Panamá desde su fundación española provocó el desarrollo de propuestas de planificación; no obstante, ello no ha impedido que desde ese entonces se hayan manifestado problemas de escasez de tierra, especulación, hacinamiento y segregación social.
La ciudad de Panamá La Vieja9 –primer asentamiento español en
el océano Pacífico– exhibió un trazado en cuadrícula, que le otorgó cierto orden en medio de problemas de insalubridad y escasez de suelos para su expansión (Tejeira, 2007). Posteriormente en 1673, cuando la ciudad ya estaba asentada en su segunda sede en el corregi- miento de San Felipe –conocido como el Casco Antiguo–, continua- ron los problemas de congestión a los que se sumaron los problemas de la periferia –zona conocida como el arrabal–, que se mantenía segregada del núcleo inicial de la ciudad por un muro (Ver imagen N°1). Allí no se aplicaba ningún tipo de normas de ordenamiento urbano (Rodríguez, 1937).
En 1673, la ciudad de Panamá fue trazada a cordel y regla, es decir en línea recta, como una retícula ortogonal con calles que se cruzaban formando ángulos rectos;…la manzana central quedó libre de edificación, reservada para Plaza Mayor. La ciudad se organizó en torno a este solar que era el centro del conglome- rado urbano, determinando una estructuración desde este punto hacia la periferia que caminó de la mano con la diferenciación social y étnica de sus habitantes. El centro era blanco y español,
9 Primera sede de la capital construida en 1519 por Pedrarias, hasta su des- trucción por los piratas y posterior traslado, en 1673, hacia la zona actual- mente conocida como Casco Antiguo.
PARTE II Desvelando fenómenos urbanos
en tanto que en la periferia se extendía el arrabal de las castas. Pero, contraviniendo las ordenanzas reales que establecían la fórmula del trazado abierto para permitir la futura expansión del sitio, la península de no más de 16 hectáreas quedó encor- setada dentro de unas abigarradas murallas que estrangulaban la estrecha garganta que la unía a tierra firme. Fuera de ellas se extendía el arrabal de las castas bajo la admonición de Santa Ana, organizado también en torno a su Plaza Mayor lo que nos hace pensar en dos realidades urbanas (Pizurno, 2007: 30).
Desde entonces la ciudad definió su rasgo más característico que determinaría su estructura y cultura urbana, la escasez de tierra urbana para su crecimiento.
Imagen No. 1
Casco Antiguo de Ciudad de Panamá
Fuente: Tejeira Davis, 2007:83
Dos años después del nacimiento de la república acaecido en 1903, ciudad de Panamá con 22.000 habitantes asentada en un área urbana de 1.200 Km2 daba cuenta de la agudización de los
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problemas de espacio, como resultado de la creación de la Zona del Canal10 (Ver Mapa N° 2), área de 1.400 km2 –cerca del 2% de la
extensión total del país–, que restringía seriamente su zona natural de expansión, dejando como única posibilidad de crecimiento la zona hacia el noreste11.
10 La Zona del Canal fue un territorio enclavado en Panamá que se extendía a 8,1 km a cada lado del canal (se excluían las ciudades de Panamá y Colón, que parcialmente se encontraban en ese rango). Las fronteras de este terri- torio dividían el país en dos partes y fueron creadas el 18 de noviembre de 1903 con la firma del Tratado Hay–Bunau Varilla. Desde 1904 hasta 1979 el territorio fue controlado por los Estados Unidos.
11 Los límites Zona que se extendieron hasta la playa de Peña Prieta (hoy convertida en Cinta Costera antigua Ave. Balboa) e incluían Punta Paitilla, comprimieron a la ciudad. En 1915, Panamá obtuvo un corredor que per- mitió la expansión dejando al Casco Antiguo aislado y trasladando el cen- tro hacia la Exposición y Bella Vista que tenían espacios libres; no obstante las zonas pobres de cuartos de inquilinato en El Chorrillo y el Marañón establecieron un cerco alrededor del Casco Antiguo.
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Mapa No. 2
(ex) Zona del Canal de Panamá
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En efecto, las obras de construcción del Canal de Panamá ejecu- tadas por los norteamericanos propiciaron una serie de contradiccio- nes urbanas, entre ellas la escasez de vivienda. En ese contexto, los terratenientes construyeron barracas en los barrios de El Chorrillo y Calidonia que muy pronto se abarrotaron. Luego se construyen edifi- caciones de cuartos de alquiler y baños y servicios colectivos en San Miguel, El Marañón, El Granillo y Malambo, donde los trabajado- res vivían en condiciones miserables; “un gran sector de la empresa privada urbana invertía en casas de alquiler que parecían jaulas de madera y zinc, insanas e incómodas al extremo (con unos 50 o 70 cuartos, de unos 12 metros cuadrados cada uno, albergando a cientos de personas, distribuidos en dos o tres pisos” (Torres, Miguel citado en Beluche, 1993: 37).
En 1911 la población había llegado a 47.000 habitantes y la tierra urbanizable era una mercancía cada vez más apetecible. Podría afirmarse que entonces se inició el crecimiento urbano de la capital bajo la lógica del mercado como resultado de que la burguesía panameña relegada de las actividades económicas derivadas del Canal de Panamá, utiliza a la propiedad inmueble como principal modo de acumulación de riqueza.12 En 1919 “la oligarquía panameña
mantenía su predominio sobre la propiedad inmueble. De los 39 grandes propietarios capitalinos en 1895 (con más de 20.000 pesos en propiedades) sólo 16 son extranjeros. En la categoría (entre 10.000 y 20.000 pesos con propiedades) únicamente 10 son extranjeros de un total de 68 propietarios en la ciudad” (Torres, 2001: 31).
Así desde muy temprano se ven los orígenes de lo que en términos actuales podría identificarse como la ciudad formal enfrentada a la ciudad informal. Desde entonces la gestión del Estado se orienta a la ejecución de las grandes obras de infraestructura necesarias para facilitar la especulación de la tierra urbana; y a la promulgación de
12 Para la década de los años 20 ya existían claramente diferenciados tres realidades urbanas: el Casco Viejo donde residían los obreros y la actividad comercial; los barriadas aristocráticos de Bella Vista y la Exposición donde estaba asentada la clase más adinerada y las oficinas estatales, y el enclave norteamericano de la Zona del Canal.
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normas y programas que generalmente están dirigidas a favorecer al sector privado.
En pocas palabras, los asentamientos informales en el país se iniciaron antes incluso de la existencia formal de la república, hace más de cien años, luchando contra un proceso de urbanización espe- culativo y excluyente que ha ocasionado una mancha urbana disfun- cional y propiciado la marginalidad e informalidad.
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