• No se han encontrado resultados

Las murallas urbanas de Sevilla y Génova: estudio

Tras haber hecho un estudio individualizado de la muralla urbana de época almohade de Sevilla y de las tres cercas urbanas que tuvo Génova durante la Edad Media, se hará a continuación un estudio comparativo de ambos recintos amurallados.

Sevilla es atravesada por el río Guadalquivir a poca distancia de su desembocadura mientras que Génova nació y se desarrolló en la orilla del mar de Liguria. Ambas son ciudades portuarias, de ahí la importancia que tuvieron entre los siglos X y XVII a nivel internacional. Durante la Baja Edad Media fueron muy importantes las relaciones comerciales entre ambas ciudades y se han hecho muchos estudios al respecto que lo atestiguan. Para los genoveses Sevilla era un puerto importante no sólo por las importaciones y exportaciones, sino porque les servía de escala para las rutas comerciales del Atlántico: Flandes e Inglaterra a partir de la segunda mitad del siglo XIII.

Tanto Sevilla como Génova fortificaron sus respectivos puertos, que formaban parte intrínseca del urbanismo de ambas ciudades. Los almohades construyeron el puente de barcas, la muralla del lado del río, el castillo de Triana, la torre de la Plata y la torre del Oro para proteger tanto al puerto como a la ciudad de posibles asedios y saqueos, ya que los había sufrido en diversas ocasiones a lo largo de su historia. Con el mismo objetivo fortificó Génova parte de su área portuaria en la segunda mitad del siglo XIII, completándose esta obra en el siglo XVI.358

A lo largo de la historia, Sevilla ha tenido dos recintos amurallados: uno probablemente de época romana y otro que sería la ampliación llevada a cabo por los

358

Un hecho histórico que ha marcado a las dos ciudades ha sido la celebración del V Centenario

del Descubrimiento de América en 1992 que hizo que en ambas ciudades se llevasen a cabo obras de

rehabilitación de edificios históricos y de su antigua zona portuaria. En Sevilla se recuperó el contacto con el río Guadalquivir en la avenida de Torneo y se llevaron a cabo una serie de investigaciones en las Atarazanas de Alfonso X. Mientras que en la capital ligur se estudió primero y posteriormente se destruyó el que había sido el puerto medieval de la República de Génova aunque se recuperó la Ripa Maris con la creación de un paseo marítimo y el contacto de la ciudad de Génova con el mar en la avenida de Italia.

91

almohades entre la segunda mitad del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII y que perduró hasta el siglo XIX. Sin embargo, Génova, según investigaciones recientes, parece que tuvo hasta seis recintos amurallados: el primero de probable cronología romana; el segundo construido a mediados del siglo X; el tercero, del siglo XII; el cuarto que corresponde a las dos ampliaciones llevadas a cabo en la primera mitad del siglo XIV; el quinto, la reconstrucción y el reforzamiento de la cerca anterior en el siglo XVI; y el sexto y último del siglo XVII.359

Las defensas urbanas de época medieval de Sevilla empezaron a estudiarse de manera rigurosa en los años 20 del siglo pasado cuando se desechó que habían sido construidas en época de Julio César y se las dató en el período almohade (1147 – 1248). Sin embargo, en 1951 Torres Balbás dató la construcción de la muralla y del antemural de la cerca sevillana en época almorávide, y Juan de Mata Carriazo defendía la cronología almohade. Un año después, en 1952, Nino Lamboglia llevó a cabo los primeros trabajos arqueológicos en el castillo que la ciudad de Génova construyó en el siglo X para reforzar sus defensas.

