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E: Y digamos que, ellos cuando empezaron a sembrar ¿les empezó a ir bien económicamente?, ¿Se

3. Fortalecimiento del campo estatal

3.1. Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc)

Gracias a investigaciones adelantas por el Centro Nacional de Memoria Histórica (2015) y Restrepo (2015), es posible afirmar que el hecho fundacional del grupo armado postdesmovilización Autodefe sas Gaita istas de Colo ia Ag , ta ié o o ido o o U a eños o Cla Úsuga , puede ubicarse en la negativa de Vicente Castaño Gil de atender el pedido de reclusión voluntaria hecho en octubre de 2006 por el entonces Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo73. Al respecto, Restrepo consignó:

Castaño Gil había dado órdenes en el norte de Urabá para crear una estructura armada que creció exponencialmente so e la ase de des ovilizados de las AUC ue se lla ó Hé oes de Castaño . A pa ti de ese o e to se o e zó a efe e ia e A tio uia a Da iel ‘e dó He e a, alias Do Ma io , so e todo e el o te del U a á, do de su he a o, F ed ‘e dó He e a, alias El Ale á , fue amo y señor por más de una década bajo la figura de comandante del Bloque Elmer Cárdenas de las AUC. En un principio se tejieron dos hipótesis acerca de la creación de este grupo armado ilegal y las funciones que cumpliría una vez se desmovilizaron los distintos bloques y frentes de las AUC. De un lado se comenzó a decir que era una nueva estructura con fuerte presencia en los municipios de Necoclí y San Pedro de Urabá, que continuaría ejerciendo el control social, político y económico de esa región, lo que incluía asuntos del tráfico de drogas. Del otro, se afirmaba que solo sería una est u tu a ue de algu a a e a ad i ist a ía la zo a de e a ue e po ta ió de estupefacientes a los mercados internacionales previo pago de u i puesto , lo ue deja ía al g upo como una estructura al servicio del narcotráfico. Sin embargo, ambas circunstancias no eran excluyentes y, por el contrario, se quedaron cortas en el análisis, pues ese nuevo grupo se constituiría en una férrea estructura armada dispuesta a hacerle frente a todos aquellos que intentaran hacer presencia en sus territorios (2015: 11)

Organizaciones como International Crisis Group y la misma Mapp-OEA comenzaron a advertir en su o e to ó o Do Ma io esta a e luta do un amplio número de excombatientes de las Auc asentados en Urabá, entre ellos, un grupo de reconocidos exparamilitares que a su vez compartían un pasado en las filas de la guerrilla del Epl: los hermanos Dairo de Jesús y Juan De Dios Úsuga David, Roberto Vargas Gutiérrez, alias Ma os Gavilá F a is o Mo ela, alias Neg o “a le .

I i ial e te, este g upo se o o ió o o Hé oes de Castaño , el ual fue e ie do paulatinamente. El 15 de octubre de 2008 se registró su primer hecho de impacto: argumentando incumplimientos del gobierno nacional a la población desmovilizada de las Auc, promovieron un paro armado que obligó al cierre del comercio y la suspensión del servicio de transporte público en los municipios de Chigorodó, Carepa, Turbo y Apartadó. Las calles de estos municipios fueron i u dadas o pa fletos alusivos a las Autodefe sas Gaita istas de Colo ia Ag .

