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LAS TRANSFORMACIONES EN EL ÁMBITO DE LAS RELACIONES LABORALES

From full employment to full pr ecariousness

2. LAS TRANSFORMACIONES EN EL ÁMBITO DE LAS RELACIONES LABORALES

Entre los elementos más significativos que han conducido a estas transformaciones se pueden destacar:

La crisis económica. La crisis económica de los años setenta obligaba al capital a cam- biar su política para recuperar los benef icios y además le servía de e xcusa para justificar el cambio. Una parte crucial de esta nueva estrategia consistía en la disminución del coste del trabajo. Al mismo tiempo, también como consecuencia de la crisis, aumentó muy sustan- cialmente el paro, que volvió a convertirse en un hecho f amiliar en el mundo del trabajo, llevando al debilitamiento y la menor combati vidad del movimiento obrero. Lo que, junto con otros elementos, produjo en el mismo periodo un cambio en la composición de fuerzas sociales y políticas hacia el conserv adurismo (Thatcher gano las elecciones en 1979 y Re- agan en 1980). Dicho conservadurismo facilitó a los Estados y las instituciones internacio- nales, impulsados por los capitales internacionalizados, ir estableciendo una política eco- nómica dirigida a favorecer los intereses de los grandes capitales mundiales.

Transformación de las formas de or ganización de las empresas capitalistas. Durante el periodo fordista al que hemos hecho referencia más arriba, se habían ido establecien- do grandes empresas multinacionales o transnacionales [ETN]. Estas empresas fueron transformando profundamente sus sistemas producti vos: estableciendo variadas modali- dades de internacionalización de sus procesos producti vos, reorganizando sus sistemas internos de producción y , simultáneamente, desarrollando tecnologías de información y comunicación (telecomunicaciones e informática) que permiten comunicar con mucha mayor facilidad en el mundo entero y, en particular, controlar los sistemas de producción. Esto cambios producti vos están en la base del proceso denominado globalización, aun-

que la globalización es un fenómeno más amplio y v a mucho más lejos1.

Cambios en el empleo. Toda esta transformación productiva supone grandes cambios en los sistemas de empleo. De hecho, una razón importante para los cambios empresa- riales es hacer posibles los cambios en el empleo, tratando de convertir lo que eran com- promisos y gastos fijos por el trabajo en un coste cada vez menor y variable según las ac- tividades empresariales. Para ello se utilizan las siguientes medidas:

— una mayor flexibilidadde los sistemas de trabajo en cadena, dando lugar a nue-

vos sistemas más ef icientes, donde la responsabilidad de los trabajadores en la disciplina de trabajo y el producto obtenido es mayor , generando una mayor pre- sión sobre cada empleado;

— los cambios en la estructura de la producción, de bienes industriales a servicios aumentan también la exigencia de flexibilidad en el empleo;

— se ha ido generalizando lo que se conoce como la descomposición del proceso

productivo. Es decir, la producción de una mercancía se divide en sus partes com- ponentes y se realiza entre di versas empresas, incluso a nivel internacional. Mu- chas empresas ya no producen ningún producto completo, sino que se limitan a producir partes componentes, que se ensamblan en otras empresas. Ello ha f acili- tado el que;

— muchas empresas externalicenmuchas actividades empresariales. Lo que quiere

decir que se contratan fuera de la empresa, a otras empresas, muchas de las tareas que anteriormente realizaba la empresa principal. Lo que con mucha frecuencia

1 Para una explicación un poco más amplia de lo que es la globalización véase: SAEZ, M.; FERNÁNDEZDU- RÁN, R., y ETXEZARRETA, M.:La globalización capitalista. Barcelona, Virus, 2001.

se hace por medio de la subcontratación, conduciendo a la di visión de los traba- jadores de un mismo proceso producti vo entre varias empresas;

— la reorganización y externalización pueden hacerse en el ámbito interno al propio

país y también en otros países. En los últimos diez-quince años, las empresas

(principalmente ETN pero también de dimensión media) han descubierto las v en- tajas de trasladarse a los países con una le gislación laboral muy precaria y con

muy bajos salarios2, dando lugar al publicitado proceso de deslocalización, por el

cual se cierran en un país empresas perfectamente rentables para establecerse en otros países con condiciones laborales más f avorables para los propietarios de la empresa. La competencia ahora no sólo se da entre las empresas sino que se ha logrado que los trabajadores de cada país tengan que competir por un empleo con los trabajadores del mundo entero;

