Para que las acciones relativas a los derechos y necesidades de los adolescentes tengan éxito, es preciso que involucren activamente a los jóvenes en la formulación y aplicación de políticas y programas.
Los adultos tienden a percibir a los jóvenes a través del lente de sus propios intereses y preocupaciones. Con frecuencia se considera completamente natural que los adolescentes sean invisibles y estén supeditados a los adultos, que se los vea pero que no se los oiga, a menos que se les hable. El reto es comprender y abordar la posterga- ción de que son objeto los jóvenes, como grupo y como individuos.
Esta tendencia a desoír las voces de los jóvenes queda agravada por la pobreza y la falta de acceso a recursos económicos, y también por diversas formas, conexas entre sí, de postergación social que excluye a los jóvenes de la plena participación en sus sociedades19
. En los últimos años, aumentó el número de personas y organi- zaciones de todo el mundo que han pasado a cuestionar que se trate a los jóvenes como si tuvieran menor importancia. ¿Por qué ha sido aceptable—y en muchos casos legal—azotar a los niños, casarlos antes de que estén en condiciones de comprender lo que les está ocurriendo, o pagarles menos que a los adultos por realizar el mismo trabajo?
En la Convención sobre los Derechos del Niño se reconocen explícitamente los derechos del niño, y no sólo las protecciones que
O B J E T I VO S D E D E S A R R O L LO D E L M I L E N I O En el año 2000, 189 gobiernos suscribieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDG), que en su mayoría deberían alcanzarse antes de 2015, estableciendo el progreso con respecto a los niveles registrados en 1990:
1. Erradicar la extrema pobreza y el hambre. 2. Lograr la educación primaria universal.
3. Promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer. 4. Reducir la mortalidad de niños.
5. Mejorar la salud materna.
6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
8. Fomentar una alianza mundial para el desarrollo
Como manifestó en 2002 el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan : “Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en parti- cular la erradicación de la pobreza y el hambre, no pueden alcanzarse si no se abordan decididamente las cuestiones de población y salud reproductiva; y esto significa intensificar los esfuerzos de promoción de los derechos de la mujer y aumentar las inversiones en educación y salud, inclusive la salud reproductiva y la planificación de la familia”.
necesita. En el artículo 12 se insiste en la “visibilidad” de los niños por derecho propio y se estipula que “el niño tiene el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afecten al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño”. Para poner en práctica la Convención será necesario que cambie la manera en que las personas interpretan las relaciones entre adultos y niños, puesto que con frecuencia se considera que los niños nece- sitan protección y orientación, pero no que tengan contribuciones meritorias que hacer por sí mismos2 0
.
Un grupo de jóvenes escoceses que se autodenomina “Artículo 12” promueve “el derecho de los jóvenes a sus derechos”. Según lo expresado en su sitio Web, “cualquier persona participante en “Artículo 12” cree en su derecho a expresar sus opiniones en cual- quier oportunidad, sobre cualquier tema de su interés; pero, lo que es más importante, cree en crear oportunidades propicias dado que, es preciso admitirlo, son muy pocos los adultos que quieren escuchar a los jóvenes”.
Esta nueva apreciación de la necesidad de tomar en cuenta las opiniones de los jóvenes también puede percibirse en los programas locales que involucran a los jóvenes en la mejora de su propia salud y su propio desarrollo, en lugar de tratarlos como receptores pasivos de conocimientos, servicios o atención2 1
.
DEFINICIÓN DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS JÓVENES En los últi- mos diez años, la noción de participación de los jóvenes ha ganado terreno y aceptación, pues ha dejado de ser meramente simbólica y ha pasado a promover activamente la más plena participación de los jóvenes en las decisiones que les conciernen.
La participación de los jóvenes ha sido definida de maneras diferentes—pero no coherentes entre sí—2 2
. La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) ha avanzado mucho hacia la formulación y aplicación de una definición signifi- cativa de la participación de los jóvenes dentro de la organización. A partir de 1999, la estructura de gobierno de la IPPF ha estipulado que al menos un 20% de quienes participan en la adopción de decisiones deben ser menores de 25 años2 3
. Sus reuniones incluyen habitualmente jóvenes a quienes se alienta y se faculta para que se expresen. Los jóvenes producen X-press, boletín de la IPPF para ado- lescentes, repleto de información acerca de los derechos y la salud.
La participación en grupos sociales inspira sentimientos de conexión y pertenencia y ayuda a los jóvenes a desarrollar un sentido de identidad. La colaboración con otros jóvenes que comparten algunas de sus opiniones fortifica sus ideas y valores. Y el sentido de que se está contribuyendo—a una causa, a una decisión o a un grupo—puede ser un aspecto de importancia crucial en el desarrollo de una persona.
Todos esos factores también atañen directamente a la vida sexual y reproductiva de los jóvenes. Una gran parte de lo que los jóvenes necesitan para un desarrollo saludable incluye sus relaciones con los demás y la capacidad de negociar relaciones y adoptar decisiones.
