RETIRO DE ADVIENTO
LITURGIA DE LA PALABRA Primera lectura: Números 6, 22-
Invocaran mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré. Escuchemos.
Lectura del libro de los Números
El Señor habló a Moisés: Di a Aarón y a sus hijos: Esta es la fórmula con que bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL 66
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga. El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros: conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R/. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud,
y gobiernas las naciones de la tierra. R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben. R/. Que Dios nos bendiga; que te teman hasta los confines del orbe. R/.
Segunda lectura: Gálatas 4, 4-7 Dios envió a su Hijo, nacido de mujer. Escuchemos
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como son hijos, Dios envió a sus corazones al Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios. Palabra de Dios.
Evangelio: Lucas 2,16-21.
María meditaba todas estas cosas en su corazón. Al cumplirse los ocho días, le pusieron por nombre Jesús. Escuchemos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas
En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que los oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Levantemos, hermanos, nuestra voz suplicante al Señor y, por la poderosa intercesión de la Madre de su Hijo, imploremos la misericordia divina en favor de todos los hombres.
* Por la Iglesia, pueblo de Dios, para que luche por la paz y la libertad de todo ser humano. Roguemos al Señor. * Por los que gobiernan, para que defiendan la dignidad e igualdad de todo su pueblo. Roguemos al Señor.
* Por los pobres, los enfermos, encarcelados y esclavizados, para que María Madre de Dios interceda por ellos. Roguemos al Señor.
* Por todas las personas que iniciamos este año 2021, para que llenos de paz, de esperanza y de amor vivamos en conversión permanente. Roguemos al Señor.
Tu trono, Dios nuestro, permanece para siempre y tus años no se acaban; escucha, pues, nuestras súplicas y bendice el año que hoy comenzamos: que nuestro trabajo cotidiano
nos dé el pan de cada día, y nuestras almas encuentren también el alimento necesario para avanzar en el camino del bien y en la contemplación fiel de tu palabra. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor y Dios nuestro, que en tu providencia das principio y cumplimiento a todo bien, concede, te rogamos, a cuantos celebramos hoy la fiesta de la Madre de Dios, Santa María, que así como nos llena de gozo celebrar el comienzo de nuestra salvación, nos alegremos un día de alcanzar su plenitud. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Hemos recibido con alegría los sacramentos del cielo. Te pedimos ahora, Señor, que ellos nos ayuden para la vida eterna, a cuantos proclamamos a María Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Catequesis semanales
PRIMERA CATEQUESIS
«El Señor sale a nuestro encuentro»
Objetivo: Descubrir al Señor como un Dios cercano que se manifiesta en nuestras vidas.
Oración y canto.
HECHO DE VIDA: Yo buscaba a Dios toda la vida por caminos sin cuento y por mundo sin fin. Creí verlo en las cumbres de las montañas, pero para cuando llegaba. Él ya no estaba allí. Creí sentirlo en la lejanía de las estrellas, pero para cuando me acercaba, Él ya había partido. Un día, de repente, me encontré ante un palacio resplandeciente con un gran portal sobre el que había escrito en letras de oro: “La casa de Dios”. Me llené de alegría y subí sin aliento los escalones que llevaban a la entrada. Pero cuando había levantado ya la mano para llamar a la puerta, me asaltó la duda y mi mano quedó en el aire sin llamar. Pensé: – Si ésta es en verdad la casa de Dios y me encuentro con Él, se acabó todo para mí. – Se acabó la alegría de la búsqueda, el motivo de caminar. – Una vez que encuentre a Dios, ¿qué voy a hacer? – Y quedé paralizado sin llamar. Alguien, desde dentro, había sentido mis pasos y se oyó una voz que preguntaba: – ¿Quién está allí? Yo eché a correr escalones abajo y me alejé de aquel lugar con mayor rapidez aún que con la que había venido. Y anoté el lugar en mi mente para no volver a acercarme a él. Sigo caminando, sigo soñando, sigo buscando. No quiero detenerme en ningún palacio por esplendoroso que sea, en ninguna imagen por bella que sea, en ningún concepto por perfecto que sea. Aquél a quien anhela mi alma está por encima de todo y más allá de todo. Él es la fuerza de mi
caminar, el aliento de mis pulmones, el motivo de mi existencia. Seguiré viviendo la aventura de caminar, en espera de la sorpresa eterna.
Preguntas para el diálogo:
1. ¿Qué fue lo que más te gustó del cuento? y ¿Por qué? Texto bíblico: Isaías 63,16-17;64,1.2-7
Hagamos una Lectio Divina.