Capítulo II. Marco teórico
2.2. Bases teóricas
2.2.1. Sistema nervioso
2.2.1.4. Las teorías cerebrales
El estudio del cerebro ha dado origen a las teorías de Sperry (1973), McLean (1978) y Hermann ( 1990), entre otras.
A. Teoría de la lateralidad de Roger Sperry
Según Sperry (1960, citado en Salas, 2011) el funcionamiento del sistema nervioso está relacionado con los hemisferios cerebrales.
En la década del 60, Sperry y sus colaboradores aplicaron la técnica de la comisuroctomía (corte del cuerpo calloso) en animales, para estudiar el funcionamiento de los dos hemisferios por separado. Al utilizar la técnica con sujetos epilépticos crónicos, encontraron que la comisuroctomía no alteraba la conducta de los pacientes; en otras palabras, mantenían su comportamiento habitual o normal. Sin embargo, cuando manipularon la información, de modo que llegue sólo a un hemisferio de los pacientes operados, se evidenció diferencias en el funcionamiento de los dos hemisferios. Esto sugeriría que los pacientes comisurotomizados funcionan con dos mentes independientes: la izquierda, consciente y verbal; la derecha, espacial y gestáltica; es decir, en estos pacientes cada hemisferio es capaz de dirigir la conducta, dependiendo de la tarea y cuál está más capacitado para realizarla (Davis & Palladino, 2007).
La teoría de la lateralidad en el año 2003 es ratificada por Pizarro, quien sostuvo que muchas habilidades mentales específicas son lateralizadas: las
capacidades de hablar, escribir, leer y de razonar con números ocurren en el hemisferio izquierdo; mientras que las habilidades para percibir y orientarse en el espacio, trabajar con tareas de geometría, elaborar mapas mentales y rotar mentalmente formas o figuras, se ejecutan en el hemisferio derecho. Más aún, paraSpringer y Deutsch (1984, citado en Pizarro, 2003) cada hemisferioparece tener una propia mente separada, esto es: sus propias sensaciones, percepciones, recuerdos, experiencias de aprendizaje,
pensamientos e ideas. En el mismo sentido, por una parte, Golberg (2002, citado en Pizarro, 2003) halló que los dos hemisferios son tanto estructural como bioquímicamente diferentes; por otra, Williams (1986, citado en Pizarro, 2003) observó que ambos hemisferios se diferencian por el estilo de procesamiento de la información (el hemisferio izquierdo es más eficiente con la información temporalmente organizada, como el lenguaje; el derecho lo es en el pensamiento viso espacial.
En síntesis, la teoría de la dominancia cerebral plantea que el cerebro está formado por dos hemisferios que funcionan coordinadamente, pero con estilos de procesamiento y funciones diferentes.
B. Teoría del cerebro triuno de Paul Maclean
Maclean, (1970-1990, citado en Salas, 2011) consideró que el cerebro humano está formado por tres cerebros integrados en uno: el reptiliano (vida instintiva), el sistema límbico (vida emocional) y la neocorteza (vida
intelectual).
El cerebro reptiliano es responsable de la conducta automática e instintiva. Según Pizarro (2003) se caracteriza por ser rígido, obsesivo, obligatorio, ritualista y paranoico, repetitivo y no aprende de los errores.
Entre sus funciones se señalan el control de las necesidades básicas y la conservación de la vida.
Chalvin (1995, citado en Pizarro, 2003) enumera los siguientes cinco comportamientos básicos:
1. Comportamiento de orientación, asociado a las respuestas automáticas provocadas por objetos o representaciones.
2. Comportamiento de imitación, asociada a la repetición de conductas observadas en el medio social.
3 y 4. Comportamiento rutinario, relacionado a la repetición y la perseveración de esquemas para resolver situaciones nuevas.
5. Comportamiento de disimulo, asociado a las estrategias conductuales para eludir o acometer al adversario.
El cerebro límbico, que se activa cuando se experimenta emociones, registra las recompensas y castigos y controla el sistema nervioso autónomo. Su importancia radica en su acción de adaptación del individuo al medio social y de su capacidad para registrar y procesar información en una situación de experiencia y aprendizaje.
En la neocorteza se produce la conciencia y se efectúan los procesos intelectuales superiores.
C. Teoría del cerebro total de Ned Herrmann
Herrmann (1990,citado en Salas, 2011), con los aportes de Sperry (1973), McLean (1978), estudió el cerebro a través del electroencefalograma y posteriormente el análisis factorial. Replantea el problema de la dominancia cerebral en cuatro cuadrantes al que denominó cerebro total. La interacción de los cuadrantes puede permitir un estudio amplio y completo de la actividad del cerebro.
