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Localidad de San Cristóbal, Microcuenca Chiguazá 1944

Para este periodo los terrenos de la microcuenca Chiguazá empiezan a ser loteados y llegan sus primeros habitantes que recuerdan las condiciones del lugar.

Había un matadero en la esquina de la calle 9 con carrera 4 en el barrio La Victoria, hacia el occidente de la escuela de este mismo barrio quedaba una gran extensión de tierra llena de eucaliptos que la gente denominaba el bosque, no había contaminación, inseguridad ni corrupción (…) El clima frio y lluvioso de Bogotá no permite la instalación de ranchos provisorios por largo tiempo sin contar con una seguridad de construir una casa con materiales más sólidos. Se sufría mucho por el invierno y la falta de transporte, pero eso si se gozaba de buen aire y oxigeno aguas cristalinas, semillas que se sembraban no se les aplicaba ninguna clase de abono porque la tierra era virgen. (Rios, 1999, pág. 46 y 51)

Cuando llegue había una niebla una niebla espesa y una llovizna charucita, desde abril llovió hasta por allá septiembre llegaba uno que hacia pozo, integro destilando, uno estaba joven y no se le daba nada. En ese tiempo ventilaba de una manera que mataba animales tumbaba palos y paredes y destejaban las casas. (Entrevista Alberto Guatame, anónimo)

La Nutria era como un parque de los novios, era la unión de tres quebradas, allá uno iba a sus tardes deportivas y también era como especie de piscina porque con piedras se cercó la quebrada y se hizo un pozo que se llamaba el poso de los chilos. Allí también hubo varios ahorcados. (Hernández, 1999, pág. 13)

Así mismo Rosario Morales menciona que “la quebrada Chiguazá tenía peces, gallinetas, nutrias y faras” (Canal Capital, 2014), lo que demuestra la importancia de este cuerpo de agua en este sector de la ciudad que para mediados de los años cincuenta conservaba condiciones físicas y químicas para mantener vida en sus aguas y servir como lugar de recreación.

Pese a la proliferación de barrios ilegales el gobierno distrital no ejercía ningún tipo de control a los vendedores de lotes ilegales y a la ocupación a zonas de interés ecológico. Su preocupación más cercana fueron los deslizamientos que se presentaban en las faldas de los Cerros causados por las actividades extractivas que entorpecían la infraestructura de alcantarillado de la ciudad. (Mosca, 1987). Para la década de los cuarenta nuevamente se vuelven a presentar problemas por deforestación en las cuencas hídricas de Bogotá (Preciado et al., 2005), entre las que se cuenta la del río Fucha. La preocupación por esta parte de la ciudad se centraba en la explotación minera y no en las urbanizaciones ilegales que poco a poco se creaban en esta zona y que por sus condiciones de altitud y su importancia para el ciclo hidrológico podían ser conservadas como lo proyectaba Francisco Wiesner en 1947 “(…) si la municipalidad logra hacerse a las faldas de los cerros y las arboriza vendrá a tener un conjunto de cercas verdes de 9.000 fanegadas de bosques y parques que ninguna otra ciudad pueda tener Sin embargo estas ideas no calaban en las proyecciones de los administradores porque no había escenarios en el mundo que plantearan los posibles problemas del crecimiento urbano.

Una vez empieza la urbanización ilegal, la preocupación se basaba en la dotación de servicios públicos para los barrios obreros y la creación de instituciones que encabezaran los proyectos urbanísticos de la ciudad (Preciado et al., 2005). En 1944 el Acuerdo 21 divide el área

urbanizable de Bogotá en varias zonas.4 De acuerdo con esta zonificación el suelo de la localidad se clasificaba en tres de estas zonas. La zona F de “barrios obreros” estaba ubicada en la parte plana de la localidad y llegaba hasta la calle 16 sur en el Barrio San Blas, La zona E era la zona Mixta y la G una zona de reserva para áreas verdes que comprendía los Cerros Orientales fijados en el Acuerdo 15 de 1940 (Cap. VI-VIII Art.21 de 1944).

Hasta ese momento los terrenos que hacían parte de la microcuenca Chiguazá no son zonificados porque no pertenecían a la ciudad, pero su cercanía con la ciudad la hacía vulnerable y sobre esta área no clasificada es posible que los planificadores la contemplaran en el artículo 94 de este Acuerdo que señalaba:

“En la zona Oriental de la ciudad, aunque esté fuera del área urbanizable, el Municipio impedirá la destrucción de los árboles o la ejecución de cualquiera obra que tienda a, menoscabar el destino de estas áreas, e impedir la explotación de canteras y tejares”. (Acuerdo 21 de 1944, art. 94)

Claramente en este artículo se pretendía proteger una zona ecológicamente estratégica para Bogotá pero al mismo tiempo en otras normas se ampliaba el perímetro urbano incluyendo esta zona lo que muestra un panorama de contradicciones. No había cuestionamiento de los planificadores sobre la expansión urbana ni conciencia de los sectores ecológicos de la ciudad

4Zonas cívico-comerciales y comerciales; Zonas residenciales céntricas: Zonas

estrictamente residenciales; Zona industrial; Zonas mixtas; Zonas de barrios de obreros; y Zonas de reserva para áreas verdes.

(Mendoza et al., 1985; Preciado y otros, 2005). Lo que haría vulnerables estos espacios frente a los sucesos que se presentarían después del Bogotazo.

El 9 de abril de 1948 el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán desató en el país la violencia partidista en Colombia que se extendió hasta 1957 y propicio migraciones internas en el país. Este suceso conocido en la historia como el Bogotazo es recordado por los habitantes campesinos de la zona quienes fueron testigos de cómo algunos habitantes del centro de Bogotá huían a las montañas, Ríos (1999) relata que: “fueron asustados por los comentarios de quienes huían del centro de Bogotá, a los 5 u 8 días de ese viernes 8 de abril llegó el ejército a revisar cada rancho” (p.8).

Después de este hecho nada sería igual para muchas personas y también para muchos territorios de la ciudad que iniciaron una rápida transformación. En el mapa 6 se muestra la rápida urbanización de la localidad de San Cristóbal, ubicada al oriente de la Carrera décima, donde se aprecia la consolidación de los barrios 20 de Julio, San Isidro, Sur América, Quinta Ramos, San José de Fucha, Calvo Sur, Bello Horizonte, Córdoba, Santa Inés, San Blas, Las Mercedes, Ramajal, San Pedro, San Francisco Javier y San Cristóbal.