Las Verdades de la Vida son el modo en que usted piensa que funciona el mundo, y puede «demostrar» que son ciertas mediante ejemplos y su experiencia. Puede que haya llegado a ellas usted solo o bien las haya heredado de alguien o algo (sus padres, la educación, la experiencia, etc.).
Todo el mundo tiene verdades diferentes, pero muchos de nosotros compartimos algunas de ellas. Esas verdades pueden ser idénticas a algunos Pilotos automáticos o incluso a algunos Duendes, pero son las que usted ha elegido para regir su vida. Son un conjunto de creencias que usted considera ciertas.
Por ejemplo, supongamos que tiene la norma de que «la vida no es justa». A la mayoría nos parece una «Verdad de la vida» razonable, porque sabemos que es «cierta». Entonces, si decimos que esto es así y vivimos en consecuencia, no nos molestará demasiado, o quizá nada, que se produzca una injusticia, porque sabemos que la vida es así, según lo creemos. Esto no quiere decir que no intentemos ser justos en esta vida, sólo que cuando la vida es injusta lo aceptamos y lo asimilamos.
Si alguien sostiene como verdad que «la vida es justa» e intenta basar su vida en esa «verdad», es evidente que esa persona se enojará y molestará con bastante frecuencia, cuando la vida no sea justa. Por ejemplo, si compra una baraja de cartas en una tienda y al llegar a casa descubre que falta una, gritará «¡No es justo!». Volverá a la tienda y explicará lo sucedido con la expectativa de recibir una
baraja nueva. Sería lo razonable. No obstante, la dependienta le dice que lo siente, pero que no le devolverán el dinero porque debería haber examinado la baraja antes de salir de la tienda. Imagínese la que se liará. En definitiva, quejarse de que no es justo sólo conseguirá que esa persona se enfade. A veces es mejor suspirar y decir: «La vida no es justa, y en esta ocasión no lo ha sido, así que lo aceptaré, porque no puedo hacer otra cosa». Sus opciones: puede defender su postura y posiblemente ganar, u olvidarse del tema considerándolo una experiencia más y ahorrarse una rabieta que podría hacerle quedar mal para nada.
Mis primeras tres Verdades de la Vida son:
1. La vida no es justa.
2. Los postes de la portería se mueven. 3. No hay garantías de nada.
Si consigo vivir según estas «verdades» o reglas, muy pocas cosas me molestarán. Cuando no vivo según ellas, y hay días en que digo «Es que la vida es justa», entonces pierdo pie y tengo que recordarme la realidad. Por supuesto, estas verdades no significan que me dejo llevar por la vida, ni mucho menos, sino que, si no tengo otro remedio que aceptar las injusticias, puedo hacerlo y seguir adelante ileso.
¿De dónde procede la idea de que la vida es justa o DEBERÍA serlo? ¡Seguramente de su más tierna infancia, cuando le lavaron el cerebro! Cuando era niño, le leyeron cuentos de hadas o los vio en la tele. El príncipe siempre se casaba con la princesa, la bruja mala moría y todos eran felices para siempre (excepto la bruja, claro está, aunque recibía su merecido). En otras palabras, que al final el bien siempre triunfa. Pero aquellos eran cuentos de hadas, y le han lavado el cerebro para que crea que las cosas salen realmente así. No es cierto. De hecho, haríamos un favor a nuestros hijos si cambiáramos el final haciendo que la bruja matase a la princesa y se casara con el príncipe. Entonces, después de algunos años espantosos, se divorcian y el príncipe se lamenta durante el resto de su vida mientras la bruja se regodea en la desgracia de su ex-marido. Esto se parece más a la vida real. ¡Pero, cuidado! Si le cuenta esta historia a unos niños que ya están convencidísimos de que el bien siempre triunfa, es posible que le salten al cuello: ¡mantenga las distancias!
En la vida real no todo sale bien. Creo que vale la pena intentar hacer que el bien gane y haya justicia, pero no es inteligente creer que DEBERÍA suceder así y que, si no pasa, es que algo anda mal. Por eso mi primera Verdad de la vida es «La vida no es justa».
Valores
Dentro del Ordenador usted tiene unos valores no escritos que usted considera importantes. Igual que pasa con las Verdades de la Vida, para usted resulta muy útil crear sus propios valores, dado que éstos serán la pauta a la que recurran el Humano y el Chimpancé. Los valores funcionarán como recordatorio constante de dónde deberían estar su corazón y su alma, y calmarán tanto al Humano como al Chimpancé en los momentos de angustia. Los valores son juicios basados en su propio criterio y que reflejan principios morales y éticos que usted pretende defender. Por ejemplo, puede
sostener el valor de que «mentir está mal». Ésta no es una Verdad de la vida, dado que no puede demostrarlo, pero es un juicio de valor. Algunos valores frecuentes que sostienen algunas personas pueden ser:
• Ser infiel está mal.
• La familia es más importante que el trabajo. • Ser altruista es una virtud.
Por lo tanto, la diferencia entre «Verdades» y «Valores» es que las «Verdades» se basan en evidencias, mientras que los «Valores» son juicios basados en su propio criterio personal.