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En varios países, las asociaciones de planificación de la familia iniciaron con carácter pionero servicios acogedores para los jóvenes. La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) ha sido líder en la promoción de la salud reproductiva y sexual de los adolescentes. En América Latina, se establecieron centros de la juventud en que se combinaban la información, el asesoramiento y los servicios de salud reproductiva con oportunidades de recreación, enseñanza de oficios y otras actividades. Los centros de la juventud enfrentan algunos problemas fundamentales, entre ellos la sosteni- bilidad financiera y la amplitud de la cobertura de servicios2 6

. Proyectos posteriores en África arrojaron los mismos resultados2 7

. Muchas acciones de ONG parecerían tener mejores perspectivas, aun cuando no se han realizado evaluaciones rigurosas. Un proyecto de la organización Action Health International, en las proximidades de Lagos (Nigeria) parecería atraer grandes cantidades de jóvenes, varones y niñas, con sus ofrecimientos de educación y servicios en materia de salud reproductiva, conocimientos para la vida, activida- des especiales de entretenimiento y una revista trimestral2 8

. Una ONG en Haití, la FOSREF (Fondation de la santé reproductive et l’éducation familiale) ofrece una amplia gama de servicios, programas de educa- ción sobre vida en familia, clubes y concursos. La concurrencia de jóvenes es nutrida y hay grandes cantidades de jóvenes que solicitan anticonceptivos2 9

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En el Ecuador, una red nacional de clínicas de salud y planifica- ción de la familia, conducida por el Centro Médico de Orientación y Planificación Familiar, ha ampliado sus servicios para satisfacer mejor las necesidades de los adolescentes. Por ejemplo, se han modificado los horarios de funcionamiento y las tarifas aplicables a los adolescentes. En cada etapa de ese proyecto hubo participación de los jóvenes3 0

. La Asociación de Planificación de la Familia de Jamaica está procurando mejorar el acceso de los jóvenes campesinos a los servi- cios de salud sexual y reproductiva y la información al respecto, y adaptar sus actividades de modo de satisfacer las necesidades indi- cadas por padres, madres, programas locales de la juventud y los propios adolescentes. Sus programas para los jóvenes se centran en la educación y el asesoramiento psicosocial y al mismo tiempo pro- porcionan anticonceptivos y servicios de diagnóstico y tratamiento

4 2 C A P Í T U LO 5 : S AT I S FA C C I Ó N D E L A S N E C E S I D A D E S E N M AT E R I A D E S E R V I C I O S D E S A L U D R E P R O D U C T I VA CARACTERÍSTICAS DE LOS SERVICIOS ACOGEDORES

PARA LOS JÓVENES

Los encargados de prestar servicios: • Personal especialmente capacitado. • Respeto por los jóvenes.

• Preservación del carácter privado y confidencial de la consulta. • Reserva de tiempo suficiente para la interacción entre el cliente y

el encargado de los servicios.

• Posibilidad de que los jóvenes reciban orientación de otros jóvenes. Los establecimientos de salud:

• Reserva de espacios separados u horarios especiales. • Horarios y ubicación cómodos.

• Espacio adecuado y suficiente privacidad. • Ámbito confortable.

El diseño programático:

• Participación de los jóvenes en el diseño, la difusión y la presta- ción de los servicios, y continua retroinformación.

• Recepción de clientes sin cita previa o concertación rápida de citas. • Ausencia de hacinamiento y tiempos de espera breves. • Honorarios costeables.

• Publicidad y captación para informar y tranquilizar a los jóvenes. • Buena acogida a los adolescentes y jóvenes varones y prestación

de servicios.

• Amplia gama de servicios disponibles.

• Disponibilidad de remisión a otros establecimientos, de ser necesarios.

Otras posibles características:

• Materiales educacionales para que los jóvenes se lleven consigo. • Intercambios de ideas en grupo.

• Posibilidad de aplazar el examen pelviano y los análisis de sangre. • Maneras alternativas de tener acceso a la información, el aseso-

ramiento y los servicios.

de las infecciones de transmisión sexual, junto con atención gineco- lógica. Un centro de recursos para la juventud ofrece programas educacionales, asesoramiento psicosocial individual y en grupo y actividades sociales y culturales3 1

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En Zambia,los directores de salud de distrito, con el apoyo de una ONG internacional, están tratando de mejorar los servicios de salud reproductiva para adolescentes y jóvenes urbanos en clínicas de la capital, Lusaka. Antes de iniciar el proyecto se realizó una evaluación para determinar las necesidades de los adolescentes y crear mayor conciencia comunitaria. Participaron en el proyecto padres, madres, encargados de prestar servicios, comités comu- nitarios de salud y los propios adolescentes3 2

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La mayoría de las asociaciones de planificación de la familia en América Latina y cantidades cada vez mayores en África y en otras regiones proporcionan servicios acogedores para los jóvenes en clínicas y servicios de difusión que emplean a jóvenes educadores de otros jóvenes. En Burkina Faso, por ejemplo, la organización “Los jóvenes para los jóvenes” apoya a los jóvenes educadores de otros jóvenes y distribuidores de anticonceptivos, además de servi- cios de asesoramiento y diversos servicios de salud reproductiva y algunas actividades de recreación. Las estadísticas de los servicios indican que un 82% de quienes visitan el proyecto van en procura de servicios clínicos o de asesoramiento y que un 77% son mujeres jóvenes (mientras que los asistentes a otros centros de la juventud son, en su mayoría, varones)3 3

