I I. 2 La literatura de viaje rumana
II. 5 8 El monstruo del agua
II. 6. Los libros de viajes sobre África
Los primeros libros de Mihai Ticán, publicados en España, se refieren a los viajes sobre África, la tierra sobre la que más escribe, y que más ama. Muchos escritores-viajeros han dedicado sus escritos a este continente que tiene la mayor diversidad cultural del mundo. Es un espacio que todavía queda inexplorado debido a su inmensidad y a la dificultad de viajar por él, todo parece nuevo e interesante, aunque hay mucho material sobre África y numerosas investigaciones.
El “Catálogo de la exposición de libros españoles sobre geografía y viajes en Africa” de Asunción de Val78 abarca la producción literaria española sobre cuestiones africanas, ofreciendo una gran bibliografía a los estudiosos que orientan su labor en sentido africanista. Se han consultado más de sesenta Bibliotecas para presentar una recopilación de la Bibliografía africana en cuanto al tema “Geografía y viajes”, realizada por el Instituto de Estudios Africanos en 1948.
Dentro la lista bibliográfica figuran cuatro libros de Mihái Ticán: En el
corazón de la selva virgen, ubicada en B.D.G.M. y C. (Biblioteca de la Dirección General de Marruecos y Colonias), La vida del blanco en la tierra del negro (B.D. G.M. y C.), El lago de los elefantes (B. D. J. F.-Biblioteca de D. Juan Fontán), La
vida del blanco en la tierra del negro (B.D.G.M. y C.).
C. García-Romeral Pérez menciona en Bio-Bibliografía de Viajeros Españoles (1900-1936), cuatro libros de Ticán: La danza de los caníbales; El
hombre-mono y sus mujeres; El lago de los elefantes; Perdidos entre las fieras
(García- Romeral Pérez, C., 1997: pp.190-191), catalogados por el mismo autor en su prestigioso Diccionario de viajeros españoles. Desde la edad media hasta 1970 (2004), indicando los datos bibliográficos de su ubicación.
Ticán empieza la serie dedicada al tema africano con el libro “La vida
78 Val, Mª, Asunción del, Catálogo de la exposición de libros españoles sobre geografía y viajes en
del blanco en la tierra del negro”, en dos volúmenes que contienen una variada información antropológica, cinegética e histórica. Ha pasado casi un siglo desde la aparición de sus libros de viajes, desde entonces se ha escrito y hablado mucho sobre África, pero sin duda la importancia de estos relatos se debe a la descripción colonial de África de los años 20 del siglo XX, la descripción de las tierras de aquel entonces, incluyéndose de este modo su obra en las investigaciones históricas sobre el continente negro.79
Nos parece conveniente añadir a nuestra investigación algunos datos muy importantes sobre África que nos ayudan en la labor de la decodificación del mensaje informativo de estos relatos para su posterior clasificación. Para entender mejor todos los relatos dedicados al continente misterioso, sería necesario aportar algunos datos históricos del período colonial, pero no ignoramos las descripciones antropológicas actuales de África, siendo éstas muy importantes para el análisis comparativo del material histórico.
79 Generalmente se divide el continente africano en un África “blanca”, correspondiente al litoral
mediterráneo, y un África “negra”, que ocupa el resto del contiente, además de la zona montañosa del “Cuerno” de África, que a veces es denominada África “etíope”. (Diccionario de Etnología y Antropología, Madrid, 1996, p.17)
II. 6. 1. El contorno histórico de los libros sobre África.
Estudios sobre África.
Al final del primer milenio la población africana era de unos 20 millones de personas, de las cuales menos de la mitad vivía en la zona tropical. En el resto del mundo, la población llegaba por lo menos a 200 millones; la razón de la escasez de seres humanos en África se explicaría con las mismas razones ambientales que han hecho de aquel continente el lugar donde ha evolucionado nuestra especie.
Las condiciones de vida que habían permitido el desarrollo del ser humano, permitieron también el de los insectos nocivos para el hombre en cuanto como portadores de enfermedades como la malaria, enfermedad del sueño, lombrices y otros. Estas condiciones particulares de vida (Ticán se refiere muchas veces en sus libros a las dificultades y peligros del viaje por el continente) también habrían desalentado el crecimiento precolonial de ciudades propiamente dichas, al facilitar la propagación de dichas enfermedades debido a la concentración de la población.
A lo largo de toda su evolución la raza humana tiende a multiplicarse al máximo y colonizar nuevos territorios. En África esta capacidad estuvo limitada por la debilidad física favorecida por el ambiente hostil y por las enfermedades. Cuando el hombre emigra de África, resguardándose de insectos que han infectado, y siguen infectando, a generaciones enteras, la multiplicación numérica de la especie estalla, alcanzando niveles hasta ahora desconocidos.
Las mayores concentraciones de seres humanos se daba, en el África precolonial, en los altiplanos, donde los microbios de ciertas enfermedades no podian sobrevivir (es una razón que nos ayuda explicar el descubrimiento de una familia de salvajes por Ticán Rumano en pleno monte y descrita en su libro “El hombre mono y sus mujeres”).
Hoy en día, se admite que fue en África, hace treinta millones de años, donde los homínidos comenzaron a diferenciarse de otros primates simios.
El testimonio más antiguo de Homo erectus tiene 1,6 millones de años; en África Oriental, los primeros testimonios líticos (cantos tallados) datan de hace tres millones de años.
En el primer milenio, la difusión generalizada de la agricultura y la metalurgia lleva consigo profundas mutaciones, demográficas y políticas, en las sociedades africanas. La creciente apertura de estas sociedades, a lo largo de las costas septentrionales y orientales, a influencias exteriores y a los intercambios, favorece la formación de las primeras grandes civilizaciones estatales africanas fuera del valle del Nilo: en Etiopia (Axum, siglo I de nuestra era), en el Sudán occidental (Ghana, siglo VII), en la cuenca del Chad (Kanem, siglo X), y algo más tarde en la cuenca del Zambeze.
La conquista musulmana de la fachada mediterránea de África (siglo VII), la formación de la civilización llamada “swahili” a lo largo de la costa oriental y el desarrollo de la islamización contribuyen a la apertura de África hacia exterior. Las grandes exploraciones marítimas y el establecimiento de las primeras factorías europeas no hicieron más que acentuar este movimiento.
Zonas bioclimáticas. Las grandes zonas bioclimáticas se suceden hacia el norte y hacia el sur a partir de la selva ecuatorial, a la que siguen la estepa tropical arbolada húmeda, la estepa tropical arbustiva, la estepa de arbustos espinosos, y luego respectivamente el Sahel subdesértico, el Sáhara y el litoral mediterráneo, y al sur las zonas semidesértica y desértica y luego la punta meridional “mediterránea”. Estas zonas no forman, sin embargo, un escalonamiento regular: las regiones de fuertes precipitaciones miran hacia el Atlántico mientras que hacia la selva densa ocupa solamente una larga faja litoral. (descripción de la selva en: En el corazón de la selva virgen; Perdidos entre las