— todo ello ha estimulado la fle xibilización laboral en lugar del contrato de trabajo estable; contratar sólo el mínimo tiempo de trabajo necesario, de trabajo acti vo, sin pagar por ningún tiempo muerto desde el punto de vista empresarial o de compromiso social: enfermedad, maternidad, vacaciones, tiempos inactivos de la empresa, etc.;

— con muy variadas razones, con frecuencia poco justif icadas, se establecen múlti- ples variantes de contratos entre los trabajadores que realizan tareas similares y se establecen grandes obstáculos para la mo vilidad entre los mismos, dando lugar a

una creciente segmentacióndel mercado laboral entre distintas cate gorías de tra-

bajadores, generando condiciones laborales y de vida diferenciadas que dif icultan la unidad de acción y las rei vindicaciones;

— aumenta muy fuertemente el recurso al empleo temporal, los circuitos de empleo informal, la creciente importancia del empleo sumergido en algunas áreas, el obli- gar a los trabajadores a constituirse como trabajadores jurídicamente «autóno- mos» para ser contratados como asalariados de hecho;

— se e xpande la utilización de trabajadores inmigrantes en condiciones jurídicas precarias, lo que permite contratarles en leoninas condiciones de trabajo y bajos niveles de salario;

Básicamente todos estos sistemas de contratación están dirigidos a abaratar el traba- jo mediante la transferencia de riesgo desde las empresas a los trabajadores (que ya en muchas ocasiones difícilmente se pueden considerar asalariados) y en aumentar el con- trol sobre los mismos.

Pero el elemento más importante y fundamental que altera la situación laboral en per- juicio de los trabajadores es, sin duda alguna, la existencia del paro. El paro perjudica di-

2 Las empresas transnacionales siempre han conocido y utilizado estos procesos, base de sus prácticas de internacionalización, pero las diferencias tecnológicas y la cualificación de los trabajadores limitaban par- cialmente su deslocalización. Por el contrario ahora, con las nuevas tecnologías y ampliación de los sis- temas educativos en muchos países, los procesos de deslocalización se han ampliado grandemente. En un país como España, el fenómeno de la deslocalización de las empresas a otros países con condiciones la- borales peores es nuevo, lo que hace que atraiga más la atención.

rectamente, como es ob vio, a los parados que no tienen empleo, puesto que carecen de ingresos para vivir, pero es también un poderoso instrumento para mantener el control y la disciplina de la fuerza de trabajo entre todos los trabajadores, en el mercado laboral y

en la sociedad en su conjunto. El temor a perder el empleo y la percepción de amplios

grupos de personas que buscan trabajo es un elemento de dominio de los trabajadores de

primer orden. Ya Marx en el siglo XIXconsideraba que en el capitalismo siempre e xisti-

ría lo que él denominaba el ejercito de reserva, es decir un importante contingente de pa-

rados que servían para limitar las demandas de los trabajadores en el mercado de traba-

jo. Igualmente a f ines del siglo XX, la crisis generó el suf iciente ejercito de reserv a que,

desde entonces ha adquirido además una dimensión mundial. Los trabajadores europeos o estadounidenses tienen que competir ahora con millones y millones de trabajadores dispuestos a trabajar en cualquier condición, casi por una taza de arroz. De las crisis, y desde luego de esta, quien realmente salió fortalecido fue el capital.

Paulatinamente va emergiendo una estructura dualen el mercado de trabajo: por un

lado los trabajadores cualif icados, que tienen empleos estables, con contratos indef ini- dos, con condiciones laborales y salarios decentes (muchos de ellos contratados en otras épocas), y, por otro lado una enorme v ariación de trabajadores con contratos distintos, pero cuya característica general es que son de carácter temporal, sin garantías de perma- nencia, y la mayoría de ellos con condiciones de trabajo y salarios muy inferiores a los del primer grupo. Los trabajadores con contratos indef inidos van disminuyendo relativa- mente en relación al total de la fuerza de trabajo, mientras que los contratos en precario aumentan fuertemente, afectando incluso a trabajadores en las esferas de empleo «mo- dernas» (marketing, turismo y restauración, informática, comunicaciones y otros) y a tra- bajadores de alta cualificación.

