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Las llaves del reino de la genialidad

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que era, y es, un alma de gran sensibilidad y emotividad. Su «timidez» no tenía otra intención positiva que la de evitarle el dolor de esos encuentros con otros semejantes que le pro- porcionaban una suerte de dentelladas a su alma. Afianzán- dose en el conocimiento y apreciación de sí misma, comenzó poco a poco a transmutar su timidez, y ésta dio paso a una joven más comunicativa de su don interior (una gran emoti- vidad unida a una gran sensibilidad artística). No hay nada como apreciar y venerar al magnífico ser que hay en nuestro interior, nuestra verdad.

Todos creamos una personalidad soolución o vía de escape para manejarnos de esa forma lo mejor que sabemos y pode- mos en nuestras familias de origen y en la sociedad que desde pequeños comenzamos a formar parte. Una de mis alumnas, desarrolló una personalidad «solución» basada en ser la perfec- ta estudiante, callada, ordenada, atenta, buena y complaciente. Su hermana, sin embargo, optó por lo contrario: desordenada, rebelde, mala, contestona... Ambas tenían una gran intención positiva, que era en general la de manejarse lo mejor que supie- ron en una familia disfuncional. Cada una adoptó aquel rol que se le ajustaba más. La buena se sentía mal porque durante muchos años había callado, pasando por la «que todo lo puede y a la que todos recurren», pero envidian, porque sabe hacerlo todo y todo lo logra. Nada más lejos de la realidad. Ella estaba tan desolada como podía estarlo cualquiera, se sentía tan sola como cualquiera y además fracasada en muchos aspectos. Su hermana «la rebelde», creía que a su hermana le era todo fácil, ¡estaba muy equivocada! Ambas se sentían igual en el fondo, si bien en la superficie cada una adoptó una coping persona dife- rente pero con la misma intención positiva subyacente: «cape- aron el temporal familiar lo mejor que supieron». Cierto es que cada persona capea el temporal como puede, como otra alum- na mía cuyos ataques de asma tenían la intención positiva no tanto de dejarla fuera de la circulación sino de hacerla respirar, ¡ya de una vez por todas! Era la vida que ella quería para sí y desde sí misma, y no desde la asociación que desde pequeña había hecho con su madre, asumiendo con dicha asociación los

problemas de aquella, los cuales hizo suyos, y era esa asocia- ción y apropiación indebida de responsabilidades vitales lo que la estaba asfixiando. Entiendo a las personas y a sus intencio- nes positivas, pues sé por experiencia de primera mano que duele mucho hacerse con lo que hay detrás de nuestras crea- ciones, pero observarlas desde la perspectiva de la intención positiva relaja y nos hace ser más compasivos con nosotros mismos y con los demás. Y esa compasión además libera y tie- ne efectos relajantes, desestresantes y balsámicos para el alma. Una disociación a tiempo nos libra de muchas luchas internas.

CASO PRÁCTICO: CÓMO TRABAJAR LA INTENCIÓN POSITIVA, Y ADQUIRIR MAESTRÍA EN ELLO.

A) Cómo comprender los comportamientos que nos amar- gan la vida: A menudo me encuentro con personas que no aceptan, o no acaban de entender, por qué hacen lo qué ha- cen, cómo es que comportan de tal o cual manera. Por eso le propongo una forma sencilla de acabar con la incomprensión y endulzar su vida.

1. ¿Cuándo fue la última vez que se llamó a sí mismo lerdo, estúpido, «tontaina»? ¿Cuándo fue la última vez que pensó que nunca debió de hacer esto o aque- llo?

2. Anótelo.

3. Describa su comportamiento.

4. «Y si fuese posible que hubiese una intención positiva en mi comportamiento..., ¿cuál sería ésta?»

5. Seleccione tantos comportamientos «indeseados» o improductivos como desee, y repita este mismo ejerci- cio con ellos.

B) Reconciliándonos con nuestros «yo» del pasado: Recon- ciliarse con los yo del pasado tiene que ver con aceptar la in- tención positiva en cada uno de nuestros actos, así como que «no existen errores o fracasos sino resultados».

