Haré lo siguiente en este capítulo: Primero, presentaré una serie de tesis que constituyen el núcleo de la teoría Marxista de la historia. Afirmo que todas ellas son esencialmente correctas. A continuación mostraré cómo estas premisas son derivadas en el Marxismo a partir de un punto de partida erróneo. Finalmente, quiero demostrar cómo el austrianismo de tradición Miseana-Rothbardiana puede dar una explicación correcta pero categóricamente diferente en su validez.
Permitidme empezar con el núcleo del sistema de creencias Marxista:0
(1) “La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases.”0 Es la historia de la lucha entre una
0[Impreso por primera vez en el Journal of Libertarian Studies 9, no. 2 (Fall, 1990). también reimpreso en Requiem for Marx, editado por Yuri N. Maltsev (Auburn, Ala.: Ludwig von Mises Institute, 1993).] Véase sobre esto Karl Marx and Frederic Engels, The Communist Manifesto (1848); Karl Marx, Das Kapital, 3 vols. (1867; 1885; 1894); como Marxistas contemporáneos, Ernest Mandel, Marx’s Economic Theory (London: Merlin, 1962); idem, Late Capitalism (London: New Left Books, 1975); Paul Baran y Paul Sweezy, Monopoly Capital (New York: Monthly Review Press, 1966); desde una perspectiva no Marxista, Leszek Kolakowski,
Main Currents of Marxism (Oxford: Clarendon Press, 1995); G. Wetter, Sovietideologie heute (Frankfurt/M.: Fischer, 1962), vol. 1; W. Leonhard, Sovietideologie heute (Frankfurt/M.: Fischer, 1962), vol. 2.
clase dominante relativamente pequeña y una clase amplia de explotados. La forma principal de explotación es económica: la clase dominante expropia parte de la producción de la explotada, o como dicen los marxistas, “es apropiada como plusvalía y usada para sus propios propósitos”
(2) La clase dominante está unida por su interés común de mantener su posición explotadora y maximizar su plusvalía obtenida mediante la explotación. Nunca cederá deliberadamente el poder o ingreso alguno. En vez de eso, cualquier pérdida de poder o ingresos debe ser obtenida mediante la lucha, cuyo desenlace último dependerá de la consciencia de clase de los explotados, es decir, de si los explotados son conscientes y hasta qué punto de su propio estatus y se unen conscientemente con otros miembros de clase para oponerse conjuntamente a la explotación
(3) El dominio de una clase se manifiesta principalmente en ciertos acuerdos relativos a la asignación de derechos de propiedad, o en terminología marxista, en “relaciones de producción” específicas. Para proteger tales acuerdos o relaciones de producción, la clase dominante forma y controla el Estado como aparato de compulsión y coerción. El Estado mantiene y ayuda a perpetuar una estructura de clases dada a través de la administración de un sistema de “justicia de clase”, y asiste en la creación y apoyo de una superestructura ideológica diseñada para legitimar la existencia del dominio de clase.
(4) Internamente, el proceso de competición dentro de la clase dominante genera una tendencia hacia el aumento de la concentración y centralización. El sistema multipolar de explotación es gradualmente suplantado por uno monopolístico u
oligárquico. El número de centros de explotación operativos se van reduciendo, y los que persisten son progresivamente integrados en un orden jerárquico. Externamente (es decir, respecto al sistema internacional) este proceso de centralización conducirá (y más fuertemente cuanto más avanzado esté) a guerras imperialistas entre estados y a la expansión del territorio explotado.
(5) Finalmente, con la centralización y expansión del territorio explotado acercándose a su límite último de la dominación mundial, el dominio de clase se hará incompatible con un mayor desarrollo y mejora de las “fuerzas productivas.” El estancamiento económico y las crisis se hacen más y más frecuentes y crean las “condiciones objetivas” para el surgimiento de una conciencia de clase revolucionaria en los explotados. La situación conducirá al establecimiento de una sociedad sin clases, la “desaparición del Estado” y de la explotación del hombre por el hombre,0 y como resultado, se logrará una prosperidad económica nunca vista.
