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73 Por el lado del bienestar familiar, refieren que el trabajo les da la posibilidad de apoyar a los hijos, tanto en el ámbito económico para satisfacer las necesidades básicas, así como también buscar instancias de autocuidado y diversión entre ellas y sus hijos.

“uno dispone de dinero para decir ¡ah! Por último vamos a tomarnos un helado, por último, y lo haces, pero si no hay plata uno no puede hacer nada de eso, nada, no puede disponer y decir, ehh ¡Ay! A mi hija le falta ésto, se lo compro, no se puede, el trabajo es lo esencial, es lo esencial para toda persona que ha sufrido violencia, que ha estado bajo un yugo ya tirano , es lo mejor, a uno la renueva”.

(Entrevista a R.E.C.A., 53 años)

“Bueno, ahora ehh si me hubiese preguntado años anterior le hubiese dado otra respuesta pero las

circunstancias en las que me encuentro ahora es mucho porque la necesidad en sí. Estoy sola. Tengo que sacar adelante a los niños. Ehh, por otro lado, el hecho de que haya sacado un puesto en la feria es porque me proyecto igual con mi hijo donde tener un negocio para mí, para él. En cierta forma para independizarme un poco más”

(Entrevista a M.M.R.E., 45 años)

También, las usuarias significan la participación laboral como una instancia de crecimiento personal, en donde pueden poner a prueba sus capacidades y potenciarlas para beneficio propio. En esta misma línea, la posibilidad de realizar una actividad remunerada posibilita la apertura de espacios para las mujeres, el encuentro de otros espacios para desenvolverse, realizando actividades distintos a los que se realizan en el ámbito doméstico, y evitar el aislamiento en el que se encuentran producto de la situación de violencia en la que se encontraban.

74 “Sí es una oportunidad trabajar para desarrollarse yo creo, distraerse también, ehh (…) probar las capacidades de uno, y no estar en este mundo tan encerrado y tan burbuja, porque pasa mucho también po´, entonces se nos va aislando”

(Entrevista a C.F.B.I., 36 años)

Otra valoración que realizan las mujeres referente al trabajo remunerado, es que en sí mismo, el espacio laboral promueve la obtención de nuevos aprendizajes, que contribuyen a su realización y desarrollo personal.

“hay un crecimiento en varios aspecto de trabajo, en lo laboral se va desarrollando como persona en

el sentido de, de que, de en el trabajo en sí. Porque va aprendiendo de otras cosas. Va creciendo en una

empresa la persona”

(Entrevista a M.M.R.E., 45 años)

Otra subcategoría de la familia de códigos lingüísticos de Participación Laboral, fue nombrada como Limitaciones. Dichas limitaciones representan los obstáculos que visualizaban las usuarias asociados al ejercicio laboral. Por un lado, las usuarias hacen referencia al agotamiento que produce doble jornada que deben cumplir, trabajando en las labores domésticas en sus hogares, además de trabajar en sus respectivos espacios laborales. Sin embargo, pese a la doble faceta que se puede visualizar en el trabajo remunerado, donde por un lado trae consigo múltiples beneficios, pero además significa un desgaste físico adicional, al momento de preguntarles por el dicha dicotomía, las usuarias manifiestan que el peso que significa la doble jornada es un agotamiento físico que no se iguala a las múltiples beneficios que simboliza el trabajo, mencionados en los párrafos anteriores acerca de la subcategoría “Valoración del trabajo”.

75 “no, pero es que el trabajo a uno la rejuvenece, la ayuda, la reafirma como mujer, ehh (…) y uno dispone de dinero para decir ¡ah! Por último vamos a tomarnos un helado, por último, y lo haces, pero si no hay plata uno no puede hacer nada de eso, nada, no puede disponer y decir, ehh ¡Ay! A mi hija le falta ésto, se lo compro, no se puede, el trabajo es lo esencial, es lo esencial para toda persona que ha sufrido violencia, que ha estado bajo un yugo ya tirano , es lo mejor, a uno la renueva”

(Entrevista a R.E.C.A., 53 años)

Además, es posible realizar un análisis a partir de la experiencia de dos de las entrevistadas, puesto que ambas se desempeñan como asesoras de hogar, lo que se relaciona en sí mismo con la división sexual del trabajo, donde ocurre que muchas mujeres al momento de buscar un espacio laboral en el cual desenvolverse, sus posibilidades se ven reducidas a reproducir las labores domésticas, por lo que el desarrollo personal y profesional se ve limitado por las oportunidades laborales disponibles para mujeres, evidenciando una de las expresiones del sistema patriarcal, la división sexual del trabajo.

