Esta investigación se enmarca dentro de lo que sería un «estudio crítico de la redacción». Por tanto, aúna a las preocupaciones habituales de la exégesis una pregunta por la intencionalidad teológica manifiesta en la redacción final de la obra. La pregunta fundamental gira en torno a la manera como el EvMc interpretó el AT y, en particular, los mandamientos desde dos de los textos de mayor ascendencia ética y espiritual tanto para el pueblo hebreo, como para la iglesia cristiana. Se debe recordar que durante la época apostólica y sub-apostólica el cristianismo no era un movimiento demasiado homogéneo desde el punto de vista étnico, cultural o lingüístico, sino que presentaba una mezcla desigual de miembros judeocristianos que compartían unas creencias con un grupo aún más heterogéneo de pagano-cristianos. En este contexto, las tradiciones jugaban un rol fundamental en el crecimiento de una identidad común, en particular de las tradiciones escritas como lo son los evangelios que presentan una amalgama de tradiciones nacidas en Judea y Galilea y luego difundidas en todo el Mediterráneo. Lo singular en los evangelios es que se pueden leer como relatos continuos del ministerio de Jesús desde su inicio en Galilea hasta su resurrección en Jerusalén. Esta singularidad se puede abordar, como ya se ha dicho, desde varios enfoques metodológicos.
En este estudio se ha elegido el «estudio crítico de la redacción» que sirve de punto convergencia de la exégesis histórico-crítica, de la exégesis lingüístico- literaria y de la hermenéutica bíblica. Como lo recuerda la Pontificia Comisión Bíblica “la Crítica de la Redacción estudia las modificaciones que los textos han sufrido antes de quedar fijados en su estadio final y analiza ese estadio final, esforzándose por discernir las orientaciones que le son propias. Mientras las etapas precedentes han procurado explicar el texto por su génesis, en una perspectiva diacrónica, esta última etapa se concluye con un estudio sincrónico: se
as past history than in using them to interpret Mark’s own time”. Una visión contraria a la propuesta de A. Suhl se puede leer en Thomas Hattina, In Searchof a Context: The Function of Scripture in Mark's Narrative
(London: Sheffield Academic Press, 2002), 25-31: “methodological paths-form, source and redaction criticisms […] There are a host of texts which still need to be examined from these individual perspectives. My point is that, as methods, they have reached a certain plateau with respect to the questions they pose, the tools they use, and the assumptions they bring to the text”.
explica allí el texto en sí mismo, gracias a las relaciones mutuas de sus diversos elementos, considerándolos bajo su aspecto de mensaje comunicado por el autor a sus contemporáneos. La función pragmática del texto puede ser tomada entonces en consideración”40.
En el texto del EvMc encontramos una lectura consciente, consecuente y consistente de la Sagrada Escritura, representada por el AT, y del acontecimiento fundante de la experiencia cristiana que es la acción, predicación y pascua de Jesús de Nazaret. La lectura que aquí se busca realizar intenta determinar la manera como el EvMc interpretó el AT en función de su propuesta teológico- narrativa41. Aunque se haga alusión a lo propio de algunos de los más clásicos métodos exegéticos histórico-críticos (crítica literaria, crítica de las formas, crítica de las tradiciones), siempre se mantiene el enfoque sobre lo que se denomina la «configuración final» del texto. De igual forma con los métodos exegéticos lingüístico-literarios se evita explícitamente perderse en los meandros de su terminología técnica. El enfoque que se mantiene siempre es exegético-teológico, sin descuidar una preocupación interpretativa más amplia42.
