2. LOS ESTUDIOS DEL HOLOCENO Y LA APLICACIÓN DE
2.2. Las técnicas de datación aplicables al Holoceno
El desarrollo de numerosos métodos de datación en las últimas décadas ha constituido un gran avance en la investigación geomorfológica. La aplicación de estas técnicas a los depósitos holocenos es fundamental a la hora de interpretar y comprender los cambios naturales y culturales que han tenido lugar, ya que conociendo su cronología es posible llegar a establecer ratios de cambio en el pasado. Los registros arqueológicos pueden ser importantes en la datación relativa de los cambios ambientales, si bien es preferible realizar dataciones absolutas cuando sea posible para obtener una mayor precisión. Pero no todos los métodos de datación son adecuados para la investigación geoarqueológica, ya que se requiere que la técnica empleada abarque rangos de edades que comprendan el periodo Holoceno. En los estudios paleoclimáticos, en concreto aquellos referidos a los registros holocenos de un ambiente semiárido como es el mediterráneo, se utilizan fundamentalmente las técnicas de datación que se resumen a continuación:
• Los métodos radiométricos fueron descubiertos durante la segunda mitad del siglo XX. Se basan en el principio de desintegración
radioactiva, según el cual los isótopos inestables –denominados
isótopos padre- se descomponen siguiendo una serie de etapas hasta llegar a convertirse en un isótopo estable –el isótopo hijo-. Las velocidades constantes de desintegración de muchos isótopos padre han sido ya medidas con precisión, por lo que es posible fechar aquellas rocas y materiales que los contengan. A la hora de estimar la edad de materiales más recientes se emplea el Carbono-14, isótopo radiactivo
se ha convertido en una herramienta de trabajo muy útil en los estudios centrados en el Holoceno, como son los de geoarqueología, entre otros. En las regiones áridas y semiáridas es difícil disponer de muestras de carbón en cantidad suficiente para su datación por este procedimiento, por lo que se desarrolló el método de datación por AMS (espectrometría de masa por acelerador) (Geyh, 1990), que permite conocer la edad de muestras muy pequeñas, de tan solo unos miligramos, a partir de la utilización de cada átomo de los nucleoides cósmicos previamente determinados (Schulte, 2002 a, b). Además, la datación por radiocarbono tiene la particularidad de que la concentración de Carbono- 14 no ha sido constante a través del tiempo, puesto que factores como la actividad solar, el CO2 contenido en los océanos y la polución humana
generan variaciones en su producción. En especial, desde 1950 los ensayos nucleares y las bombas atómicas han alterado la concentración de isótopos en la atmósfera. Esto hace necesario calibrar las edades obtenidas por radiocarbono mediante curvas de calibración obtenidas de estudios dendrocronológicos como las de Klein et al. (1980), Pearson y Stuiver (1986), Stuiver y Pearson (1986) yStuiver et al. (1998).
• Por otra parte, existen tres métodos de datación mediante luminiscencia, que son la termoluminiscencia –en la que se procede a calentar la muestra por encima de una cierta temperatura-, la
luminiscencia ópticamente estimulada (OSL) –en la que la muestra es
expuesta a la luz para que descargue la radiación absorbida-, y la
luminiscencia estimulada por rayos infrarrojos. Minerales como el cuarzo
y el feldespato, mientras permanecen cubiertos, aislados por completo de la luz, absorben las radiaciones emitidas por los elementos circundantes y las almacenan en su estructura en forma de impurezas. Al ser calentados por encima de un cierto umbral térmico o al ser expuestos a la luz, se descargan de impurezas a través de la emisión de las radiaciones absorbidas. Este método de datación requiere la medición en el campo, en el punto de donde se ha tomado la muestra, de la radiación in situ por unidad de tiempo, mediante un espectrómetro
eólicas –loess-, sedimentos fluviales, aluviales, litorales, fluvioglaciares y glaciolacustres, así como para cerámicas.
• La dendrocronología, por su parte, se fundamenta en la información paleoclimática aportada por una serie temporal de anillos de crecimiento anual extraída de un conjunto de árboles considerados lo más representativos posibles de la población forestal de un lugar concreto, datada de manera absoluta, basándose en el hecho de que el crecimiento radial de las leñosas está condicionado principalmente por el clima (Saz, 2.003). Resulta ser de una gran utilidad a la hora de realizar reconstrucciones paleoclimáticas, ya que también data eventos con consecuencias geomorfológicas, concretamente aquellos capaces de destruir la cubierta vegetal, como son los deslizamientos de tierras, las avenidas de agua, etc. En principio, la datación por este método es relativamente simple, pues la medición de los anillos de los árboles se ha automatizado parcialmente a través del empleo de densitometrías por rayos x y es el ordenador quien genera el resultado, si bien existen complicaciones como la presencia de falsos anillos de crecimiento o bien la ausencia de algunos. Estas complicaciones responden en su mayor parte a variaciones climáticas que limitan el crecimiento de la vegetación, por lo que la dendrocronología puede resultar útil a la hora de realizar reconstrucciones paleoclimáticas y paleohidrológicas. Para que la datación por este método sea útil, se requiere la toma de una muestra con un diámetro suficiente que permita la contabilización de anillos y que la especie empleada para tal fin cuente ya con una curva standard regional (Brown, 1997).
• Método de datación Plomo210, que se basa en la concentración de este isótopo radiactivo natural en los sedimentos (Goldberg, 1993; Appleby y Oldfield, 1983). El Pb210 surge de la serie de desintegración del Uranio 238, queda absorbido en las partículas atmosféricas y se va precipitando sobre la superficie terrestre, pasando a combinarse con las partículas del suelo, donde también aparece este isótopo como consecuencia de la desintegración del Ra226. Al Pb210 precipitado se le conoce como en
conocido como Pb210 en equilibrio. La edad del sedimento se deduce a partir del análisis de la concentración del Pb210 en exceso contenido en el sedimento (Soto et al., 2000, Schulte, 2002 a, b).