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2. P ERSPECTIVAS CULTURALES PARA EL CUIDADO DE LAS PERSONAS ANCIANAS EN SITUACIÓN DE DISCAPACIDAD Y POBREZA

2.1 A LGUNAS APROXIMACIONES A LA CULTURA , LA SALUD Y EL CUIDADO

Existen entre 150 y 200 definiciones de cultura76, y de las diversas conceptuaciones encontradas pude apreciar puntos divergentes que han sido discutidos y criticados por los estudiosos de la antropología, muchos de los cuales han replanteado el concepto. En este apartado presento algunas definiciones y hago hincapié en aquellas producidas por los estudiosos del campo de la salud, que es mi interés principal.

Comienzo por la definición clásica de cultura propuesta por Tylor77, quien la define como aquel todo complejo que incluye conocimiento, creencia, arte moral, leyes, costumbres y todas las aptitudes y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de una sociedad, para llegar a una definición más reciente, propuesta por el antropólogo Cleeford Geertz78, y que contrasta con la anterior, pues fue este último autor quien generó cambios fundamentales en la comprensión de la cultura desde el mundo de los significados y los símbolos. Para él la cultura es una fábrica de significados con arreglo a la cual los seres humanos interpretan su experiencia y guían sus acciones. La cultura, así, es un conjunto de significados encarnados en símbolos o sistemas de concepciones heredados, expresados en forma simbólica y trasmitidos históricamente, por los cuales los hombres comunican, perpetúan y desarrollan sus conocimientos y sus actitudes hacia la vida.

Una de las principales divergencias en la conceptualización de la cultura la describió ampliamente el sociólogo Marvin Harris79, para quien existe una corriente de pensamiento que define la cultura a partir de un cúmulo de ideas y conocimientos compartidos, que orientan y guían el comportamiento de las

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LIPSON, Julienne. Cultura y cuidados de enfermería. En: Index de enfermería Primavera-verano 2000, año IX, no. 28-29.

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LEACH, Edmund. Social Anthropology. Glasgow: Fontana paperbacks, 1982. pp. 38-39. Citado por: HELMAN, Cecil. Cultura saúde & Doenca. 4a. ed. Editora Artmerd. 2006 Traducción al idioma portugues Cláudia Buchweitz, Pedro M. Garcés.

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GEERTZ, Clifford. La interpretación de las culturas. Gedisa editores 1988. 387 p. 79

HARRIS, Marvin. Teorías sobre la cultura en la era posmoderna. 1a. ed. Barcelona: editorial Crítica. 2004. 224 p.

personas. Esta mirada es la que Duncan Pedersen denomina corriente cognoscitiva, en la cual la cultura se define en ideas, en símbolos y en significados como algo que existe en la mente, en el pensamiento de las personas y en sus representaciones internas80. El otro planteamiento corresponde a la corriente conductual o comportamentalista de las ciencias sociales, que sostiene la idea de la cultura como patrones, hábitos de comportamiento y costumbres81,82.

Harris propone una definición de cultura que integra la corriente comportamentalista y la cognoscitiva, y afirma que la “cultura es el modo socialmente aprendido de vida que se encuentra en las sociedades humanas y que abarca todos los aspectos de la vida social, incluidos el pensamiento y el comportamiento”83. Al igual que Harris, considero que las dos corrientes poseen elementos fundamentales para considerar en la definición de cultura de esta investigación: los comportamientos y las ideas.

Mi postura se sostiene en la idea de que la cultura tiene un componente intrínseco, en el que se ubican las ideas y los pensamientos, y un componente extrínseco, en el que se reconocen los comportamientos, los hábitos y las acciones. En concordancia con Harris, sostengo que ninguno de los dos puntos de vista excluye al otro; por el contrario, se puede decir que las ideas y los rasgos cognoscitivos, en algunos momentos, acompañan y guían las actitudes de las personas, mientras los comportamientos, en otros momentos, moldean y dan forma a las ideas.