A todas estas tesis se les puede dar una justificación perfectamente válida, tal y como mostraré a continuación. Desafortunadamente, el marxismo, que apoya este tipo de ideas, ha hecho más que ninguna otra ideología para desacreditar su validez al derivarlas de una teoría de la explotación evidentemente absurda.
0The Communist Manifesto (sección 2, últimos dos
párrafos); Frederic Engels, Von tier Autorität, en Karl Marx and Frederic Engels, Ausgewählte Schriften, 2 vols. (East Berlin: Dietz, 1953), vol. I, p. 606; idem, Die Entwicklung des
Sozialismus von der Utopie zur Wissenschaft, Ibíd., vol. 2, p.
¿Cuál es esta teoría Marxista de la explotación? Según Marx, los sistemas sociales pre-capitalistas como el esclavismo o el feudalismo están caracterizados por la explotación. Esto es innegable. Dado que a fin de cuentas, el esclavo no es un trabajador libre, y no puede decirse que éste gane nada a partir de su condición de esclavo. En vez de eso, al ser esclavizado, su utilidad es reducida a expensas de un aumento de la riqueza expropiada por el esclavista. El interés del esclavo y del esclavista es ciertamente antagónico. Lo mismo es cierto respecto a los intereses del señor feudal que extrae tributos de un campesino que trabaja en las tierras que un día este se apropio (es decir, el campesino). Las ganancias del señor son las pérdidas del campesino. Es también indiscutible que el esclavismo, al igual que el feudalismo, dificulta el desarrollo de las fuerzas productivas. Tanto el esclavo como el siervo serían tanto más productivos cuanto más alejados estos se mantuviesen del esclavismo o la servidumbre.
La idea genuinamente nueva del marxismo es que nada ha cambiado de forma esencial respecto a le explotación que se da bajo el capitalismo (haciendo que el campesino sea libre), o permitiendo que el campesino decida trabajar la tierra apropiada inicialmente por otro y pague un alquiler a cambio de ello. Para estar seguros, Marx, en el famoso capítulo 24 del primer volumen de su Capital, titulado “Sobre la Acumulación Originaria”, da una perspectiva histórica del surgimiento del capitalismo que afirma que mucha o incluso gran parte de la propiedad inicial capitalista constituye en verdad el resultado de saqueos, robos y conquistas. De forma similar, en el capítulo 25, en la “Teoría Moderna del Colonialismo”, el rol de la fuerza y la violencia en exportar el
capitalismo al, como diríamos hoy, Tercer Mundo, se ve enfatizado. Admitiendo todo esto como generalmente correcto, que de hecho lo es, no puede haber problema alguno con denominar a tal capitalismo como explotador. Pero debemos darnos cuenta del hecho de que Marx está empleando aquí un truco. A través de investigaciones históricas y azuzando la indignación del lector respecto a las brutalidades subyacentes a la formación de muchas fortunas capitalistas, éste plantea un tema diferente. Distrae la atención del hecho de que su tesis es realmente otra: que incluso si uno tuviese un capitalismo “limpio” por así decirlo (uno en el que la apropiación original del capital fuese el resultado exclusivo de la apropiación inicial, o homesteading), el capitalista que contratase cualquier fuerza de trabajo para ser empleada con su capital estaría igualmente practicando explotación. De hecho, Marx considera la prueba de esta tesis su contribución más importante al análisis económico.
¿Cuál es, pues, la prueba del carácter explotador del capitalismo?
