Cuando los primeros acordes empezaron a sonar, a un pequeño gesto de Esther, las dos pequeñas empezaron a tocar palmas y esta comenzó a cantar. La canción les iba llegando a todos: Maca pudo ver la emoción pintada en el rostro de su padre, como cerraba los ojos para disfrutar más de la voz de su hija; pudo ver a Jero estrechar contra si a Claudia, como su mejor amiga apoyaba la cabeza en el hombro de su hermano y sonreía embobada; Javi miraba a su amiga con una amplia sonrisa, volvía a recuperar poco a poco a la amiga que un dia le dio las mejores noches de fiesta de su vida, la que con su ternura y lealtad le ayudó a sacar a su más preciado tesoro adelante, a la que quería volver a ver feliz, volver a creer en el amor; Maca
simplemente se perdía en la cadencia de su voz, en sus manos haciendo vibrar las cuerdas de esa guitarra, esa falda arremolinada que dejaba ver esas hermosas piernas que deseaba sentir enlazadas en su cintura, sabia que de esa noche no pasaría que fuese suya ¡y como lo deseaba¡ y Esther simplemente se dejaba llevar por lo que la letra de esa canción le provocaba, miraba a Maca, su mirada fija en ella y deseaba con todas sus fuerzas dejar la guitarra a un lado y continuar con lo que habían dejado inconcluso en la tarde, deseaba sentirla vibrar en sus brazos y ver hasta donde eran capaces de llegar porque, estaba claro que, lo que sentía por ella era algo mas que atracción.
Cuando la canción terminó el silencio se hizo en la sala, Esther posó su mirada en Maca y, en un gesto instintivo, se mojó los labios lo que provocó que Maca tuviese que tragar saliva para controlar el impulso de besarla, tuvo que
que no era el momento. Javi, al ver la tensión que se había creado entre las dos carraspeó:
Javi: bueno, me doy por mas que pagado después de haber tenido que aguantar tu desfile de modelos y creo que estas dos señoritas deberían irse a dormir ya, no bichejos?
Tina: jo, pero una sola canción es poco, papi, anda, tita, por favor otra más.
Jero: Creo que no, Tina – añadió tras ver como su hermana agachaba la mirada y negaba de forma imperceptible, ya habían esperado bastante, necesitaban ese momento para ellas si, como le había comentado Claudia, habían
interrumpido algo mas que una visita de cortesía, la velada debía tocar a su fin – Mañana, si tu tita tiene ganas, podeis volver a cantar juntas pero ahora es momento de dar las buenas noches y despedirse, como todos nosotros, no papa?
Pedro: Bueno, si – añadió al ver el gesto de su hijo, no quería dar la noche por terminada, quería a su hija un
poquito mas para él pero, si había sido capaz de esperar 30 años que mas daba una noche mas – venga, bichitos,
subiros conmigo que os voy a enseñar la que ha montado Carmen en la habitación de Anna para que podáis pasar la noche juntas, os va a encantar. Chicos, espero que hallais disfrutado de la noche y que podamos organizar muchas mas, si me disculpáis, me voy con las niñas que uno ya no esta para según que cosas.
Uno a uno fueron abandonando el salón de la casa con las protestas de las dos pequeñas de fondo y los guiños
complices tanto de Jero como de Javi. Maca se quedo en la puerta despidiéndose de su padre y de su hermano
mientras Esther guardaba la guitarra en la funda y
suspiraba de forma queda, había ansiado toda la noche ese momento de quedarse a solas con Maca y, ahora que
como le temblaban las rodillas- Estaba terminando de enfundar la guitarra cuando unas manos se posaron en su cintura y la pegaron a otro cuerpo, notó un aliento calido que dejaba un suave beso en la curva de su cuello y no pudo evitar que un suspiro se escapase de sus labios.
Maca: No es que no halla disfrutado de la velada – susurró en su oído – pero agradezco que ya halla acabado, llevo toda la noche deseando besarte.
Se giró lentamente en sus brazos y se vio reflejado en sus ojos: fuego, ternura, miedo y una chispa de malicia y no se lo pensó más. Se acercó con calma a sus labios y dejó un beso suave en ellos, una caricia que invitaba a muchas mas, su lengua dibujo la comisura de los mismos y Maca entreabrió los suyos, una clara invitación que Esther no desaprovechó. Sus bocas se volvieron a fundir, como si nunca se hubieran separado, las manos de Maca se
cerraron con fuerza sobre la cintura de Esther mientras esta enterraba las suyas en el pelo de Maca y la estrechaba más contra ella, mientras sus lenguas comenzaban un baile de caricias, de provocaciones, mientras sus bocas atizaban una hoguera difícilmente de apagar. Las manos olvidaron su posición oficial y empezaron a vagar por el cuerpo de la otra, Maca comenzó a acariciar los muslos de Esther, esos muslos que soñaba con acariciar todas las noches desde que les vio en la fiesta de Vero y Esther apretó su culo con ambas manos, amasándolo, tocándolo, pegando su pelvis hacia ella, imitando su balanceo y un gemido se escapó de sus bocas.
