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LA UNIVERSALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

COMO ALTERNATIVA ANTE EL PROCESO

DE GLOBALIZACIÓN

Dr. Miguel Torres Pérez

Lic. Nivia Sánchez Rojas

Introducción

El proceso de globalización que se desarrolla actualmente y que abarca todas las esferas de la estructura y superestructura de la sociedad, ha sido el producto de una transformación profunda en la cultura política y económica a nivel internacional y ha generado presiones que se ejercen por parte de los organismos e instituciones internacionales, al grado de que somos testigos de una verdadera revolución en los términos en que se entiende el desarrollo de la educación superior a escala mundial.

Múltiples son las formas que asume la educación superior contemporánea, donde han proliferado las modalidades semipresenciales y no presenciales, con el uso intensivo de los cursos virtuales que generan un incremento del acceso, pero que no registra la permanencia, ni el egreso. Las universidades garajes no acreditadas, son cada día más frecuentes y las matrículas aumentan vertiginosamente.

La educación superior contemporánea, camina por senderos utilitarios y los perfiles que con más fuerza son demandados, son aquellos impuestos por el mercado del empleo en países cuyo sistema social no tiene como finalidad el desarrollo integral de la sociedad.

Es notorio el interés de la Organización Mundial del Comercio (OMC), presionada por las empresas transnacionales, en intervenir en el sector de la educación pública superior tratando de vincular cada vez más la actividad educativa a criterios de mercado, es decir identificar la actividad educativa como una inversión y una oportunidad de negocio. Sin embargo, para establecer una discusión sobre la reforma de los estudios superiores y su relación con el proceso de globalización, hay que elaborar no solamente una visión crítica, sino un planteamiento productivo y constructivo.

Frente a los procesos señalados y a los concretos intereses económicos, nacionales e internacionales en el sector educativo, resulta estéril la postura crítica defensiva, se necesita de la capacidad de estar a la altura de los nuevos retos y de hacer que las nuevas tendencias puedan ser positivas para el desarrollo de la educación superior, la experiencia cubana demuestra una alternativa viable para estos fines.

Este proceso ya es un hecho y avanza de manera acelerada; nuestra intención en este trabajo es tratar de presentar un análisis de este panorama y ofrecer una alternativa viable a partir de la universalización de los estudios superiores en Cuba.

Desarrollo

El derecho a la educación es parte integrante y fundamental de un proceso histórico de desarrollo y expansión de las libertades y garantías sociales. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, resultado final de este proceso de formalización de los principios ético- sociales, señala en su Artículo 26, “que toda persona tiene derecho a la educación, y que el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de sus méritos respectivos”. Tenemos entonces dos criterios: la igualdad de acceso a los estudios superiores para todo los ciudadanos y la vinculación de la misma con sus méritos.

Cronológicamente los momentos más trascendentales en este proceso han sido:

– Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) – Convención contra discriminación en la enseñanza (1960) – Conferencia Mundial Educación para Todos (Jomtien, 1990) – Documento Cambio y Desarrollo en la ES (UNESCO, 1995) – Conferencias Regionales sobre ES (UNESCO, 1996-1998) – Conferencia Mundial sobre la ES (UNESCO, París, 1998) – Foro Mundial sobre la Educación (Dakar, Senegal, 2000)

Además, la misma Declaración señala, en su Título Segundo, “que la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos y religiosos”.

Se define entonces, como un objeto central en la actividad educativa según un principio ético-jurídico internacional; la igualdad de oportunidades para todos, a partir de sus intereses, capacidades y talento. ¿Es esto posible en el marco de un sistema que promueve el individualismo, la propiedad

privada y el consumo? Esto cambia a partir de posiciones culturales y políticas diferentes, donde el objeto de la actividad educativa reside en la conservación o desarrollo de la comunidad en su conjunto.

Las reformas producidas en la educación superior provocan una contradicción visible a la luz de la globalización neoliberal, pues la educación superior, siendo un derecho básico y público, debe estar sometida a la actividad reglamentaria del Estado, así como a sus políticas públicas. Resulta paradójico que un derecho público lo garanticen instituciones privadas, las que tienen fines e intereses propios, que pudieran responder de soslayo a intereses sociales, carecen de la información y los medios suficientes, para propiciar los factores universalizadores a quienes lo requieran y necesiten.

El mundo globalizado de hoy camina senderos que se dirigen a direcciones diferentes, por un lado los intereses del gran capital que privatiza los conocimientos y hace de los mismos algo eminentemente utilitario y por el otro las exigencias culturales de las sociedades que se subestiman constantemente y se relegan a un plano secundario, todo esto indica la necesidad de profundizar conceptualmente en el problema.

En las circunstancias actuales, la educación no escapa de la globalización que nos rodea y se ha acelerado en los últimos años determinando una creciente tendencia a crear espacios de integración en áreas particulares y supranacionales (organismos e instituciones), con el fin de permitir la libre circulación de información, conocimientos, personas, bienes, servicios y capitales, transitando por un proceso paulatino de armonización y homogeneización de reglamentos y procedimientos, que aseguran los mismos tratamientos de homologación, por parte de los estados participantes.