Consiste en la observación de que los precios de los factores de producción, en particular los salarios pagados a los trabajadores por el capitalista, son inferiores a los precios finales. Al trabajador, por ejemplo, se le paga un salario que representa bienes de consumo que pueden ser producidos en tres días, pero trabaja cinco días por su salario y produce una cantidad de bienes de consumo que supera lo que percibe como remuneración. La producción de los dos días extra, la plusvalía en terminología Marxista, es apropiada por el capitalista. Así, según Marx, hay
explotación.0
¿Dónde está el error de este análisis?0 La respuesta es evidente, una vez nos preguntamos ¡por qué aceptaría el trabajador dicho trato! Acepta porque su salario representa bienes presentes— mientras que sus servicios laborales representan sólo bienes futuros—y valora más los bienes presentas. A 0Véase Marx, Das Kapital, vol I: la presentación más breve está en su Lohn, Preis, Profit (1865). De hecho para probar la tesis Marxista más específica de que sólo el propietario de la fuerza de trabajo (el trabajador) es explotado (y no el propietario del otro factor originario de producción: la tierra), se necesitaría otro argumento. Ya que si fuese cierta la afirmación de que la discrepancia entre los precios de los factores de producción y los precios finales de venta suponen una relación de explotación, esto sólo mostraría que el capitalista que alquila la fuerza de trabajo de un propietario de trabajo, o servicios de tierra de un propietario de tierras, explotaría o al propietario de trabajo, o al de la tierra, o a ambos a la vez. Es la teoría del valor trabajo, por supuesto, la que supuestamente proporciona el enlace que falta aquí al establecer el trabajo como única fuente de valor. No me encargaré de refutar aquí tal teoría. Aún quedan pocos hoy, incluso entre aquellos que dicen ser marxistas, que no reconozcan las deficiencias de la teoría del valor trabajo. En vez de eso admitiré dialécticamente la
sugerencia del autoproclamado “marxista analítico” John Roemer (A General Theory of Exploitation and Class [Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1982]; idem,
Value, Exploitation and Class [London: Harwood Academic
Publishers, 1985]) de que la teoría de la explotación puede separarse analíticamente de la teoría del valor; y que puede formularse una “teoría generalizada de la explotación,” justificable independientemente de si la teoría del valor
fin de cuentas, podrías decidir no vender sus servicios laborales al capitalista y quedarse con todo el valor de su trabajo él mismo. Pero esto implicaría por supuesto que tendría que esperar más para obtener bienes de consumo. Al vender su fuerza de trabajo, demuestra que prefiere una cantidad de bienes de consumo inferior ahora que una cantidad posiblemente más grande en alguna fecha futura. Por otro lado, ¿Por qué habría el empresario de querer hacer un trato con el trabajador? ¿Por qué habría éste de querer adelantar bienes presentes (dinero) al trabajador a cambio de servicios que sólo darán su fruto en el futuro? No cabe duda de que nadie querría pagar, por ejemplo, 100 dólares ahora a cambio de recibir la misma cantidad dentro de un año. En tal caso, ¿por qué no simplemente mantener el dinero en el bolsillo durante un año y obtener los beneficios extra de controlar ese dinero durante todo el tiempo? En vez de eso, el empresario debe esperar recibir una suma mayor de 100 dólares en el futuro para que éste decida pagar hoy 100 dólares en forma de salarios al trabajador. El empresario debe trabajo es cierta o no. Quiero demostrar que la teoría
Marxista de la explotación no tiene sentido incluso si uno no obliga a sus proponentes a probar la teoría del valor trabajo, o incluso si ésta fuese verdadera. Incluso la teoría
generalizada de la explotación no permite escapar del hecho de que la teoría marxista de la explotación lleva a un callejón sin salida.
