Nacido en Sicilia, vivió en Atenas como meteco y la mayor parte de sus discursos (se le atribuyen más de 200) de carácter judicial fueron compuestos por encargo para otros pues, por no disponer de la ciudadanía ateniense, no pudo desempeñar la oratoria política. Especialmente debe destacarse su capacidad para retratar el carácter de los implicados, su estilo simple,claro y sencillo y su vivacidad, lo que hace de ellos uno de los mejores testimonios sobre la vida privada ateniense de finales del s. V y comienzos de IV. Así por ej. El pronunciado “sobre los mercaderes de trigo” y sus abusos; o“sobre el inválido” o petición de subsidio de un pobre inválido, etc. El más importante de ellos es el titulado “Contra Eratóstenes” , que él mismo presentó como acusador de uno de los Treinta tiranos, a quien hizo responsable del asesinato político de su hermano y de la confiscación de la fábrica familiar de armas que tenían.
- DEMÓSTENES.
Es indudablemente el más grande de los oradores griegos. Consideraba que era el elemento fundamental de un discurso el propio acto de la declamación, con todos su recursos orales y visuales. Su estilo era poderos, vigoroso, apasionado, violento, con todo calculado, aun aparentando improvisación: sorprendentes cambios de tono,mezclas de estilo, metáforas, preguntas retóricas, diálogos fingidos, apóstrofes, etc, todo con la intención última de impactar intelectual y emocionalmente al auditorio, con un cuidado especial de la estructura de la oración y su disposición rítmica, así como del empleo de partículas deícticas y expresivas que enfatizaban el contacto directo con la audiencia.
Inicialmente practicó la oratoria judicial, pues se vio obligado a reclamar a sus tutores la herencia paterna que éstos habían dilapidado. Sin embargo, su producción más destacada es de carácter político y estuvo generada por la figura de Filipo, rey de Macedonia, contra quien compuso sus 4 “Filípicas” en las que lo acusaba de atacar a Grecia bajo la máscara de la paz y llamaba al panhelenismo frente a Filipo, advirtiendo a sus conciudadanos del peligro que representaba pues pondría fin a al independencia y a la libertad de los estados griegos. Aunque consiguió que los atenienses enviaran un ejército contra Filipo y que se aliaran con los de Platea –tradicionales enemigos de los atenienses-, sus esfuerzos resultaron inútiles, pues Filipo derrotó a los griegos en la batalla de Queronea.
Es Demóstenes uno de los buenos ejemplos de superación personal (se decía que se empeñaba en eliminar su tartamudeo introduciéndose en la boca pequeñas piedrecitas) y, sobre todo, es un buen ejemplo de compromiso político con su polis en una época de descomposición democrática: se suicidó antes de ser entregado por la propia asamblea ateniense a los vencedores macedonios.
- ISÓCRATES.
Ateniense, de familia adinerada y esmerada educación, practicó todas las formas de la oratoria, pero abandonó la labor de escribir discursos judiciales para abrir una escuela en Atenas en la que enseñaba retórica, ejerciendo una gran influencia entre los intelectuales de su época y posteriormente en Cicerón.
Como representante de la oratoria epidíctica, escribía sus discursos, tras elaborarlos cuidadosamente, para que se leyeran en pequeños grupos o circularan por escrito. Sus discursos revelan un claro patriotismo de unidad de los griegos – panhelenismo - ya sea bajo Atenas o Esparta, o incluso bajo Filipo, pero siempre contra el bárbaro, que él identificaba con el imperio persa. Su ideal se verá encarnado posteriormente en Alejandro Magno. El más conocido de sus discursos es el conocido con el nombre de “Panegírico”, en el que trató el tema de la unidad griega.
6.2. Lecturas.
- Lisias, Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 1-9.
Nos hallamos frente al discurso más notable de Lisias, y ello por varias razones: aparte de ser el único conservado que atañe directamente a los intereses particulares del orador, es también el único que él mismo pronunció en persona y constituye un documento valioso no solo para iluminar la propia biografia de Lisias, sino la vida de Atenas durante los tristes meses del gobierno de los Treinta.