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1. Recuerde situaciones de las que se arrepienta. Anóte- las.

2. ¿Cómo se siente? Describa sus sensaciones, tanto si son de ira como si son de miedo, etc. Si éstas estuvie- sen en su cuerpo: ¿Dónde estarían? ¿Cómo las descri- biría? (Use los tres sistemas representacionales: Ima- gen, color, forma, dimensiones, material, textura, peso, temperatura, olor, sabor, sonido asociado). 3. ¿Por qué considera que nunca debió de decir, hacer,

comportarse, etc., así?

4. De poder cambiar algo, ¿qué cambiaría?

5. Imagínese a su yo de cierta edad. Mírelo como si fuese alguien a quien hace tiempo que no ve, pero a quien aprecia mucho. Salúdelo. Dígale y dígase: «me alegro mucho de ver a mi yo de tal edad». Hola yo de «x» años. Familiarícese con su yo de esa edad.

Hágase las preguntas siguientes: ¿Qué circunstancias rodeaban su vida? ¿Cómo estaba en el ámbito emo- cional? ¿Qué experiencias vitales había tenido, cómo las había llevado? ¿Quiénes estaban en su vida en ese momento, qué papel e influencia tenían? ¿Qué cono- cimientos tenía? ¿Qué sabía de la vida, su nivel de sa- biduría? ¿Qué metas y sueños tenía? ¿Cuáles eran sus creencias o ideas en esa época?

6. De haber una intención positiva en el comportamien- to «x» de su yo de esa edad, ¿cuál hubiese sido? 7. ¿Cómo se siente después de haber hecho este proce-

so? Anótelo.

8. Observe las posibles diferencias con el estado asocia- do antes de reconciliarse con su yo antiguo.

C) Practicando con las intenciones positivas en los com- portamientos de los demás. Suele decirse que la caridad bien entendida comienza por uno mismo, pero... debe seguir con el otro. Por que ya lo dijo Jesús: «ama al prójimo como a ti mis- mo». Está bien comprender o acertar a entender nuestros «yo del pasado», nuestros comportamientos siempre y cuando no

dejemos a los demás fuera, ya que una comprensión del sí mis- mo donde los demás no están incluidos no es asertiva, por lo tanto hemos de tratar a los demás igual de bien que nos trata- mos a nosotros mismos.

1. Escoja un caso cualquiera.

2. ¿Qué piensa de esa persona? ¿Cómo se siente respecto a ella y a su acción, conducta, etc.?

3. Trate de adquirir un punto de compasión y desde ahí medite sobre la posibilidad, sin juzgar, de cuál podría ser la intención positiva que había detrás del compor- tamiento de esa persona. Recuerde que «amamos a las personas pero no amamos sus comportamientos». 4. ¿Qué piensa ahora de la persona después de haber he-

cho el ejercicio? ¿Se ha modificado en algo –qué– su opinión o idea acerca de esa persona y de su actua- ción? ¿Cómo se siente respecto de la misma?

5. ¿Qué le ha aportado este sencillo ejercicio? ¿Le ha en- riquecido en algún sentido, en cuál?

D) Enfermedades, dolencias y demás «in»justicias de la vi- da: Asumo que se trata de un área non grata, por ello creo ne- cesario ejercitarnos en el arte de la intención positiva. Dado que todos nosotros, en algún que otro momento de nuestra vi- da hemos tenido, o tendremos, «in» justos. Se trata de todo un mundo por descubrir, por ello dejo a su libre albedrío el decidir si esto es suficiente, le parece apropiado, o la culpa es de la genética, el gobierno, la vida, el mundo, Dios o quien sea, o es de los que prefiere asumir un poco de poder en su vi- da y con ello tomar el timón de la responsabilidad a fin de tra- tar de navegar rutas mejores y más llenas de encanto en esta vida que podemos hacernos más agradable al menos, caso de que no podamos diseñarla al cien por cien a nuestro gusto.

