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LOS DIOSES OCULTOS EN LA MITOLOGÍA JAPONESA

Hayao Kawai

I.

I. La DioLa DiosaSol, AmasaSol, Amaterasuterasu

La mitología japonesa, con sus así llamadas «ochocientas miríadas» de dioses, tiene una estructura interesante en la que divinidades poco notables juegan papeles bastante importan- tes. Antes de entrar a hablar directamente de ellas me gusta- ría, sin embargo, describir a una de las deidades fundamenta- les del panteón japonés. A primera vista observamos que la figura más importante de la mitología japonesa es Amaterasu, la DiosaSol. Me gustaría llamar la atención sobre el hecho de que el sol es una diosa en Japón, aunque en muchas otras culturas es presentado como una deidad masculina. En Japón quien brilla en el cielo es la DiosaSol.

Se supone que los emperadores de Japón descienden de esta diosa. Como se relata en el mito, a la DiosaSol que habi- taba en los cielos le pareció tan exquisita la tierra de Japón que envió a su nieto para que reinara en este país. El nieto de éste, a su vez tataranieto de la diosa, se convirtió en el primer emperador de Japón.

Antes de relatar las historias de la Gran Diosa, me gustaría

* Traducción de Manuel Egiraun.

mencionar las dos principales fuentes de mitología japonesa,

el Kojiki (Registro de Temas antiguos) y el Nihonshoki (]as

Crónicas de Japón), también conocido como el Nihongi.1 Am-

bos fueron escritos al comienzo del siglo octavo y sostienen no sólo mitos y leyendas sino también el registro de aconteci- mientos históricos. Además fueron escritos con intereses polí- ticos: primero, para demostrar que el emperador desciende de un dios y era superior al de otras tribus japonesas y, segundo, especialmente el Nihonshoki, para afirmar la independencia y autonomía de la nación japonesa en el terreno internacional. En este sentido el Nihonshoki está estructurado siguiendo de cerca las crónicas chinas; es básicamente racional y está escri- to con la intención de establecer una crónica oficial de la na- ción. Aunque estos aspectos políticos no nos interesan, el Ni- honshoki es, sin embargo, una fuente extremadamente valiosa, pues nos proporciona cantidad de versiones distintas de episo- dios mitológicos. Las comparaciones entre el Nihonshoki, el Kojiki y otras versiones, nos proporcionan pistas interesantes para comprender la mitología. Mi presentación se basa princi- palmente en el Kojiki porque creo que sus contenidos están

más cerca de los mitos indígenas srcinarios de Japón.

Se dice en el Kojiki que la DiosaSol nació del ojo izquier- do de su padre cuando su madre murió. Ella es «la hija del padre», como Kerényi nos cuenta refiriéndose a Palas Atenea «en cuyo nacimiento el padre jugó un papel más importanle

que la madre».2

El padre de la DiosaSol, Izanagi (Varón que invita), acaba- ba de regresar del inframundo. Había acudido allí a recoger a su esposa Izanami (Hembra que invita), la cual había muerto al dar vida al dios del fuego.

Finalmente fracasó en el empeño. No entraré en los deta- lles de este episodio pues ya lo hice en la Conferencia Eranos del año pasado. Cuando Izanagi volvió a este mundo quiso pu

1. Las traducciones del presente artículo son mías. Ambos trabajos existen en traducción inglesa: Kojiki, traducido con una introducción y notas por Donald L. Philippi, Tokvo y Princeton, 1969; Nihongi: Crónica de Japón desde los primeros tiempos hasta el 679 A.D., traducido por W.G. A ston, Londres, 1956.

2. Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, Thames and Ilundson, Londres, 1951. p. 120.