Cambios en la r egulación laboral. Para hacer posible y f acilitar los cambios labora- les las empresas han impulsado cambios en la re gulación laboral por parte de los Esta- dos, por medio de sucesi vas Reformas Laborales de resultados ne gativos para los traba- jadores: cambios en los sistemas de contratación (f acilitar la contratación temporal, per- mitir todo tipo de contratos «fle xibles»), disminuir la protección al empleo, aumentar la disciplina en los lugares de trabajo y endurecer el tratamiento de situaciones problemáti- cas (discapacidades, enfermedades, situaciones familiares). Asimismo se permite el cie- rre de empresas rentables, y, especialmente, se observa una potente campaña dirigida a debilitar el sistema de convenios colectivos e impulsar entre los trabajadores la idea de la

conveniencia de los contratos de trabajo indi viduales3. Al mismo tiempo, y en cierto

modo contradictoriamente, se institucionaliza y profesionaliza la intervención sindical — todo tiene que pasar por los sindicatos mayoritarios y a menudo con representantes sin- dicales profesionalizados— lo que lle va a disminuir o eliminar las posiciones más críti- cas y radicales, así como a domesticar a la clase trabajadora.

Cambios en los valores y el discur so legitimador. Para que todo ello sea posible con el mínimo de conflicto, se recurre también a un nuevo imaginario de modo que la pobla-

3 Esto se ha llevado a la práctica en el Reino Unido y Estados Unidos y , todavía, no parece que se v a esta- blecer rápida y ampliamente en España, pero cada v ez es más frecuente el plantear la idea de la con ve- niencia de este tipo de contratos.

ción lo asuma y permanezca f ijada al mismo, dificultando la permanencia de un senti- miento reivindicativo y de conciencia de clase entre los trabajadores. Sur gen nuevas ide- as que impulsan la sensación de impotencia frente a la dinámica de la economía: la idea de competitividad, que induce a los trabajadores a pensar que no son posibles las rei vin- dicaciones laborales sin arriesgar la empresa, la exigencia de un constante incremento de productividad por parte de los trabajadores si se quiere sobre vivir como empresa, etc. Y muy especialmente el altísimo v alor que los trabajadores se v en obligados a conceder a la permanencia en el puesto de trabajo, especialmente a partir de una cierta edad, ante el temor de que si se pierde el mismo resulte imposible la obtención de otro empleo.

Relacionados con este cambio en los v alores de la población se han de mencionar también otros cambios de importancia que inciden en el mercado laboral aunque no se

llevan a cabo para afectarlo directamente. Nos referimos a los Cambios en las formas de

vida, experimentados en países como España en las últimas décadas. Entre ellos se pue-

den mencionar:

— la escolarización masiva y universal, que por un lado aumenta la preparación es-

colar de la población, pero por otro potencia la meritocracia, la percepción de que

la situación laboral depende del mérito y esfuerzo;

— han cambiado muy profundamente las estructuras f amiliares y de genero. En pri- mer lugar hay que tener en cuenta la importancia de la incorporación de la mujer (casada, las solteras ya trabajaban) en el mercado de trabajo, Por otro lado, hay que tener en cuenta que las f amilias tradicionales están e xperimentando grandes transformaciones, surgiendo formas familiares muy diferentes: familias monopa- rentales, personas que vi ven solas, agrupaciones de personas con distintas com-

posiciones familiares, formas de vida colectiva, etc.4;

— muchas familias están en condiciones económicas de mantener , total o parcial- mente, a sus hijos hasta bien a vanzada la edad adulta, lo que facilita que muchos jóvenes se contenten con empleos en precario y bajos salarios durante muchos años y experimenten con menos intensidad la f alta de una independencia econó- mica personal, lo que les lleva a reaccionar mas débilmente ante una situación in- justa. El papel de la familia como «colchón de apoyo» esta siendo clave en países como el nuestro para que el paro masi vo de los jóvenes no se haya convertido en un completo desastre social;

