La sesión sobre las variables económicas en los censos de población fue moderada por Zulma Sosa. La presentación del tema general estuvo a cargo de Ciro Martínez, del CELADE–División de Población de la CEPAL, quien expuso el trabajo de Carmen Elisa Flórez, consultora del CELADE-División de Población, en el que se presentó una evaluación de la experiencia de los países de América Latina respecto de la inclusión de la actividad económica en los censos de población.
El expositor comenzó su presentacion mencionando las diferencias que existen entre la medición de las variables económicas a partir de los censos de población y a través de las encuestas, indicando que a pesar de las grandes ventajas que que poseen estas últimas, frecuentemente adolecen de errores de muestreo y menor representatividad tanto espacial como de distintos grupos. Ello coloca a los censos en una posición privilegiada cuando se trata de realizar estimaciones del tipo mencionado. Entre las ventajas más sobresalientes de esta fuente de datos se encuentran: i) la posiblidad de desagregación geográfica en zonas pequeñas; y ii) la interacción con otras variables medidas a través de la boleta censal.
En general, el consenso regional es que estas fuentes de datos formen parte de un sistema integrado de estadísticas. Por ello, es importante que las preguntas sobre características económicas de la población se incluyan en las boletas básicas, en el caso de los países que hacen censos por muestreo.
Se recomienda la inclusión de preguntas adicionales que permitan captar mejor la actividad económica de la población, así como ejemplos de aquellas actividades que generalmente no se consideran trabajo en la pregunta del cuestionario.
Otra de las recomendaciones es recoger solamente las variables básicas, como actividad económica, ocupación, rama y posición ocupacional, pero con la estructura, el conjunto de preguntas y la desagregación de codificación necesarias para obtener una buena medición del empleo, el desempleo y la caracterización básica de los ocupados. Por último, sugiere también incluir las preguntas sobre actividad económica en el cuestionario básico, pero no en el ampliado.
Gisella Pifferrer, de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) de Cuba, se refirió a la interrelación entre empleo, capital humano y actividad agrícola en Cuba. Señaló que el censo de población y viviendas, juntamente con el desarrollo de estadísticas confiables (de calidad y oportunas), han constituido valiosas herramientas para la toma de decisiones, a la vez que han servido para promover y perfeccionar las políticas socioeconómicas.
Katy Lema, del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) de Ecuador, señaló que en ese país existe actualmente un proceso de consenso para la construcción del cuestionario censal y que no se pretende generar indicadores de mercado laboral a partir del Censo de Población y Vivienda. Asimismo, agregó que las variables económicas mantuvieron los parámetros del año 2001 pero atendiendo a los cambios operados en la estructura del mercado de trabajo ecuatoriano.
En el espacio para preguntas y comentarios, Francisco Cáceres, representante de República Dominicana, señaló la necesidad de ponerse en la perspectiva de los usuarios de la información y advirtió que las evaluaciones que se hacen de la información derivada de las preguntas sobre características económicas no siempre son muy buenas. Expresó además que existe la tendencia a confundir profesión con ocupación, un problema que se traspasa tanto a los estudios como a las encuestas de fuerzas de trabajo, y que se trataría de un problema de la capacitación. Asimismo, señaló que deben incluirse las preguntas sobre actividad económica por las ventajas que traen (para caracterizar a grupos y conglomerados territoriales pequeños desde la perspectiva socioeconómica), pero que a veces se cae en la tentación de hacer estudios sobre empleo basados en el censo. El problema de ello radicaría en que la calidad de la información no es la mejor por el perfil del personal y por la capacitación, pero también por el desfase temporal en relación con los cambios que se producen en la esfera socio laboral.
Fabiana del Popolo, del CELADE-División de Población de la CEPAL, preguntó sobre la experiencia ecuatoriana y si se ha hecho alguna evaluación concreta, con fecha cercana al censo, para saber si se está mejorando en los resultados que se obtienen. También preguntó sobre la consideración de la perspectiva étnica, las actividades de subsistencia y el tratamiento que se les da en relación con los territorios de pueblos indígenas.
