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EL LENGUAJE DEL SEXO, II.

In document Renovación nº 46 Junio 2017 (página 68-71)

Génesis 39,7.10

Sucedió que la mujer de su señor fijó sus ojos en José y le dijo: — Acuéstate conmi- go. Así le habló a José día tras día, pero él no accedió a acostarse a su lado y estar con ella.

cido dicho inglés sleep with (“dormir con”), que tiene generalmente conno- taciones sexuales. Sin embargo, dudamos que el idioma inglés influya en la versión Reina-Valera. Tal vez tenga más sentido suponer que los traductores pretenden suavizar de alguna manera la crudeza del mandato lanzado por la señora de Putifar. Al mismo tiempo, sin embargo, es evidente que el mensaje traducido pierde frescura comparada con la pujanza del texto primitivo.

No obstante, RV95 es la versión más lo- grada en cuanto a la traducción de la respuesta de José ante la insistencia de la mujer de su amo. Donde DHH, NBJ y NVI dicen que el joven se resistía a acostarse “con” ella, como si en la re- dacción original volviera a aparecer la preposición <īm, la RV95 nos informa correctamente que José no quiso acos- tarse “al lado de” ella, reflejo fiel de la preposición hebrea etsel. Si nos dete- nemos un instante para analizar el criterio literario aplicado por el narrador, observamos lo que es quizás una manera sutil de dejar entrever a través del len- guaje la resistencia psicológica que de- muestra José ante la presión ejercida por la señora. Él no sólo rehúsa acostarse con ella sino que va más lejos al no querer violar ni una sola fracción del espacio que pertenece a la intimidad de su amo. Así es que rechaza también la propuesta de echarse a su lado, aun- que sea por un rato. La tensión que media entre ambos personajes lo acen- túa la presencia del verbo háyah, “estar”, vocablo bien traducido por las cuatro versiones en su totalidad, si bien con variaciones semánticas. La edición que más se aparta de la traducción literal es la NVI al proponer “hacerle compañía”, frase genérica y algo menos sugerente que “estar con ella”.

Otros ejemplos notables del Génesis ilustran la función que desempeña shá- khaben el ámbito sexual. En el capítulo 26 es donde Isaac y su esposa Rebeca residen temporalmente en el país lla-

mado Guerar. Inicialmente y para evitar cualquier peligro Isaac miente al rey Abimélec y a la población local expli- cando que Rebeca es hermana suya. Adopta esta medida táctica porque teme que le roben a su bella mujer y que a él mismo lo maten. Al principio se sienten seguros, pero a ambos visitantes el en- gaño los coloca en una situación llena de riesgos. Un día, y de pura casualidad, el rey se entera de que Isaac y Rebeca son casados. Llama en seguida a Isaac para aleccionarlo, preguntándole por qué no ha dicho la verdad y reprochán- dole su falta de ética. Según las cuatro versiones castellanas, lo que más preo- cupa al rey lo expresa en estos términos: DHH

A poco más, alguno del pueblo se ha- bría acostado con tu esposa, y tú nos habrías hecho pecar.

Ciencias bíblicas y Apología

Representación de José y la es- posa de Putifar

NBJ

Si por acaso llega a acostarse cualquiera del pueblo con tu mujer, tú nos habrías echado la culpa.

NVI

Alguno de nosotros podría haberse acos- tado con tu esposa, ¡y tú nos habrías hecho a todos culpables de ese pecado! RV95

Un poco más y habría dormido alguno del pueblo con tu mujer, y tú habrías traído el pecado sobre nosotros. En el mundo del Génesis, el coito se produce normalmente en el marco del matrimonio, o sea, después del casa- miento. Según las palabras de Abimélec, no obstante, en Guerar los habitantes tienen derecho a llegarse a una extran- jera oficialmente soltera como Rebeca sin verse obligados a cumplir con las formalidades inherentes al lazo conyugal. Dicho de otra manera, en esta tierra

gobernada por normas culturales ajenas a las que rigen la vida de la estirpe de Abraham, la virtud de la mujer de Isaac corre peligro. Dos versiones castellanas (DHH y RV95) insertan en el versículo citado el concepto de pecado, noción que en hebreo correspondería a la pa- labra jattaath. Sin embargo, este vocablo no aparece en el texto original sino que observamos en su lugar la presencia del término ásham, “culpa”. En este contexto la NBJ se mantiene fiel a la narración hablando precisamente de culpa. No obstante, en lugar de la frase del texto hebreo cuyo significado literal es “habrías traído la culpa sobre nos-

otros”, los traductores de la NBJ modi- fican la idea diciendo “nos habrías echa- do la culpa”. A su vez, la NVI se aleja del hebreo original por otro camino. Esta versión amplía el alcance del men- saje puesto que hace hincapié en el pecado añadiendo la culpa: “nos habrías hecho a todos culpables de ese pecado”. Si queremos investigar el por qué los traductores se empeñan en traer a co- lación el concepto de pecado, a pesar de carecer la redacción original de jat- taath, la explicación la encontramos pronto. En efecto, este vocablo interviene en un texto anterior ubicado en Gn 20. Se trata de un relato paralelo referido a la vida de Abraham y Sara, concreta- mente el tiempo que les tocó residir como extranjeros en la tierra de Guerar. En este caso el narrador sí habla de pe- cado al describir una situación prácti- camente idéntica a la que les tocó vivir algunos años después a Isaac y Rebeca. Entendemos, por consiguiente, que los

