CAPÍTULO I: EL CONCEPTO DE «FÓRMULA ORACIONAL»
1.2. El concepto de «fórmula oracional» a partir del desarrollo de la fraseología del español en España
1.2.5. Las locuciones oracionales en la obra de García-Page (2008)
Desde una concepción estrecha de la fraseología, García-Page (2008) menciona, dentro de la clasificación general de las UFs, una clase de fraseologismo, las locuciones oracionales, en cierto sentido nueva, pues, aunque Carenado Moré (1985) y Corpas Pastor (1996) establecen sendas clases para los fraseologismos propositivos y las locuciones clausales, estos dos grupos no se corresponden exactamente con la clase propuesta por García-Page.
Según el fraseólogo (García-Page, 2008: 157-159), esta clase de locuciones no ha sido tradicionalmente considerada y estudiada como tal, pues las unidades que la constituyen se han venido clasificando como enunciados fraseológicos y, más concretamente, como fórmulas pragmáticas, refranes u otras clases de paremias47. De hecho, el autor advierte que el principal problema ante el que se encuentra a la hora de tratar estas unidades es deslindarlas, precisamente, de los enunciados fraseológicos. Se refiere a los dos tipos principales de enunciados: las paremias y las fórmulas rutinarias; unidades estas últimas que más tarde recogerá dentro del grupo de las fórmulas y, a su vez, dentro de las fórmulas pragmáticas (concretamente, de los enunciados declarativos). Todas a su vez, se encuentran clasificadas dentro de las fórmulas oracionales, hecho que complica la clasificación hasta hacerla casi incomprensible.
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Las tres unidades aparecen registradas como fórmulas oracionales en el DFDEA (2004). 47
También como locuciones verbales, pues igualmente se incluyen en este grupo, según señala el propio autor (García-Page, 2008: 157-159).
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Por nuestra parte, consideramos relevante el análisis de las locuciones oracionales por dos motivos, principalmente:
a) En primer lugar, porque en este grupo se incluyen, como veremos más adelante, las unidades correspondientes al objeto de nuestro estudio.
b) En segundo lugar, porque, si bien tradicionalmente se ha distinguido de forma clara entre la categoría de las locuciones (como elementos constitutivos de la oración) y otras unidades fraseológicas con independencia semántica y estructural (como pueden ser las paremias y los enunciados fraseológicos o las fórmulas rutinarias), el autor decide incluir algunas de estas últimas en una subcategoría dentro de las locuciones y, concretamente, dentro de las locuciones oracionales.
Estas últimas, las locuciones oracionales, se consideran dentro de su obra como una clase independiente, y, como tal, estas poseen, además de las características comunes a todas las UFs, las siguientes (García-Page, 2008: 152):
- Presentan una estructura formal lexicalizada de oración, compuesta por un sintagma nominal sujeto y un predicado verbal (Correr las aguas por donde
solían, Cantar el gallo)48. Quedan fuera, por tanto, las impersonales (Llover sobre
mojado, Haber sus más y sus menos) y un amplio grupo de fórmulas pragmáticas
que no llevan explícito el verbo (¡Al agua, patos!, ¡A buenas horas, mangas
verdes!).
- Como característica textual y pragmática, el autor añade que constituyen enunciados y unidades comunicativas, esto es, funcionan como enunciados independientes y autónomos.
- Algunas de ellas también poseen una característica que las diferencia de las demás UFs: la entonación exclamativa. Este grupo estaría formado por las fórmulas del coloquio (las denominadas por él «locuciones interjectivas, pragmáticas o exclamativas»).
Con respecto al último grupo mencionado, García-Page (2008: 172) argumenta que, aunque las locuciones interjectivas se puedan considerar una subclase de las locuciones oracionales, se pueden tratar igualmente como clase independiente, tal y como hacen ya algunos autores.
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Para una revisión crítica del establecimiento de una clase de locuciones oracionales, propositivas o clausales, véase Penadés Martínez (2012a: 196-202).
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Sin embargo, a pesar de ello, señala que sus límites con respecto a otras unidades no quedan del todo definidos, y, de hecho, le resulta extraño que se señale como factor de independencia su equivalencia a la categoría gramatical interjección, de la misma manera que se hace con el resto de unidades al equipararlas con las diferentes categorías gramaticales, pues, según este, la interjección no es ni una categoría gramatical, ni una parte constituyente de la oración, ni tampoco una clase de palabra.