Carlos Ellis, del UNFPA, manifestó la preocupación por las preguntas sobre población económicamente activa (PEA) y señaló la necesidad de hacer un esfuerzo para armonizar las preguntas de las encuestas y del censo, así como de fortalecer el vínculo entre los técnicos del censo y de las encuestas para acometer la tarea de la armonización. En este sentido, puso el ejemplo de que en en las oficinas nacionales de estadística (ONEs) muchas veces se generan dos cifras separadas sobre empleo, y que ello genera ruidos.
Al momento de responder, Katy Lema señaló que la encuesta se acerca de manera más certera a la actividad económica. Destacó que en 2002 tuvieron en cuenta la armonización entre el censo y el resto de investigaciones sobre el tema pero que siempre hay diferencias entre el censo y la encuesta nacional de ocupación, porque ella es más precisa mientras que el censo es más general; por ello, siempre hay diferencias entre ambos. Apuntó además que las diferencias no pueden obviarse pero que lo importante es la armonización de los conceptos para acercarse a una mayor calidad del dato. Por último, sostuvo que todavía se está en un proceso de construcción y definición de lo que es economía popular y solidaria, que el censo da mucha información para la generación de estadísticas sobre ámbitos menores y que por ello se pregunta si el trabajo se hace dentro o fuera del hogar, porque la economía solidaria está muy vinculada al trabajo que se hace dentro del mismo, que suele no estar remunerado ni registrado.
Por su parte, dijo que la incorporación de la pregunta sobre etnia había sido un proceso lento y había conceptos que todavía no habían sido reconocidos. Sin embargo, puso de manifiesto que el INEC había fortalecido una comisión sobre pueblos indígenas y que promovía la participación de esta población en la generación de indicadores estadísticos. Entre otras medidas dijo que también se había promovido la inclusión de preguntas básicas que permitan identificar a esta población minoritaria y que el concepto debía estar “transversalizado” en todo el proceso censal, no solo en el cuestionario sino también en la capacitación.
Ciro Martínez, a su vez, señaló que la inclusión o no de los temas de actividad económica y laboral es el gran dilema de los censos, y que ello puede llevar a errores para áreas pequeñas. Pero que la contramirada de ello es que siempre es mejor tener algo de información que no tener nada. En este contexto, destacó algunas experiencias y procedimientos interesantes llevados a cabo en Colombia.
Magda Ruiz agregó que el documento de Flórez tenía en cuenta el enfoque de género en este tema y que se habían logrado sugerencias concretas para medir no solo las características de la actividad económica de las mujeres sino también de áreas rurales en las que las actividades económicas son informales o tienen otros parámetros no medidos por las preguntas tradicionales. Por último, sostuvo que es cierto que existen diferencias entre censos y encuestas, pero que muchas veces se tomaba el intervalo de confianza que da esta última, que es hecha por muestreo, y a lo mejor el censo encajaba en ese intervalo de confianza. Por lo tanto, concluyó, hacía falta un poco de estudio en este sentido.
Oscar Barrios, de DGEEC de Paraguay, señaló que las diferencias entre un instrumento y otro radican fundamentalmente en la capacitación y que Paraguay ha mejorado mucho la captación de esta información. Finalmente, y complementando lo dicho por Barrios, Zulma Sosa dijo que es necesario hacer esfuerzos para ir convergiendo los datos provenientes de encuestas y censos. Pero que si hay algo que no mide bien o no funciona, no hay que hacerlo. Asimismo, sostuvo que en ese país no sólo se mejoró la capacitación sino también la forma de preguntar. Destacó la importancia de las sinergias con otros países que están trabajando en lo mismo y que el censo ofrece una gran oportunidad a pesar de sus limitaciones y hay que aprovecharlo.