En 1957 Francisco Collantes de Terán propuso la hipótesis de un trazado triangular para la muralla pre-almohade de Sevilla, destacó las importantes obras constructivas llevadas a cabo bajo el mandato del califa almohade Yusuf I y habló de una dualidad constructiva de la muralla que habría sido construida en una etapa almorávid-almohade (1091 – 1248).360

Entre 1967 y 1977 un grupo de arqueólogos italianos e ingleses llevaron a cabo varias campañas de excavación sistemáticas en el castillo de Génova que lo estudiaron en profundidad, debido a que la zona fue abandonada tras ser bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Fueron en estas excavaciones del castillo de Génova donde Tiziano Mannoni y su equipo (Gardini, Bonora, Milanese y Fossati) hicieron los primeros estudios sobre técnicas constructivas medievales usando métodos de investigación no destructivos, como la mensiocronología de sillares y de ladrillos y la

A nivel práctico, esta dualidad constructiva la observaron en 1985 los arqueólogos que excavaron la muralla de la Macarena, quienes dataron la muralla en época almorávide (1091 – 1147), y su recrecimiento y antemural bajo los almohades (1147 – 1248).

359 Decri, 2006: 24 – 40. 360

Idea que con posterioridad también será compartida por Salem, Jacinto Bosch Vilá, Rafael Valencia, Alfonso Jiménez, Daniel Jiménez Maqueda y Domínguez Berenjeno.

92

dendrocronología, y haciendo análisis de paramentos. Esta metodología de trabajo, ya más madura y desarrollada, es la que están usando Miguel Ángel Tabales y su equipo en las investigaciones que llevan a cabo desde 1997 en el conjunto del Real Alcázar de Sevilla.

En 1984 Dellepiane propuso una nueva evolución, muy similar a la de Giustiniani (siglo XVI) y a la decimonónica de Quarenghi, de las diferentes cercas que ha tenido la ciudad de Génova. Según estos autores, la capital ligur contó con siete recintos amurallados: una primera muralla de fecha imprecisa y aún desconocida, cuatro cercas sucesivas que se construyeron a lo largo de la Edad Media, una muralla renacentista y una última cerca construida en el siglo XVII.

A finales de 1989 Magdalena Valor leyó su tesis doctoral donde defendía que la ampliación de la muralla sevillana es de época almohade. En esos años esta cronología se confirmó en las excavaciones de la antigua Casa de la Moneda y de la cámara inferior de la torre de la Plata.

A finales de los años 90 Alfonso Jiménez defendió que la ampliación del recinto amurallado hispalense empezó en época almorávide y terminó con la construcción de la torre del Oro en 1220 – 1221; sin embargo, Valor Piechotta y Ramírez del Río dataron dicha ampliación bajo el dominio almohade tras realizar una nueva traducción de fuentes árabes ya conocidas.

En la actualidad parece que ya hay un acuerdo respecto a la cronología de la ampliación de la muralla de Sevilla en época almohade, a pesar de que sólo en unas pocas excavaciones se ha podido llegar a la cimentación de la muralla o del antemural aunque este último no ha sido siempre detectado. A día de hoy sigue siendo válida la hipótesis del trazado triangular de la muralla romana sevillana propuesta por Francisco Collantes de Terán, ya que al igual que sucede en Génova (donde los estudiosos hablan de un hipotético trazado que englobaría a la colina de San Silvestre) de esta muralla sigue sin saberse nada.

Las investigaciones presentes y fututas acerca de las defensas urbanas de Sevilla y Génova deberán basarse no sólo en los vestigios materiales, sino también en las fuentes escritas. Las referencias a la cerca urbana sevillana en las fuentes árabes hasta ahora conocidas son escasas y poco explícitas, a pesar de que del período almohade hay más de una docena, pero aún hay fuentes escritas árabes sin traducir, que podrían aportar nuevas noticias acerca de las cercas urbana y palatina de Isbiliya, y habría que

93

seguir revisando las ya conocidas. Por otro lado, se conocen pocas fuentes escritas de las defensas de Génova, si se exceptúa toda aquella documentación que se escribió a partir del siglo XVII, siendo quizás las más desconocidas aquellas fuentes escritas referentes a la construcción, trazado y evolución de la muralla renacentista, a pesar de que son abundantes pero el problema es que apenas han sido transcritas y editadas.