La lectura que el EvMc hace del AT es estudiada bajo el concepto de «intertextualidad» entendida, en sentido amplio, como una propiedad de los textos que se entretejen con otros textos de maneras creativas e imprevisibles o, en un sentido más restringido, como una manifestación efectiva de otros textos en un texto que urde por medio de referencias explícitas (citaciones y alusiones) o
40 IBI, IA3 (EB 1283).
41 Una comprensión básica y general de lo que entendemos por teología narrativa se puede ver en José María
Siciliani Barraza, Teología narrativa: un enfoque desde las florecillas de San Francisco de Asís (Bogotá:
Universidad de la Salle, 2009), 23-187; Francois Tolmie, Narratology and Biblical Narratives: a practial guide (Eugene, OR: Wipf & Stock Publishers, 1999), 1-9; Michael Goldberg, Theology and Narrative. A critical Introduction (Eugene, OR: Wipf & Stock Publishers, 2001), 11-38.194-240; Mercedes Navarro Puerto, Cuando la Biblia cuenta. Claves de la narrativa bíblica (Madrid: PPC, 2003), 5-11.
42Cf. Paul Ricœur,
Del texto a la acción. Ensayos de hermenéutica II (México: FCE, 2002), 111-124. La
comprensión de esta propuesta nos provee una reflexión, de carácter epistemológico, sobre los supuestos fundamentales de la intelección y comprensión humana como traducción, explicación y actualización de la acción humana comunicada mediante un recurso discursivo de carácter literario; pero, al mismo tiempo, nos recuerda que ese recurso discursivo no es simplemente un objeto cultural sino que “en medio de esas cosas dichas, hay seres humanos que actúan y padecen; es más, los discursos son ellos mismos acciones” y en este sentido, tanto el evangelio elegido como las perícopas objeto de estudio son textos «reveladores» de la realidad humana que se manifiesta abiertamente como «praxis», es decir, como una práctica consciente e intencionada que pretende modelar esa misma realidad de una manera determinada mediante gestos, acciones y discursos.
implícitas (evocaciones o reminiscencias) su propio significado43. Si el texto es entendido como un tejido de significaciones (texere/textum), la intertextualidad (intertexere) es el entretejimiento de estas significaciones que provienen principalmente de otros textos44. Y en esto se debe reconocer que cada evangelista, en la práctica, ha tomado un camino diferente45.
Junto a este fenómeno de la «intertextualidad» aparece otro que por lo general se denomina “lectura cristiana del AT” y que da cuenta, de manera global, del todo el movimiento de interpretación que aparece en primer lugar en todo el NT46. Aquí ya se manifiestan las preocupaciones habituales de las primeras inquietudes apologéticas y los despliegues tipológicos y alegóricos que caracterizaron la mayor parte de los esfuerzos hermenéuticos y exegéticos de los primeros siglos del cristianismo. Aunque las preocupaciones actuales ya no son las mismas, sobrevive la pregunta por el modo de comprensión que los primeros escritores cristianos, en particular los evangelistas, respondieron a este desafío conjugando las tradiciones judías y las novedades del cristianismo.
Otro elemento teórico que enmarca esta propuesta de investigación y que se suma a los anteriores, se refiere a la necesidad de dilucidar lo que llamaríamos la «intencionalidad comunicativa» del evangelio respecto a los dos pasajes en cuestión. Los evangelios, al igual que los demás escritos primitivos, no fueron escritos con una finalidad meramente estética, informativa o apologética sino que se comprendieron a sí mismos, en especial el EvMc, como «evangelio», es decir como comunicación salvífica que suponía una expectativa mesiánica o, al menos utópica, y una experiencia religiosa que trascendía tanto la dispersión politeísta del mundo pagano como el legalismo imperante en las principales corrientes
43 Para una panorámica de este problema a nivel literario general Cf. José Enrique Martínez Fernández, La intertextualidad literaria: base teórica y práctica textual (Madrid: Cátedra, 2001), 10-11.
44 Cf. Wim J. C. Weren,
Métodos de exégesis en los evangelios (Estella: EDV, 2003), 237-257: para este
autor la intertextualidad “denota el entretejimiento fundamental de los textos”.