0Véase sobre lo siguiente Eugen von Böhm-Bawerk, The
Exploitation Theory of Socialism-Communism (South
Holland, Ill.: Libertarian Press, 1975); idem, Shorter Classics
of Böhm-Bawerk (South Holland, Ill.: Libertarian Press,
esperar poder ganar un beneficio, o más correctamente, un interés sobre el dinero en el futuro. Él también está limitado por sus preferencias temporales, es decir, el hecho de que los actores económicos prefieran de forma invariable el consumo presente al futuro. Pues si es verdad que uno puede obtener una cantidad mayor en el futuro a cambio de sacrificar una cantidad menor hoy, ¿Por qué el capitalista no ahorra más de lo que en verdad ahorra? ¿Por qué no contrata más trabajadores si cada uno supone unos ingresos adicionales? La respuesta es evidente: porque el capitalista también es un consumidor, y no puede evitar serlo. La cantidad de sus ahorros e inversión está restringida por su necesidad, al igual que el trabajador, de obtener de bienes de consumo presentes “en cantidad suficiente como para asegurar la satisfacción de todas aquellas necesidades cuya satisfacción en el tiempo de espera sean consideradas más urgente que las ventajas que se obtendrían alargando el periodo de producción.”0
El error en el que se halla la teoría marxista de la explotación consiste, pues, en no entender el fenómeno de la preferencia temporal como categoría universal de la acción humana.0 Que el trabajador no reciba el “valor total” no tiene nada que ver con la explotación, sino que ello simplemente refleja el 0Ludwig von Mises, Human Action (Chicago: Regnery, 1966), p. 407; véase también Murray N. Rothbard, Man,
Economy, and State (Los Angeles: Nash, 1970), pp. 300-01.
0Véase sobre la teoría del interés basada en la preferencia temporal, además de las obras citadas en las notas 5 y 6; Frank Fetter, Capital, Interest and Rent (Kansas City: Sheed Andrews and McMeel, 1977).
hecho de que es imposible para el hombre intercambiar bienes futuros por bienes presentes, a no ser que éste lo haga a precios de rebajas. Al contrario que en el caso del esclavo y el esclavista donde el segundo se beneficia del primero, la relación entre el trabajador y el capitalista es mutuamente beneficiosa. El trabajador entra en el acuerdo porque, dada su preferencia temporal, prefiere una cantidad menor de bienes presentes sobre una mayor; y el capitalista entra porque, dada su preferencia temporal, tiene una preferencia inversa y valora más una mayor cantidad de bienes futuros que una cantidad menor presente. Sus intereses no son antagónicos sino armoniosos. Sin la expectativa del capitalista de obtener ingresos sobre el dinero, el trabajador saldría peor parado al tener que esperar más de lo que realmente éste quiere; y sin la preferencia del trabajador por bienes presentes, el capitalista estaría peor parado y tendría que recurrir a procesos de producción más cortos y menos eficientes que los que él querría adoptar. Tampoco puede verse el sistema capitalista de salarios como un impedimento a un mayor desarrollo de las fuerzas productivas, como Marx afirma. Si al trabajador no se le permitiese vender sus servicios laborales y al capitalista comprarlos, la producción no sería mayor sino menor, ya que la producción tendría que tener lugar con niveles relativamente reducidos de acumulación de capital.
Bajo un sistema de producción socializada, contrario a lo que Marx afirma, el desarrollo de las fuerzas productivas no alcanzaría nuevas cotas, sino
que se desplomaría de forma brutal.0 Obviamente, la acumulación de capital debe producirse en puntos definidos del tiempo y el espacio por parte de individuos a través de la apropiación original, producción y/o ahorro. En cada caso se actúa con la expectativa de que ello conducirá a un incremento de la producción de bienes futuros. El valor que un actor económico da a su capital refleja el valor que éste da a toda su renta futura que deviene fruto de la cooperación y que se halla descontada por su tasa de preferencia temporal. Si, como en el caso de los factores de producción de propiedad colectiva, no se diese a los actores económicos el control exclusivo sobre su propio capital acumulado y, por tanto, sobre las rentas futuras que se derivan de su uso, y se da el control parcial a apropiadores no originarios, los no-productores y los no-ahorradores, el valor para él de los ingresos esperados, y por tanto, el de los bienes del capital se verá reducido. Su tasa efectiva de preferencia temporal aumentará y habrá menos apropiación originaria de recursos escasos, y menos ahorro para mantener los recursos existentes o la producción de nuevos bienes de capital. El periodo de producción, la longitud del periodo cíclico de retornos sobre el capital, se acortará, repercutiendo en el empobrecimiento relativo.