A cada cuadrante le atribuye funciones propias: cuadrante A (lóbulo superior izquierdo) realiza el pensamiento lógico, cuantitativo, analítico, crítico, matemático, basado en hechos concretos; el cuadrante B (lóbulo inferior izquierdo) ejecuta el pensamiento secuencial, organizado,
planificado, detallado y controlado; cuadrante C (el lóbulo inferior derecho) se especializa en el pensamiento emocional, sensorial, humanístico,
interpersonal, musical, simbólico y espiritual; y el cuadrante D (lóbulo superior derecho) se ocupa del pensamiento conceptual, holístico, integrador, global, sintético, creativo, artístico, espacial, visual y metafórico (Jiménez, 2000; Salas, 2011).
Los cuatro cuadrantes se recombinan y forman, a su vez, cuatro nuevas modalidades de pensamiento, éstas son: a) realista y del sentido común, formado por los cuadrantes A y B (hemisferio izquierdo); (b) idealista y kinestésico, constituido por los cuadrantes C y D (hemisferio derecho); (c) pragmático o cerebral, conformado por los cuadrantes A y D; y (d) instintivo y visceral, formado por las áreas B y C (sistema límbico) (Jiménez, 2000, pp. 68-69).
Figura 1. Modelo de Cerebro Total muestra cuatro distintos estilos de pensamiento Tomado de Salas (2011, p. 253).
Esta propuesta fue resultado de un cuestionario que lleva su nombre. Lo aplicó a una muestra significativa de norteamericanos para identificar cuál era el cuadrante o perfil dominante en cada uno de ellos. Los datos obtenidos permiten observar lo siguiente:
a. Cualquier perfil alcanzado no puede considerarse como bueno o malo o correcto e incorrecto. El valor del perfil depende de la forma como se adecúe a la necesidad y tipo de tarea, problema o situación. El perfil dominante de una persona corresponde a la demanda cognitiva de la tarea.
b. El cuestionario si bien mide la preferencia por una actividad mental, no mide la competencia de la persona para la realización de una actividad. c. La inclinación por un cuadrante o modo de conocer es una cuestión de
atracción, más aún si se toma en cuenta que la competencia se alcanza en base de entrenamiento y la experiencia.
d. Cuando en la realidad existe una relación positiva entre las preferencias y las competencias las personas se desempeñen mejor en lo que más les gusta.
e. El perfil de una persona no se modifica debido a la estabilidad de su vida; sino se puede modificar debido a situaciones que lo afectan
(aprendizajes, crisis personales, estrés, entre otros) (Jiménez , 2000; Salas, 2011).
Las características de las personas según el cuadrante dominante son:
Dominancia del Cuadrante A: Las personas con dominancia o
preferencia por el cuadrante A se muestran fríos, reservados, arrogantes y inmunes al fastidio, la fatiga y la belleza. Se inclinan por las
actividades que implican análisis, disección, cálculo, resolución de problemas usando la lógica; prefieren lo complejo y lo difícil, los argumentos y la crítica a la experiencia personal y los hechos sobre la intuición; el rechazo a personas con otras dominancias influye en sus relaciones interpersonales (Jiménez, 2000; Salas, 2011).
Dominancia del Cuadrante B: Las personas con preferencia en el cuadrante B son metódicas, organizadas, persistentes, rigurosas, exigentes consigo mismo y con sus subordinados; rechazan la
ambigüedad y desconfían de las emociones y la intuición; realizan las cosas de forma correcta y en el tiempo previsto y centran la atención en una sola cosa; ejercen un control sobre su ambiente y su personalidad y necesitan saber lo que ha pasado para estar prevenidos de lo que pueda venir; sin embargo, les falta apertura al cambio. Son vistos por los demás como como dominantes, insensibles, aburridos y antisociales (Jiménez, 2000; Salas, 2011).
Dominancia del Cuadrante C: Las personas con preferencia en el cuadrante C son sensitivos, receptivos, empáticos, acogedores, espirituales, sensibles a la música. Se muestran dispuestos a ayudar a otros; perciben las cosas externas del mundo a partir de su propia experiencia interna; relacionan la percepción y la comunicación con las sensaciones y movimientos corporales más que con una información visual o verbal; tienen una gran capacidad de interacción social. A diferencia de los que tienen dominancia de los cuadrantes A, B, y D pueden ser excesivamente indisciplinados y sentir aversión por los mismos (Jiménez, 2000; Salas, 2011).
Dominancia del Cuadrante D: Las personas con una preferencia por este cuadrante se caracterizan por ser holísticos, creativos, innovadores y visionarios, contrarios al cambio y las nuevas ideas, individualistas; no les gusta trabajar en equipo porque consideran que su contribución puede no ser comprendida. Suelen considerarse incomprendidos por la forma como hablan (emplean metáforas que suelen ser muy
personales), más aún: no suelen entenderse a sí mismos, y menos a los demás. Lo que determina que sean reacios a trabajar en equipo
(Jiménez, 2000; Salas, 2011).