Jueces, no me parece dificil comenzar mi acusacion, sino dar termino a mis palabras. Los hechos de estos hombres son tales en magnitud y tantos en numero, que ni con mentiras podria uno acusarlos de acciones mas terribles que las que tienen en su haber ni, queriendo decir la verdad, podria enumerarlas todas. Antes bien, es fuerza que el acusador renuncie o que el tiempo falte. Pareceme que nos acontece lo contrario que en tiempos pasados: antes los acusadores tenian que declarar su enemistad —la que tenian hacia los acusados—. Ahora,
οὐκ ἄρξασθαί μοι δοκεῖ ἄπορον εἶναι, ὦ ἄνδρες δικασταί, τῆς κατηγορίας, ἀλλὰ παύσασθαι λέγοντι: τοιαῦτα αὐτοῖς τὸ μέγεθος καὶ τοσαῦτα τὸ πλῆθος εἴργασται, ὥστε μήτ᾽ ἂν ψευδόμενον δεινότερα τῶν ὑπαρχόντων κατηγορῆσαι, μήτε τἀληθῆ βουλόμενον εἰπεῖν ἅπαντα δύνασθαι, ἀλλ᾽ ἀνάγκη ἢ τὸν κατήγορον ἀπειπεῖν ἢ τὸν χρόνον ἐπιλιπεῖν. [2] τοὐναντίον δέ μοι δοκοῦμεν πείσεσθαι ἢ ἐν τῷ πρὸ τοῦ χρόνῳ. πρότερον μὲν γὰρ ἔδει τὴν ἔχθραν τοὺς κατηγοροῦντας ἐπιδεῖξαι, ἥτις εἴη πρὸς τοὺς
en cambio, es necesario preguntar a los acusados que clase de odio tenian hacia la ciudad para atreverse a cometer contra ella semejantes delitos. Con todo, no voy a pronunciar mis palabras como quien carece de odios e infortunios privados, sino en la idea de que todos tenemos motivos sobrados para irritarnos ya sea por asuntos privados o publicos. Pues bien, jueces, yo, que jamas he gestionado ningun asunto ni personal ni ajeno, me veo ahora obligado por las circunstancias a acusar a este, hasta el extremo de caer frecuentemente en un gran desanimo, no fuera a elaborar la acusacion en favor de mi hermano y el mio propio sin dignidad y sin fuerza por mi inexperiencia. Con todo, tratare de informaros, lo mas brevemente que pueda, desde el principio.
Pericles persuadio a mi padre Cefalo para que se viniera a esta tierra. La habito durante treinta anos y nunca, ni nosotros ni el, suscitamos juicio contra nadie ni lo afrontamos. Antes bien, de tal manera vivimos bajo la democracia, que ni cometimos delito contra los demas ni lo sufrimos por parte de los otros. Cuando los Treinta, que eran perversos y sicofantas, se instalaron en el poder alegando que era preciso limpiar la ciudad de delincuentes
y encaminar a los demas ciudadanos hacia la virtud y la justicia... En diciendo tales cosas, tales cosas no se atrevieron a realizar, como, luego de hablar sobre mi situacion, tratare de recordaros sobre la vuestra. Teognis y Pison andaban diciendo entre los Treinta sobre los metecos que habia algunos que estaban disgustados con su regimen; que era, por tanto, la mejor ocasion para castigarlos aparentemente y conseguir dinero de hecho —que la ciudad estaba empobrecida por completo y que el poder necesitaba dinero—. No les fue dificil convencer a sus oyentes: en nada tenian el matar hombres, pero en mucho el conseguir dinero. Decidieron, pues, detener a diez y, entre ellos, a dos pobres para tener frente a los demas la justificacion de que no se hacia por dinero sino en interes del regimen —!como si hubieran realizado alguna otra accion razonablemente!—. Repartieronse las casas y se pusieron en camino. A mi me encontraron agasajando a unos invitados. Arrojaron a estos y a mi me pusieron en manos de Pison. Los demas entraron en el taller e hicieron una lista de los esclavos. Yo pregunte a Pison si aceptaba salvarme tomando dinero. Este contesto que si, con tal de que fuera mucho. Le dije, pues, que estaba dispuesto a entregarle un talento de plata y el convino en hacerlo. !Bien sabia yo que no cree ni en dioses ni en hombres!, sin embargo, debido a las circunstancias, me parecio muy necesario tomarle garantias.