Por ello, para comprender el cuidado del grupo de personas ancianas en situación de discapacidad y pobreza es necesario asumir la cultura desde la perspectiva integradora de las ideas y los comportamientos, ya que en este grupo se evidencian los dos componentes: en lo cognitivo están las creencias, las ideas y los valores sobre la vejez, la discapacidad y el cuidado; en tanto en el componente de las prácticas o comportamientos, se observan las acciones de cuidado que las personas ancianas realizan para mantener y recuperar la salud y la vida, y que a la vez están permeadas por esos valores y creencias. Así mismo, ese cuidado (comprendido culturalmente) no es estático, sino que se transforma y es dependiente de las personas y del contexto ambiental.

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PEDERSEN, Duncan. La construcción cultural de la salud y la enfermedad en America Latina. En: Cultura y salud en la construcción de las Américas. Reflexiones sobre el sujeto social. Instituto colombiano de antropologia COLCULTURA. Edición-compilación Pizón C, Suarez R, Garay g. 1993.

81 Ibid. 82

HARRIS, Marvin. Op. cit., p. 14 83

Este último concepto da forma a las diversas prácticas de cuidado y permite identificar diversos elementos, como el ambiente físico-geográfico; los factores económicos, políticos, sociales, religiosos y tecnológicos, y la historia cultural, que influyen en las trayectorias de cuidado de las personas ancianas en situación de discapacidad y pobreza.

Dado lo anterior, las definiciones de cultura que adopté para la comprensión en el área de la salud consideran las ideas y los comportamientos. Cecil Helman, como médico antropólogo, retoma planteamientos de la antropología y los aplica a la comprensión de los fenómenos de la salud y la enfermedad. Así, para él la cultura: “Es un conjunto de principios (explícitos e implícitos) heredados por individuos miembros de una sociedad; principios que direccionan cómo ver el mundo, cómo vivirlo emocionalmente y cómo comportarse en relación con otras personas y fuerzas sobrenaturales o sus dioses y su ambiente natural. La cultura proporciona a los individuos un medio para transmitir sus directrices a la siguiente generación, mediante el uso de símbolos, de lenguaje, de arte y de rituales. De cierta manera la cultura puede ser vista como una lente heredada para que el individuo perciba y entienda su mundo o para que aprenda a vivir en él. De modo general, por tanto, la cultura influye muchos aspectos de la vida de las personas inclusive sus creencias, comportamientos, percepciones, emociones, lenguaje, religión rituales, estructura familiar, dieta, modo de vestir, imagen corporal, conceptos de tiempo o de espacio y actitudes frente a la enfermedad, el dolor y otras formas de infortunio, pudiendo todos ellos tener importantes implicaciones para la salud y para su asistencia.”84

“La cultura no es una estructura fija e inamovible que permanece a través del tiempo sin sufrir cambios o transformaciones, ella se ve afectada por el contexto en que se desarrolla y se transforma atendiendo a factores individuales, educativos, socioeconómicos, ambientales y a la vez, se ve influenciada por otros grupos humanos”85. De ahí que la cultura se pueda considerar una estructura dinámica que se encuentra en constante transformación y que no puede ser asumirse de manera aislada, pues debe ser considerada desde su contexto. En el mismo sentido, Spector menciona, al respecto del contexto y la cultura, que la sociedad en la cual vivimos y las fuerzas políticas, económicas y sociales tienden a alterar la forma en la cual algunos aspectos de la cultura particular son

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HELMAN, Cecil. Cultura saúde & Doenca. 4a. ed. Editora Artmerd. 2006 Traducción al idioma portugues Cláudia Buchweitz, Pedro M. Garcés.

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transmitidos y mantenidos86. Todos los aspectos de la cultura pueden estar relacionados con y desde este contexto.

Como se mencionó en el capítulo anterior, el cambio en los patrones de envejecimiento, la precaria situación de salud por la que pasan algunas personas ancianas, la situación de discapacidad, las deficiencias para atender a la población anciana en los servicios de salud y las limitaciones de la implementación de políticas y programas dirigidos a esa población en Colombia hacen que este grupo de personas se encuentre en una situación difícil, que los hace altamente vulnerables. Estos elementos son los factores del contexto ambiental que se constituyen en barreras para el cuidado de este grupo de personas.