Uno de los argumentos de los que se sirve el autor para justificar esta organización parte del concepto de «locución» de Casares (1950: 167-168). De acuerdo con García-Page (2008: 21), este es poco firme, dado que para el lexicógrafo existen locuciones con una estructura oracional, no sintagmática, del tipo ¡Voto a Bríos! o ¡Ancha es Castilla!, y por otro lado, hay enunciados que clasifica como «no-locuciones», mientras que otros autores los incluyen dentro de ellas (No está el horno para bollos o Que te crees tú eso49).
Al margen de otros investigadores, García-Page adscribe a la categoría de locución50 tanto las locuciones tradicionales (las que funcionan como parte constituyente de una oración), como las fórmulas pragmáticas51: ¡Por Dios!, Ahí es nada, ¡Toma ya!, ¡Será posible!, Todo hay que
decirlo52..., es decir, aquellas unidades que funcionan como enunciados independientes y
autónomos.
Al hablar de estas últimas, las fórmulas pragmáticas, cabe delimitar qué entiende el autor por
fórmula, qué unidades se incluyen en esa clase y qué subcategorías podemos encontrar en
ella. Así, podemos afirmar que la fórmula, denominada por él «locución exclamativa/interjectiva/pragmática o formularia», es una clase de locución que incluye las tradicionales locuciones interjectivas (¡Mi madre!, ¡Anda la osa!) y las modernas fórmulas pragmáticas que comprenden a su vez: las locuciones interjectivas; los enunciados exclamativos (¡Hasta aquí podíamos llegar!); los enunciados declarativos de tipo A:
Tengamos la fiesta en paz; o de tipo B: Así es la vida (correspondientes, según García-Page,
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Que te crees tú eso aparece registrada como fórmula oracional en el DFDEA (2004: 332). 50
El autor utiliza indistintamente los términos locución y unidad fraseológica para referirse al concepto de «locución».
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Locuciones interjectivas en las clasificaciones tradicionales o exclamativas en Casares, y ubicadas por García- Page dentro de la clase de las «locuciones oracionales». Este último (García-Page, 2008: 21) justifica la inclusión de las fórmulas pragmáticas dentro del grupo de las locuciones desde el momento en que considera que estas pueden coincidir con las locuciones interjectivas o exclamativas. De este modo, se sitúa en una concepción de la fraseología menos estricta que favorece su inclusión, lo que, por otro lado, puede considerarse contradictorio con el punto de partida autor, esto es, la fraseología desde una concepción estrecha.
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Clasificadas en el DFDEA de la siguiente manera: por Dios: loc. adv. (DFDEA: 400); ahí es nada: fórm. or. (DFDEA: 678); toma ya: loc. interj. (DFDEA: 979); ¡será posible!: no aparece como tal en el DFDEA, pero aparece
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con los timos de Casares, los lugares comunes de Corpas Pastor y las fórmulas oracionales del
DFDEA); y las fórmulas rutinarias o de cortesía.
Fórmula
Loc. exclamativa Loc. interjectiva Loc. pragmática Loc. formularia
Locuciones interjectivas ¡Mi madre!, ¡Anda la osa!
Fórmulas pragmáticas
1. Locuciones interjectivas 2. Enunciados exclamativos:
¡Hasta aquí podíamos llegar!
3. Enunciados declarativos 3.1. A: Tengamos la fiesta en paz 3.2. B: Así es la vida 3.3. Fórmulas rutinarias o de cortesía
Podemos comprobar cómo el autor utiliza el mismo término (locución interjectiva) para referirse a unidades pertenecientes a tres niveles de clasificación diferentes: en primer lugar, lo utiliza para aludir a la clase de las fórmulas en general. En segundo lugar, alude a un grupo de unidades incluidas en este primer grupo. Así, distingue entre locuciones interjectivas y fórmulas pragmáticas. Por último, dentro de las fórmulas pragmáticas, el autor discrimina tres subgrupos, de los cuales uno se correspondería con el de las locuciones interjectivas. No cabe ninguna duda de que esta selección terminológica llevada a cabo por el autor no ayuda a diferenciar y delimitar las unidades sino, más bien, a oscurecer la clasificación que ofrece.
