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Lecciones de Octubre, p 67.

In document DICTADURA REVOLUCIONARIA (página 72-75)

CONTRARREVOLUCION IMPERIALISTA NO SE LA DISCUTE, ¡SE LA DESTRU YE!”.

V.- EL FETICHISMO SOVIÉTICO

80 Lecciones de Octubre, p 67.

Nosotros luchamos para que las organizaciones de masas (cualesquiera que fueren) sean revolucionarias. No caemos en la política ultra izquierdista de ignorarlas si no coinciden con nosotros, ni en el oportunismo de seguirlas siempre. No forjamos ningún fetiche y recordamos que los soviets, al igual que los sindicatos, pueden ser dirigidos hoy por los oportunistas y mañana por los contrarrevolucionarios. Las predicciones de Trotsky para Austria en un futuro, pueden ser válidas para otro país: “ ... existe la posibilidad no sólo de que la consigna de soviets

pueda no coincidir con la dictadura del proletariado, sino incluso de que se contrapongan, es decir, que los soviets lleguen a trasformarse en un bastión contra la dictadura del proletariado”

(Trotsky, 1929)81. Con esas palabras, Trotsky hace también un llamado de alerta para después de la toma del poder.

2.- ¿Qué deben ser los soviets?

¿Les parece bien, camaradas del SU, que para responder a esta pregunta acudamos a Trotsky? Suponemos que sí, y vamos a citar nada menos que El Programa de Transición de la IV

Internacional. ¿“Cómo se armonizarán todas esas demandas distintas y todas esas formas de

lucha, aunque sólo sea en los límites de una ciudad? La historia ya ha respondido a esta cuestión: a través de soviets, que reunirán a los representantes de todos los grupos en lucha ... a través de sus puertas pasan representantes de todos los estratos llevados en el torrente general de la lucha ... los soviets, actuando como un pivote alrededor del cual millones de trabaja- dores se unen en su lucha contra los explotadores...” (Trotsky, 1938)82.

Nada originales, creemos que los soviets son organismos de lucha y de los que luchan, que sólo pueden surgir “cuando el movimiento de masas entra en una etapa abiertamente

revolucionaria” (Idem)83.

Pero, ¿quiénes son los que luchan? No es todo el pueblo. “Porque en el seno de todo el pueblo,

que sufre permanentemente y de la manera más cruel, las brutalidades de los Avrámov, existen seres acobardados físicamente, atemorizados; seres moralmente intimidados, por ejemplo, por la teoría de no resistir al mal mediante la violencia o simplemente por el prejuicio, la costumbre, la rutina, seres indiferentes, aquellos que son llamados pequeño burgueses o filisteos, que prefieren apartarse de la lucha intensa, quedarse a un lado y hasta esconderse (¡No sea que me toque algo en la refriega!). Es por esta razón que no todo el pueblo ejerce la dictadura, sino sólo el pueblo revolucionario”. (Lenin, 1920)84. Debemos disculparnos desde ahora por traer una cita tras otra, pero es que, hablando de soviets, creemos que Lenin y Trotsky tienen alguna autoridad.

La pregunta que surge ahora es: ¿Quién es el pueblo revolucionario? Básicamente el proletariado industrial, lo más avanzado de él. Por eso, en la única dictadura revolucionaria de que tenemos noticias, el proletariado tenía delegación más numerosa, y la forma de votación no era secreta, sino por mano levantada. Este método típico de las asambleas obreras, coercitivo, se usó para impedir que los obreros o trabajadores contrarrevolucionarios se acerquen. Esto se hacía para asegurar que los soviets fueran de los luchadores y no de todo el pueblo, pero para ello los jefes

81 “La crisis austriaca y el comunismo”, Escritos, Tomo 1, Vol. 2, P. 547 82 El Programa de Transición, pág. 36.

83 Idem, pág. 36.

de la Revolución de Octubre, tenían la misma manía que nosotros: confiar básicamente sólo en el proletariado. “El poder revolucionario está dentro del proletariado mismo. Es necesario que éste

se levante a conquistar el poder: entonces y sólo entonces la organización soviética revela sus cualidades como el instrumento irremplazable en las manos del proletariado.” (Trotsky,

1920)85.

Si Lenin y Trotsky ponían tanto empeño en mantener la mayoría obrera dentro de los soviets, si creían que estos sólo podían surgir en épocas revolucionarias, y sólo debían admitir a los que luchaban, aunque le parezca increíble al SU, debemos llegar a la siguiente conclusión: cuando los soviets son necesarios, es porque hay lucha. Y esto quiere decir que hay dos bandos, el de la revolución y... el de la contrarrevolución (aunque este último esté compuesto por los agentes directos de la burguesía y el imperialismo o indirectos como la burocracia y la aristocracia obrera).

Esto se puede comparar a dos ejércitos enfrentados, o dos piquetes en una huelga (el de los rompehuelgas y el de los huelguistas). ¿Cómo es posible que los enemigos entren a nuestro bando? (como quiere el SU cuando dice que todos pueden entrar en el soviet). ¿Cómo los huelguistas van a admitir en su piquete armado a los rompehuelgas armados, si justamente nos hemos organizado para ver quién aplasta a quién? Misterios de la revisión.