La colaboración con los jóvenes suele entrañar un reto para adultos directores de programas, quienes a veces piensan que su mayor experiencia los faculta mejor para adoptar decisiones y tal vez no acepten fácilmente un vínculo en un plano de igualdad, ajeno a la típica dinámica entre adultos y niños2 4
.
Cuando se desoye a los jóvenes, esto puede perjudicarlos directa- mente, alentar la impunidad de los abusadores o simplemente conducir a decisiones erróneas. La inclusión de los jóvenes fortalece la democracia, los protege mejor y es un derecho fundamental25
. También es la clave del progreso de políticas y programas para la juventud.
ÉXITOS PROGRAMÁTICOS Pueden encontrarse ejemplos inspira- dores de la participación de los jóvenes en todos los niveles: desde el proceso de formación de políticas, pasando por las campañas en los medios de difusión, la promoción de los derechos humanos, la educación de jóvenes por otros jóvenes, la prestación de servicios, el asesoramiento, hasta llegar a la capacitación. Cuando los adultos que procuran seriamente la contribución de los jóvenes la solicitan, los jóvenes proporcionan exactamente lo necesario y enriquecen enormemente el proceso. En muchos países donantes y receptores se han establecido eficaces consejos nacionales de la juventud.
Muchos jóvenes, al reconocer que necesitan encargarse ellos mismos de obtener resultados, se han organizado para mejorar su posición social, económica y política. La UNESCO enumera muchas organizaciones conducidas por jóvenes, entre ellas la Iniciativa de la Juventud Siberiana, que promueve la activa participación de los jóvenes en la formulación de políticas para la juventud, propicia que las organizaciones de la juventud cooperen entre sí e involucra a los jóvenes en la consideración de cuestiones mundiales2 6
. Algunos países han tratado de formular políticas para la juventud que involucren explícitamente a los jóvenes y prevean su futura participación. Colombia aprobó una Ley de la Juventud que estimuló la activa participación de los jóvenes en cuestiones de desarrollo nacional y se comprometió a respetar y promover los derechos de la juventud2 7
. Se ha incluido a jóvenes en los planes locales de desarrollo y se han establecido oficinas provinciales para la juventud.
En México, estimulados por acciones en pro de la salud de la mujer, varios jóvenes establecieron en 1996 la red de jóvenes Elige, a fin de promover un debate nacional encaminado a influir sobre
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L O S J Ó V E N E S F O R M U L A N P O L Í T I C A S E N L A REPÚBLICA DOMINICANA En la República Dominicana se utilizó un proceso participatorio para formular la Política Nacional para la Adolescencia y la Juventud, 1998-2003. En 1996 se organizó un foro nacional de la juventud, como parte del debate nacional sobre priorida- des sociales, inclusive temas de la juventud. Los jóvenes participantes exigieron que el Gobierno estableciera un claro programa para los jóve- nes y que estos participaran en la formulación de políticas. Con el apoyo del UNFPA y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y con grandes contribuciones de los jóvenes, un comité inter- sectorial redactó la política nacional para la juventud.
Además, los jóvenes instaron crear por ley un ministerio de la juventud a nivel de gabinete y dedicarle 1% del presupuesto nacional. Esa Ley fue aprobada con algunas modificaciones. Un observador escri- bió: “Es simbólico e igualmente importante el reconocimiento por la ley de los jóvenes como recurso nacional y fuerza positiva. Tal reconoci- miento contrasta pronunciadamente con leyes anteriores que presentan a los jóvenes como posibles agentes de perturbación, que deben ser controlados o castigados”.
los legisladores y lograr que los jóvenes cobren conciencia de sus derechos reproductivos2 8
. En 2001, con el apoyo del UNIFEM, esta- blecieron una red de jóvenes mujeres activistas contra la violencia por motivos de género2 9
.
La organización Eligees miembro de la Red de América Latina y el Caribe para los derechos sexuales y reproductivos (REDLAC), red regional de promoción de los derechos de los jóvenes, la igualdad de género y el acceso a los servicios de salud sexual y a la educación sobre la sexualidad. Coordina las voces de las organizaciones de jóvenes de toda la región en campañas, conferencias y reuniones internacionales y apoya la formación de jóvenes educadores de otros jóvenes.
La Coalición de Jóvenes, con sede en Canadá, fue establecida en 1999 durante una reunión celebrada en La Haya para examinar los adelantos logrados después de la CIPD3 0
. Este grupo internacional está constituido por personas de entre 15 y 29 años de edad, compro- metidas a promover los derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes y velar por que tengan voz en los procesos de adopción de decisiones, en particular los que atañen directamente a sus propias vidas. Se capacita a los miembros para que realicen tareas de promoción ante encargados de formular políticas.