45 Por las particularidades de los evangelios y en general de toda la literatura bíblica, el análisis literario
(semiótico, discursivo, retórico, narrativo) de la intertextualidad debe ser complementado con estudios de los métodos de interpretación de la época. Los métodos de la tradición judía, habitualmente denominados rabínicos, proveen una buena información al respecto. Cf. Mario Masini, La Lectio Divina: teología, espiritualidad, método (Madrid: BAC, 2001), 265-286; Agustín del Agua Pérez, El método midrásico y la exégesis del Nuevo Testamento (Valencia: Institución S. Jerónimo); Domingo Muñoz León, Derás. Los caminos y sentidos de la Palabra Divina en la Escritura (Madrid: CSIC, 1987), 201-230.
46 El ejemplo característico de este tipo de preocupaciones es el manual ya clásico: Pierre Grelot, Sentido cristiano del Antiguo Testamento: bosquejo de un tratado dogmático (Bilbao: DDB, 1995), 29-41.
judías de pensamiento. La intencionalidad comunicativa está tan estrechamente ligada a la concepción de evangelio, prevalente en el EvMc, que al prescindir de ella o desvirtuarla como una simple transmisión textual se corre el riesgo de perder la sustancia del texto mismo y de la experiencia que allí se manifiesta47. El conjunto de estos conceptos se utilizará como el marco de comprensión del propio programa de investigación y el horizonte en el cual los núcleos problémicos puedan ser categorializados. El marco permitirá así mismo que las problemáticas particulares del EvMc, como texto antiguo, nunca desborden la intencionalidad exegético-teológica del presente programa de investigación.
3 QUÉ SE PRETENDE CON LA LECTURA REDACCIONAL
DE Mc 10,17-22 y 12,28-34
El objetivo general de este estudio es determinar cuál sería la función y el significado que en la redacción del EvMc se le asigna a Mc 10,17-22 y 12,28-34, como textos identificadores de la espiritualidad y de la ética cristiana, dentro del plan teológico del ‘evangelio’, mediante un análisis redaccional, complementado por algunos elementos tomados de los nuevos métodos de análisis literario, con el fin de comprender la acción interpretativa del texto con respecto a los mandamientos, en general, y a la šema y el Decálogo, en particular.
Este objetivo general se traduce en los siguientes objetivos específicos:
– Plantear de manera breve las características de la lectura redaccional, sus posibilidades y límites y las ventajas de complementarla con la inclusión de algunas herramientas provenientes del análisis lingüístico y literario.
47 La lectura del texto bíblico que aquí se pretende supone esa comprensión, ya que en ese texto la comunidad
creyente como lectora e intérprete encuentra un modelo de praxis que se constituye en dato fundamental de la comprensión de su propia acción en la historia. Precisamente los textos elegidos, Mc 10, 17-22 y 12, 28-34, apuntan al núcleo de esa realidad donde se articulan a partir de una praxis interpretativa del Primer Testamento una ética y una espiritualidad que pretende ser la concreción de una expectativa profético-utópica y la acción transformadora de una conciencia colectiva de una comunidad que descubre en Jesús de Nazaret al «Ungido» y al «Hijo de Dios» (Mc 1, 1). Pero como toda acción profética muestran que el ideal se realiza en medio de la más paradójica contradicción y de la más amarga experiencia de exclusión en la que aparece como «revelación fundamental» la pascua de Jesús en la cruz.
– Identificar, en el estado de la cuestión, las preguntas más apremiantes sobre Mc 10,17-22 y 12,28-34 y las eventuales respuestas que se han elaborado en algunos de los estudios más relevantes y relativamente recientes.
– Realizar una lectura redaccional de Mc 10,17-22 para comprender su significado y función en el conjunto de la obra y la interpretación que allí se ha dado a Ex 20,1-17 || Dt 5,6-21 y Dt 6,4.
– Realizar una lectura redaccional de Mc 12,28-34 para comprender su significado y función en el conjunto de la obra y la interpretación que allí se ha dado a Dt 6,4- 5 y Lv 19,18b.