1. De existir una intención positiva, una ganancia positi- va y posible en todo aquello que nos acontece en la vi- da, y no nos gusta un pimiento, ¿sería posible que

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existiese aquí también una? El célebre psicoanalista Milton Erickson solía decir que nada mejor que «ac- tuar como si…» para acabar convirtiendo algo en rea- lidad. Por lo tanto, le propongo que practique: «Y si eso fuese posible, ¿cómo sería?».

2. Haga una lista de cosas, elementos, acontecimientos o asuntos en los que le resulta difícil pensar que pueda existir una intención positiva.

3. Agrupe esos asuntos en temas (por ejemplo: salud, po- lítica, sociedad, familia, etc.).

4. Escoja un grupo, el que le resulte «más simpático» o más fácil.

5. Escriba en una libreta las posibles intenciones positi- vas o «ganancias» de cada uno de los asuntos inclui- dos en ese grupo.

6. Proceda igual con el resto de los grupos.

7. Repáselos. Vuélvalos a leer y esta vez subraye con un rotulador fluorescente las intenciones positivas que más le llamen la atención.

8. ¿Alguna sorpresa?

9. Crea en usted, si escribió lo que escribió es porque su parte inconsciente «le sopló» esas respuestas, y se las «sopló» sencillamente porque estaban dentro de us- ted. A veces, no sabemos que sabemos, por eso Milton Erickson proponía el «actuar como si…».

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¿¿LLEE AAPPEETTEECCEE UUNN CCAAMMBBIIOO DDEE VVIIDDAA??

El verano se va, vuelve la rutina, la vida cotidiana. A algu- nos se les hace muy difícil enfrentarse con el mismo panorama de siempre. ¿Adónde fueron los gloriosos días del verano, la felicidad de esos amaneceres, la ternura de esas veladas al abrigo de las estrellas? Adiós a la magia, bienvenida la rutina.

¿Por qué decirle adiós a la magia si podemos seguir creán- dola cada día? En verdad, es posible. Como también es cierto que existen muchas creencias limitadoras que nos atan a la si- lla de lo conocido (ya se sabe lo que dice el refrán: «Más vale malo conocido, que bueno por conocer»). Al parecer nos cues- ta menos mantener las creencias rutinarias que atrevernos a crear una nueva realidad para nosotros. Y es que llegada cierta edad ya hemos tomado posesión de ciertas cosas, a saber: ca- sa, coche, familia, hijos, dinero en el banco. En fin, una cierta rutina amable y gentil que nos acaba por hacer demasiado acomodaticios. Si uno se halla feliz en su acomodo, nada que objetar. Ahora bien, cuando nos empezamos a quejar es sínto- ma de que ha llegado el momento de levantarnos y hacer algo diferente para variar.

Si siempre hacemos lo que hemos venido haciendo a lo lar- go de varios años, siempre obtendremos un resultado similar. Por ello, si está harto de algo, rompa la rutina, ¡cambie!

Cambiar es evolucionar. Imagine una casa, todos sabemos que a lo largo de los años la casa necesita reparaciones varias, que la volvamos a pintar, amén de la limpieza habitual. Bien, ¿qué tal si no la limpiásemos, ni pintásemos, ni reparásemos nada cuando se estropease? A nadie, en su sano juicio se le ocurriría semejante barbaridad. Y, sin embargo, con nuestra vida procedemos más o menos así: dejamos que siga gotean- do eternamente el grifo, no cambiamos la cerradura que cie- rra mal hasta que nos quedamos en la calle sin poder en- trar… Si en su vida hay algo que no funciona literal o simbólicamente, cámbielo. La vida es muy corta para malgas- tarla en quejas y en protestas sin sentido. No se lamente, pues somos responsables, en un cierto nivel, de las cosas que nos suceden, así como de la actitud que tomamos frente a los acontecimientos.

EL PLAN PARA LOS CAMBIOS: Coja tres hojas de papel y tres bolígrafos de tres diferentes colores.

