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LAMINA INVERTIDA (TENDENCIA DESARMONICA) Gran parte de la vida gira en torno a miedos y

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autolimitaciones, como el temor a la muerte, a la pobreza, a la pérdida de poder y dinero, etc.

La sequedad, el cerebro frío y un temperamento rutinario afinan más con lo lúgubre de las cosas que con lo que desprende vida. El afán de controlar y limitar a otros ronda la obsesión. La creatividad propia es inexistente y esa esclavitud interna conduce a urdir de continuo estrategias para utilizar la energía generadora de otros. Estrujar al máximo las limitaciones humanas con fines feos y egoístas se convierte en profesión por vocación.

11.12. LETRA HEBRAICA EN CORRESPONDENCIA.

La novena letra hebrea es THETH, que se suele traducir como "serpiente", seguramente en relación con la vara del Prudente que, como el cayado de Moisés, al convertirse en ese serpenteante reptil representa la energía interna, la seguridad personal, la astucia y la sagacidad.

Según Papus, desde el ángulo oculto la letra THETH representa un "techado", quizás refiriéndose a un lugar seguro no sólo físicamente sino en lo espiritual: el "templo" de la Naturaleza o la arquitectura humana que trata de imitarlo.

LA RUEDA DE LA FORTUNA 12.1. DENOMINACIONES.

El Arcano del que ahora nos vamos a ocupar es el usualmente llamado la "Rueda de la fortuna".

Estableciendo tres niveles o estados de la experiencia del Arcano determinamos las palabras-clave LOS RITMOS UNIVERSALES, LA RUEDA DEL DEVENIR y EL DESCENSO.

Este Arcano es de una importancia capital y expresa multitud de conceptos que hoy en día para nosotros son nuevos, pero que para los Antiguos eran enseñados y conocidos en las Escuelas de Iniciación a los misterios de la vida.

La profunda filosofía hindú deja en su lenguaje tradicional, el sánscrito, tres fases en el desarrollo dinámico de un acontecimiento: RAJAS, TAMAS y SATTWA.

En un movimiento ondulatorio, es decir, en el desplazamiento de una onda, existe una cresta superior y otra inferior, las cuales son simétricas respecto a un ficticio eje central (ver lámina 2).

Para los filósofos y esoteristas sánscritos, Tamas es la fase involutiva o descendente, Rajas es el período ascendente, y Sattwa es el equilibrio o resultado de ambos.

En lo concreto, Tamas corresponde al temperamento que en el Bhaghavad-Gita o biblia popular de los hindúes se llama tenebroso, es decir, afín a lo pesimista, mórbido, autodestructivo y obscuro.

Rajas encarna al tipo psicológico con cierta agresividad externa, luchador por sus intereses personales, competitivo, arrojado y con afán de gloria y poder.

En otro orden de cosas más armonioso, Tamas afina con lo introvertido, subjetivo y psíquico-interno, por lo cual es una de las dos energías que el ser humano ha de saber controlar y sublimar. Para ello, la imaginación mórbida se convierte en creatividad subjetiva, la susceptibilidad en sensibilidad y la tendencia a la depresión en capacidad de interiorización. Rajas, según va siendo poco a poco realizado de manera consciente, representa el empuje de la energía humana hacia el exterior, las conquistas de metas en los mundos objetivos y la generación de cadenas causa-efecto en el ambiente. Así, la agresividad con el discurrir cíclico del tiempo pasa a ser energía luchadora por un ideal, la precipitación en el actuar se regenera en valor y el derroche de energías en

creatividad. Pero ¿qué representa y significa realmente Sattwa?. No es mitad y mitad de los anteriores Gunas o fuerzas, ni sólo el punto central entre ambos.

Sattwa es el tercer Guna, denominado estado luminoso o de equilibrio, después de una fase anterior Tamas-Rajas, es decir, involución-evolución: "bajó a los infiernos y luego subió a los cielos, colocándose a la derecha del Dios Padre". Aquí vemos que incluso Jesús o Jhesú, el que alcanzó el estado de conciencia del Cristo o Crístico (cristal, cristalización), pasó por ambas fases antes de situarse en la posición que le correspondía.