Para principios de 2009 se identificaba su presencia en el Urabá antioqueño (San Pedro de Urabá, San Juan de Urabá, Arboletes, Necoclí, Turbo, Apartadó, chigorodó), Urabá chocoano (Riosucio); Córdoba (Montelíbano, Puerto Libertardor, Valencia, Tierralta, Montería, Moñitos, Los Córdobas y Puerto Escondido) y Nordeste antioqueño (Anorí, Amalfi, Gómez Plata y Carolina del Principe) (Observatorio de Derechos humanos: 2008). Sobre su ingreso al Bajo Cauca antioqueño se han tejido varias hipótesis. Organizaciones no gubernamentales plantean que esto obedeció al interés de esta a da i i al de a e ata le te ito ios aptos pa a los e ade a ientos productivos del a ot áfi o ajo do i io de Los Paisas , Las Águilas Neg as Los ‘ast ojos . La Fiscalía 15 de Justicia y Paz ha señalado ue lo ue desató la gue a e t e los gaita istas los paisas los Rast ojos fue la ue te de Láza o ‘e dó , he a o de Da iel ‘e dó He e a, alias Do Ma io , p i e g a a e illa de los gaita istas . “egú el E te I vestigado , Láza o ‘e dó fue asesi ado en febrero de 2008 en el corregimiento Piamonte de Cáceres y su cuerpo arrojado a las aguas del río Cauca y fue hallado días después en inmediaciones de Caucasia. Do Ma io a usó de la ue te de su hermano a los herederos del imperio criminal de Ramiro Vanoy Murillo, por lo que inició una vendetta contra familiares del exjefe paramilitar y antiguos combatientes del Bloque Mineros. La p i e a ví ti a de esta etalia ió fue José Nelso Va o Mu illo, he a o de Cu o Va o , uie fuera asesinado el 21 de julio de 2008 en el municipio de San José de Uré, Córdoba.

El 15 de abril de 2009, miembros de la Policía Nacional capturaron en zona rural del municipio de Ne o lí, U a á a tio ueño, a alias Do Ma io. Sin embargo, ello no supuso el fin de esta organización. Tampoco lo fue la ue te de Jua Dios Úsuga David, alias Giova i quien había heredado el pode al i te io de esta a da i i al uie fue a a atido el de e e o de po i teg a tes de la Fue za Pú li a. Po el o t a io, los gaita istas ha ía u a de ost a ió de poder días después, al promover un paro armado que logró paralizar por completo más de 150 municipios en cuatro departamentos74. Lo anterior dejó al descubierto la capacidad de recomposición y la flexibilidad de esta estructura criminal, destacándose a su vez como una de sus principales características. Al respecto, Restrepo señaló:

Las evidencias demuestran que las AGC tienen una gran capacidad de recomposición interna cada vez que la fuerza pública afecta su estructura o cuando en la confrontación con otros grupos armados ilegales algunos de sus mandos son asesinados. Diversos informes coinciden en advertir que su presencia en diversas poblaciones del Antioquia, particularmente del Urabá, Bajo Cauca, Nordeste y Medellín, se ha consolidado gracias a un complejo entramado de redes criminales que les permiten

74 Ver más en: http://www.verdadabierta.com/component/content/article/50-rearmados/3773-urabenos-demuestran- su-poder-regional. Consultado el 5/1/2016.

tener el dominio territorial y, con ello, el control de la población y la regulación de diversas actividades, tanto ilegales como legales. Documentos internos de las AGC permiten ilustrar su estructura, que se asemeja a las antiguas AUC y a las guerrillas, en cuanto se organizan por bloques y frentes de donde se desprenden un conjunto de unidades subordinadas, cada una de ellas con presencia territorial definida … las AGC fueron alcanzando sus objetivos a través de una férrea disciplina militar liderada por Daio Úsuga David, alias Oto iel , uie asu ió la jefatu a, de la eliminación sistemática de sus oponentes, empleando tácticas como masacres, homicidios selectivos ata ues o e plosivos. E el a po de atalla fue o edu idos Los Paisas Los ‘ast ojos , así como pequeños grupos armados que se les opusieron, sobre todo en áreas urbanas, y lograron a ue dos o la lla ada Ofi i a de E vigado , la ot o a pode osa e p esa i i al ue do i ó po décadas el bajo mundo de la ilegalidad en Medellín y su área metropolitana (2015: 15).