Nuestros camaradas del SU no necesitan soviets que luchen contra la contrarrevolución imperialista, simplemente porque ésta no entra en sus cálculos. Sus nuevos soviets tendrán como tarea prioritaria la “construcción socialista”. Si se trata de una tarea constructiva, no está mal que los contrarrevolucionarios colaboren. Considerar la “construcción” como objetivo fundamental y negar la necesidad de desarrollar la lucha de clases a escala mundial y nacional es, dicho sea de paso, una claudicación a la teoría del socialismo en un solo país.

Aclarado qué son los soviets (¡después de que hicieron triunfar a la única dictadura revolucionaria y después de haberlos estudiado durante más de 60 años!), veamos qué dice el documento del SU. Sencillamente, parece que ya no están de acuerdo con la concepción leninista. Primero, en su sentido político, no deben ser organismos para la lucha ni de los que luchan:

no, deben ser revolucionarios. Refiriéndose a la función de los futuros soviets, los conciben

como organismos tan democráticos como jamás se ha visto, con libertades totales para tendencias, grupos y partidos políticos, incluidos los contrarrevolucionarios. ¿O sea que cada individuo tendrá plenas libertades por el hecho de ser trabajador? Eso es lo mismo que decir que un delegado elegido por una asamblea sindical, que es agente de la patronal, tiene libertad de hacer propaganda contra una huelga.

El segundo aspecto de la definición leninista trotskista, es el sociológico: “el pueblo revolucio- nario” era, para la dirección de Octubre, esencialmente el proletariado industrial. Para el SU, los

soviets no deben ser esencialmente del proletariado industrial, en ellos debe estar todo el pueblo. “Finalmente, la participación de millones de personas en el proceso de construcción de

una sociedad sin clases, no sólo mediante el voto más o menos pasivo, sino también en la gestión real, a diversos niveles, no puede quedar limitada de manera obrerista únicamente a

los trabajadores comprometidos en la producción. Lenin precisó que, en el estado obrero, la

inmensa mayoría de la población deberá participar directamente en la administración del estado. Eso significa que los concejos de trabajadores en los cuales se fundará la dictadura del proletariado no serán comités de fábrica, sino órganos de autoorganización de las masas en todas las esferas de la vida económica y social, incluidos evidentemente las fábricas, las unidades de distribución, los hospitales, las escuelas, los centros de telecomunicaciones y trans- portes, y los barrios.” (SU, 1977).86

Esta concepción es popular y territorial. Lenin decía que “ la Constitución soviética lleva

también al aparato del estado más cerca de las masas por el hecho de que no es el distrito territorial sino la unidad de producción, (fábrica o empresa) la que forma la unidad electoral y la célula básica del estado” (1919)87. Lo mismo afirma Trotsky cuando dice que esa célula básica está fundada “en los grupos de clase y de producción.” (1936)88.

Esta discusión sobre los soviets y la dictadura revolucionaria no es nueva en el marxismo. Los antecesores del SU son todas las corrientes pequeño burguesas, que siempre han querido quitarle el monopolio del poder al proletariado industrial para dárselo al pueblo. Un trotskista no puede decir “pueblo”, porque pueblo quiere decir todos, cualquiera, basta que sea trabajador. En ese saco entran los pequeño burgueses, los trabajadores reformistas o contrarrevolucionarios, y el SU los hace entrar ¡para que intervengan en la conducción del estado!

Esto es una consecuencia directa del fetichismo organizativo en que incurren al intentar oponer al parlamento burgués, una forma de soviet ideal y abstracta que no es... otra cosa que una nueva forma parlamentaria. Este ha sido siempre el objetivo del reformismo, y no hay nada que pueda hacerlo entrar en un programa trotskista. “El sistema soviético no es un principio abstracto que

los comunistas oponen al principio del parlamentarismo. El sistema soviético es un aparato de clase cuyo objetivo es liquidar al parlamentarismo y reemplazarlo durante la lucha y como

resultado de la lucha” dice Trotsky (1920)89. Si en el parlamento burgués puede haber alguna re- presentación de los que están en contra del sistema que éste construye y desarrolla, es porque la burguesía se ha encargado previamente --con la invalorable ayuda del reformismo-- de que dicho organismo sea un freno para la lucha obrera y popular. Y cuando hay peligro de que coadyuve al combate de los explotados, la patronal no vacila en liquidarlo, hasta que pueda volver a montar las garantías que permitan el restablecimiento de sus funciones tradicionales. Es todo lo contrario del soviet, que cuando ha dejado de luchar pierde su razón de ser.

Pero la revisión del SU con respecto a los soviets va más allá y tiene consecuencias funestas. Al negar su verdadero carácter y tratar de convertirlos en parlamentos democráticos, los coloca ante el peligro de que sean arrastrados por el sinfín de tareas administrativas que surgirán. Y con eso fomenta que los soviets terminen convertidos en bastiones de la burocracia, que es lo mismo que decir en frenos institucionalizados para el combate permanente de las masas.

Y terminan haciéndole una gran concesión a Kautsky, aunque por su contrario. Kautsky decía que los soviets no podían ser órganos estatales por ser de lucha (si son órganos de lucha deben seguir luchando, inclusive contra el propio estado y el partido gobernante; si no, pierden su

86 “Democracia Socialista y Dictadura del Proletariado”, p. 3. 87 The Trotsky Papers, Tomo 1, p. 287.

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