Toda muralla urbana cumplía una serie de funciones: la primera fue la defensiva; la segunda, la de su valor simbólico; la tercera, la de su condición de límite entre el mundo urbano y el rural; la cuarta, un papel fiscal; y la quinta, la de evitar la entrada de enfermedades contagiosas y epidemias. Además, en Sevilla la muralla del lado del río también servía de muro de contención contra las frecuentes crecidas del Guadalquivir.

De las dos primeras cercas de Sevilla y Génova no se sabe nada, se piensa que su cronología es romana y que estaban construidas con sillares. Las únicas noticias que tenemos de ellas son gracias a las fuentes escritas, ya que sabemos que Sevilla estaba amurallada cuando fue conquistada por los musulmanes en el año 92H/710 – 711 o 93H/711 – 712 y que está era la misma situación en la que se encontraba Génova cuando fue conquistada por los lombardos en el año 641.

La muralla almohade de Sevilla (1147 – 1248) tenía una superficie de 287 Hc mientras que en el caso de Génova la cerca carolingia (955) tenía una superficie de 22 Hc, las murallas de Federico Barbarroja (1155 – 1163) englobaban una superficie de 150 Hc y de las defensas bajomedievales (1320 – 1347) desconocemos el número de hectáreas que albergaban en su interior. (Fig. 37)

94

Gracias a las fuentes escritas y a las evidencias materiales se sabe que la muralla almohade de Sevilla tenía foso y antemural y que había sido recrecida, tal y como ha sido verificado en los lienzos de la cerca del sector de la Macarena y de los Jardines del Valle con el cegamiento del adarve y las almenas. Sin embargo, de las distintas murallas medievales de Génova no se conoce el foso y se desconoce si tenían antemural y tampoco se sabe si en algún momento fueron recrecidas las murallas.

El lienzo de muralla más largo que se conserva de la cerca urbana sevillana es el del sector de la Macarena con sus 536 m lineales siendo, además, conserva las dos puertas que lo limitan, las torres, la liza, el antemural y su foso. Se conserva otro lienzo de unos 195 m en los Jardines del Valle que tiene tres cortinas y cuatro torres y también se conservan lienzos de muralla en los Jardines de Murillo, en el

interior del antiguo recinto de la Casa de la Moneda y en la plaza del Cabildo (Fig. 38). Sin embargo, en Génova sólo se conservan pequeños tramos de las murallas medievales en la calle Tommaso Reggio y se corresponden con un pequeño tramo de muralla que iba desde la puerta de Serravalle a la de San Pedro, en el callejón Sotto le murette donde

Figura 37. Comparación de los trazados de los tres recintos amurallados que tuvo Génova en época medieval con la indicación de sus respectivas puertas. De izquierda a derecha: la muralla del siglo X, la cerca de mediados del XII y las defensas plenomedievales con las dos ampliaciones de la primera mitad del siglo XIV. (Fuente: http://it.wikipedia.org/wiki/Mura_di_Genova).

Figura 38. Trazado de la ampliación de las defensas urbanas y palatinas de la ciudad de Sevilla llevadas a cabo por los almohades donde se han señalado aquellos lienzos de muralla que aún se conservan emergentes (en negro). (Fuente: Tabales Rodríguez, 2001d).

95

hace de medianera de una iglesia del siglo XVI, en la calle de la Colina donde ha servido de medianera de las casas adosadas a ellas desde el último cuarto del siglo XV y que corresponde al lienzo que iba desde el puente de Carignano hasta la puerta Soprana, en la plaza Sarzano, en el cruce entre la avenida Andrea Podestá y la calle Córcega, y en la avenida de Italia, que se corresponde con una parte del lienzo del recinto amurallado del puerto antiguo de Génova.