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El costo y la sostenibilidad son problemas clave en la provisión de servicios separados para los jóvenes. La asociación colombiana de planificación de la familia, PROFAMILIA, pionera desde hace largo tiempo en la prestación de servicios de salud reproductiva a los jóvenes, integró los servicios para los jóvenes en 13 clínicas que atienden a adultos, en poblados y ciudades de tamaño mediano de todo el país. Utilizaron locales, materiales y personal existentes, en lugar de efectuar inversiones en nuevos locales y más personal. Todos los encargados de prestar servicios recibieron capacitación especializada. Se realizaron tareas de promoción en la comunidad y en organismos gubernamentales. Durante los primeros seis meses, las visitas de adolescentes a las clínicas participantes aumentaron en un 37% y las pruebas de detección del embarazo de adolescentes aumentaron en un 64%3 4

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Las dependencias gubernamentales de salud en varios niveles han comenzado tareas de planificación para ampliar los servicios acogedores para los jóvenes en establecimientos de salud pública. En la Federación de Rusia, un proyecto apoyado por el UNFPA proporcionó asistencia integral a centros de salud en seis ciudades y alentó las actitudes públicas positivas con respecto al acceso de los adolescentes a la información sobre salud reproductiva. Los jóvenes contribuyeron al diseño de esos centros y aseguraron una buena asistencia. Entre los factores de atracción cabe mencionar el personal con buenas dotes de comunicación, el asesoramiento individual y en grupo, la reducción del tiempo de espera, la provisión gratuita de anticonceptivos y los vínculos con otras fuentes de servicios sociales. Un factor clave facilitante fue la labor de promoción ante maestros, padres y madres3 5

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En Jamaica, un proyecto titulado Youth.now (Los jóvenes, ahora) trata de aplicar políticas y directrices nacionales, mejorar los cono-

cimientos teóricos y prácticos sobre salud reproductiva, estimular el cambio en las actitudes y las normas y aumentar el acceso a los servicios de calidad. Ofrece capacitación en institutos de formación de enfermeras y parteras y ha establecido clínicas independientes y otras vinculadas a escuelas, en los sectores privado y público3 6

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SERVICIOS DE SALUD EN EL SECTOR PRIVADO Algunos progra- mas han aprovechado la preferencia que tienen algunos jóvenes, cuando pueden costearla, de utilizar servicios de salud en el sector privado, que aseguran el carácter confidencial y privado de las con- sultas3 7

. Puede citarse como ejemplo un programa de vales en Kenya y Zimbabwe3 8

y el uso de parteras en ejercicio independiente de la profesión a fin de proporcionar servicios acogedores para los jóve- nes en Zambia3 9

. Este enfoque puede ser más viable que lo que se suponía anteriormente, frente a recientes comprobaciones de que las jóvenes están tan dispuestas como las mujeres de mayor edad a abonar precios más altos cuando los servicios son confidenciales y las pacientes son tratadas con respeto y dignidad4 0

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SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES DE LAS JÓVENES C A S A DA S Hay numerosas adolescentes casadas. En los casos típicos, el matrimonio precoz va acompañado de fuertes presio- nes culturales para comenzar a tener familia tan pronto como sea posible. Los planificadores de programas que se encuentran frente a esas normas sociales y tropiezan con barreras para llegar a las jóvenes, tienen problemas para promover que se aplace el primer alumbramiento, o el segundo, cuando son demasiado precoces.

Un programa, en Bangladesh, ya ha logrado promover la buena salud reproductiva en el grupo destinatario. La organización Pathfinder Internationalha colaborado con varias ONG durante más de un decenio para llegar a las parejas más jóvenes antes de que comiencen a tener hijos. En este programa están registradas todas las parejas de recién casados, que reciben la visita de trabajadores sociales, los cuales esta- blecen relaciones con la pareja y sus parientes y al mismo tiempo proporciona información y, de ser apropiado, servicios y remisión a otros establecimientos. Como resultado, en las zonas cubiertas por el programa, el uso de anticonceptivos entre adolescentes recién casados aumentó desde 19% en 1993 hasta 39% en 1997.

Después de la CIPD, en varios países se han concertado alianzas creativas para establecer programas integrales que combinen comu- nicaciones sobre el cambio de los comportamientos con la provisión de servicios acogedores para los jóvenes y la promoción de cambios en las políticas. Esas acciones multisectoriales se han basado en importantes tareas previas realizadas por asociaciones de planifica- ción de la familia y otras entidades. Esos programas aún son nuevos, pero sus experiencias se están evaluando y se está intercambiando información al respecto.

Se han registrado muchos éxitos en las alianzas con los adoles- centes, sus familias y sus comunidades para abordar las necesidades de esos jóvenes en lo concerniente a su desarrollo, su participación social y su salud sexual y reproductiva. Se considera que la tarea de formular programas integrados e integrales que impartan conoci- mientos para la vida a mayor número de adolescentes es el centro de atención de una “segunda generación” de acciones programáticas1

. Los programas de segunda generación se basan en los hechos, consideran la diversidad de los adolescentes, seleccionan de estrate- gias que reflejan las experiencias diferenciadas de los varones y las niñas y se basan en principios de derechos humanos y de participa- ción de los jóvenes. Abarcan sectores distintos del sector de salud, para apoyar la transición de los adolescentes hacia la adultez, su adquisición de conocimientos teóricos y prácticos y su acceso a oportunidades. Destacan la adopción responsable de decisiones, las relaciones positivas con otros jóvenes, las relaciones con mentores y un aumento de sus facultades y sus posibilidades de negociación. A continuación se ofrecen algunos ejemplos de proyectos basados en los principios de segunda generación: