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CAPÍTULO 3. RESULTADOS: CARACTERIZACIÓN SOCIO

3.6. Las selvas y los recursos naturales del lugar

Un importante patrimonio natural y cultural con que cuenta la comunidad de Cuyuxquihui son las selvas y los recursos naturales del ejido. Llevando a cabo recorridos por la localidad se pueden avizorar, a la distancia, diversos fragmentos de selva incrustados en las parcelas ejidales del lugar (Figura 28).

Figura 28. Fragmento de selva en el ejido de Cuyuxquihui.

Foto: Javier Guardado.

Una vez en el campo, caminando en medio de los cultivos del ejido, se pueden observar, más de cerca, esos ecosistemas, los cuales alguna vez fueron parte de extensas y abundantes selvas. Ya al interior de esas áreas forestales se pueden ver pequeños y grandes árboles que oscilan entre los 8 y los 25 metros de altura y entre los cuales

cohabitan epífitas, bejucos, cientos de plantas de pequeño tamaño y musgos que reverdecen el entorno. Estos fragmentos de selva contribuyen a la vida de una enorme variedad de animales que habitan en la región (Tabla 4).

Tabla 4. Fauna presente en las selvas de Cuyuxquihui.

Nombre común Nombre científico

Mamíferos

Ardilla Sciurus sp.

Armadillo Dasypus novemcinctus

Conejo Silvylagus floridanus

Coyote Canis latrans

Mapache Procyon lotor

Murciélago Desmodus rotundus

Tejón Nasua narica

Tigrillo Felis sp.

Tlacuache Didelphys sp.

Tuza Orthogeomys grandis

Venado Mazama americana

Zorrillo Mephitis mocroura

Aves

Tucán16 Ramphastos sulfuratus

Papán17 Cyanocorax morio

Colibrí Fam. Tronchilidae

Chachalaca Ortalis vetula

Garza Ardeola ibis

Guajolote Agriocharis ocellata

Paloma morada Columba flavirostris

Pato Anas sp.

Pava de monte Oreophasis derbianus

Pihui (garrapatero) Crotophaga sulcirostris

Zopilote común Coragyps atratus

Reptiles y anfibios

Nauyaca18 Bothrops asper

Mazacuata Boa constrictor

Cascabel Crotalus durissus

Ranas y sapos Fam. Ranidae

Fuente: Méndez et al., (2011).

No obstante, las selvas de Cuyuxquihui no solo contribuyen a la existencia de la fauna de la localidad; también representan dos cosas para la población humana que habita este lugar: 1) la posibilidad de vivir en el momento actual y en el futuro, y 2) una 16Fuente: ejidatarios de Cuyuxquihui y observación de la especie.

17Fuente: ejidatarios de Cuyuxquihui y observación de la especie. 18

oportunidad para lograr mejores condiciones de vida mediante un uso adecuado de los recursos y servicios que brindan dichos ecosistemas. La vida de la población de Cuyuxquihui no se podría comprender sin considerar los beneficios que las personas de este pueblo obtienen de sus selvas. Y esto es porque los habitantes de este lugar hacen uso de una serie de recursos que directa o indirectamente se vinculan a las selvas. Un ejemplo de lo anterior es el agua que las personas beben en el pueblo. Dicho recurso es extraído de los pozos que se ubican en, al menos, la mitad de los solares que existen en la localidad. Estos pozos son alimentados por el agua que recorre el subsuelo del ejido, agua que, en gran parte, es producida y/o captada por los fragmentos de selva que aún existen en la región. Este vital líquido llega a los pozos de la comunidad, y ahí, ya sea dentro del propio solar o en un solar ajeno, cada día las personas sacan el agua que utilizan para sus actividades cotidianas. Así, la gente del lugar puede complementar sus labores de subsistencia gracias a este vital líquido que se origina con la ayuda de las selvas de la región.

Además del agua y del oxígeno limpio que producen las selvas del ejido, la madera y, sobre todo, la leña, son recursos vitales para las actividades de la población de esta comunidad. En el caso de la madera, por mucho tiempo este recurso natural ha sido utilizado por los pobladores como uno de los principales materiales para construir las viviendas de esta localidad. Lo mismo ha sucedido con la leña, la cual ha sido el combustible más importante que las personas han utilizado para cocinar sus alimentos y para hervir el agua para descontaminarla.

Otro beneficio que brindan las selvas del ejido, principalmente de aquel fragmento que existe en el cerro que se encuentra a un costado de la zona urbana del pueblo (Figura 29), es la disminución de escorrentías. Las selvas ayudan a evitar inundaciones y proporcionan firmeza para los suelos con pendiente muy pronunciada, ayudando a disminuir la posibilidad de deslaves de tierra, como aquel que ocurrió en Cuyuxquihui en el año de 1999 tras el paso del huracán Lorenzo por el estado de Veracruz.

Figura 29. Cerro al este de la comunidad de Cuyuxquihui.

Foto: Javier Guardado.

También, es importante mencionar algunos beneficios alimenticios, para la salud y para otras actividades cotidianas que los habitantes del pueblo obtienen de las selvas del lugar. En este sentido, algunas personas extraen de las selvas hongos comestibles, paguas, anonas, zapote mamey, cocos, quelites, pimienta, hojas para tamales, entre otros productos. Con respecto a la salud, algunos habitantes extraen productos medicinales como albahaca, epazote, waco, entre otros. Además, diversas tradiciones comunitarias que se llevan a cabo en el lugar requieren distintos materiales de la selva para elaborar los adornos con los que se celebran dichas tradiciones, por ejemplo palmilla y tepejilote. Como ya se mencionó, las selvas no solamente representan un beneficio para la población humana de Cuyuxquihui, también lo son para muchas otras formas de vida que existen en el lugar. Estos ecosistemas proporcionan hábitat y alimento para la biodiversidad que existe en la región. Esta biodiversidad posee múltiples características morfológicas, fisiológicas y fenológicas que son determinantes para el funcionamiento de esas áreas naturales. De acuerdo con Martín-López (2007), los procesos ecológicos que operan en los ecosistemas son, en gran medida, consecuencia de los organismos que los habitan. Dicho autor explica que los organismos tienen caracteres que afectan a los ecosistemas; tales caracteres son conocidos como atributos funcionales. Muchos de estos atributos no son particulares de una sola especie, ya que varios organismos diferentes los pueden compartir; de ahí la importancia de la biodiversidad. Si estos atributos son compartidos por diferentes especies, los ecosistemas pueden responder más eficazmente a los cambios que en ellos se suscitan, aumentando así la fuente de

resiliencia de los ecosistemas; es decir, la capacidad de estos de absorber impactos causados por disturbios y de recuperarse de dichos fenómenos. Así, cuando los organismos poseen rasgos que afectan los procesos de un ecosistema y estos rasgos son compartidos por diferentes especies (grupos funcionales), existe una redundancia funcional (más de una especie dentro de un grupo funcional) que también propicia un aumento de la fuente de resiliencia. Si no existe redundancia funcional, la pérdida de una especie puede desencadenar la pérdida de los grupos funcionales, lo cual afecta directamente las funciones de los ecosistemas y los servicios que estos ofrecen. A toda esta diversidad de caracteres que existen dentro de los grupos funcionales se le conoce como diversidad funcional (Martín-López, 2007). Por lo anterior, la diversidad funcional tiene una importancia fundamental para que se puedan llevar a cabo los diversos procesos ecológicos dentro de los ecosistemas (Chapin et al., 2000).

Así, la biodiversidad se presenta como otro de los beneficios que brindan las selvas de Cuyuxquihui, tanto para dichos ecosistemas como para la población del lugar. La biodiversidad provee de bienes y servicios ecosistémicos, reduce la probabilidad de afectaciones por plagas en los ecosistemas y tiene valores culturales, intelectuales, estéticos y espirituales para la sociedad (Chapin et al., 2000). Sobre esto último se pueden observar claros ejemplos en Cuyuxquihui, ya que, tal como se explicó en párrafos anteriores, la población de esta comunidad obtiene de las selvas del lugar beneficios alimenticios, para la salud y para otras actividades cotidianas que se llevan a cabo en el sitio.

