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LOS AGROGLIFOS

In document Paz Wells, Sixto - EXTRATERRESTRES.pdf (página 174-182)

LA BIBLIA y LOS EXTRATERRESTRES

LOS AGROGLIFOS

Ante las constantes visitas de navieros extraterrestres, la ciencia negará, luego dudardy por fin dirá: ¡Verdad es! y nuestra sapiencia ha quedado atrás, ¡Siglos nos contemplan y vigilan!

Benjamín Solari Parravicini, Profecías (1959)

A finales de los años 70 aparecieron en Australia los primeros crop circles o círculos de los campos de cosecha. Eran huellas circulares sobre las espigas de trigo, en las que el patrón común era que las plantas aparecían reclinadas, no aplastadas, en espiral hacia el centro de la figura. Los tallos doblados estaban intactos y con una mayor vitalidad que las plantas fuera de las figuras.

A comienzos de los 80 estos círculos empezaron a aparecer sobre los fértiles campos del sur de Inglaterra, en la zona de Wiltshire, Hampshire y Salsbury, entre otros lugares, y siempre muy cerca de los monumentos megalíticos más famosos como Stonehenge, Avebury y Sillbury Hill. También surgieron muy cerca de figuras prehistóricas que se encuentran diseminadas en el paisaje, en donde se observan gigantescos diseños de personas y caballos cubiertos de piedra blanca caliza, en un ángulo de inclinación que les permite ser visibles desde el cielo, como en el caso de algunas de las famosas figuras y líneas de Nazca. Estos círculos ya eran conocidos en la Edad Media cuando aparecían en épocas de cosecha y se les llamaba «círculos de las hadas», porque surgían inexplicablemente de un momento a otro acompañados de un extraño zumbido en el ambiente. En aquel entonces se advertía a la gente del peligro que suponía para alguien adentrarse en esos círculos mágicos, ya que el que lo hiciera podría desaparecer y quedar prisionero en el mundo de los gnomos, las hadas y los elfos. Si bien al comienzo eran círculos de unos tres a ocho metros de diámetro, poco a poco dieron paso a figuras cada vez más grandes, complejas, bellas y

enigmáticas, que aparecían de un día para otro o súbitamente con una simetría perfecta.

Se ha lanzado un sinfín de explicaciones sobre su origen y razón de ser, como aquella de que podrían ser fenómenos naturales producto del geomagnetismo terrestre o fenómenos climatológicos (tornados o remolinos de viento). Esto explicaría algunos círculos, ¿pero qué pasa cuando son figuras complejas comò círculos dentro de círculos, triángulos, cuadrados o formas más elaboradas? y no hay posibilidad de confundirlas con un fraude perpetrado por bromistas, ya que en los casos reales la vegetación aparece afectada por una extraña radiación o magnetismo, y los granos sufren alteraciones inexplicables, como, por ejemplo, mutaciones en sus cristales.

Las figuras siempre aparecen en campos de cereales como trigo, cebada y avena. Pero el fenómeno evoluciona: con el paso del tiempo se han registrado modificaciones en los diseños, que pasaron de simples círculos a círculos dentro de círculos, a círculos conectados con ejes, cruces celtas, espirales galácticas, hasta complejísimos y elaborados pictogramas tridimensionales.

Decíamos que muchos asemejan órbitas planetarias y se han relacionado con la órbita de cometas como el Hale-Bopp o las órbitas de las lunas de Júpiter, lo cual podría estarnos advirtiendo de peligros o señalándonos su procedencia.

Uno de los más importantes investigadores de los diseños y quien descubriera su condición de mensaje trascendente fue el ingeniero británico Colin Andrews. Pero también los han investigado en profundidad Ornar Fowler, Pat Delgado, Michael Hesemann y la infatigable Lucy Pringle. Las figuras se han ido multiplicando no sólo por toda Europa, sino también por Asia y ahora también en América. Empezaron con tres al mes, y hoy llegan a producirse casi una decena mensualmente, con tamaños que alcanzan hasta los 240 metros de diámetro. En algunos casos se ha logrado observar y hasta filmar el momento mismo en que aparecen extrañas esferas luminosas o metálicas (caneplas o foo-figthers), revoloteando por la zona, repisando las figuras o imprimiéndolas en el paisaje

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con energía magnética en fracciones de segundo; todo esto acompañado de un fuerte ruido en el ambiente.

Gomo decíamos, muchos han sido los intentos de explicación de los círculos, diciendo que son producto de remolinos de viento, consecuencia de fuerzas magnéticas terrestres o, como decía el científico Terence Meaden, «torbellinos plasmáticos». Pero ninguna de estas explicaciones convencía a nadie, pues las figuras cada vez eran más complejas y elaboradas.

Cuando el Parlamento británico dispuso que se entregara una partida significativa de dinero para la investigación seria de los agroglifos, ante la eventualidad de que se tratase de un lenguaje simbólico y geométrico procedente de probables inteligencias extraterrestres, aparecieron de improviso dos ancianos jubilados ingleses, Doug Bower y Dave Chorley, de Southampton, diciendo que llevaban quince años haciendo ellos las figuras. Corría el año 1991 y, según sus declaraciones, habían venido construyendo este gigantesco rompecabezas porque querían burlarse de las informaciones sobre ovnis.