En torno a esto, las dos mujeres que se desempeñan como asesoras de hogar manifiestan localizar el carácter monótono de este espacio laboral, puesto que reproducen las mismas tareas que realizan en sus hogares, limitando las alternativas de desarrollo personal. En relación a esto, una de las usuarias manifiesta que el único provecho que puede rescatarse del oficio de asesora de hogar para el desarrollo personal de quien lo ejerce es la perfección que puede alcanzarse, puesto que por el trabajo de asesora del hogar recibe una remuneración por lo cual debe realizarse con mayor rigurosidad a como se realiza en los propios hogares.

“Claro que igual es como se podría decir es como, no es para menospreciar pero, es como vivir en la casa en el fondo. Es como vivir en la casa porque usted va a hacer aseo lo mismo que hace en la casa. Se perfecciona un poco más porque de hecho la persona la que le está pagando pa hacer las cosas le tiene que quedar en mejores condiciones entonces al final se perfecciona en

76 lo mismo de la casa ¿Te fijas? Entonces eh no po, son dos campos totalmente distintos”.

(Entrevista a M.M.R.E., 45 años)

Sobre el mismo tema del oficio de asesora del hogar, ambas usuarias refieren que la remuneración es baja, lo que las impulsa a buscar otras alternativas laborales. Sin embargo, a raíz de la situación de violencia en la que se encontraban, manifiestan que no tienen mayor conocimiento y experiencia laboral en otros campos, dada la opresión de la que eran víctimas de mantener sus movimientos acotados al ámbito de lo familiar y delo doméstico, por lo que dicho interés de buscar un nuevo espacio laboral se ve oprimido por la condición particular que emerge de la situación de violencia en la que se encontraban.

Y por la edad po´, si para que estamos con cosas, ya ehh, no se me ocurre en que otra cosa podría trabajar, aparte de que yo también soy media tímida, entonces me complico.

“Es que lo que pasa, yo no tengo experiencia en otra cosa. Sí, el hecho que yo trabajo a los 43 años, puedo decir que, que no, no sé que podría hacer, esa parte que me gustaría, me gustaría si trabajar (…) Me gustaría cambiar de rubro, pero (...) No, si me lo he planteado, no sé trabajar en una fábrica, sobre todo el año que viene, mi hijo va a entrar a estudiar, quiere estudiar algo, una carrera y eso está complicado. Súper complicado y necesito más ingresos, necesitamos más ingresos”.

77 Otra limitación que visualizan las mujeres para participar en el mundo laboral son los hijos. Todas las usuarias manifestaban que el cuidado personal de los hijos para ellas era algo muy importante, por lo que limitaba sus oportunidades laborales en función de la vida familiar, priorizando un trabajo compatible con la vida familiar y que favorezca el apego y el vínculo con los hijos.

Manifiestan que pese a la conciencia de la importancia trascendental del empoderamiento y del desempeño laboral en ellas como mujeres, todas refieren que su rol como madres es un continuo que nunca deja de encontrarse presente en sus vidas, puesto que evidencian que en el ejercicio laboral es inevitable que se produzca un cierto nivel de descuido con los hijos, por lo que los hijos en sí mismos también son un factor predominante cuando una mujer se encuentra evaluando las posibilidades de decidir si trabajar o no fuera del hogar. Sin embargo, refieren que dada sus situaciones económicas actuales no tienen tampoco más opciones de optar por trabajos compatibles con sus familias, por lo que la necesidad económica también actúa como limitante al momento de buscar un trabajo remunerado.

“A mí me cuesta separarme de ellos, a ellos también de mí, además son hombres, entonces los hombres son mucho más apegados, bueno, y tenemos esta relación de mucho afecto físico, abrazos, cariños, besos, pero (…) claro, si bien no tengo problemas en eso, sí también encuentro que es muy importante trabajar, no sólo por hacer algo diferente, por salir de este (…) de este (…) porque trabajar en la casa implica mucho trabajo, mucha responsabilidad, y no hay horario, no hay vacaciones, y nadie lo agradece en verdad porque nadie sabe la

responsabilidad que tiene atender a los niños todo el día, las comidas, aseo, etc etc. Sí es una oportunidad trabajar para desarrollarse yo creo, distraerse también, ehh (…) probar las capacidades de uno, y no estar en este mundo tan encerrado y tan burbuja, porque pasa mucho también po´, entonces se nos va aislando, ojalá lograr un justo equilibrio, entonces emm ehh valoro mucho por ejemplo cuando las mujeres tienen la posibilidad de trabajar solamente medio día, yo encuentro que eso es más compatible con la vida de los hijos”

78 Otra limitación que presentan algunas de las usuarias, es la edad que tienen en la actualidad. Si bien manifiestan saber que son jóvenes, el hecho de visualizar la edad como una limitante responde los sentimientos de angustia que les produce el hecho de trabajar, ser independientes y jefas de hogar recién a ésta altura de sus vidas, cuando sienten que es algo que debiesen haber impulsado muchos años antes, y que son conscientes que dichas posibilidades se vieron reducidas por la situación de violencia de la cual eran víctimas.

