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Murallas de la Macarena

II. Sistema defensivo de la Sevilla almohade

1. Murallas de la Macarena

En este trabajo denominaremos como murallas de la Macarena al lienzo de muralla que va desde la puerta de la Macarena al noroeste hasta la puerta de Córdoba al nordeste, incluyendo a ambas. De una a otra aún podemos observar que hay hasta 536 m lineales de muralla que todavía está emergente y exenta, además de ocho torres, nueve cortinas y dos portillos. Este tramo de la cerca es de

trazado sinuoso y se

encuentra en buen estado de conservación en el sector norte de la ciudad de Sevilla entre las calles Macarena y Resolana. (Fig. 3).

Figura 3. Cortina de la muralla de la Macarena que conserva su merlatura y donde se observa su trazado sinuoso, el antemural, el ajardinamiento del foso y la torre Blanca. (Elaboración propia).

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Las cortinas tienen una anchura aproximada de 1,87 m. Están compuestas por cajones de tapial que miden 2,20 m de longitud por 0,80 m de altura y la separación entre los mechinales, en algunos de los cuales se han observado restos de madera, oscila entre los 0,70 y los 0,90

m.127 El tapial que aquí se ha utilizado es abundante en cal y posee una cantidad importante de guijarros de tamaño pequeño, mediano y grande pero hemos observado la presencia de algunos cascotes cerámicos siendo, según la tipología de Graciani y Tabales, un tapial común de cascote cerámico y de cajones altos superpuestos.128

Este lienzo de muralla conserva la merlatura. Los merlones terminan de forma piramidal. Debemos de apuntar que se ha perdido el coronamiento de dos cortinas completas y de parte de una tercera del lienzo de muralla, también de parte del antemural y de una de las torres.

(Fig. 4) También hemos observado la presencia de verdugadas de ladrillo indicando el nivel del pavimento del almenado, lo que es una evidencia de que esta muralla se recreció, cegando el adarve y las almenas, en época temprana y en un margen cronológico que iría desde 1171 hasta 1221, todavía bajo los almohades.

Las torres son de forma cuadrangular, menos la torre Blanca que es octogonal, y su material constructivo es el tapial verdugado en ladrillo.129

127 Valor Piechotta, 2008b: 17 – 29. 128

Graciani García y Tabales Rodríguez, 2008: 136 – 142. 129 Ibíd. 142.

Figura 4. Cortina de la muralla de la Macarena que no conserva su merlatura pero donde se pueden observar los cajones de tapial y el recrecimiento de la muralla. (Elaboración propia).

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En este tramo de muralla observamos el único ejemplo de torre octogonal, aunque sus lados son irregulares, que encontramos en todo el recorrido de la cerca urbana. Se trata de la conocida como torre Blanca, construida con un tapial de una gran calidad, que posee una tonalidad casi blanca debido a la abundante cal, y compuesto por un material fino, muy machacado y de una gran dureza, muy similar a la que posee la piedra. También hemos observado la presencia de hiladas de ladrillo, cuyas medidas son 27 x 14 x 4,5 cm, en los cajones superiores de la torre. Posee dos cuerpos de saeteras por encima del adarve de la muralla y seguramente tenga dos cámaras en su interior, al que no nos ha sido posible acceder.130

Otro elemento que caracteriza a este lienzo es que todavía podemos observar que el antemural se encuentra emergente y exento, y que éste es de menor altura que la muralla. Aún conserva sus saeteras y su merlatura aunque no posee el coronamiento de la muralla. La distancia entre la muralla y el antemural oscila entre los 2,50 y los 3,50 m, excepto en la torre Blanca donde la distancia es de 1,50 m. Su material constructivo es un tapial muy rico en cal, compuesto de guijarros pequeños y medianos, donde hemos observado que entre los distintos cajones hay hiladas de ladrillo, que están dispuestos a sardinel, con unas medidas de 29 x 15 x 4,5 cm. Su anchura es de 1,35 m aproximadamente. Los cajones de tapial miden 2,50 x 0,86 m y la distancia entre sus mechinales es de 0,54 m.

(Fig. 5)

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Valor Piechotta, 1991: 157 - 162; Valor Piechotta, 2008b: 42. 131 Ibíd. 153 – 166; Ibíd. 43 – 57.

Figura 5. La torre Blanca vista desde la calle Resolana. (Elaboración propia)

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Hemos podido observar que aún se conserva, aunque empedrada, la que debió ser la liza de la muralla. (Fig. 6) Además, en la restauración que se hizo entre los años 2007 y 2008 se ajardinó lo que debió ser el foso que rodeaba el antemural, para dejar así el testigo de su existencia, desde dicho antemural hasta la actual acera de la calle Resolana.

La puerta de Córdoba pertenece a la tipología que conocemos como puerta de recodo simple en torre saliente, cuyas dimensiones aproximadas son 12,8 x 8 m, y con patio descubierto en su interior. Es de las pocas puertas de la cerca urbana que aún se conserva in situ y no sólo como toponimia.

En los años 50 el arquitecto Féliz Hernández la restauró por completo,132

La puerta de la Macarena se encuentra al final de la calle San Luis y próxima a la parroquia de San Gil. Aún se conserva emergente y exenta pero con la estructura de época moderna, por lo que ignoramos como debió ser su aspecto original. Está formada por un gran arco sobre el cual observamos la imagen de la Esperanza Macarena. La puerta está pintada en color albero con partes en blanco.

lo que nos permite que en la actualidad podamos reconocer fácilmente su estructura original. Dicha torre-puerta tiene como material constructivo el tapial y el ladrillo, con unas medidas de 29 x 14 x 5 cm, y sillares enmarcando la puerta al exterior y en la parte de las esquinas de su fachada exterior.

La primitiva puerta de la Macarena era de acceso directo flanqueada por dos torres. Bab Maqrina era el topónimo árabe de esta puerta mientras que Macarena es el nombre bajomedieval con la que aún hoy se la conoce.133

Este lienzo que nosotros hemos denominado como murallas de la Macarena ha sido excavado en tres ocasiones diferentes en los últimos 25 años. La primera fue en

132 Valor Piechotta, 1991: 173; Jiménez Maqueda, 1999: 45; Valor Piechotta, 2008b: 44. 133

Valor Piechotta, 1991: 149; Valor Piechotta, 2002b: 321; Jiménez Maqueda, 1999: 31 – 32; Valor Piechotta, 2008b: 45 - 56.

Figura 6. Fotografía de la liza conservada en la muralla de la Macarena. (Elaboración propia)

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1985 como apoyo a la restauración y en ella se llegó hasta la cimentación tanto de la muralla, que fue datada en el período almorávide, como del antemural, que fue fechado en época almohade;134 la segunda entre diciembre de 1997 y febrero de 1998, y en ella se investigó la que debió ser la primitiva puerta de la Macarena;135

En el verano de 1998 Vera Reina y Rodríguez Azogue detectaron un nivel de incendio de época almohade durante la excavación que hicieron en la calle Macarena.

y la tercera en 2007.

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