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Las características educativas en los censos de

La sesión acerca de las características educativas en los censos de población y vivienda estuvo moderada por Aldo Natalizia, representante del UNFPA de Paraguay, y compuesta por Lisette Aliaga, consultora de CELADE–División de Población de la CEPAL; Edgar Baldión, representante del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) de Colombia; y Roxana Cuevas, representante del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina. Se analizaron el modulo de preguntas que indaga sobre las características educativas en los censos, y los representantes nacionales de Colombia y Argentina plantearon sus experiencias nacionales con miras a los censos de la década de 2010.

La sesión se inició con la ponencia de Lisette Aliaga, consultora del CELADE-División de Población de la CEPAL. La exposición se basó en la revisión de las boletas censales de las rondas de 1990 y 2000, en donde se analizaron las preguntas y se revisaron las recomendaciones de Naciones Unidas. La consultora indicó que el objetivo de la presentación era incentivar el debate y entregar propuestas.

La importancia del módulo de características educativas en los censos se debe a que proveen la población base fuera y dentro del sistema educativo; caracteriza a la población excluida del sistema educativo; y entrega gran exhaustividad territorial y centralidad del tema educativo. Se indicó que los retos en la actualidad están relacionados con que la población sigue siendo eminentemente joven para la mayoría de los países de la región, y que se ha logrado un incremento de los niveles primarios, e inclusive secundarios. No obstante, el crecimiento económico exige un énfasis en la calidad educativa en los niveles básicos a la vez de un mayor conocimiento de los niveles de instrucción superior oficiales y no oficiales. La consultora indicó la importancia de disminuir la omisión censal para contar con información de mejor calidad.

La experta mencionó que las recomendaciones de las Naciones Unidas respecto a este tema son: i) mantener una propuesta temática mínima; ii) contar con preguntas que indaguen sobre alfabetismo, asistencia escolar y nivel o grado educativo alcanzado; y iii) que el módulo debe ser aplicado a toda la población a partir de la edad escolar oficial. Al respecto, se comentó que estos temas no son sustituibles entre sí. Por cierto, el panorama es bastante variopinto en la región respecto a partir de qué edad se aplica este módulo a la población, pero si se pretende captar la población preescolar se debiera recoger la información a partir de los 3 años.

En cuanto a la pregunta sobre alfabetismo, se indicó que la definición hace referencia a saber leer y escribir, y que debe estar referida a la población de 10 años y más. En ese sentido, se recomienda flexibilidad en la selección del idioma en cuanto tenga forma escrita, así como contextualizar la

pregunta. Las críticas a esta pregunta se asocian a que la autoevaluación es imprecisa. Cuando se capta esta información mediante el cálculo de nivel y grado, aumenta el porcentaje de analfabetismo. La consultora sugiere mantener la pregunta, pero realizarla a la población de 10 años y más que nunca asistieron a un centro educativo, o que siendo asistentes o asistiendo alguna vez tienen un grado de instrucción igual o menor a 3° de primaria o aquel grado donde el país considere se adquiere esta capacidad. También se recomienda ubicar la pregunta en tercer lugar, luego de hacer pregunta de asistencia e inmediatamente después de nivel y grado.

Respecto a la pregunta por asistencia escolar, se explicó qué se entiende por asistencia regular y por qué es diferente a matrícula. La pregunta debe estar referida a todas las edades o población en edad escolar, y debe ser flexible para captar otras formas de educación. Se observó que la variable sobre asistencia escolar, incorporada por todos los países a excepción de Chile, ha generado confusiones para la determinación del último nivel aprobado. Entre las recomendaciones se incluyó encabezar el módulo de educación con esta pregunta, corregir su formulación e incorporar un corte de edad para el nivel preescolar. La expositora dejó a consideración de los países la desagregación de la pregunta en asistencia actual y pasada. También se recomendó dejar la pregunta sobre las causas de la inasistencia escolar para cuestionarios más especializados, en parte, porque sus alternativas de respuesta están muy poco estandarizadas entre países.

Posteriormente, se advirtió sobre la dificultad de estandarizar la pregunta sobre nivel y grado alcanzado, pues es la pregunta más compleja. En general, se ha observado que los países han incorporado crecientemente el nivel preescolar entre las categorías de respuesta —17 países la incluyeron en la década de 2000— y que algunos han relevado información sobre niveles más altos de educación. En el último caso, la experiencia de Perú ha recalcado la necesidad de evaluar la incorporación de grados de educación superior completa o incompleta, pues arrojó niveles educativos más altos que Argentina y Brasil, que resultaron poco confiables en relación a los patrones de la región. El error podría deberse a las dificultades de interpretación de la pregunta por parte de los encuestados. En cualquier caso, se sugirió capacitar a los encuestadores y desagregar los niveles superiores de educación; por ejemplo, distinguiendo entre superior universitaria y no universitaria. La expositora destacó las siguientes sugerencias: i) hacer un formato flexible para incorporar los niveles de interés; ii) mantener la congruencia del módulo en la redacción de la pregunta; y iii) que los años o grados por nivel son necesarios.

En el ámbito de la carrera y/o especialidad, la expositora mencionó que sólo quince países de la región indagaron en esta pregunta en la última ronda, y no todos utilizaron un límite de edad como filtro. Finalmente, se hizo hincapié en la necesidad de mejorar la coordinación con las oficinas nacionales de estadística, revisar la coherencia del módulo de educación en los censos y mantener las preguntas mínimas recomendadas por las Naciones Unidas con el fin de asegurar la comparabilidad de los datos entre países.

