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Limitaciones y ventajas del modelo de simulación propuesto

1 ¿Una responsabilidad individual o colectiva?

CARACTERÍSTICAS DE LOS ESCENARIOS SIMULADOS

5. Limitaciones y ventajas del modelo de simulación propuesto

Limitaciones

En todos los escenarios simulados, se ha supuesto que la demanda de plazas residenciales permanecerá constante en el futuro: esto es, el porcentaje de individuos mayores de 65 años que deseará ingresar en una residencia, independientemente de que lo consigan o no, no se modificará en los próxi- mos años. No obstante, si como hemos comentado las tasas de prevalencia de los problemas de dependencia tienden a disminuir, parece evidente que la demanda residencial debería hacer lo propio. Entonces, ¿por qué no hemos contemplado esa posibilidad? El motivo es, lógicamente, la falta de informa- ción. Así, al no existir ninguna encuesta que haya considerado simultánea- mente a los individuos que viven en sus hogares y a los que están en residen- cias, desconocemos en qué medida el hecho de ser dependiente determina el que se opte o no por la alternativa residencial. De hecho, no es que no sepa- mos cuál es la influencia del hecho de ser dependiente sobre la decisión de ingresar en una residencia, es que desconocemos el efecto de todas las otras variables que sin duda influyen en dicha decisión (disponibilidad de ayuda informal, renta, etc.). Ante esta situación, el supuesto de que «todo permane- ce igual» nos parece el más razonable. Hay que añadir, sin embargo, que la nueva Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estados de Salud, 1999, que está a punto de terminar el INE, permitirá enriquecer nuestro análisis,

pues en la muestra utilizada en dicha encuesta se contempla tanto a la pobla- ción que reside en sus hogares como a la población institucionalizada.

Una segunda limitación, estrechamente relacionada con la anterior, tiene que ver con el supuesto que hemos realizado en virtud del cual los aumentos en la oferta disponible de servicios no provocan ningún cambio en la demanda de los mismos. De nuevo, esta hipótesis resulta poco plausible; así, por poner sólo un ejemplo, si el número de plazas en los centros de día aumenta, es probable que el número de personas que deseen utilizar dichos centros también aumente. Lamentablemente, al igual que en el caso anterior, la falta de datos nos ha impedido introducir en nuestro modelo este tipo de interacciones entre oferta y demanda. En este caso, sin embargo, los datos que se requerirían para abordar esta cuestión no parece que vayan a poder obtenerse en un futuro próximo.

Finalmente, con relación a los costes unitarios de los distintos servi- cios, la información de partida del modelo presenta lagunas importantes. Cuando éste ha sido el caso, como se recordará del cuadro 3.2, se ha proce- dido a realizar distintas hipótesis. Por ello, en la medida en que por ejemplo el coste horario de los SAD sea distinto al de la ADP, los resultados que hemos obtenido pueden perder validez.

Ventajas

Quizás la principal ventaja de un modelo de simulación como el pro- puesto, a la que ya nos hemos referido anteriormente, es que nos permite calibrar el impacto económico futuro de las muy diversas alternativas que existen en cuanto a la provisión de cuidados de larga duración. Por ello, aun- que nosotros hayamos contemplado únicamente siete escenarios, lo cierto es que el modelo permitiría ser utilizado para valorar cuantas variantes de los mismos se quisiese.

Una segunda ventaja de nuestro modelo, derivada directamente de la anterior, es la capacidad que éste tiene de simular cambios en la oferta de ser- vicios que no tienen por qué acontecer todos a la vez, sino que pueden produ- cirse de un modo gradual en el tiempo. Así, en vez de calcular cuál sería la cantidad de recursos necesarios en 1998 para alcanzar en ese año la ratio

recomendada del 5% en plazas residenciales, y valorar tras ello el flujo de dinero necesario para mantener dicha ratio en el futuro, nuestro modelo hace otra cosa: nos indica cuántas plazas adicionales harían falta anualmente, y cuál sería el coste asociado a dicho aumento, si pretendiéramos alcanzar dicha ratio con mayor o menor celeridad. En nuestra opinión, esta caracterís- tica del modelo resulta interesante porque permite incorporar un elemento consustancial a la planificación de servicios tanto públicos como privados, el gradualismo.

En este sentido, nuestra propuesta difiere sustancialmente del enfoque adoptado por los autores del único estudio en que se ha realizado un análisis prospectivo del coste de los cuidados de larga duración en nuestro país (Anta- res Consulting, 2000). En dicho trabajo, únicamente se valora cuánto dinero haría falta para financiar el nivel de servicios que, a juicio de los autores, per- mitiría proporcionar una atención adecuada a las personas mayores depen- dientes, hoy y en el futuro. La estimación, que comprende al igual que nuestro estudio el período 1999-2026, se realiza suponiendo que todo el incremento de servicios se produce en el año de partida, aunque lógicamente también se calcula cuántos recursos harían falta para mantener dicho nivel óptimo en los años posteriores.

Por último, a pesar de las limitaciones anteriormente apuntadas, que recordemos se debían fundamentalmente a la falta de información, el mode- lo ha sido diseñado con la suficiente flexibilidad cómo para que resulte muy poco costoso incorporar esos nuevos datos a medida que vayan estando dis- ponibles.