“Más joven hubiese estado, con más fuerza, mas

vitalidad, no con tanto achaque que tengo ahora, tengo que olvidarme del achaque”

(Entrevista a M.M.R.E., 45 años)

La otra subcategoría que se desprende de la familia de códigos lingüísticos sobre Participación Laboral, es la disposición de recursos. Como se pudo conocer en la familia anterior, las usuarias hacían referencia a los recursos económicos y humanos de los cuales disponían para hacer frente al proceso de empoderamiento, en esta oportunidad la disposición de recursos guarda relación con aquellos recursos que provee la participación laboral en sí misma y dadas las valoraciones que hacen de esta categoría.

De este modo, hacen mención de la disposición de recursos para referirse a la estabilidad económica que posibilita el trabajo remunerado, es decir, los recursos en términos monetarios que disponen para satisfacer necesidades básicas propias y del grupo familia en sí mismo.

“bueno, me significa una estabilidad económica, ya no depender de nadie, ehh (…) contar con, con cosas que a veces no contaba, que dependía de otras personas, entonces es una (…) la verdad es que fue (…) bueno, en ese aspecto”

79 En esta misma línea, la disposición de recursos se traducía para las mujeres en el logro de una independencia económica, lo que a su vez significaba además asumir el rol de jefas de hogar y de proveedoras al interior de sus familias, lo que estando con sus parejas era una posibilidad prácticamente nula, aún cuando hubiesen estado trabajando desde antes, por el ejercicio mismo de poder por sobre ellas.

Dado lo anterior, la propia comprensión de la mujer como una persona que contribuye también en el ámbito económico dentro del espacio familiar, le entrega la percepción de posicionarse en una situación de mayor igualdad con su pareja. Esta situación se da puntualmente en el caso de la usuaria que aún mantiene la relación de pareja con agresor, lo cual repercute en las posibilidades de tomar mayores decisiones en el ámbito familiar. Sin embargo, dicha percepción de ve permeada por la adaptación al modelo de roles de usuaria, modelo que será abordado posteriormente dentro de las siguientes categorías. Es así como la usuaria en una primera instancia devela esa auto percepción de mayor legitimidad dentro del hogar en función de su contribución económica dentro del hogar, sin embargo, es posible evidenciar a través de su discurso que en términos prácticos, ella comprende su aporte económico como un complemento al sueldo que provee agresor, por lo que minimiza su incidencia en la economía del hogar, lo que claramente puede responder al daño psicosocial producido en usuaria a raíz de la situación de violencia, donde la concientización de dicha situación aún no ha alcanzado un nivel moderado/superior.

“Entre lo poco que gano (…), no, porque de repente falta algo y ahí estoy yo. Entonces, eeh, en esa parte, eeh, es como, es bueno, pa´ él también, que yo gane mi sueldito porque, en el fondo, él sabe que le, que sirve (…) El siempre (…), o será que uno también se mete en la cabeza que es como es, tan poco el sueldo mío, ehh, en esa parte no le puedo (…), no puedo luchar mucho con la parte económica, pero sí, he estado bien, porque bueno a él no lo retan mucho por ser hombre, pero yo, sí. El compra cositas, de repente, para la casa, adornitos ó cosas comestibles”

80 Además, dentro de la subcategoría Disposición de recursos, perteneciente a la familia de códigos lingüísticos Participación Laboral, surge en el discurso de las mujeres entrevistadas la noción de fuente de trabajo, aludiendo a las herramientas con las que cuentan las mujeres para desenvolverse en el ámbito laboral. En relación a ello, las mujeres mencionan como fuentes de trabajo elementos como capacitaciones, cursos, implementos de trabajo, visibilizando que mientras tengan en su poder una fuente de trabajo, las posibilidades de desenvolverse en el campo laboral se ve facilitado, puesto que dichas fuentes de trabajo se potencian con sus respectivas capacidades de resiliencia. Además, en la visualización de dichas fuentes de trabajo, las usuarias manifiestan que son alternativas que se deben tener siempre presentes puesto que ante cualquier eventualidad, son recursos que permiten sobrellevar una eventual situación deficiente.