Ho , los gaita istas tie e p ese ia e po lo e os e o ho depa ta e tos, ue ta o u a est u tu a pi a idal e u a úspide se e ue t a Oto iel Ma os Gavilá , ho es ue ha participado en varias guerras luciendo diferentes uniformes: guerrilleros del Epl, miembros de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, jefes de las Auc y ahora máximos cabecillas de una a da i i al . Ju to a estos o es ta ié se ha ide tifi ado las est u tu as ajo las cuales ope a los gaita istas . Ho se sa e ue e el Bajo Cau a ope a el Blo ue Pa ifi ado es del Bajo Cauca, conformado a su vez por los frentes José Felipe Reyes; Julio César Vargas y Libertadores del Bajo Cauca. Por su parte, el Bloque Juan de Dios Úsuga, con presencia en el Occidente y Nordeste de Antioquia, está conformado por los frentes Iván Arboleda Garcés; Héroes del Nordeste y Carlos Mauricio García Fernández. Dichas estructuras han logrado establecer alianzas con frentes de las Farc y el Eln para temas relacionados con rentas ilegales derivadas de minería y narcotráfico, las cuales son inestables y volátiles, como sucede en el Bajo Cauca antioqueño, donde cada vez son más f e ue tes fue tes los e f e ta ie tos e t e gaita istas ele os .

Según Restrepo:

La o solida ió de las AGC e el Bajo Cau a a tio ueño ha i e e tado los p o le as histó i os que esta región ha arrastrado a lo largo de su historia: marginalidad social, afectación de métodos productivos tradicionales, como la minería artesanal y a pequeña y mediana escala, limitaciones a los derechos ciudadanos, impactos negativos en la producción, desplazamientos forzados y la imposibilidad de gobernar buena parte del territorio íbid.: 51).

4. Conclusiones

A lo largo de este ensayo se puso de presente cómo el aparato estatal no llegó como un agente e te o a i pla ta se e las lo alidades de Cau asia, Cá e es Ta azá, i ta po o otó espontáneamente ni mucho menos, obtuvo la capacidad de monopolizar el uso de la violencia para tramitar los conflictos, concentrar los recursos económico-tributarios y convertirse en fuente de legitimidad y regulación de las actividades sociales, políticas y económicas. Por el contrario, lo que se ha denominado campo estatal se configuró al calor, precisamente, de esas luchas por el control de los capitales disponibles que han determinado el carácter de la región conocida como Bajo Cauca antioqueño. Al interior de dicho campo se han tejido toda suerte de interacciones, tensiones y disputas entre múltiples actores que han moldeado su configuración que, en todo caso, no constituye un proceso fijo o acabado.

En ese orden de ideas, las entidades estatales locales han tenido que interactuar como un actor más en lógicas de competencia-disputa-delegación-cooperación-sometimiento con diferentes actores sociales, en momentos históricos particulares. Ha buscado imponerse como entidad única de regulación del orden social y político, aparato exclusivo generador de reglas, como el leviatiá designado para proteger la soberanía territorial e instancia para la resolución de conflictos ante mineros, ganaderos, campesinos y colonos. Ha combatido de múltiples formas y desde diversas instancias la amenaza planteada por las guerrillas, quienes han tenido pretensiones de usurpar el pode políti o egio al e el a o de su lu ha po de o a al Estado u gués . De igual fo a, te e izó e los pa a ilita es su fu ió de oe ió uso legíti o de la viole ia pa a

fortalecerse allí donde se libraba una fuerte competencia armada y política no solo con las guerrillas, sino también con grupos políticos alternativos que también aspiraban al poder político. Desde 2006 busca imponerse ante el resto de sus competidores y someter a los grupos armados surgidos luego del proceso de desmovilización para, así, concentrar, centralizar y monopolizar los capitales políticos, económicos, sociales y simbólicos. El correlato de lo anterior fue la configuración de un campo estatal sumamente volátil y con baja capacidad de gobernanza para finales del siglo XX; que luego, por cuenta de la hegemonía criminal de los grupos paramilitares mantuvo un estado de so e a ía e vilo ue ahora muestra una naturaleza reaccionaria y represiva, dispuesto a someter mediante el uso legítimo de la violencia cualquier expresión de ilegalidad75.