Por lo tanto, según las anteriores consideraciones, entiendo para este trabajo cultura como una estructura dinámica, es decir, un sistema con significado que ordena el entorno humano, en el cual se pueden identificar patrones o pautas de comportamiento87; sin embargo, se transforma permanentemente de acuerdo con el contexto ambiental, esto es, los aspectos sociales, políticos, económicos, físico- geográficos, entre otros. La cultura orienta la visión de mundo de las personas e incluye los pensamientos, conocimientos, valores y significados, lo mismo que los comportamientos, los hábitos y las acciones de los individuos de un grupo social. Así, la cultura influye en muchos aspectos de la vida, incluidas las creencias, los valores y las formas de cuidar la salud que tienen las personas.

Desde esa perspectiva, pretendo avanzar en la comprensión de la situación actual para los colaboradores de este estudio, abordándola de manera integral e incluyendo el contexto ambiental y la cultura. Desde esta integralidad, la situación actual no se verá aisladamente, a partir sólo de los componentes físicos o biológicos. Finalmente, debo reconocer que la cultura no es la única influencia que tienen las personas —aunque muchas de las prácticas de cuidado dependen de ella—, estas prácticas se encuentran relacionadas con el contexto ambiental en que se desenvuelven las personas.

Así, los profesionales de salud podremos estar más atentos y ser más sensibles a reconocer las diversas concepciones de mundo que influyen en el entendimiento que tienen las personas ancianas en situación de discapacidad y pobreza respecto a sus diversas situaciones.

86

SPECTOR, Rachel. Cultural diversity in health and illness. In: Journal transcultural Nursing. July 2002, vol. 13, no. 3, p. 197-199.

87

BAWMAN, Ziygmunt. La cultura como praxis. Barcelona Buenos aires México: Editorial paidós. 2002. p. 177.

El cuidado también está permeado por los principios de la cultura, pues es una acción inherente al ser humano y es tan antiguo como este, e implica remontarnos al origen de la especie humana, ya que ha estado presente en todos los tiempos. En palabras de Marie François Colliêre:

“Los hombres como todos los seres vivos han tenido la necesidad de cuidados, porque cuidar es un acto de vida, que tiene como objetivo, en primer lugar y por encima de todo, permitir que la vida continúe y se desarrolle y de ese modo, luchar contra la muerte: la muerte del individuo, la muerte del grupo, la muerte de la especie.”88

A partir de ese punto de vista, podemos decir que el cuidado es un acto de supervivencia inherente a los seres humanos y que su fin en un comienzo fue asegurar la continuidad de la vida. Los seres humanos siempre han tenido la necesidad de cuidar de algo o de alguien, esto es, cuidar de los niños, de los ancianos, de las personas enfermas, de las mujeres embarazadas y, en general, de la especie humana89.

Al respecto en enfermería se han desarrollado múltiples investigaciones sobre el cuidado, por ejemplo, Morse y cols. agruparon cinco categorías de conceptualización: cuidado como imperativo moral, cuidado como afecto, cuidado como interacción personal, cuidado como intervención terapéutica y cuidado como rasgo humano90.

En esta investigación se considera el cuidado como rasgo humano, el cual ha sido descrito por las teóricas Leininger, Ray, Griffin y Roach como un fenómeno universal, ya que todos los seres humanos tienen la capacidad de cuidar. El cuidado es, por lo tanto, parte de la naturaleza humana, que es común e inherente a todas las personas91,92.

88

COLLIERE, Francoise Marie. Promover la vida. Madrid: Interamericana, 1993. p. 264. 89

Ibid. 90

MORSE, JM. Et al. Comaparative analysis of conceptualitations and theories of caring. In: Image J Nurs Sch. 1991, vol. 23, no. 2, p. 119-26.