Edgar Baldión, representante del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) de Colombia, se refirió a la pertinencia de la información educativa en el Censo General 2005, en donde se incorporaron siete nuevas preguntas sobre educación, además de las cuatro preguntas básicas recomendadas por las Naciones Unidas. El expositor indicó que siempre hubo una contante comunicación del DANE con el ministerio de educación pero de manera informal, en donde se discutía la pertinencia de las preguntas a incorporar. Al revisar el listado de preguntas incorporadas para el censo de 2005, señaló que hubo algunas que no tenían gran relevancia, como por ejemplo, libros que ha leído o razones de inasistencia, mientras que otras que incorporaron sí son importantes: establecimiento público o privado, tiempo de desplazamiento y municipio de estudio. En otros preguntas, se debe evaluar su permanencia, por ejemplo el analfabetismo informático.

El representante del DANE explicó que la calidad e integridad de la información censal relevada fue evaluada a nivel institucional, mediante la comparación de una base de datos bruta con una base formal. En este quehacer se encontraron importantes inconsistencias, tales como el aumento del

evaluación antes de emprender cualquier análisis y publicación de resultados; ii) hacer una revisión de los resultados censales anteriores antes de diseñar un nuevo cuestionario; iii) cumplir los cronogramas; y iv) tener en consideración un plan de contingencia para el uso de tecnologías en la recolección de información previamente validado y probado.

En general, se recomendó que todas las preguntas sean debidamente evaluadas por expertos que analicen tanto la experiencia nacional como internacional y que elaboren documentos de recomendaciones que sirvan para enfrentar eventuales presiones externas a la hora de diseñar un nuevo censo. Por tanto es necesario institucionalizar la evaluación en los censos y los cronogramas deben cumplirse. Además, el expositor recomendó tener un plan alternativo para asegurar la calidad de todos los procesos.

La tercera expositora fue Roxana Cuevas, representante del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de la República Argentina, quien presentó la experiencia nacional en la preparación y diseño de las preguntas sobre educación a ser incluidas en el censo de 2010, el 27 de octubre.

La expositora explicó en primer lugar que el cambio en el diseño del próximo censo se debió al complejo contexto legal que ampara el sistema educativo argentino. En este caso, coexisten tres leyes que clasifican los niveles educativos sobre criterios diferentes: la más antigua establece una primaria de 7 años y una secundaria de 5; la ley siguiente establece una primaria de 9 años y un perimodal de 3 años; la normativa más reciente, en cambio, dispone una primaria de 6 años y una secundaria también de 6 años.

Teniendo en cuenta que existen diversas denominaciones y duraciones para cada nivel educativo, y tras sucesivas pruebas, se decidió aplicar un único formulario para el cuestionario del censo de población de 2010, que mantendría un formato vertical de preguntas e incorporaría una sola vía para la asistencia escolar presente o pasada. También, se insistió en capturar el número de años aprobados, además de la información sobre nivel, según cada ley. El diseño final incorpora el nivel de educación secundaria, e indaga si el encuestado cursó una primaria de 6 o 7 años, de tal modo que pueda determinarse bajo qué ley recibió su escolaridad. Con dichas preguntas se espera tener información relevante que sea útil para la elaboración de indicadores sobre acervo y logros, para el Índice de Desarrollo Humano (IDH) o para los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

En el espacio destinado a las preguntas y comentarios, Magda Ruiz, del CELADE-División de Población de la CEPAL, indicó que es importante considerar que si el número de alternativas de respuesta aumenta en las pregunta del modulo de educación; por ejemplo, si aumenta el nivel de respuesta del nivel de escolaridad, se complica la capacitación de los empadronadores ya que se debe tomar más tiempo para explicar cada una de las categorías. También se ve afectado el tiempo que dura la recolección de la información, pues al incluir más categoría toma más tiempo en la respuesta. Por ello, es recomendable que en las pruebas pilotos se consideren se incluya el tiempo que tarda el empadronador en cada entrevista. Pues al realizar preguntas con tanto nivel de detalle toma más tiempo todo el proceso censal.

Daniel Macadar, del UNFPA-Uruguay, comentó la posibilidad de integrar en cada nivel de estudio el número de años cursados. Los participantes indicaron que en las experiencias nacionales ha sido bastante complejo preguntar sobre años cursados, especialmente en el nivel superior o universitario, ya que no siempre se consideran años de estudio. En otras ocasiones se mide por trimestres o semestres cursados y eso complejiza la respuesta. Una de las opciones es preguntar por años de estudio hasta secundaria y a nivel universitario preguntar si terminó la universidad o el nivel superior. Además, en los censos de la década de 2000 hubo experiencias nacionales donde se incluyeron el total de años de estudios para cada nivel; sin embargo, hubo problemas con la variable. Por su parte, Edgar Baldión comentó que para los 13 niveles que indago Colombia en el último censo se preguntó por años, y si bien hubo problemas en el manejo de la variable se logró solucionar el problema.

Lisette Aliaga indico que ambas preguntas —nivel de estudios alcanzado y años de estudio aprobados— son complejas, pero hay que considerar que no sólo la disminución de alternativas soluciona el problema. Si bien incorporar más categorías acarrea problemas de tiempo, si no hay

categorías claras también puede traer problemas al no captar bien la información. Por ello, lo ideal es encontrar un punto intermedio, y quizás la difusión de la información previa al censo acerca de las categorías sería una alternativa de solución.

Se recomendó también intentar disminuir la omisión censal, en particular de los grupos de edad asociados a este modulo. Respecto a la pregunta sobre alfabetismo se indicó que debe estar referida a la población de 10 años y más y se debe contextualizar la pregunta y no ubicarla al inicio del módulo.

Sesión 8. La experiencia en consultas relativas a la vivienda en

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