– Proponer un esquema de comprensión de la acción interpretativa que el EvMc desarrolla en torno a la lectura, relectura y actualización del texto veterotestamentario dentro de la secuencia del relato del mismo evangelio.
– Explorar la propuesta ética y espiritual presente en la relectura de los dos textos de la tradición, Decálogo y šema, en el plan teológico particular del EvMc48. El resultado esperado con este estudio es el de consolidar un abordaje integral de estos dos pasajes dentro del estado actual de la investigación. Este resultado es, ante todo, disciplinar como se puede deducir a partir de los antecedentes planteados en el ‘estado de la cuestión’. A continuación, en la presente investigación se tendrán en cuenta los fenómenos propios del texto (intertextualidad), las finalidades del texto (intencionalidad) y los intereses del lector/destinatario (comunidad creyente). Para finalizar con unas aproximaciones someras de lo que sería el proceso interpretativo subyacente al recurso a la escritura en las perícopas del “hombre acaudalado” y del “mandamiento principal”.
Estos objetivos condensan lo que se ha perseguido en las partes y capítulos del trabajo, al igual que algunas metas que se pueden alcanzar no en la secuencia del desarrollo investigativo, sino en la intencionalidad general de este estudio. Para
48 Tres categorías «espiritualidad», «praxis» y «ética» se entrecruzan en este estudio, tanto del EvMc, en
general, como de los pasajes en cuestión, en particular. La «espiritualidad» como la expresión decantada en una autocomprensión de la experiencia religiosa y que, por esto mismo, no se agota en una ritualidad, en un credo, en una normativa o en una teología. La «ética» como la expresión social de la experiencia religiosa traducida en principios de acción capaces de un diálogo universal. Luego, la «praxis» como una categoría que articula la «espiritualidad» y la «ética» en torno a un programa de acción que obedece a finalidades trascendentes y que, en el caso del judaísmo y del cristianismo, corresponde a una meta teleológica de plenitud humana en una experiencia trascendente.
que sea más claro la manera como se pretende conseguir esto, a continuación se explicitarán algunos supuestos, conceptos y procedimientos habituales de la Crítica de la Redacción (CR), así como también la incorporación que, a instancias de lo que recomienda el documento “La interpretación de la Biblia en la Iglesia”, de algunas de las herramientas de los nuevos métodos de análisis lingüístico y literario: “mientras las etapas precedentes han procurado explicar el texto por su génesis, en una perspectiva diacrónica, esta última etapa se concluye con un estudio sincrónico: se explica allí el texto en sí mismo, gracias a las relaciones mutuas de sus diversos elementos, considerándolos bajo su aspecto de mensaje comunicado por el autor a sus contemporáneos. La función pragmática del texto puede ser tomada entonces en consideración”49. Otros aspectos de la metodología
serán expuestos durante el desarrollo de los capítulos, por medio de su aplicación al análisis de los textos particulares.
4 MÉTODO Y METODOLOGÍA DE UNA LECTURA
REDACCIONAL
El enfoque metodológico propuesto para esta investigación es el del «estudio crítico de la redacción», articulado dentro de un programa de interpretación bíblica que da cuenta no sólo de la «lectura» texto, con su contexto y pretexto, sino que también se hace cargo de la tarea de comprensión intertextual y de la del paralelo textual. Por «estudio crítico de la redacción» se asume un método que primero se ha denominado «historia de la redacción» (Redaktionsgeschichte), luego «historia de la composición» (Kompositionsgeschichte), posteriormente se complementó con una «Redaktionstheologie» y, en los últimos tiempos, ha recibido numerosos aportes del campo de investigación llamado nuevos métodos de análisis literario y lingüístico50. Tal variedad de nombres no diluyen lo fundamental de su programa ni de los supuestos que lo animan. Por el contrario, acentúan varios elementos que son fundamentales dentro de este enfoque. Dentro de ellos se destacan el concepto de «redacción», el de composición y el de la teología de cada evangelio. Porque, en efecto, este último elemento es el decisivo a la hora de emprender la comprensión de un texto.