91

LEININGER, Madeleine. Transcultural Nursing 1988 Op. cit p. 94. 92

RAY, 1989; GRIFFIN, 1980; ROACH, 1987. Citados por: MORSE, JM. et al. Comaparative analysis of conceptualitations and theories of caring. In: Image J Nurs Sch. 1991, vol. 23, no. 2, p. 119-26.

De esta manera, luego de reconocer los aportes del estudio realizado por Morse y cols,93 y de los modelos de cuidado propuestos en el campo del conocimiento de la enfermería transcultural, puedo decir que el cuidado es un fenómeno complejo, conceptualizado de diversas formas en el interior de la disciplina de enfermería y que tiene como característica fundamental la interacción entre la enfermera y el individuo, familia o comunidad. En esa interacción es preciso reconocer al otro como un ser único con saberes provenientes de su cultura, que requieren sean identificados, comprendidos y respetados por parte del profesional de enfermería.

Si atendemos a los planteamientos de las teóricas de la corriente humanista de enfermería, descritos por Morse y cols.94, el cuidado como rasgo humano, convierte a la enfermería en una ciencia eminentemente humana que se hace en relación con los otros y mediante la interacción entre la enfermera y los individuos a quienes se cuidan, lo que le permite entrar en el plano del otro como sujeto, reconociendo y aproximándose a su experiencia, sus creencias y prácticas específicas de cuidado de la salud, en un vínculo de respeto mutuo.

El anterior planteamiento corresponde al paradigma interpretativo de la ciencia de enfermería, que reconoce patrones diferentes al patrón empírico del conocimiento en enfermería y admite la importancia de considerar el patrón estético, el patrón ético y el patrón de conocimiento personal95. Estos patrones de conocimiento se pueden evidenciar en el abordaje del cuidado cultural, pues implican un reconocimiento del otro como ser único —en este caso la persona anciana en situación de discapacidad—, estableciendo una relación de confianza y respeto mutuo, donde se descubren las prácticas de cuidado de estos ancianos, con el ánimo de preservarlas, modificarlas o negociarlas.

Este abordaje, desde el paradigma interpretativo, requiere a su vez reconocer que el cuidado cultural tiene en cuenta la subjetividad y la importancia del contexto en el cuidado. Así, en coherencia con este paradigma, tener en cuenta la cultura implica reconocer los valores, las creencias y las prácticas que ejecutan estas personas ancianas en situación de discapacidad para atender a su situación de salud.

93

MORSE, JM. Et al. Op. Cit, p. 119. 94

Ibid. 95

MONTI, Elizabeth and TINGEN, Martha. Multiple paradigms of Nursing Science. In: Rev. Advances in Nursing Science. 1999. vol. 21 no. 49, p. 64-80.

Así mismo, poseer conocimientos sobre la cultura de las personas a las cuales se les brindan servicios permite a los profesionales de la salud reflexionar sobre su propia cultura, creencias, valores, normas y prácticas, lo cual a su vez permite desarrollar una sensibilidad cultural frente a prácticas diferentes y evita el etnocentrismo en el cuidado, es decir, se llega a comprender que existen formas de cuidado diferentes a la profesional, válidas para las personas que las practican.

En esta investigación tengo en cuenta las definiciones y planteamientos de cuidado cultural propuestos por Madeleine Leininger, en su teoría de la universalidad y la diversidad del cuidado, que reconocen el cuidado como un fenómeno universal, que se expresa en acciones arraigadas en la cultura y en el conocimiento de quien brinda el cuidado y quien lo recibe. En el siguiente apartado presento los aspectos relevantes de la mencionada teoría —que comprende tres tipos de cuidado: el profesional, el genérico y el cuidado cultural, que es la integración de los dos anteriores— y los principios relevantes para esta investigación.

En esta investigación tomé en cuenta esos tipos de cuidado que llevan a cabo las personas ancianas en situación de discapacidad; sin embargo, dadas las características particulares del cuidado evidenciadas en esta población, fue necesario acuñar una definición que se ajustara a esas particularidades, a la cual denominé cuidado popular. En la sección 2.3.3 desarrollo estas definiciones con mayor profundidad.

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