Pero, ¿cómo podía ser que estos dos ancianos jubilados visitaran todo el sur de Inglaterra, ingresaran en los campos de cultivo de otros agricultores, de noche y a oscuras, e hicieran no sólo círculos, sino figuras complejísimas y gigantescas de una belleza extraordinaria, a riesgo de que los hallaran y que los agricultores no compartieran su sentido del humor? Evidentemente, está explicación huele a intoxicación informativa, ya que, al pedir a ambos ancianos que hicieran un diseño frente a las cámaras de la BBC, lo máximo que pudieron hacer después de interminables horas de trabajo aplastando y rompiendo espigas fue un círculo mal hecho y nada más. y eso que era de día.

Nuevamente nos encontramos con la política de encubrimiento, pues mucha gente escuchó la increíble confesión de estos ancianos y, sin mayor investigación, dieron por cerrado el caso.

¿Qué explicación había entonces para las mismas figuras que aparecían simultáneamente en Francia, Turquía, Afganistán, Japón, Australia, Estados Unidos y México? y que siguieran apareciendo en Inglaterra, cada vez más bellas estéticamente y con diseños imposibles.

He tenido la oportunidad de estar varias veces en el sur de Inglaterra y contemplar los agroglifos, y realmente son como gigantescos mandalas, esto es, activadores de la conciencia humana, una especie de patrones que activan información grabada én el subconsciente o en el inconsciente. Aunque uno no sepa claramente qué significan todas las figuras, se siente con inexplicable intensidad que representan mucho y que tiene que ver con el momento actual de la humanidad y con los cambios planetarios. Detalle interesante también es que, cuando uno llega a los lugares donde están apareciendo, siente corrientes de energía extraordinarias que no serían otras que las líneas de fuerza del planeta, lo cual demuestra que no es casual que aparezcan en uno u otro sitio. En 1996, en la localidad de Olivers Castle, un grupo de investigadores que se dedicaban permanentemente a escudriñar el paisaje lograron filmar grupos de extrañas esferas luminosas que revoloteaban sobre los campos de trigo haciendo movimientos circulares y espirales; en fracciones de segundo apareció impresa una figura similar a un átomo de gran tamaño. Estas esferas habían aparecido de improviso, como si procedieran de otra dimensión, mientras en el ambiente se escuchaba un ruido metálico, probablemente la nave que estaba en el lugar pero que era invisible al ojo humano.

En el año 2000, entre los diseños que se fueron manifestando apareció una figura colosal a escasos 150 metros del radiotelescopio de Chilbolton. Esta gigantesca antena forma parte del Proyecto Ozma-SETI de búsqueda de vida extraterrestre y se encuentra ubicada en la localidad de Hampshi- re. Allí, en las narices mismas de los científicos y militares, surgió un diseño compuesto de círculos concéntricos y otros laterales que los cortaban tangencialmente; estaría simbolizando la teoría

de la física cuántica de los «agujeros de gusano», una suerte de canales interdimensionales por los que teóricamente se viajaría a través del tiempo y del espacio plegando el universo. No cabía duda: no se trataba de un fraude, puesto que su sola confección habría demandado el esfuerzo de muchas personas durante varios días, lo cual no hubiese podido ser ocultado debido a la proximidad de las instalaciones científicas.

Al año siguiente, en los primeros días del mes de agosto, apareció en la colina de Milk Hili el diseño más grande hasta entonces y que congregaba la mayor cantidad de círculos. Una figurare 240 metros de diámetro y 409 círculos per- fectos en una espiral galáctica que parece la imagen de una nebulosa espiral en la armonía de las esferas. Posteriormente, el 17 de agosto surgieron nuevamente en las inmediaciones del radiotelescopio de Chilbolton dos figuras inéditas: la pri- mera representaba un rostro gigantesco y tridimensional; la otra, una figura codificada rectangular. El rostro sólo era visible desde el cielo y a gran altura y daba la impresión de un inmenso holograma; pero lo más curioso era su semejanza con «el rostro de Sidonia», un supuesto semblante esculpido en una montaña, descubierto por la sonda Viking en 1976 en la zona marciana de Sidonia.

La otra figura era la respuesta a un mensaje enviado desde la Tierra el 16 de noviembre de 1974. Ese año, Frank Drake del Proyecto Ozma, utilizando el gran radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico, envió una señal en ondas de radio en código binario hacia la Mi3, la Gran Nebulosa de Hércules, a tan sólo 24.000 años luz de distancia. Y, sabiendo que las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz, casi 300.000 krn/s, un mensaje de este tipo se demoraría 24.000 años en ir e igual tiempo en volver, si es que alguien se apurase en contestar, por lo que la respuesta llegaría a nuestro mundo dentro de 48.000 años ¿Y quién estaría para entonces?.