La provisión de bienes y servicios tangibles por parte de los ecosistemas no solo depende de la presencia o ausencia de especies, sino también de su abundancia (Chapin

et al., 2000), lo que maximiza la importancia de la biodiversidad no solo en términos de

composición, sino también de abundancia.

La biodiversidad adquiere mayor relevancia si se consideran, entonces, las relaciones que tienen cada uno de los organismos entre ellos y con la selva, ya que estas interacciones permiten que estos ecosistemas puedan ser estructural y funcionalmente viables a largo plazo. En este sentido, como ya se explicó, la diversidad de especies tiene consecuencias funcionales, porque el número y tipo de especies presentes determinan los rasgos de los organismos, mismos que influyen en los procesos

ecosistémicos (Chapin et al., 2000). Los rasgos de las especies pueden mediar energía y los flujos de materia o pueden alterar las condiciones abióticas (por ejemplo, limitar los recursos, disturbio y clima) que regulan procesos (op cit). Además, gracias a estudios en los que se ha experimentado con ensambles de especies, se ha podido demostrar que los índices de producción primaria y de retención de nutrientes aumentan al incrementar la riqueza de especies (Tilman et al., 1996 y Héctor et al., 1999: citados por Chapin et al., 2000). Lo anterior adquiere mayor importancia si se considera la hipótesis de la estabilidad de la biodiversidad, la cual sugiere que la diversidad biológica minimiza los cambios a largo plazo de los ecosistemas, los cuales son responsables de los cambios globales en el ambiente. Es decir, un número amplio de especies funcionalmente similares en una comunidad, aumenta la posibilidad de que al menos una de esas especies sobrevivirá a cambios directos del ambiente y mantendrá las propiedades de los ecosistemas (Chapin y Chaver, 1985: citado por Chapin et al., 2000). Entonces, la estabilidad de dichos procesos tiene relevancia social al mantener los bienes y servicios que brindan los ecosistemas de los cuales se benefician los diversos grupos humanos del planeta. Por tal motivo, la biodiversidad de las selvas de Cuyuxquihui tiene una importancia fundamental en el mantenimiento de dichos ecosistemas, ya que asegura el funcionamiento de estas áreas naturales garantizando, al mismo tiempo, la provisión de los diferentes bienes y servicios ecosistémicos que esta comunidad requiere para sobrevivir.

Las selvas de Cuyuxquihui también representan una oportunidad hasta el momento no aprovechada en el lugar: el ecoturismo. Dentro de estas selvas existen elementos que pueden hacer de esta actividad una alternativa potencialmente redituable. Por ejemplo, en los lomeríos donde se ubican las selvas del ejido existen miradores desde donde se puede observar el pueblo de Cuyuxquihui (Figura 30), y otras poblaciones como Reforma y Plan de Limón, así como una serie de paisajes de distinto tipo y valles de decenas de kilómetros de extensión.

Figura 30. Cuyuxquihui vista desde los lomeríos aledaños a la comunidad.

Foto: Javier Guardado.

También, como ya se mencionó, en el lugar existe una red de cuevas verticales y horizontales que han sido poco exploradas, y las cuales son hábitat de fauna de diverso tipo, como artrópodos y murciélagos (Figura 31).

Figura 31. Murciélagos en cuevas de Cuyuxquihui.

Fotos: Javier Guardado.

Entonces, por agua, leña, madera, aire limpio, suelo fértil y firme, plantas medicinales, alimento, productos para adornar días festivos, como posibilidad de actividades como el ecoturismo o por el simple gusto de seguir disponiendo de estos ecosistemas “para que las generaciones futuras puedan conocer la naturaleza de su mundo” (Don José Galindo, comunicación personal, junio, 2012), las selvas del ejido de Cuyuxquihui representan para esta comunidad la posibilidad de existir en el momento actual y una oportunidad para hacer viable la vida de las generaciones venideras, así como mejores opciones y condiciones de vida para los pobladores mediante la protección y uso adecuado de estos ecosistemas..