Recursos
En la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo se convino en que el costo anual de un conjunto de medidas para satis- facer las necesidades de salud reproductiva y otras necesidades de las personas de todas las edades en los países en desarrollo ascendía a 17.000 millones de dólares en el año 2000, importe que aumentaría hasta 18.500 millones de dólares en 2005, 20.500 millones de dólares en 2010 y 21.700 millones de dólares en 2015. De esos importes, una tercera parte sería aportada por la comunidad internacional.
En 2001, el total de los gastos ascendió a 9.600 millones de dólares. La asistencia internacional llegó a un total de 2.500 millones de dólares, menos de la mitad (44%) del compromiso asumido para el año 2000. Los países en desarrollo aportaron 7.100 millones de
dólares, un 63% de su compromiso asumido para el año 2000. Gran parte de este gasto corresponde a unos pocos países de gran magnitud. África es la región donde son mayores (70%) las contribuciones procedentes de fuentes internacionales.
En los cálculos originarios de la CIPD para los costos progra- máticos relativos al VIH/SIDA no se incorporaron los costos de fiscalizar el suministro de sangre, de los sistemas de detección y asesoramiento ni de la difusión en beneficio de poblaciones especia- les de alto riesgo. Tampoco se incluyeron acciones de prevención secundaria, como los tratamientos antirretrovirus (es decir, para frenar la transmisión de la madre al hijo o reducir la carga viral en las poblaciones infectadas).
El programa ONUSIDA ha actualizado el cálculo de necesidades y el componente de prevención del conjunto originario y ha estimado los recursos adicionales para esos componentes complementarios y esenciales de la respuesta a la pandemia. Las estimaciones iniciales de necesidades para las intervenciones (campañas en los medios de difusión, educación en las escuelas, promoción de la abstinencia voluntaria y el comportamiento sexual responsable y aumento del suministro de condones) aumentaron en 200 millones de dólares, para llegar a 1.700 millones de dólares. Los gastos de apoyo y com- plementarios para prevención, atención y tratamiento llevan el total a 10.000 millones de dólares por año.
Será necesario también contar con recursos adicionales para el desarrollo de la infraestructura básica de salud, la atención terciaria y la atención obstétrica de emergencia.
Asimismo, se necesitarán recursos adicionales para otros objetivos de población indicados en el Programa de Acción, entre ellos:
• Educación básica universal.
• Ampliación de los medios de acción de la mujer. • Cuestiones del medio ambiente.
• Generación de empleo. • Erradicación de la pobreza.
En las estimaciones del Programa de Acción no se previeron recursos para las necesidades de personas en diferentes grupos de edades, pero la población de adolescentes y jóvenes ha dispuesto de servicios muy insuficientes.
Los adolescentes necesitan que los países, las sociedades y las familias los apoyen, los acojan y los respeten. La llegada a la mayoría de edad es un momento en que el joven ha de tomar conciencia de los límites, ha de explorar los potenciales y ha de poner a prueba las oportunidades.
Las opciones efectuadas tempranamente marcan el derrotero de las acciones futuras. Que los jóvenes efectúen o no opciones raciona- les depende de los ejemplos, la educación y los recursos que se les hayan proporcionado. Es muy frecuente que las sociedades y las familias se sientan conflictuadas o presa de incertidumbre sobre la manera de satisfacer las necesidades de los jóvenes.
Los jóvenes utilizarán todo lo que esté a su alcance para afirmar su identidad y demarcar su rumbo. En los próximos 50 años, habrá más de 1.200 millones de adolescentes en diferentes lugares y situa- ciones. Si no se toma muy en serio a los jóvenes y sus transiciones
C O N S E J O N E E R L A N D É S S O B R E L A J U V E N T U D Y L A POBLACIÓN Este grupo, integrado por unos 15 jóvenes, tiene el propósito de plasmar en la realidad los derechos sexuales y repro- ductivos de los jóvenes, además de promover una participación significativa de la juventud al respecto. Desde su creación en 1997 por la Fundación Mundial para la Población, sus representantes han forma- do par te de la delegación oficial de los Países Bajos a varias conferencias internacionales sobre población y desarrollo, sobre la mujer y sobre el VIH/SIDA, y han participado en foros mundiales de la juventud celebrados en Portugal y el Senegal. En esas conferencias, han propugnado un enfoque franco y honesto de la sexualidad de los jóve- nes. El Consejo utiliza sus conocimientos especializados sobre derechos reproductivos y sexuales, participación de los jóvenes y pro- moción, en la realización de talleres y actividades de creación de conciencia, en beneficio de la juventud de los Países Bajos. También ha realizado actividades para establecer en 2004 una Red Europea de la Juventud que promueva los derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes en foros nacionales, europeos e internacionales.
en la vida, se los dañará gravemente a ellos, a sus familias, a sus sociedades y a las futuras generaciones. Con inversiones apropiadas se puede asegurar el crecimiento y el desarrollo saludables de los jóvenes.