Para ello, las entidades estatales han buscado fortalecerse con relación a sus competidores. En este caso en particular mediante la implementación de la Política Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial, tecnología que persigue fortalecer las capacidades de gobierno a la vez que refuerza e incrementa el poder de su aparato coercitivo. Ahora bien, es posible concluir que se requieren mayores investigaciones y abordajes analíticos que permitan evaluar los verdaderos impactos de esta política en el Bajo Cauca antioqueño, toda vez que, pese al fortalecimiento de los aparatos coercitivos en la región, del aparato judicial y, en términos generales, de toda la institucionalidad en su conjunto, no ha logrado vincular exitosamente la región al circuito económico nacional, mientras que fenómenos criminales como la extorsión, los homicidios, el control de partes del territorio por parte de los grupos armados postdesmovilización, el desplazamiento forzado, la desaparición forzada, el desarrollo de actividades económicas ilegales como aquellas derivadas de los encadenamientos productivos del narcotráfico, continúan aquejando fuertemente a los municipios objeto de esta investigación.

En todo caso, la violencia desplegada por estos grupos armados postdesmovilización en el periodo analizado (2006-2013) no puede ser entendida ni explicada como una debilidad del Estado . Por el contrario, Alonso nos recuerda que las disputas y confrontaciones e t e los a to es e jaulados e el campo estatal no presuponen un mal funcionamiento del Estado, su captura, disolución o debilidad, sino que evidencian las modalidades y formas de su funcionamiento en contextos históricos determinados. La siguiente cita permite explicar mejor este planteamiento:

La viole ia o es u a patología del Estado, o o supo d ía a uellos auto es u i ados e el e fo ue del Estado-objeto, ni es una muestra de su debilidad, sino un episodio dentro de sus procesos de integración social y territorial (Tilly, 2007). La violencia hace parte del repertorio con el que los distintos actores sociales presionan o repelen un tipo específico de incorporación política, y en ese sentido, pone en evidencia algunas manifestaciones de la tensión existente entre lo nacional y lo regional, es decir, penetra y en algunos casos da forma a la tensión existente entre centralización y des e t aliza ió de pode , la te sió e iste te e t e p o e tos hege ó i os esiste ias a ellos (2014: 150)

75El desa ollo de ope ativos poli iales o o T o a , ue se eje utó e todo el Bajo Cau a a tio ueño e t e -2013,

que involucró escuadrones especiales de Policía tendientes a neutralizar a los máximos cabecillas de los grupos armados postdesmovilización; sumados a los intensos operativos contra la minería ilegal desarrollados desde 2013 y hasta la fecha, constituyen ejemplo claro de esta intención.

Ahora bien, la naturaleza de estos grupos armados postdesmovilización ha planteado un debate que perdura hasta la actualidad: ¿continuidad del paramilitarismo o complejo fenómeno criminal? Si bien estos grupos emplean repertorios de violencia que en su momento fueron propios de los grupos paramilitares, además de ejercer violencia contra personajes representativos al interior de las comunidades a fin de romper tejido social, tal como lo hicieran los paramilitares, no es posible concluir que esto es una continuidad del paramilitarismo, ya que los escenarios que caracterizan cada fenómeno distan mucho entre sí. Para comenzar, si bien los grupos paramilitares persiguieron fines económicos propios, consolidando también un imperio criminal, este se enmarcó dentro de u a te e iza ió de fu io es oe itivas pa a el fo tale i ie to del a po estatal e a uellas zonas donde se libraron intensas competencias por el poder político, situación que no es posible afirmar en el caso de los grupos armados postdesmovilización, toda vez que la violencia desplegada po estas o espo de a u a te e iza ió de fu io es oe itivas, i se da e el a o de u a competencia por el poder político. Por el contrario, se advierte el afán de lucro y enriquecimiento, propio de las organizaciones de crimen organizado. En ese orden de ideas, son entendibles las alianzas de estos grupos con miembros de la fuerza pública, alianzas que, en primer lugar, no alcanzan a llegar hasta las jerarquías más altas, y en segundo lugar, pueden catalogarse como ope ativas e ta to pe sigue el o e to t a s u i de las a tividades i i ales, al estilo afia. Asimismo, se pudo observar que en el Bajo Cauca antioqueño que estos grupos armados postdesmovilización ejercen cierto tipo de poder político en los territorios de su influencia, pero siempre en función de la acumulación de capitales por vías criminales76. En todo caso dicho control o se da e el a o de u a políti a del te o , tal o o lo hi ie a los pa a ilita es e su intención de doblegar cualquier expresión criminal para convertirse en actor hegemónico capaz de controlar territorio y poblaciones, que a su vez se enmarcaba dentro de la lucha contrainsurgente, sino que obedece una dinámica propia del crimen organizado tendiente a asegurarse la pa ti ipa ió e u e ado ilegal o st ui i e e p esa ial , apela do pa a ello e ocasiones a la violencia.

Lo anterior nos lleva a plantear una serie de preguntas que no alcanzamos a responder en este ensayo investigativo pero que, creemos, pueden ser el inicio para nuevas investigaciones: ¿un aparato económico en esencia informal es lo que fomenta el surgimiento de grupos ilegales,

76 Tal como lo plantearan Restrepo y Tobón en su análisis sobre el postconflicto en Guatemala (2011), crimen organizado y territorio son variables complementarias pues no existe crimen organizado sin territorio. Ahora bien, cuando estructuras de crimen organizado comienzan a controlar franjas del territorio deben enfrentarse al dilema de ¿qué hacer con las comunidades asentadas allí? La evidencia empírica ha demostrado que las organizaciones de crimen organizado tienden a salir de esta encrucijada de dos maneras: sometiéndolas a punta de terror para ganarse su obediencia o convertirse en un actor político, capaz de i iga e ede tes e o ó i os, eje e auto idad e i po e su le e t e la po la ió o el fin de ganarse su lealtad. En ambos casos, la finalidad no es otra que garantizar el flujo de las operaciones ilegales generadoras de lucho. En todo caso, según este par de autores, estamos hablando de cómo el crimen organizado puede, en determinados casos, desarrollar poder político.

justamente, para que funjan como reguladores de un mercado que carece de reglas? ¿Es entonces la interacción entre economías informales-ilegales y grupos armados ilegales lo que explica los niveles de violencia en una región determinada? ¿Las explicaciones sobre fenómenos violentos deben estar atravesadas, entonces, por la perspectiva económica?

Cabe recordar, sin embargo, que en Colombia ya se intentaron responder varios interrogantes desde lo ue se o o ió o o la pe spe tiva e o ó i a del i e , ue po teó i o i pulsado po Ga Becker, quien en su texto Crimen and punishment: an economic approach (Crimen y castigo, una aproximación económica), publicado en 1974, planteó que el crimen -como muchas otras actividades de la vida- era el resultado de decisiones racionales donde se sopesaba el costo que implicaba incurrir en una conducta ilegal versus el beneficio que se obtendría por ello. Así, si la posibilidad de ser castigado (costo) resultaba menor que el lucro que se obtendría por cometer un delito (beneficio), había ya un determinante para que el sujeto decidiera, en un claro ejercicio de racionalidad individual, participar en actividades por fuera de la ley o no. Bajo este enfoque teórico, autores como Albarán, Gaitán Daza y De León, entre otros, plantearon la tesis de concebir el crimen como un oficio del cual la gente podía –y solía- vivir y que para enfrentarlo se requería un aparato judicial lo suficientemente ágil, fuerte y eficaz, tanto en su etapa de investigación, como en la fase de juzgamiento e imposición de la pena, que fuera capaz de atacar delitos de sistema y abandonara la idea de perseguir simplemente criminales. El problema es que, el delito visto de esta forma no puede generar preguntas distintas a las que generaría cualquier actividad humana tendiente a