El material constructivo de la muralla sevillana de época medieval es un tapial hecho con grava o con cascotes cerámicos y donde predominan los cajones altos superpuestos sobre los bajos, sillares de época romana reutilizados y ladrillos; mientras que el de las murallas medievales de Génova son sillares, que podrían haber sido reutilizados en época carolingia pero que a partir de mediados del siglo XII procederán de canteras cercanas a la ciudad, y ladrillos. (Tabla 1)

MEDIDAS DE LOS LADRILLOS

27 x 14 x 4,5 cm Torre Blanca (Sevilla)

29 x 15 x 4,5 cm Antemural de la muralla de la Macarena

(Sevilla)

29 x 14 x 4,5 cm Puerta de Córdoba y segundo cuerpo de la

torre del Oro (Sevilla)

28 x 14 x 4,5 cm Cámara inferior de la torre de la Plata

(Sevilla)

30 x 14 x 7 cm Génova (siglo XIII)

24 x 11,5 x 3 cm Génova (siglo XVIII)

En las cercas urbana y palatina de Sevilla encontramos torres cuadrangulares como las torre del Agua y de la Alcoba en los jardines del Alcázar, hexagonales como la

Tabla 1. Comparativa de las medidas de los ladrillos usados en las defensas urbanas y palatinas de Sevilla y de las medidas estándares de los ladrillos genoveses en los siglos XIII y XVIII. (Elaboración propia).

96

torre de Abd-al-Aziz embutida en un edificio de la avenida de la Constitución y el segundo cuerpo de la torre del Oro, octogonales como la torre Blanca en las murallas de la Macarena y la torre de la Plata en el recinto de la antigua Casa de la Moneda, y dodecagonales como el primer cuerpo de la torre del Oro. Sin embargo, las torres que hemos podido documentar en las tres cercas medievales de Génova tienen forma cuadrada como la torre del homenaje del castillo altomedieval, de herradura o semicircular como las torres que flanquean las puertas Soprana o de San Andrés, la de Santa Fe o dei Vacca y la Aurea.

La tipología de las puertas de las defensas urbanas y palatinas de Sevilla es más rica que la que observamos en Génova donde las puertas sólo son de acceso directo y están flanqueadas por dos torres como se puede observar en dos de las tres puertas que aún se conservan: puerta Soprana o de San Andrés y de Santa Fe o dei Vacca. Sin embargo, en Sevilla encontramos puertas en recodo como la primitiva puerta del Alcázar en el siglo XI; puertas de recodo simple en torre saliente como la puerta de Córdoba y la puerta del Sol; puertas de acceso directo flanqueada por una torre como la puerta de Goles o Real y la puerta de la Barqueta o de la Almenilla; puertas de acceso directo flanqueada por dos torres como la primitiva puerta de la Macarena, la puerta del Osario, la puerta del León, la puerta de Jerez, la puerta Nueva o de San Fernando, el postigo del Aceite, la puerta de San Juan o del Ingenio, la puerta de Carmona y la puerta de la Carne.

De las puertas citadas en el párrafo anterior se conservan algunas de ellas, como: la puerta de la Macarena, la puerta de Córdoba, la primitiva puerta del Alcázar, la puerta del León, el Arquillo de la Plata o de Miguel de Mañara y el postigo del Aceite en Sevilla. Las tres puertas que se conservan de las murallas medievales de Génova son: la puerta Soprana o de San Andrés, que fue descubierta y restaurada en 1882 y excavada en 1965; de Santa Fe o dei Vacca, que fue restaurada a principios de los años 70 y que hoy podemos observar embutida en la edificación; y dell’Olivella, que se construyó en la primera mitad del siglo XIV y se reabrió en 1825.

97

En época medieval las ciudades de Sevilla y Génova también contaron con recintos palatinos amurallados que cumplían funciones defensivas y residenciales. En Sevilla el Alcázar, compuesto por una serie de recintos, fue la residencia de los califas almohades que ampliaron su superficie hasta alcanzar las 17,71 Hc361

Las intervenciones arqueológicas realizadas en la muralla sevillana y en el Real Alcázar se han conocido en gran parte gracias a los Anuarios Arqueológicos de