Si realmente hubiese voluntad de contactar con civilizaciones extraterrestres, cuyo único mérito hubiese sido empezar antes que nosotros, ¿por qué no buscar otras formas más eficientes de conectarnos? Las distancias son tan enormes en el espacio que querer contactar con señales de radio es como tratar de comunicarse hoy por hoy, en la época del celular e Internet, con señales de humo o con una carta con estampilla sin certificar. Obviamente, no tendría sentido. Tiene que haber otra forma de establecer esa comunicación, y de hecho la hay porque vivimos en un universo sin límites, una manera que nos permita enviar un mensaje y que este llegue antes de haber sido enviado. Pero, ¿es esto posible? ¡Claro que sí! Sólo que entraríamos en el delicado y aún incomprensible universo de la cuarta dimensión, el terreno de la parapsicología o de la percepción extrasensorial.

Tomemos un caso. Una madre se despierta angustiada porque soñó que su hijo, que vive hace un tiempo en otra ciudad a más de mil kilómetros de distancia, moría ahogado arrastrado por las aguas de un río/Al joven no le había pasado nada aún, pero veinte horas después el muchacho sufría el accidente y, gracias a que la madre en la distancia logró avisar desesperadamente, fue rescatado sano y salvo. Ella tuvo una premonición, recibió el mensaje antes de que este se hubiese generado.

El mensaje enviado por Frank Drake fue expresado como decíamos en código binario, esto^, ceros y unos, e incluía el lenguaje universal de las matemáticas conocido en la Tierra, del uno al veinte; además, se habían añadido los elementos básicos para la vida aquí, como son el oxígeno, el hidrógeno, el carbono, el nitrógeno, etc.

También las fórmulas de los azúcares, el código genético del ser humano, la estatura promedio (1,76 metros), nuestra forma antropomorfa, la cantidad de seres humanos que éramos en 1974 (unos 4.700 millones de individuos), así como nuestra ubicación en el Sistema Solar en relación al Sol (el tercer planeta

del sistema) y la fuente de emisión del mensaje, el radiotelescopio de Arecibo con su plato de 305 metros de diámetro y sus casi diez mil megahercios de potencia. La respuesta llegó a la Tierra pero no después de 48.000 años, sino sólo 27 años después, y no a través de una onda de radio, sino a través de una impronta en los campos de cereales, donde se puede ver claramente que ellos manejan las matemáticas como nosotros y tienen las mismas fórmulas químicas; pero en lo que respecta, al código genético, en ellos se presenta mutado, esto es, con variaciones en comparación al humano terrestre. Su estatura aparecía de un metro veinte; era el típico ser pequeño y cabezón que relacionamos con los zeta reticulianos de la Osa Mayor. Pero no porque todos los extraterrestres sean así, sino porque quizás querían darnos a entender que eran extraterrestres y esa es la idea que nos solemos hacer de ellos.

En cuanto a su lugar en su sistema solar, que curiosamente estaba formado por nueve planetas en torno a su estrella, se ubicaban en el tercero, cuarto y hasta en las lunas de su quinto planeta. Demasiada coincidencia a menos que no nos estuvieran contestando desde su sistema, sino desde el nuestro y tuvieran bases aquí.

Al año siguiente, el 8 de agosto de 2002, apareció otra figura tridimensional de tipo holográfico en la localidad de Winchester. Era una gigantesca imagen de un ser de aspecto entre reptiloide y gris encerrado en un rectángulo, con las tres estrellas del Cinturón de Orion debajo del mentón y a un lado, y un inmenso disco en escritura digital cuya primera lectura fue: «El peligro no es los que vienen de afuera sino los que ya están dentro». Esta primera interpretación después ha querido ser variada por ciertos investigadores y ha terminado en un mensaje incoherente, por lo que me quedo con la lectura inicial.

La imagen nos sugiere un ser atrapado en otra dimensión procedente de Orion, o sea uno de los «ángeles caídos» que se encuentran en nuestro mundo conspirando permanentemente contra el ser humano.

En el mes de agosto de 2004, en la localidad de Sillbury Hill, apareció un gigantesco patrón circular, un agro glifo con evidentes símbolos aztecas. En el centro se apreciaban las dos alas del águila y alrededor unas grecas que representan a Quetzalcoatl. Estas mismas grecas las encontramos en la base de la estatua del dios azteca Xochipilli, dios de las flores y hermano de Xochiltquetzal (esposa de Centéotl, dios del maíz), que se la vincula con la leyenda de la mujer dormida o el despertar y renacimiento de México o de la humanidad. Es interesante ver cómo los dioses antiguos siempre estuvieron vinculados con la enseñanza del cultivo denlos cereales, tanto entre los egipcios, los mayas, los aztecas y los incas.

En los agroglifos, como se puede ver, van apareciendo confirmaciones a todos los mensajes que se han venido recibiendo de otras maneras, y estos son señales de que nos vamos encaminando hacia un despertar colectivo. Vamos por buen camino, ya que mucho de lo que está ocurriendo estaba previsto para bien de todos.

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