Por otro lado, advierte que muchas de las fórmulas actuales provienen de las tradicionales locuciones interjectivas y añade, además, una serie de características comunes a estos dos tipos de UFs, que ayudarían a justificar el hecho de incluirlas en un mismo grupo:
- Su naturaleza sintáctica compleja, pluriverbal. - La fijación e idiomaticidad gradual.
- Su naturaleza institucionalizada. - El hecho de que son memorizadas.
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- Conllevan ciertas anomalías sintácticas y léxicas53.
En este caso, García-Page (2008: 165) señala que la diferencia fundamental entre las locuciones y las fórmulas pragmáticas es de carácter semántico, en tanto que las fórmulas poseen un significado que depende del contexto, de la situación comunicativa, mientras que las locuciones no. Sin embargo, conviene tener en cuenta los siguientes aspectos considerados por el autor:
1. Que hay fórmulas cuyos significados están completamente estereotipados, son casi literales, independientemente del contexto en que se empleen (si bien es verdad que prácticamente se utilizan solo en un determinado contexto): Buenas noches, Feliz
cumpleaños, Muchas gracias. Esto es, es el uso de las fórmulas el que viene
determinado por el contexto, no su significado54, pues este último además de literal, ya está estereotipado.
2. Que hay locuciones (sobre todo las oracionales) cuyos significados también están vinculados al contexto, de la misma manera que ocurre con las fórmulas55: Menos da
una piedra, Tal día hizo un año. Además, el autor advierte que el uso de ciertas
locuciones también viene determinado por la situación comunicativa.
Por último, señala que como criterio que favorece la distinción entre fórmulas y locuciones podría servir el hecho de que las primeras poseen autonomía, pues funcionan como enunciados independientes (semántica y sintácticamente), aunque alega que muchas locuciones poseen naturaleza oracional y pueden funcionar como enunciados independientes.
Otra de las diferencias señaladas entre las locuciones oracionales y las fórmulas tiene que ver con que las primeras carecen de vinculación con la lengua coloquial56. Tampoco se asocian a
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Son características comunes a todas las UFs, por lo que si atendemos a esos rasgos, todas las UFs pertenecerían a un mismo grupo sin distinción.
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Sin embargo, precisamente el significado de este grupo de unidades viene dado por su propio uso, es decir, no tienen un significado referencial, sino que su significado debe entenderse como el valor que adquieren en el discurso, la finalidad con la que se enuncian. Por ello, no han de entenderse literalmente, pues no significan literalmente como que ‘las noches son buenas’, por ejemplo, o ‘las gracias son muchas’.
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Con esta afirmación, el autor contradicelo expuestopor él mismoen el punto inmediatamente anterior. 56
Salir(le) el tiro por la culata y Caérse(le) la baba, ejemplos de locución semioracional (clausal) propuestos por García-Page aparecen con la marca de coloquial en el DFDEA (2004: 976 y 170, respectivamente).
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una situación comunicativa determinada57 y, por último, no poseen un significado pragmático (expresivo) sino referencial (idiomático).
En definitiva, para el autor (Gracía-Page, 2008: 173), las fórmulas se corresponderían «con las locuciones interjectivas, los timos, numerosas frases proverbiales y algunas locuciones adverbiales con estructura de oración, según la propuesta de Casares (1950), como Ciertos
son los toros, No que no». Si tenemos en cuenta esta clasificación, entendemos que es en este
amplio grupo, el de las fórmulas, donde podríamos encontrar nuestras unidades objeto de estudio, pues ya vimos anteriormente justificada la vinculación de las fórmulas oracionales tanto a la clase de las locuciones interjectivas (en Casares, 1950) como a la de las fórmulas pragmáticas (Ruiz Gurillo, 2000b).
Esto es, las unidades que nos ocupan en esta investigación, de acuerdo con la clasificación propuesta por García-Page, se hallarían dentro de la categoría de las locuciones (pues el autor las considera locuciones y así las denomina igualmente) y no en una categoría independiente de estas58. En este sentido, señala que, si se adopta una postura menos estricta y restringida del concepto de «locución», la barrera que diferencia las fórmulas pragmáticas de las locuciones no se sostiene a partir de las características formales de unas y de otras. De hecho, refuerza su argumento señalando que hay fórmulas que pueden funcionar como locuciones y viceversa, dependiendo del uso real que se haga de cada una de ellas: irse al carajo (loc. verbal) frente al uso imperativo de las formas Vete al carajo y Que se vaya al carajo (fórmulas)59.