Esto nos conduce ya de inicio a relevantes conclusiones, pues se vislumbra que tanto la caída humana como el acto de levantarse son los dos polos de una misma cosa, pues no existe la conciencia sin sabiduría, ni la sabiduría sin la experiencia, ni la experiencia sin la prueba..."el que pretende llegar al cielo (estado de conciencia o estado vibratorio mental) sin pasar por el aprisco (aprieto, prueba), es ladrón y robador".

Está claro que el Arcano 10 nos habla de un ciclo completado: una decena o ciclo decenario a través del número 10 que lo vincula. Es el uno con el cero a la derecha o, explicado de otra manera, la vuelta a la unidad o al inicio, pero potenciado por las experiencias (el cero, el círculo, la conciencia) del ciclo anterior.

Al mismo tiempo, al ser el Arcano 10 en realidad el onceavo en la serie, al añadir el Arcano 0 (el Loco) al inicio, el Arcano denominado la Rueda de la Fortuna cierra la primera mitad (11 + 11) del ciclo de los veintidós.

12.2. RELACION COSMOPSICOLOGICA.

Es generalmente aceptado que Júpiter es el planeta regente o análogo mayor del Arcano 10, pero veamos ahora qué fundamentos esotéricos y cosmopsicológicos avalan esta hipótesis. De entrada, la idea de la Rueda de la Fortuna alude a algo en relación con el Azar, o con cambios importantes en el comúnmente llamado "destino".

Recordemos que Júpiter se relaciona con los juegos de azar y con lo que solemos llamar "suerte" que es, diríamos, la generosidad de la vida o del fluir de los acontecimientos para con nosotros. ¡Qué curioso que Júpiter representa en el estudio cosmopsicológico tanto lo dadivoso y desprendido en lo psicológico y personal, como lo que la vida y las circunstancias nos brindan de manera abundante!. ¿Será que hay una relación entre ambos polos (generosidad personal-fortuna en la vida)?.

De inicio, el temperamento jupiteriano tiende a pensar en grande, por lo que accede a ciertas esferas de vivencias que igualmente son de profusión y abundancia en todos los sentidos. Júpiter afina con la expansión y es capaz de abarcarla, pero la cuestión

planteada se refiere más a aspectos no tan claramente relacionados entre sí. Es evidente que el jupiteriano, por su talante social, se sitúa con cierta facilidad cada vez más en extensos y ostentosos círculos y colectividades. Pero, ¿qué ley oculta es la verdadera causa de que a alguien le salga algo increíblemente bien, cuando a otros haciendo casi lo mismo no se les han presentado sino dificultades o mediocridades?. Solemos llamar a este "factor desconocido" como suerte, a la cual los supersticiosos pretenden acceder con fórmulas propias o prestadas. A esa misteriosa suerte se le adora de múltiples formas y a muchos les encanta desafiarla o tratar de medirla, o intentar controlarla. Sabemos por medio de las leyes de probabilidad que si tiramos, por ejemplo, un dado seis millones de veces, al término del recuento la proporción de ocasiones que ha salido el número 1 será muy similar a la del 2, el 3, el 4, el 5 y el 6. Cuanto mayor sea el número de tiradas, la proporción 1/6 para cada uno de los seis números, se evidenciará con más claridad. Pero ese no es el tema exactamente que discutimos, sino el por qué a uno que entró en el casino como un pobre desgraciado esa ley matemática del azar le favoreció totalmente y, a otro, le arruinó en pocas horas. Es decir, tratamos el tema de la "suerte" en relación con una persona concreta y no como un número más en el recuento de millones de tiradas.

Ahora podemos penetrar (o intentarlo) en el centro de la cuestión. Algunos denominan al Arcano 10 la "retribución" definiéndose la palabra retribuir como "recompensa o pago de un servicio o favor".

La relación intrínseca se va manifestando más evidente a la luz del principio del Karma, causa-efecto o acción-reacción. Es sencillo: recibimos lo que generamos, si bien es cierto que dar para recibir algo tiene una puntuación kármica muy distinta a la de dar impersonalmente o por un ideal.

La primera palabra-clave del Arcano que ahora desciframos es LOS RITMOS UNIVERSALES.

Para nosotros está claro que ciertos acontecimientos físicos e incluso psíquicos se producen rítmicamente, es decir, espaciados en una medida concreta en la dimensión tiempo: el día y la noche, la Navidad con sus regalos, etc. Pero los ritmos universales

(macro) y los humanos (micro) son bastante más completos y complejos, pudiendo pasar que en una Navidad estemos plenos de felicidad y en las dos siguientes con infinidad de preocupaciones.