φεύγοντας: νυνὶ δὲ παρὰ τῶν φευγόντων χρὴ πυνθάνεσθαι ἥτις ἦν αὐτοῖς πρὸς τὴν πόλιν ἔχθρα, ἀνθ᾽ ὅτου τοιαῦτα ἐτόλµησαν εἰς αὐτὴν ἐξαµαρτάνειν. Οὐ µέντοι ὡς οὐκ ἔχων οἰκείας ἔχθρας καὶ συµφορὰς τοὺς λόγους ποιοῦµαι, ἀλλ᾽ ὡς ἅπασι πολλῆς ἀφθονίας οὔσης ὑπὲρ τῶν ἰδίων ἢ ὑπὲρ τῶν δηµοσίων ὀργίζεσθαι. [3] ἐγὼ µὲν οὖν, ὦ ἄνδρες δικασταί, οὔτ᾽ ἐµαυτοῦ πώποτε οὔτε ἀλλότρια πράγµατα πράξας νῦν ἠνάγκασµαι ὑπὸ τῶν γεγενηµένων τούτου κατηγορεῖν, ὥστε πολλάκις εἰς πολλὴν ἀθυµίαν κατέστην, µὴ διὰ τὴν ἀπειρίαν ἀναξίως καὶ ἀδυνάτως ὑπὲρ τοῦ ἀδελφοῦ καὶ ἐµαυτοῦ τὴν κατηγορίαν ποιήσοµαι. ὅµως δὲ πειράσοµαι ὑµᾶς ἐξ ἀρχῆς ὡς ἂν δύνωµαι δι᾽ ἐλαχίστων διδάξαι. οὑµὸς πατὴρ Κέφαλος ἐπείσθη µὲν ὑπὸ Περικλέους εἰς ταύτην τὴν γῆν ἀφικέσθαι, ἔτη δὲ τριάκοντα ᾤκησε, καὶ οὐδενὶ πώποτε οὔτε ἡµεῖς οὔτε ἐκεῖνος δίκην οὔτε ἐδικασάµεθα οὔτε ἐφύγοµεν, ἀλλ᾽ οὕτως ᾠκοῦµεν δηµοκρατούµενοι ὥστε µήτε εἰς τοὺς ἄλλους ἐξαµαρτάνειν µήτε ὑπὸ τῶν ἄλλων ἀδικεῖσθαι. [5] ἐπειδὴ δ᾽ οἱ τριάκοντα πονηροὶ µὲν1 καὶ συκοφάνται ὄντες εἰς τὴν ἀρχὴν κατέστησαν, φάσκοντες χρῆναι τῶν ἀδίκων καθαρὰν ποιῆσαι τὴν πόλιν καὶ τοὺς λοιποὺς πολίτας ἐπ᾽ ἀρετὴν καὶ δικαιοσύνην τραπέσθαι, καὶ2 τοιαῦτα λέγοντες οὐ τοιαῦτα ποιεῖν ἐτόλµων, ὡς ἐγὼ περὶ τῶν ἐµαυτοῦ πρῶτον εἰπὼν καὶ περὶ τῶν ὑµετέρων ἀναµνῆσαι πειράσοµαι. [6] Θέογνις γὰρ καὶ Πείσων ἔλεγον ἐν τοῖς τριάκοντα περὶ τῶν µετοίκων, ὡς εἶέν τινες τῇ πολιτείᾳ ἀχθόµενοι: καλλίστην οὖν εἶναι πρόφασιν τιµωρεῖσθαι µὲν δοκεῖν, τῷ δ᾽ ἔργω χρηµατίζεσθαι: πάντως δὲ τὴν µὲν πόλιν πένεσθαι3 τὴν δ᾽4 ἀρχὴν δεῖσθαι χρηµάτων. [7] καὶ τοὺς ἀκούοντας οὐ χαλεπῶς ἔπειθον: ἀποκτιννύναι µὲν γὰρ ἀνθρώπους περὶ οὐδενὸς ἡγοῦντο, λαµβάνειν δὲ χρήµατα περὶ πολλοῦ ἐποιοῦντο. ἔδοξεν οὖν αὐτοῖς δέκα συλλαβεῖν, τούτων δὲ δύο πένητας, ἵνα αὐτοῖς ᾖ πρὸς τοὺς ἄλλους ἀπολογία, ὡς οὐ χρηµάτων ἕνεκα ταῦτα πέπρακται, ἀλλὰ συµφέροντα τῇ πολιτεία γεγένηται, ὥσπερ τι τῶν ἄλλων εὐλόγως πεποιηκότες. [8] διαλαβόντες δὲ τὰς οἰκίας ἐβάδιζον: καὶ ἐµὲ µὲν ξένους ἑστιῶντα κατέλαβον, οὓς ἐξελάσαντες Πείσωνί µε παραδιδόασιν: οἱ δὲ ἄλλοι εἰς τὸ ἐργαστήριον ἐλθόντες τὰ ἀνδράποδα ἀπεγράφοντο. [9] ἐγὼ δὲ Πείσωνα µὲν ἠρώτων εἰ βούλοιτό µε σῶσαι χρήµατα λαβών. ὁ δ᾽ ἔφασκεν, εἰ πολλὰ εἴη. εἶπον ὅτι τάλαντον ἀργυρίου ἕτοιµος εἴην δοῦναι: ὁ δ᾽ ὡµολόγησε ταῦτα ποιήσειν. ἠπιστάµην µὲν οὖν ὅτι οὔτε θεοὺς οὔτ᾽ ἀνθρώπους νοµίζει, ὅµως δ᾽ ἐκ τῶν παρόντων ἐδόκει µοι ἀναγκαιότατον εἶναι πίστιν παρ᾽ αὐτοῦ λαβεῖν.