49 IBI, IA3 (EB 1283)
Con respecto a los métodos utilizados por la exégesis histórico-crítica precedente, el «estudio crítico de la redacción» se planteó en sus comienzos como un método que permitía superar ciertas extrapolaciones de los métodos anteriores, en especial de la Crítica de las Formas. Ésta presentaba los relatos evangélicos como meros recursos secundarios para compilar materiales tan dispares como los dichos de Jesús, sus enseñanzas (apotegmas), sus parábolas y milagros.
El «análisis redaccional» recoge y supone el trabajo anterior realizado, en primer lugar por la «Crítica Literaria» y luego, por la crítica histórica. Por una parte, la «Crítica Literaria», con un enfoque ‘documental’, comenzó por el establecimiento del texto ‘original’ a través de la crítica textual, siguió con la determinación de unas hipotéticas ‘fuentes originales’, luego con el establecimiento de la expresión literaria ‘original a través de la Crítica de las Formas (CF). Este engloba el estudio de las características literarias de un texto (contexto vital, esquema típico, tema característico), la determinación de la evolución de esa forma en la literatura bíblica y extra-bíblica (Formgeschichte) y su posible vinculación a partir de características morfológicas comunes en un «género literario». Curiosamente, la Crítica de la Redacción se planteó inicialmente como un estudio de la forma global y final del texto, es decir, como una crítica de la forma literaria del texto y no sólo de los segmentos particulares. Sin embargo debido al extraordinario éxito de las obras de R. Bultman y M. Dibelius, que se tratarán en la segunda parte, el programa inicial del estudio de las formas mayores (evangelios, cartas, sermones, etc.) se quedó aplazado sine data.
La etapa final de este trabajo literario sobre las formas primitivas de la predicación condujo a la Crítica de la Redacción, en la que se superan las consideraciones meramente documentales y se tienen en cuenta otros aspectos como los recursos retóricos y la intencionalidad teológica. Inicialmente se colocó todo el énfasis en un hipotético redactor/autor que habría realizado una relaboración sobre el material de la tradición para que alcanzara la configuración definitiva o canónica, de la que en la actualidad ahora se dispone. Posteriormente se ha prestado mayor atención al trabajo de ‘redacción’ como tal y, por esta razón, se han incorporado herramientas de análisis retórico y de análisis textual.
Con el enfoque sobre la redacción, es decir, sobre el trabajo de compilación, organización y composición, se pretendía superar la visión de los textos bíblicos como una simple superposición de «fuentes» en torno a unos «núcleos de la tradición», ofrecidos en «formas literarias» coleccionables en «géneros». Este crecimiento al interior de los métodos histórico-críticos, de marcado enfoque diacrónico, culminó en una versión del método que se preocupó cada vez más por la forma o ‘configuración final’ del texto. Las exigencias básicas de este método, definido en términos generales como “el estudio particularizado y la orientación teológica de cada uno de los evangelistas”51 o en forma más específica como el
“estudio de la motivación teológica de un autor tal como ésta se revela en la colección, disposición, edición y modificación del material tradicional y en la composición de nuevo material o la creación de nuevas formas al interior de las tradiciones del cristianismo primitivo”52, se orientaron a descubrir el «plan de la
obra» mediante el estudio de sus recursos literarios y de sus tópicos teológicos recurrentes.
Mirada en retrospectiva, la Crítica de la Redacción asumió un significativo cúmulo de resultados de las investigaciones precedentes. Se incorporaron los instrumentos utilizados en su momento por la Crítica Literaria, pero luego se dio el paso a la pregunta por la «intencionalidad teológica». En consecuencia, el texto ya no se vio únicamente como un testimonio de otra época, sino como una