10. Los chakras: centros
de conciencia
Los chakras son receptores, transform adores y distribuidores de la energía. Situados en nuestro cuerpo vital o energético, son interm ediarios entre nuestros c o n s titu y e n te s sutiles y cuerpo físico. También los definim os co m o psicobiogenera- dores, por sus Implicaciones a nivel emocional y orgánico. Yo los llamo centros de conciencia, y a m edida que nos vamos desarrollando y avanzamos en conocim iento y comprensión, van va riando su influencia sobre nuestro ser, e n tran d o en mayor funcionamiento, desplegándose com o flores de loto.
El funcionamiento anómalo de un centro crea una predis posición energética sutil, que puede facilitar la manifestación de un trastorno o desequilibrio. No es casual que un malestar o enfermedad aparezca en una determinada zona de nuestro organismo, ya que ésta se manifestará en la zona energética m ente más débil de nuestro sistema, obedeciendo a la rela
ción de causa y efecto.
Conocer mejor nuestra constitución y sistema energético puede aportarnos importantes pistas para descubrir nuestras zonas más débiles, nuestros bloqueos y, en definitiva, co no cernos y autocorregirnos. Se trata de, en la m edida de lo po sible, eliminar futuros problem as ya que una enferm edad no es material en su origen; pudiendo intuir que existe to d o un “recorrido” desde su inicio hasta su manifestación en el cuer po aunque, co m o ya dijimos, nosotros la percibam os en un m om ento concreto en el tiem po. Lo que conocem os com o enfermedad es el último eslabón de todo un proceso, produc to final de fuerzas profundas y duraderas.
SI nuestro esfuerzo va únicamente dirigido a curar nuestro cuerpo físico, sin actuar sobre la “causa” que lo originó, sólo
podrem os reparar superficialm ente el daño, y al persistir la causa, podría volverse a manifestar en cualquier form a y m o mento.
Ante un problema podem os adoptar dos actitudes: sufrirlo y vivirlo de una form a resignada com o meros espectadores, o intentar iniciar un cam ino de búsqueda y com prensión de la causa (o causas) que originaron esa manifestación. Las dos posturas son válidas, pero la segunda puede situarnos ante la posibilidad de avanzar, abriéndonos hacia el autoconocim ien- to, un camino que requiere en muchas ocasiones coraje y, por supuesto, voluntad de cambio.
Adentrarse en el m undo de las “causas” es un tem a sum a mente complejo. En él influyen múltiples factores, m uchos de los cuales se escapan a nuestra com prensión. Pero quizás sea interesante tener en cuenta algunos de los que influyen en nuestro ser y en los que no siempre pensamos.
Factores no siempre tenidos en cuenta Así, podríamos citar:
1. El efecto que produce sobre nuestro ser la condición en que se halla la humanidad com o un todo. El ser humano form a parte de la humanidad; podríamos decir que somos un o rganism o den tro de un o rganism o mayor. En este sentido no so m o s independientes, sino que fo rm a m o s parte de un inconsciente colectivo, de un organismo que es la H um anidad. El m om en to que vive la H um anidad, com o un todo, nos afecta profundamente, seamos cons cientes o no, sobre todo en este período en que los siste mas de comunicación y las redes de información están tan presentes en nuestra vida, y lo que le sucede a una parte de la humanidad convulsiona y repercute en el resto. Las barreras son cada vez menores, las distancias dejan de ser una lim itación, la conciencia grupal es mayor, y eso nos afecta profundamente.
2. El efecto que sobre nuestro cuerpo tienen las condiciones del planeta com o entidad viva y también en evolución. Las condiciones de nuestro planeta afectan muy directamente a nuestro ser. La contam inación ambiental de la tierra, el aire, el agua, el deterioro de la capa de ozono, la contam i nación electromagnética y radiactiva, la contaminación so-
ñora de las grandes ciudades, etc son factores im portan tes a tener en cuenta.
3. La influencia de nuestro m undo emocional y mental. Nues tros sentimientos, deseos y procesos mentales son deter minantes de nuestra vida y experiencia. Sabem os que en la génesis de m uchos desórdenes intervienen factores di versos co m o los genéticos, dietéticos, tóxicos, contam i nantes, etc. Eso es obvio e indiscutible, pero un paso más sería reconocer el papel que juega la conexión “m ente- em ociones-cuerpo” en el origen de la enfermedad, tal co m o proponen m uch os autores, entre los que p od em os citar a S. M atthews-Sim onton y O.C. Simonton. Hay gran des evidencias de que el estrés psicológico, situaciones vividas com o amenazadoras, pérdidas afectivas im portan tes, circunstancias críticas, tem ores, frustraciones, etc., alteran nuestro equilibrio.
Pero no es el estrés en sí, ni las circunstancias com o tales, sino el m od o de reaccionar ante ello lo que tiene realmente importancia, por tanto es un tem a individual y personal.
Estos patrones reaccionales tienen m uchas veces su ori gen en la infancia; en los siete primeros años de vida quedan grabados en lo más profundo de nuestra conciencia e incluso a nivel celular. Patrones que se alimentarán a sí mismos y que si no son reconocidos pueden condicionar toda nuestra vida. De ahí la importancia de conocer nuestra verdadera constitu ción física, emocional, mental y espiritual y desde ahí poder educar a nuestros hijos.
Sentim ientos, tanto conscientes co m o inconscientes, de desamparo, soledad, depresión, temor, pueden influirnos pro fundam ente. Estos sentim ientos y pensam ientos son proce sados por nuestro cerebro, principalmente a nivel del sistema límbico, procesador del estrés y sus efectos, y encargado de actividades implicadas en la autoconservación. El sistema lím bico envía sus mensajes a otra zona del cerebro, el hipotála- mo, el cual participa en el control inmunitario y en la regulación de la glándula hipófisis, moduladora de la respuesta endocri na. Hoy ya se habla de la conexión psico-neuro-inm uno-en- docrinológica.
Todo esto es m uy interesante, ya que nos puede permitir aproximarnos a com prender cóm o las emociones y la mente
pueden afectar a nuestro organismo. Aún podem os ir más le jos: las actuaciones que contribuyan a transform ar la percep ción que la persona tiene de sí misma, la transform ación de sentimientos de desesperanza por otros más positivos, pue den actuar sobre nuestro sistema favoreciendo la posibilidad de recobrar el equilibrio perdido.
Hasta ahora nuestro enfoque principal ha sido la enferme dad. Nos hemos centrado principalmente en el estudio de las personas enfermas, pero quizá sea el m om ento de am pliar nuestro enfoque y empezar a estudiar a las personas sanas y felices; tener más en cuenta la salud y potenciar aquellos as p ecto s que nos perm itan perm anecer en ella. C uando uno pone su atención en algo, el resto se diluye por falta de ener gía y de atención. Pongam os nuestra capacidad y esfuerzo en lo positivo, en la salud y el equilibrio, abram os así la puerta que, poco a poco, hará posible que lo negativo y la enferme dad vayan desapareciendo de nuestras vidas.
Vamos a Iniciar una breve descripción de cada uno de los siete centros de energía mayores o chakras principales, abor dando algunos de sus aspectos tanto desde el punto de vista fisiológico com o emocional.
A nivel físico, veremos cóm o cada uno de ellos se relacio na con un área de nuestro cuerpo y en consecuencia con dis tintos órganos, glándula endocrina y plexo nervioso.
A nivel emocional y mental, veremos cóm o cada chakra se relaciona con distintos estados em ocionales o actitudes, y podrem os distinguir cuándo un centro está armonizado o no.