— respecto al trabajo de los jóv enes es necesario también mencionar unos desarro- llos todavía minoritarios en dirección opuesta, en el sentido de que una minoría de jóvenes prefiere alcanzar un menor ni vel económico y de consumo a cambio de una mayor libertad e independencia personal;

— hay que considerar, también, los cambios en la importancia de los trabajadores re- almente autónomos: por una parte disminuyen porque se produce la asalarización de tareas hasta ahora autónomas —las acti vidades de muchos profesionales que han tenido que con vertirse en asalariados para poder mantenerse— y , por otro

4 Pero también éste está cambiando. No hay más que observ ar la importancia que ha cobrado el papel de los abuelos para que las mujeres con hijos puedan ir a trabajar .

lado, ante las dif icultades de lograr un empleo sur gen nuevas prácticas de traba- jos autónomos como asesores informáticos, servicios personales, etc.;

— otros aspectos no tan relacionados con el trabajo que, sin embargo, inciden tam- bién en la percepción del mismo, como la propiedad de un v ehículo, de una vi- vienda en propiedad o de un determinado tipo (urbanizaciones con vi viendas pa- readas, por ejemplo) o una residencia secundaria, que conducen a una cierta cul- tura de propietario (que en las b urbujas inmobiliarias se con vierte fácilmente en una cultura de especulación), que aumenta la dif icultad de generar vínculos co- lectivos y la percepción del concepto de clase. En este conte xto merece mención especial la incidencia de los trabajadores acomodados que con sus ahorros han adquirido activos financieros y, ayudados por la propaganda del sistema, se sien-

ten «capitalistas» más que trabajadores 5. Sin olvidar el consumismo e xacerbado

que sitúa toda la vida personal y social en función de la capacidad de compra de bienes, con frecuencia superfluos y rechaza cualquier asignación de clase por ra- zones laborales;

— finalmente hay que mencionar otros aspectos de la vida moderna, como la sepa- ración total entre las áreas de vida y las de trabajo, los horarios y turnos de tra- bajo, las largas horas dedicadas al transporte entre el trabajo y el lugar de resi- dencia, la dedicación necesaria para suplir la carencia de servicios públicos ade- cuados (atención a los enfermos, o ancianos, por ejemplo) y otras situaciones si- milares, que tienen una incidencia en la vida de los trabajadores y en la

posibilidad de una respuesta colecti va por parte de los mismos. En definitiva

«Más que una clase social compacta, la población asalariada forma ho y un continuo heterogéneo que si bien tiene en común cosas muy fundamentales, difiere en otros aspec- tos sustanciales de índole objeti va y subjetiva en función de la situación de genero, nacio-

nalidad, nivel educativo alcanzado, entorno local, etc.»6.

Y también en las múltiples v ariantes de posibilidades de empleo que se le presentan.

El sistema laboral actual está ya muy lejos del sistema tradicional7de una familia es-

table, con el cabeza de f amilia con un empleo se guro, cubriendo —aunque más mal que bien—, las necesidades familiares. Los cambios son muy profundos y , además, cada día más acusados y acelerados. Es en el marco de este sistema de muy rápidos cambios y transformaciones sustanciales, donde y como se ha de analizar la e volución del trabajo y

5 Esta es una estrategia de desarrollo que plantean los partidos conserv adores. Fue propugnada oficialmen- te por la Sra. Thatcher que deseaba un país de «pequeños propietarios capitalistas» que, según ella, lleva- ría a eliminar los conflictos de clase.

6 RECIO, A.: «¿Qué fue de la clase obrera?», en Mientras Tanto, n.° 93, (2004), pág. 39-40.

7 Aunque la verdad es que ese sistema sólo ha sido mayoritario durante el periodo de crecimiento que he- mos denominado «la edad de oro del capitalismo» pues anteriormente el mundo del trabajo era también bien precario y heterogéneo.

el empleo en la sociedad que vi vimos. Una clase trabajadora tan heterogénea e xige una reelaboración de análisis, imaginarios, dinámicas y propuestas alternativas.

3. ALGUNOS RASGOS DEL MERCADO DE TRABAJO EN EL ESTADO