traductores han realizado en Gn 39 un trabajo de rutina imitando las frases ya hechas en Gn 20. Lamentablemente privan así al lector de algunos elementos estilísticos de interés que permiten ver cómo el narrador compone su texto evitando las repeticiones mecánicas. En resumidas cuentas, nos parece que los traductores castellanos mezclan in- debidamente los conceptos de pecado y culpa en Gn 39. En el idioma español, “culpa” no equivale a “pecado”, y exac- tamente lo mismo sucede con los vo- cablos ásham y jattaath en el hebreo clásico. R

Ciencias bíblicas y Apología

E

n el «Día internacional de la mujer», es preciso insistir, por un lado, en el compromiso de llevar a cabo una re- flexión bíblica y teológica liberadora, que ponga de relieve la presencia de la mujer en muchos textos bíblicos en los que su presencia se presupone, si bien los contextos socioculturales patriarcales en los que sur- gieron los textos bíblicos no permitían que su presencia se pusiera de relieve abierta- mente, o sencillamente se hacía mención de ella de manera solapada (considérese la expresión «sin contar las mujeres y nos niños», Mateo 14.21; 15.38);

Por otro lado, es preciso insistir en la nece- sidad de realizar una traducción de la Biblia, de los textos bíblicos, más justa, no sexista, que no oculte la presencia de la mujer en aquellos textos donde para el autor del texto bíblico sin duda estaba presente. En tal sentido, ¿será cierto que para Pablo, en 1 Tesalonicense 2.7 (según la versión Reina Valera 1960, la Biblia de Jerusalén 1998 y muchas otras versiones de la Biblia), las nodrizas sólo tenían, siempre tenían sólo hijos varones, siempre tenían una des- cendencia compuesta sólo de hijos varones, sin hijas?

Siguiendo a Amador-Ángel García Santos («Introducción al griego bíblico», 2003, Verbo Divino, página 26), diré que en la lengua original del Nuevo Testamento exis- tían cuatro palabras básicas para hacer re- ferencia a los nacidos y nacidas, cada una con matices propios y distintivos. 1) «juiós» (hijo), para hacer referencia de manera es- tricta a los nacidos varones (plural: «juiói»); 2) «thugáter» (hija), para hacer referencia de manera específica al fruto del vientre estrictamente femenino (plural «thugaté- res»); 3) «paidíon» (niño, niña), para hacer referencia al fruto del vientre de poca edad

sin distinción de sexo, fuere varón o hembra, masculino o femenino (plural: «paidía»); y 4) «téknon», para hacer referencia a lo pa- rido sin distinción de sexo, fuere hembra o varón (plural: «tékna»).

Por supuesto, había otras dos con presencia en el NT: «páis» (plural: «páides») que hacía referencia a un nacido varón, un mu- chacho, y con la connotación social de siervo, criado, esclavo; y «korásion», que hacía referencia estrictamente a una niña, a una muchacha (plural: «korásiona»). Ahora bien, retornando a 1 Tesalonicenses 2.7, si Pablo usó el término inclusivo «tékna», plural de «téknon», que puede hacer refe- rencia a hijos e hijas, ¿Por qué la mayoría de las versiones castellanas de la Biblia han optado por traducir simplemente «hijos»? ¿Por qué no le han hecho justicia a las im- plicaciones que tiene la palabra «téknon», y han evitado traducir: «como la nodriza cuida con ternura a sus propios descen- dientes, a su propia prole, a su propia des- cendencia»?

¿Es verosímil pensar que Pablo jamás creyó que las nodrizas pudiesen tener hijas, niñas, muchachas, entre su propia descendencia? Y si ese fuera el caso, ¿por qué no usó Pablo aquí la palabra específica para hacer referencia una descendencia propiamente masculina, de varones, «juiós»? ¿Por qué optó por usar la palabra inclusiva «téknon»? ¿Por qué, entonces, no traducir en confor- midad con las implicaciones del término «téknon» empleado por Pablo? ¿Será cierto que respecto de 1 Tesalonicenses las ver- siones de la Biblia han comunicado con precisión y acierto, el pensamiento e idea del autor del texto bíblico? ¿En cuántos otros casos más, tampoco han acertado las versiones de la Biblia? R

Héctor Benjamín Olea Cordero Biblista y teólogo protes- tante. Profesor universitario de hebreo, griego, estudios bíblicos y teológicos. Tam- bién es el presidente y fun- dador del Instituto Domi- nicano de Ciencias Bíblicas IDCB, Inc. El Profesor Olea Cordero fue miembro del equipo de estudiosos de las lenguas bíblicas que tra- bajó en la versión de la Bi- blia llamada La Nueva Tra- ducción Viviente.

http://benjaminoleac.blogspot.com.es

La traducción de 1 Tesalonicenses 2.7 en el centro de esta cuestión

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