Andalucía (AAA/) que se han publicado entre los años 1985 y 2006. En el caso de

Génova ha sido más difícil acceder a noticias de cualquier tipo de intervención en las distintas murallas y/o en el castillo, las cuales se han encontrado en los números de las revistas de Archeologia medievale publicados entre los años 1974 y 2010,

aunque hoy día el conjunto del Real Alcázar sólo tiene 5 Hc (Fig. 39). Sevilla reforzó sus defensas con la

construcción de los castillos de

Hisn al-Farach y el de Triana,

que se encontraba en la orilla derecha del río Guadalquivir en una zona extramuros, éste era de planta rectangular y tenía una superficie algo superior a los 5.000 m2. Mientras que en Génova el castillo de la colina de San Silvestre se construyó en el siglo X para defender el puerto y con el tiempo se convirtió en la residencia estival del obispo de Génova hasta mediados del siglo XV, éste era poligonal con cinco lados aunque sólo se han conservado cuatro y una torre cuadrada, y tenía una superficie aproximada de 1.300 m2.

362

361 Valor Piechotta, 2008b: 60.

en el de

Archeologia dell’Architettura del año 2006 y en los de Arqueología de la Arquitectura

de los años 2002 y 2005.

362

En el momento en que estas líneas se escribieron, aún no se había publicado el número de

Archeologia medievale correspondiente al presente año 2011.

Figura 39. Plano de los diferentes recintos que tenía el Alcázar de Sevilla a mediados del siglo XIII, según Tabales Rodríguez (2001d).

98

En Sevilla las intervenciones arqueológicas han podido atestiguar que ya en la Baja Edad Media el foso, la liza y el antemural empezaron a perder sus funciones defensivas al documentar su paulatina colmatación debido a su uso como muladar, pero aún queda mucho por profundizar en el estudio de sus restos orgánicos e inorgánicos con el objeto de conocer la vida cotidiana de la ciudad en general o la alimentación de los sevillanos en particular.363

Otra consecuencia de la pérdida de la función defensiva y de la presión demográfica fue el adosamiento de casas a la muralla y la utilización de ésta como medianera de nuevas edificaciones sevillanas y genovesas. En el caso de Sevilla también se usó el antemural como medianera.

Sin embargo, en Génova se desconoce dicha situación, por lo que sería interesante detectar los posibles fosos de sus murallas medievales para corrobar o desechar la hipótesis de su conversión en basureros tras perder su función defensiva.

En un futuro se deberían plantear proyectos de investigación sistemática de la muralla almohade (1147 – 1248) de Sevilla y de las tres murallas medievales (955, 1155 – 1163 y 1320 – 1347) de Génova. A nivel superficial el caso sevillano está más estudiado pero aún así queda mucho por investigar. Se debería proponer un proyecto de investigación donde se contemple el estudio de las fuentes escritas y gráficas; el análisis de paramentos; excavaciones programadas y las posibles intervenciones arqueológicas de urgencia; el estudio de materiales; los análisis de laboratorio; la redacción y publicación de informes, artículos, monografías, etcétera; y finalmente la construcción y apertura al público de un Centro de Interpretación con el objetivo de explicar el proceso de construcción de las murallas sevillanas y genovesas de época medieval, su evolución, las investigaciones realizadas hasta el momento, etcétera. En él se incluirían reconstrucciones gráficas y maquetas de Sevilla y/o Génova; haciendo uso de la realidad virtual a través de vídeos o powerpoints; e, incluso, haciendo recreaciones históricas (torneos, justas, ferias medievales…) dentro de lo que sería la arqueología experimental donde se haría al ciudadano participar en ellas alejándolo así de su papel de simple observador que tradicionalmente ha tenido en los museos. Por último, si no es factible la construcción de dicho Centro de Interpretación, se podría hacer un museo virtual que

363

Se han encontrado abundantes huesos, restos de cáscaras de huevos y de moluscos (ostras, berberechos y almejas) y numerosas espinas de pescado (arenques y sardinas).

99

tuviese fácil acceso a través de internet, además de tener su propia página en distintas redes sociales, ya que así nos aseguremos el acercamiento a un público mayoritario.