1.- PRIMERA HOJA Y PRIMER COLOR:

01. Defina su escenario ideal, es decir, cómo le gustaría sentirse, qué le gustaría tener, cómo le gustaría que fuese su vida. Descríbalo con todo lujo de detalles, no deje ni uno: Entorno en el que quiere el cambio (dón- de y cuándo).

02. Conductas asociadas a ese cambio, es decir, cómo se comportaría usted si ese «cambio» ya fuese real (qué). 03. Cuáles son las capacidades y habilidades asociadas a

ese cambio.

04. Cuáles son las creencias asociadas a ese cambio. 05. En qué es valioso para usted, dicho cambio. 06. Quién es usted en ese cambio.

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Ejemplo:

a. Quiero trabajar en una agencia de publicidad multina- cional.

b. Me traslado a Madrid. Trabajo de asistente del director creativo. Voy a clases de inglés. Estoy de buen humor. c. Uso mi capacidad de aprendizaje de cosas nuevas, asi-

mismo uso mi capacidad de relacionarme con otras personas y hacer nuevos amigos por mi simpatía natu- ral. Uso mi habilidad para adaptarme a un nuevo en- torno. Me fijo objetivos.

d. Me encanta este nuevo trabajo. He logrado lo que me proponía. Si uno quiere, puede.

e. Me proporciona nuevas oportunidades. Es fantástico poder ampliar conocimientos.

f. Soy una persona valiosa que amplia sus horizontes. 2.- SEGUNDA HOJA Y SEGUNDO COLOR.

01. Defina los síntomas, es decir, defina la situación ac- tual que NO le gusta, la que desearía cambiar.

02. ¿Qué le proporciona dicha situación y hace que usted siga fomentándola aunque no le guste?

03. ¿Existe alguna ganancia adicional?

04. ¿Por qué cree usted que sigue atascado en esa situa- ción?

05. ¿Existe alguna idea o creencia o pensamiento alrede- dor de esa situación que le ata a la misma?

3.- TERCERA HOJA Y TERCER COLOR.

01. Ha de buscar –rememorar– una situación en el pasado en la cual usted fue capaz de solucionarla.

02. ¿Qué hizo para lograr su objetivo: comportamientos, capacidades, creencias?

03. De todo eso, ¿qué podría usar ahora? Es decir, ¿cómo podría inspirarse en usted mismo/esa situación de éxi-

to del pasado para ahora en el presente lograr también alcanzar su meta?

4.- INFORMACIÓN ADICIONAL:

01. Efectos, es decir, ¿cómo afectará a su vida el cambio? 02. ¿Le apetecen dichos cambios?

03. ¿Le merece la pena el esfuerzo?

5.- YA TIENE EL PLAN, ya sabe cómo (tercera hoja) ha de hacer para pasar de la situación NO deseada a la ideal. Tan só- lo le queda sopesar pros y contras de las situaciones antes de actuar, acto que es muy saludable. Si pone en marcha esas ca- pacidades y elabora a fondo la estrategia podrá alcanzar su «ideal» (primera hoja).

Cambiar es muy revitalizante, pero hacerlo con sensatez y habiendo analizado todos los diversos aspectos y variables im- plicadas en el cambio es aún más saludable. No cambie por cambiar, medite sobre ello y si al final está harto de quejarse, ¡pase a la acción!, para variar.

Un nuevo otoño nos visita, haga de él el otoño más mara- villoso e inolvidable de su vida.

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EELL OOBBSSEERRVVAATTOORRIIOO HHUUMMAANNOO

Tanto las relaciones intrapersonales como las inter- personales son buenas o malas en función de nues- tra capacidad para generar empatía, y a ésta se llega siendo un maestro de las POSICIONES PERCEPTUALES, es decir, de asumir el lugar del otro, de los otros, e incluso de variar nuestra perspectiva tanto en dis- tancia como en orientación y en ubicación.

