A medida

1

Poulet: Ibídem, pág. 85.[293]

*

Célebre personaje de un cuento infantil muy conocido en Inglaterra. Tiene forma de huevo y se destroza en mil pedazos al caer del muro donde está encaramado. (N. del T.)[294]

2

Poulet: Studies in Human Time, pág. 87.[294]

3A. Robert Caponigri: Tiempo e Idea: la teoría de la historia en Giambattista Vico.[295]

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que la tipografía de Gutenberg ha ido llenando el mundo, la voz humana ha ido extinguiéndose. Las gentes comenzaron a leer silente y pasivamente, como consumidores. La arquitectura y la escultura se desecaron también. En literatura, solo gentes procedentes de áreas atrasadas y orales han sabido hacer resonar el lenguaje—los Yeats, los Synges, los Joyces, los Faulkners y Dylan Thomases [295]—. Todos estos temas están relacionados en el siguiente párrafo de Le Corbusier, que explica por qué la piedra y el agua son inseparables:

En torno al edificio existen lugares definidos, puntos matemáticos, que integran la totalidad y establecen tribunas desde las que el sonido de la voz reverberará en todas partes. Estos son los emplazamientos predestinados para la escultura. Y esta escultura no deberá ser ni una metopa, ni un tímpano ni un pórtico. Será algo mucho más sutil y preciso. El emplazamiento ha de ser un lugar que resulte como el foco de una parábola o de una elipse, como el punto preciso de intersección de los diferentes planos que componen la arquitectura. Desde allí saldrán la palabra, la voz. Tales lugares serán los puntos focales para la escultura, como son puntos focales acústicos. Colócate aquí, escultor, si tu voz merece ser oída 1.

Es lugar común mencionar que el hombre se hizo centro via Gutenberg, solo para ser reducido en seguida por Copérnico al estado de una nota marginal. Suspendido durante siglos de un extremo de la cadena del ser, la linealidad del hombre fue interrumpida por la de Darwin, que iluminó el segmento que faltaba en la secuencia. En todo caso, Darwin rompió la conciencia antropocéntrica, como Copérnico había hecho con el espacio. Sin embargo, hasta Freud, el hombre se aferró a un resto de intuición que tiñó la conciencia de espontaneidad. Pero Freud puso fin a esto con su imagen del espíritu como una ondulación en el océano del inconsciente. A menos que el Occidente no hubiese sido sometido al tratamiento de la imprenta, estas metáforas no hubiesen comportado interés alguno. Volvamos al libro escrito por un matemático, sir Edmund Whittaker, que explica cómo parte de todo esto llegó a producirse. Un párrafo de Kant en su Crítica de la razón práctica nos introducirá en este terreno: "Que si... las matemáticas prueban de un modo irrefutable la infinita divisibilidad del espacio, que el empirismo no puede admitir, la mayor evidencia posible de la demostración está en contradicción manifiesta con las pretendidas conclusiones sacadas de los principios de la experiencia, y hay que preguntarse, como el ciego de Cheselden: ¿Quién me engaña: la vista o el tacto? (porque el empirismo se funda sobre una necesidad sentida, y el racionalismo sobre una realidad percibida." Kant no ignoró solamente que el número es audiotáctil e infinitamente repetible, sino que lo visual, abstraído de lo audiotáctil, establece un mundo de antinomias y dicotomías insolubles y poco pertinentes. [296]

Sir Edmund Whittaker, en su obra Space and Spirit (página 121) explica, en el lenguaje de la matemática y de la física actuales, el fin de la idea renacentista acerca del espacio continuo y uniforme que surgió con la noción de la cuantificación visual:

En este punto escapamos del orden del cosmos newtoniano... En el argumento generalmente esgrimido, el lenguaje empleado es adecuado al caso cuando cada efecto no tiene más que una causa, y cada causa un solo efecto, de modo que todas las cadenas de la causación son simplemente secuencias lineales. Pero si tomamos ahora en consideración el hecho de que un efecto puede ser producido por la acción conjunta de varias causas distintas, y también el hecho de que una causa puede originar más de un efecto, las cadenas de causación pueden ramificarse y unirse unas a otras; pero como sigue vigente la regla de que la causa siempre precede al efecto en el tiempo, es evidente que la prueba no queda esencialmente afectada. Por añadidura, el argumento no exige que todas las cadenas de causación, cuando se siguen hacia atrás, hayan de terminar en el mismo punto final: en otras palabras, no lleva necesariamente a la conclusión de que el universo adquirió todos sus materiales en una sola remesa de la Creación, y que no ha recibido nada más desde entonces. Esto no apoya la tesis, tan común entre los newtonianos deístas del siglo XVIII, de que el sistema del mundo es un sistema completamente cerrado, y ha evolucionado según leyes puramente mecánicas, de modo que todos los acontecimientos de la historia estaban implícitos en su especificación desde el instante primero. Por el contrario, la corriente moderna del pensamiento físico (como resulta evidente de lo que se ha dicho sobre el principio de causalidad) está en favor de la tesis de que, en el dominio de la física, hay una sucesión continua de intrusiones de nuevas creaciones. El universo está muy lejos de ser una mera consecuencia matemática de la disposición de sus partículas en el momento de la Creación, sino que es un lugar mucho más interesante y lleno de imprevisto de lo que imagina cualquier determinista.

1

Este pasaje explica el título y el procedimiento de este libro, pero no es necesario a las configuraciones de que estamos tratando. La tendencia a buscar una causación monolineal puede explicar por qué la cultura de la imprenta ha permanecido ciega durante mucho tiempo a otras clases de causación. La ciencia y la filosofía modernas están de acuerdo en que hemos pasado de la "causa" a la "configuración" en todos los campos de estudio y análisis. Esta es la razón de que, para un físico como Whittaker, parezca tan desafortunado que un San Anselmo, a principios de la Edad Media, haya tratado de establecer la existencia de Dios por medio de la pura razón, como que un Newton haya emprendido el camino contrario (págs. 126-27): "Newton, aunque profundamente interesado por la teología, parece haber sostenido que el físico puede dedicar toda su atención a la [297] investigación de las leyes que lo capacitarán para predecir los fenómenos, y dar de lado por completo los problemas más profundos: debe hacer consistir su propósito en describir, más bien que en explicar."

Esta fue la técnica cartesiana de la separación, determinante de que todos los aspectos de la experiencia desatendidos fuesen postergados al inconsciente. Esta estrategia, que surgió de la especialización lineal y de la separación de funciones, creó el mundo de estupidez, de ridículo y de seudoprofundidad que Swift, Pope y Sterne satirizaron. Newton hubiera podido ser elegido como héroe de The Dunciad, y sin duda que tuvo un puesto en los Viajes de Gulliver.

Hemos visto cómo el alfabeto encerró a los griegos en un ficticio "espacio euclídeo". El efecto del alfabeto fonético al transformar el mundo audiotáctil en un mundo visual fue, tanto en física como en literatura, crear la falacia del "contenido". Escribe Whittaker (pág. 79): "Aristóteles consideró el lugar de un cuerpo como definido por la superficie interna de un cuerpo que lo contuviese: los cuerpos que no están contenidos dentro de otros cuerpos no están en ningún lugar, y, por tanto, el cielo primero o más externo no está en ningún sitio; el espacio y el tiempo no existen más allá de él. Llegó a la conclusión de que la extensión total del universo es finita."

La galaxia Gutenberg quedó disuelta teóricamente en 1905, con el descubrimiento del

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