La idea de un maravilloso mecanismo de relojería cósmico, donde hay rueditas

pequeñas (ciclos cortos) perfectamente engranados con otras mayores (grandes ciclos) es muy antigua. Al igual, la noción de los movimientos circulares es mucho más vieja de lo pensado, bastante más que la época en que presuntamente se inventó la rueda. A través de los conocimientos en Astrología, los antepasados de la humanidad definieron perfectamente el desarrollo de las líneas de acontecimientos en la dimensión espacio- tiempo como circulares o, mejor dicho, ESPIRALES. El movimiento circular en realidad no existe desde el momento que vemos a la Tierra desplazarse a su vez alrededor del Sol, o éste en torno al centro de la Vía Láctea y así sucesivamente. La Tierra realiza circunferencias alrededor del Sol visto desde nuestra estrella, pero

observado el planeta desde un punto externo al sistema solar, describe espirales, ya que a su vez el Sol se desplaza en el movimiento llamado "hacia el Apex".

Pero parece que Júpiter por sus analogías no nos habla de restricciones, obligatoriedad ni imperturbabilidad del tiempo como sucede con Saturno. Entonces, ¿qué significa esto?, ¿por qué en el Libro de Toth Júpiter está en relación con los ritmos Universales cuando este planeta expresa holgura y amplitud en la vida?.

Lo anterior está en contradicción evidentemente con un concepto fijo y determinista de los ciclos cósmicos y humanos. Júpiter, en cambio, explica cómo los ciclos permiten un margen importante de libertad, aumentando ésta según la ética, moral y filosofía del individuo se vaya ajustando más a los principios de Moral Universal.

LA RUEDA DEL DEVENIR expresa la idea de rotación o cambio de la rueda respecto al cielo, a los cuatro puntos cardinales...es decir, el zodíaco y las casas astrológicas, respectivamente. La palabra devenir significa "llegar a ser". Por tanto, la Rueda del Devenir son los sucesivos ciclos por los que se pasa para "llegar a ser" o, también, "llegar al Ser". El sería el centro de la Rueda, que es el eje o el hilo conductor en el movimiento espiral (espiritual). Ya estudiamos en los capítulos introductorios al Libro de Thot el axioma Iniciático "vigila atentamente la rueda del destino y trabaja".

Sobre la rueda el hombre facilita su desplazamiento y el transporte de cargas, pues el movimiento circular es de lo más potente y versátil.

Rotar y rodar son sinónimos, refiriéndose en el Arcano 10 al desplazamiento y movimiento del yo y las circunstancias. Esta rotación puede ser en dos sentidos solamente, uno evolutivo y el otro involutivo. Una vez elegido el sentido evolutivo, siempre hay una parte de la rueda que sube o asciende y otra que desciende hacia el suelo. Esta alternancia de los dos Gunas, Tamas (descendente) y Rajas (ascendente) para buscar el equilibrio dinámico del tercero: Sattwa. Es necesario dudar para asegurarse, interiorizarse para exteriorizarse, descansar para trabajar, escuchar para hablar, aprender para enseñar, mover una pierna y seguidamente la otra para andar... siendo ese equilibrio lo que genera un dinamismo vital.

El DESCENSO es la tercera palabra-clave del Arcano 10 del Taro Cosmopsicológico, siendo a su vez la fase Tamas en los 3 Gunas. Hay dos maneras de enfocar el descenso.

Una, cuando el ser humano entiende que necesita una dura experiencia para afianzar su desarrollo integral y se mete a fondo en ella para extraer su savia, aún cuando de barro se salpique un poco, pues sabe que necesita la vivencia para alcanzar estados más elevados. El otro tipo de descenso es el que no persigue un mayor estado de conciencia superior sino un gusto por contradecir las leyes mínimas de la belleza, la vida, la armonía y el sentido común, retardando su desarrollo personal e incluso intentándolo con otros.

En muchos de los cuentos que llamamos infantiles siempre hay un buen y un mal

camino consejero, una limpia voz de la conciencia y el instinto que no duda en ponernos en el filo de la navaja, haciendo lo imposible para que abandonemos la trayectoria del ideal...

Introducirse en niveles inferiores de vibración y experiencia siempre es peligroso, pero infinitamente más si no existe un ideal o una ética moral (Júpiter) que salvaguarde y proteja.

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