Las POSICIONES PERCEPTUALESfueron formuladas original- mente por John Grinder y Judith DeLozier (1987) como una extensión operativa –en los principios de la PNL– tanto de lo que se conocía como índices referenciales, como de los con- ceptos de doble y triple descripción de Gregory Bateson. Pos- teriormente, Robert Dilts y Todd Epstein formularon distin- ciones precisas entre la tercera posición, la metaposición, la posición observador, la posición compañía»y la cuarta posi- ción. posición sistema.

La noción de las POSICIONES PERCEPTUALEStienen su origen en el concepto de índices referenciales (The Structure of Ma- gic, Volume I, 1975), es decir: las palabras que identifican a las personas u objetos a los cuales se refiere un sistema en par-

ticular. Uno de los procesos del Meta Modelo –conocido como «índice referencial de cambio de técnica»–, tiene que ver con el cambio de un pronombre por otro. El ejemplo que de esto dieron Bandler y Grinder es el de una mujer que dice: «Mi marido no me quiere, no me aprecia... Mi marido nunca me sonríe». Con el propósito de que hiciese un «cambio de índice referencial», se le preguntó: «Cada vez que usted no le sonríe a su marido, ¿significa que no le quiere?». El propósito era ayu- dar a esta mujer a variar la perspectiva de su enfoque de ma- nera que pudiese entender y comprender mejor la generaliza- ción que ella misma hacía.

El desarrollo de los modelos de Meta Programas a finales de 1970 proporcionó una exploración más profunda a cerca de este fenómeno. La noción que al principio se tenía de índice de cambio referencial en el meta-modelo fue contrastada con el índice de switch referencial, que no era si no lo que se llega- ría a conocer como «la segunda posición». Asimismo, también se exploró el índice simultáneo, o índice múltiple, en el cual la persona podría asumir simultáneamente la perspectiva de va- rias personas. A mediados de los 80, Judith DeLozier y John Grinder establecieron su formulación de la primera (self), se- gunda (el otro), y tercera (observador) posiciones. Las formu- laciones hechas por DeLozier y Grinder proporcionaron un proceso operativo mediante el cual la gente podía entrar en la experiencia proporcionada por cada una de las posiciones, es- tando ello conectado a modelos específicos de lenguaje, así co- mo a una fisiología y a representaciones internas (los tres ope- radores primarios de la PNL).

La posición de percepción o perceptual es esencialmente una perspectiva particular, un punto de vista desde el cual una persona percibe una situación o vive una relación. El nuevo código PNL, define las tres posiciones básicas en las que uno puede situarse y observar una experiencia en particular. La primera posición es experimentar algo a través de los ojos de uno, se trata de un punto de vista subjetivo. La segunda posi- ción se refiere a experimentar la situación como si fuese el otro –ponerse en el lugar del otro, «en sus zapatos»–. La tercera po-

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sición supone estar al margen, es decir, observar desde afuera una situación, o lo que es lo mismo, percibir la relación exis- tente entre uno mismo y los otros desde una posición de ob- servador disociado. La noción de cuarta posición se añadió más tarde como un término que describe el sentido de un sis- tema global o territorio relacional (sentido de un nosotros co- lectivo), que viene a ser una síntesis de las tres posiciones an- teriores. Cada vez más se viene haciendo especial hincapié en la cuarta posición (Nosotros.) También es dicho que todo gru- po de trabajo en el cual las primeras posiciones se anulan en pro del nosotros, no puede funcionar como un grupo sano ya que las personalidades individuales no son respetadas, siendo sacrificadas en pro de un «no-grupo» –podría denominársele «secta», dictadura encubierta, o como se quiera, pero nunca se trataría de un grupo libre–. Por consiguiente, un auténtico lí- der crea y genera un grupo donde el Nosotros se construye a partir de unas primeras posiciones sanas: «Yo soy yo, y soy di- ferente a ti, y eso está muy bien. Tú eres tú y eres diferente a mí, y eso está muy bien». Nosotros, como cuarta posición, su- pone un paso más hacia la creación de comunidades sanas y

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