Si la teoría de la explotación de Marx y sus ideas sobre cómo acabar con la misma y establecer la prosperidad universal son falsas hasta el punto de 0Véase sobre esto Hans-Hermann Hoppe, A Theory of
Socialism and Capitalism (Boston: Kluwer Academic
Publishers, 1989); idem, “Why Socialism Must Fail,” Free
Market (July 1988); idem, “The Economics and Sociology of
Taxation,” Journal des Economistes et des Etudes
ser ridículas, está claro que cualquier teoría de la historia que pueda derivarse de ella debe ser falsa también. O siendo precisos, ésta tiene que haberse derivado de forma incorrecta. En vez de ocuparme de la laboriosa tarea de explicar todos los errores de argumento en Marx, que parte de su teoría de la explotación capitalista y termina con la teoría de la historia que ya he presentado, tomaré un atajo. Esbozaré de manera breve la teoría correcta a mantener—la austríaca, miseana-rothbardiana— sobre la explotación; dando una explicación de cómo esta teoría tiene sentido a la luz de la teoría de clases de la historia; y señalando por el camino algunas diferencias clave entre esta teoría de clases y la marxista. También señalaré algunas afinidades intelectuales entre el austrianismo y el marxismo que surgen de su convicción común de que existe algo
llamado explotación y algo llamado clase dominante.0 El punto de partida para la teoría austriaca de la explotación es simple, tal y como debe ser. De hecho, ya se ha planteado a través del análisis de la teoría marxista:lLa explotación caracteriza la relación entre el esclavo y el esclavista, entre el siervo y el señor. Pero no se encuentra explotación alguna en un capitalismo sin trabas. ¿Cuál es la principal 0Las contribuciones de Mises a la teoría de la explotación y de clases no son sistemáticas. No obstante, a través de sus escritos presenta interpretaciones sociológicas e históricas que en verdad constituyen análisis implícitos de clase. De hecho, éste presenta un análisis certero de la colaboración existente entre el gobierno y la élite bancaria para destruir el patrón oro y, a su vez, incrementar sus poderes
inflacionistas como medio de redistribuir la riqueza obtenida de forma fraudulenta y explotadora en beneficio propio. Véase por ejemplo su Monetary Stabilization and Cyclical
Policy (1928) in idem, On the Manipulation of Money and Credit, ed. Percy Greaves (Dobbs Ferry, N.Y.: Free Market
Books 1978); idem, Socialism (Indianapolis: Liberty Fund, 1981), cap. 20; idem, The Clash of Group Interests and
Other Essays (New York: Center for Libertarian Studies,
Occasional Paper Series No. 7, 1978). Pero Mises no sistematiza el análisis de clases y la teoría de la explotación porque en última instancia entiende mal la explotación como un mero error intelectual que un correcto razonamiento económico podría refutar. No logra reconocer del todo que la explotación es también, a pesar del razonamiento
económico, un problema moral. Rothbard expande la estructura miseana de la economía austriaca y hace del análisis de poder y de las élites una parte integral de la teoría económica y de sus explicaciones histórico- sociológicas; y expande sistemáticamente el argumento austriaco contra la explotación para incluir la ética además
diferencia entre ambos casos? La respuesta reside en el reconocimiento o no del principio de apropiación originaria. El campesino es explotado bajo el feudalismo porque no tiene control exclusivo sobre la tierra que él se ha apropiado de forma originaria, y el esclavo porque no tiene control sobre otra propiedad más básica, su propio cuerpo. Si, de forma contraria, hubiera que entregar a todo el