El desarrollo con equidad requiere del libre comercio. Si no se posibilita este, las condiciones de atraso, exclusión y pobreza tienden a ir creciendo en forma inexora- ble.
En las áreas rurales los sectores sociales más postergados, especialmente los campesinos mantienen aún una economía de subsistencia que es el principal deter- minante de su extrema pobreza. Estos sectores están siendo atendidos para gene- rar competitividad a través de la introducción de tecnología capacidad de gestión e inclusión en el mercado.
En otros sectores socio económicos se trabaja en el perfeccionamiento de la pro- ductividad y la capacidad de gestión de las empresas grandes, medianas y peque- ñas. También se mejora el clima para invertir y operar en el país.
Nuestro objetivo principal en esta área es incrementar en forma sostenible los niveles de competitividad del país por medio del aumento de la participación en los mercados internacionales, con el correspondiente impacto en las condiciones de vida de la población. Las prioridades son: i) Promoción de las exportaciones, ii) mejoramiento del clima de negocios, iii) promoción de la innovación y tecnología, iv) mejoramiento de las habilidades de la fuerza laboral, v) promoción de la competiti- vidad local.
La misma Estrategia para la Reducción de la Pobreza establece entre sus obje- tivos la promoción de la inserción de la economía hondureña en las corrientes de comercio, garantizando el acceso para los productos nacionales a mercados de exportación, y como medida de política la ampliación y mejoramiento de las rela- ciones comerciales de Honduras, con vistas a lograr la inserción en el Área de Libre Comercio de las Américas, mediante la ratificación e implementación de diversos tratados de libre comercio.
Actualmente Honduras, con otros países hermanos de Centroamérica y República Dominicana firmó el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América. Este Tratado trae consigo importantes beneficios para Honduras, que nos potenciarán para participar en forma más ventajosa en los procesos de libre comercio en que está moviéndose la economía global, y de la cual ningún país está exento.
Los principales beneficios que esperamos derivar del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos son: ampliación de la relación comercial con el principal socio comercial e inversionista de Honduras; consolidación de beneficios y prefe- rencias comerciales unilaterales a favor de Honduras, los cuales se hacen perma- nentes; atracción de inversiones; fortalecer la posición de Honduras en importan- tes nichos de mercado, de frente a una creciente y fuerte competencia con países tanto de la región como extraregionales como lo es el caso de China; inclusión de los temas laborales y ambientales, que rescatan el imperativo de dar cumplimien- to al Código de Trabajo y la Ley General del Ambiente, con especial atención a los
derechos fundamentales del trabajo dimanados de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); desarrolla importante normativa que viene a dar un ordena- miento a la relación contractual con Estados Unidos; contribuye al perfecciona- miento del esquema de integración centroamericana, adicionando normativa sobre servicios, inversión y contratación pública, a la vez que se vuelve un catalizador del avance del proceso de integración regional; aumenta el potencial de exportar pro- ductos nostálgicos a Estados Unidos, con el beneficio agregado de que la mayor parte de esas exportaciones son realizadas por empresas medianas y pequeñas; consolida el Estado de Derecho, al requerirse el pleno y eficaz funcionamiento de las instituciones.
Los beneficios del tratado para la economía nacional se derivan del acceso privile- giado que tendrán los productos hondureños al mercado más grande del mundo, el enorme potencial de atracción de inversión productiva lo que redundará en mayor generación de empleo y mayores ingresos para la población en general. Los benefi- cios del Tratado son evidentes aun antes de la entrada en vigencia del mismo. Solo en el sector textil y confección se vislumbran inversiones de corto plazo para el 2006 de US$ 300 millones, lo que representa el doble de lo invertido en 2003, a esto se le sumarán US$ 100 millones en inversión para la co-generación de energía y la amplia- ción e instalación de nuevas plantas productoras de arneses eléctricos. Esto repre- sentará un valor agregado nacional de entre US$ 500 a 700 millones de dólares efec- to directo para la economía nacional. No está de más mencionar que la instalación de nuevas inversiones significa también abrir espacios para las empresas nacionales grandes y pequeñas que presten servicios a las nuevas inversiones.
No puede dejar se mencionarse que Honduras es uno de los pocos países en el hemisferio beneficiario de la Cuenta del Reto del Milenio que significará alrededor de US$ 250 millones para Honduras en los próximos años que se utilizarán bási- camente en proyectos de infraestructura y de apoyo del sector agrícola, con la estricta supervisión del gobierno de Estados Unidos. Asimismo, se vienen desti- nando recursos para asegurar una correcta y eficaz administración del Tratado.
Los beneficios arriba enumerados, que Honduras ha empezado a lograr por el ejercicio de las prácticas de buen gobierno, y los beneficios previsibles de una inser- ción adecuada en el libre comercio llevan a concluir que estamos a las puertas de novedosas y buenas perspectivas tanto en lo económico social, como en lo político, cultural y ambiental. El buen gobierno y el libre comercio están operando como ins- trumentos de generación de desarrollo equitativo en la sociedad hondureña.
El gran desafío que enfrentamos es el de la continuidad. Necesitamos seguir y fortalecer todas las políticas y prácticas de buen gobierno, de inclusión gananciosa en el libre comercio, así como las prácticas fiscales, económicas y políticas que están permitiendo un futuro prometedor. Tanto la sociedad civil, como el mercado, la clase política, el Estado y la cooperación internacional son responsables de que Honduras avance en su desarrollo equitativo hasta niveles de superación de la pobreza y genuina mejora de la calidad de vida de todos y todas.
La comunidad de países iberoamericanos ha dado y continúa dando valiosos aportes para que Honduras y otros países miembros de esta comunidad podamos enfrentar exitosamente los desafíos del desarrollo en el contexto de la economía global. El afianzamiento de los vínculos nos fortalece y nos relanza a la tarea de lle- var exitosamente las reformas que posibiliten para nuestras naciones más demo- cracia, más desarrollo y más integración.