Maca: Ven – dijo separándose a duras penas de esos labios sonrosados que la llamaban a gritos – vamos a mi
habitación porque no estoy en condiciones de esperar hasta tu casa. Y sin mas preámbulos la cogió en brazos mientras Esther enlazaba sus piernas en torno a su cintura y la
A trompicones llegaron a su habitación, parándose en cada tramo de pared para besarse de nuevo, para
recuperar un poco de aliento o para acariciarse con ganas. Maca se tumbó en la cama dejando a Esther sobre ella, quería que fuese ella la que tomase la iniciativa, eran tantas sus ganas por sentirla que no quería ir demasiado rápido, quería disfrutar el momento, solo esperaba poder aguantar sin correrse al mínimo roze. Cuando sintió el sexo húmedo de Esther sobre el suyo, a pesar de la ropa, jadeó y cerró los ojos, ¡iba a acabar con ella¡. Notó como besaba sus párpados, su nariz como volvia a atrapar su boca con ganas y como , al rato, la dejaba huérfana de sus besos. Como deslizaba sus labios por su cuello hasta el punto de hacerla gemir sin control. Cuando sus manos desanudaron su top y se apoderaron de su pecho, amasándolo, jugando con sus pezones, creyó llegar al cielo. Y cuando sintió la humedad de su boca sobre su pezón, estimulándolo, mordiéndolo, succionándolo, creyó enloquecer, la quería desnuda y encima de ella, necesitaba liberarse y arrancarle la ropa si era preciso pero la quería ya.
Maca: Desnudate, por favor, déjame sentir el tacto de tu piel sobre la mia. Vamos, cariño, por favor.
Esther. Abre los ojos, cielo
No se demoró en cumplir la orden y tuvo que tragar saliva. Ver a Esther a horcajadas sobre su pelvis mientras se
despojaba de su vestido casi la vuelve loca, apenas una pequeña perdida de contacto en el que su ropa interior, junto con su pantalón y la propia desaparecieron y volver a sentirla, esta vez libre de todo obstáculo, sobre ella, ese contoneo de caderas, esa presión y no pudo mas, comenzó a moverse a su ritmo, se sentó junto a ella con rapidez y atrapó sus labios, deseando ver esa locura que ella misma tenia, el ritmo de sus caderas era cada vez mas frenético, sus manos tocaban su piel y sus bocas se unian de nuevo cuando el climax llego como una oleada que las hundia a
ambas y ahogaban un gemido de extasis en la boca de la otra. Esther se deslizó sobre el cuerpo de Maca y esta la estrechó con fuerza contra ella mientras intentaba respirar con calma.
Maca: dios – dijo con una amplia sonrisa – donde has estado todos estos años?
Esther: dormida, cariño, dormida – le susurra mientras
dejaba un suave beso en su cuello.- No me puedo creer que Casanova Wilson tenga bastante con este pequeño
aperitivo?
Maca: Cariño – dijo mientras la volteaba en la cama para quedar encima suyo y ver el brillo de esos ojos que la traian loca – espero que hallas cenado lo suficiente porque la
noche no ha hecho nada mas que empezar – y comenzó en sus labios para no dejar una sola parte de su cuerpo sin besar.
25.
Unas suaves caricias apenas imperceptibles con las yemas de los dedos le hicieron esbozar una amplia sonrisa que trataba de ocultar sin éxito contra la almohada.
Maca: Se que estas despierta, dormilona – susurró de forma sugerente en su oído – déjame ver esa carita que tanto me gusta.
Esther: Cariño, debo de estar horrible con el maratón de sexo que nos hemos pegado anoche
Maca: Que has dicho?- dijo sin poder ocultar su sonrisa. Ese cariño con la voz ronca y adormilada era mas de lo que podía esperar. Se había despertado hacia media hora pero no quiso moverse para no despertarla a ella. Aun tenia una sonrisa boba en la cara al abrir los ojos y descubrir que no había sido un sueño, que Esther seguía ocupando el lado
contrario de la cama, con una pierna cruzando las suyas, el pelo ocultando parcialmente su cara y una mano sobre su pecho. ¡queria despertar asi todos los días de su vida¡ Esther: que tengo un aspecto horrible seguro, los pelos enmarañados, unas ojeras de espanto, el
Maca: No, eso no, lo otro, que has dicho.