“hoy día no, no tengo miedo de trabajar en lo que venga. Creo que si me, si en la vida se me pone de trabajar de nana eh no tendría por qué sentirme menoscabada. Pero yo, yo tengo muchas herramientas, tengo una licencia de conducir pa´ trabajar hasta en un Transantiago o

colectivo, lo que venga. No. Y manejo lo más bien, hace muchos años que manejo. Y saqué una licencia

profesional de las que uno tiene que tener para trabajar en micros. No me moriría si tuviese que hacerlo. Yo siempre viví muy bien económicamente. Eh, lo hice porque una vez tuve un furgón y acarreaba a mis hijos y hacía emm muchas veces hice que salíamos mucha gente y había que tener esa licencia de conducir.

Entonces por eso lo hice. Pero, pero hoy día veo que es una herramientas. A mí me sirve mucho. Cualquier no lo tiene. Es una licencia profesional que que cualquiera tiene que pasar por un curso y todo eso. Entonces es una herramienta. Yo hoy día veo que ese, es una fuente de trabajo para mí. Te digo yo aprendí a cortar y a

confeccionar de alta costura y es una herramienta para mí también. Y tengo mis máquinas, mi taller completo. Hoy día invertí en una bordadora. También presto

servicios para otra gente. También es una herramienta para mí. Porque me han hecho todas las preparaciones. Tengo cuarto medio pa barrer, pa lo que sea. También es una herramienta para mí. Entonces no me tengo que quejar, no, no tengo que sentirme menoscabada por, por

81 estar sola en la vida así que estoy contenta, no le tengo miedo. Y si tengo que vender en un carro de sopaipillas yo feliz. No le tengo miedo al trabajo que de todo hay que hacer. Pero sí me gustaría hacer lo que a mí me gusta”.

(Entrevista a V.L.C.D., 45 años)

Por último, surge en el discurso de las mujeres la importancia del ingreso propio. En relación a esto, las usuarias refieren que dentro del mantenimiento de la relación con sus agresores, existía una alta dependencia económica que expresaba la represión que ejercían sus parejas en contra de ellas, puesto que algunas manifiestan que sus parejas les prohibían de manera directa realizar un ejercicio laboral, y si no, existía una presión emocional para que no lo hicieran, por tanto en medio de dicha dependencia económica, existían bastantes limitaciones en la inferencia de las mujeres en los gastos del ingreso económico de sus parejas, por tanto cuando éstas comienzan a trabajar y a percibir el dinero propiamente tal, dicho ingreso tenía un sentido simbólico, que representan el esfuerzo propio y la posibilidad de disponer de él de manera independiente y autónoma.

“el tema de ganar dinero también obviamente, porque ehh por ejemplo a mí me pasaba que, antes, yo todas las compras que hacía, obviamente eran todas con la tarjeta de él, con la plata de él, y yo siempre le pedía o le

avisaba si me quería comprar algo, y él me decía no, cómprate no más. Bueno, yo le decía y la avisaba porque cada cierto tiempo me sacaba las cosas en cara, y ahora, yo gano muy poquita plata porque son dos veces a la semana no más, pero (…) aunque sean cinco pesos, ¡son míos! Y puedo hacer entre comillas lo que quiera, aunque esa plata la haya tenido que gastar completa en abogados, peritajes, pero (…) la tomo entera la plata y digo ya, por mis hijos, y lo hago, y es diferente,

totalmente diferente la sensación, totalmente diferente, no sé, como que uno ya siente que se liberó del control”

82 4.3 Familia: Violencia

En la familia de códigos lingüísticos de Violencia, se localizaron cuatro subcategorías.

Sobre la primera subcategoría, nombrada “Consecuencias”, se agruparon todos aquellos códigos asociados a las consecuencias que trajeron consigo las situaciones de violencia, desprendidos de manera implícita y explícita desde el discurso de las mujeres entrevistadas.

La mayoría de las consecuencias evidenciadas en las entrevistas, tienen que ver con los sentimientos asociados a las situaciones de violencia. Entre ellos se contabiliza los sentimientos de soledad, aludiendo al escaso apoyo que recibían de sus parejas en los diversos temas que les concierne como parejas y como padres. Las usuarias manifiestan que estando en pareja, se sentían muy abandonadas, puesto que sus esposos no tenían un compromiso respecto de sus hijos y de las labores domésticas del espacio familiar. Dicha situación culminaba en la imagen del agresor como una carga emocional para las mujeres en vez de un soporte para la familia en sí misma.

Violencia

Consecuencias

Poder

Estrategias de