Esther se incorporó un poco sobre la almohada liberando a Maca de su cárcel de brazos y piernas. Vio una sonrisa
radiante y unos ojos que brillaban ilusionados. La noche había dado muuuuucho de si, se habían amado sin tregua, como si fuera la ultima noche que compartieran juntas, había descubierto en Maca no solo una amante vital y
apasionada sino una mujer dulce, tierna, entregada, que le gustaba tanto dar como recibir y que siempre estaba
pendiente de los deseos de su pareja muchas veces,
incluso, por encima de los suyos propios. Quiso picarla un poco a ver hacia que derroteros continuaba la conversación asi que la miró con una sonrisa inocente y le dijo:
Esther: Creo que no se a lo que te refieres , que otra cosa puedo añadir además de mi desastroso aspecto al
despertar. Considerate privilegiada ya que solo mis familiares mas directos me ven con estas pintas.
Maca la miró y vió la picardía pintada en sus ojos, de un empujon volvió a tumbar a Esther sobre el colchón y
colocándose encima de ella posó suavemente los labios en su cuello, sabia que había un punto donde Esther perdia la cordura y estaba dispuesta a utilizarlo si asi conseguia que de nuevo le llamase cariño.
Maca: Parece que esta niña necesita que le refresquen la memoria – dijo devorando ya su cuello sin tregua.
Esther: Maca – dijo en medio de un jadeo, no aguantaría mucho esa tortura, su boca en su cuello, su cuerpo sobre ella, su sexo encima del suyo, joder la estaba poniendo a
mil en menos de dos segundos, ¡ninguna mujer le había provocado tanto en tan poco tiempo¡ - Maca, por favor, me estas volviendo loca.
Maca: Dilo – dijo moviendo sutilmente su cadera para hacer mas intenso el contacto entre ambos sexos – dime lo que quiero oir y luego hago lo que tu quieras, vamos mi niña no es tan difícil – añadió mientras su labios se entretenían llevándose a la boca uno de los pezones de Esther.
Se arqueó para ella sin poder evitarlo y abarcó con sus piernas la cintura de Maca para hacer que sus centros se rozasen con mayor intensidad, el movimiento oscilante de su pelvis sobre ella le provocaba un cosquilleo que
enervaba cada una de sus terminaciones nerviosas y esa bendita boca sobre su pecho la estaba poniendo a mil. De pronto todo se detuvo, el balanceo, su lengua, todo. Esther abrió los ojos y vió a una divertida Maca que la miraba con una ceja alzada, estaba tan a mil como la propia Esther, de hecho le había costado un triunfo parar, casi la vida no apoderarse de esos labios que se abrían sugerentes y que invitaban a ser besados, a ser devorados para asi calmar su sed, pero quería escucharla de nuevo, quería saber que todo lo que se habían dicho durante la noche, antes y
después de cada sesión amatoria no era fruto del momento, quería cerciorarse que podía soñar con un mañana y no solamente con el revolcón esporádico de una noche. La protesta de Esther no se hizo esperar, la atrajo con fuerza hacia ella intentado besar sus labios mientras impulsaba su cadera hacia Maca, esta a duras penas pudo apartar la cara, ¡dios como deseaba tirar de ese labio inferior que tanto le gustaba¡
Esther: tu ganas – dijo en apenas un susurro ahogado contra el cuello de Maca – Cariño, por favor sigue.
Maca. Porque te ha costado tanto decirlo¿- dijo mientras dejaba un suave beso en sus labios – Dime que lo de
anoche fue algo mas que un momento, un deseo de probar lo que despertábamos la una en la otra, Esther.
Esther. Escuchame – dijo atrapando su cara con ambas manos y quedando sus miradas una frente a la otra – si esto fuera un calenton, estate segura que hubieses sido a la ultima persona a la que hubiese recurrido. Me gustas Maca, me gustas mucho y todo lo que te dije anoche es verdad. No quiero promesas, ni planes a larga distancia, no pido nada. Solo quiero que vivamos esto que esta despertando en nosotras, el dia a dia, hasta ver donde nos lleva. Cariño, esto no es el calentón de un momento, es algo más . He despejado tus dudas?
LA QUINTA ESTACION: ALGO MAS