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Genealogía de los dioses (basada en Kojiki)

Amcnora inakanushi (Maestro del centro del cielo)

I

TakamimusuhinoKami (Dios de iíran productividad)

I

Kamimusuhinokami (Dios productor de lo divino) ' Izanagi

(Varón que imita)

I

___

Izanami (Hembra que invita)

Tierra de Japón

I

Amaterasu Tsukuyomi Susanowo (DiosaSol) (DiosLuna) (Vatt5n Impetuoso)

Ó I1 1 ¡ Fuego lliniko (Niño Sanguijuela) Ashinazuchi Inadahime (Princesa Campo de Atroz)

Ninigi (Oreja de arroz) I

__

KonohaSakuya (Princesa floreciente) _____ I Ohkuninushi (Maestro de la Gran Tierra)

Kotoshironushi (Maestro de las palabras)

Sukunalliko (Principe de poco renombre) Hoderi Ilosuseii Hoori Toyotamahimc

£1 primer emperador

rificarse porque había estado en una tierra contaminada. Al entrar en un río para la purificación dijo: «La corriente es de- masiado rápida en la parte profunda y demasiado lenta en la superficial». Y se introdujo en la zona media. Muchos dioses nacieron en la mancillada Tierra de las Tinieblas durante la purificación. Tres importantes dioses nacieron al final. Izanagi purificó su ojo izquierdo y dio vida a la DiosaSol, Amaterasu.

El DiosLuna Tsukuyomi surgió del ojo derecho y Susano vvo, el DiosTormenta, de la nariz. Izanagi se alegró y dijo: «He tenido hijo tras hijo y finalmente han nacido los tres de mayor alcurnia». A continuación dio una orden a la DiosaSol para 143

que reinara sobre Takamanohara (Llanuras del alto cielo). Izanagi dio instrucciones al DiosLuna y al DiosTormenta para que reinaran sobre la Tierra de la Noche y sobre el Domi-

nio de los Mares, respectivamente.

El Nihonshoki da una versión diferente de este episodio. Después de que Izanagi e Izanami hubieran dado vida a las islas de Japón y a otros dioses menores, se consultaron el uno al otro sobre el asunto de producir a alguien que fuera el se- ñor del universo. Luego dieron vida a la DiosaSol que fue llamada Ohohimmenomuchi (Hembra del Gran Mediodía). Los padres se regocijaron y decidieron enviarla al cielo. Luego produjeron al DiosLuna y lo enviaron al Cielo para que fuera el consorte de la DiosaSol. Estaba a punto de nacer Hiruko, el Niño Sanguijuela. Como no pudo ponerse de pie ni a la edad de tres años sus padres le colocaron en AmenoIwakusuFune (Barco de Madera alcanforada de la Roca celestial), y le aban- donaron a merced de los vientos. El último en nacer fue Susa nowo, el DiosTormenta.

La versión de Nihonshoki no es tan interesante como la del Kojiki excepto en que describe el nacimiento de Hiruko, el niño imperfecto, además de los de los tres dioses más egre- gios. Hiruko es el dios oculto en la mitología japonesa, siendo el tema principal latente. Hablaré de él en profundidad más adelante.

II.El duplicado de la DiosaSol, SusanowoEl duplicado de la DiosaSol, Susanowo

Volvamos a la historia tal como la relata el Kojiki.

El DiosTormenta no aceptó el trabajo que su padre Izanagi le había asignado y se limitó a llorar y llorar hasta que la barba le llegó al pecho. Su padre al fin le preguntó por qué lloraba tanto. El DiosTormenta contestó que lloraba porque deseaba visitar a su madre en la tierra de las tinieblas.

Es interesante observar que el DiosTormenta es un niño enmadrado, al contrario que su hermana, la DiosaSol, típica hija de papá. El dios padre, que ya se había divorciado de su mujer, se puso furioso al oír a su hijo. Izanagi le dijo: «No puedes quedarle en esta tierra».

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El DiosTormenta quería visitar a su hermana Amaterasu en el cielo para decirle adiós. La DiosaSol se sorprendió al oír el quejido de montañas y ríos causado por la llegada del Dios Tormenta. No entendía la visita y pensó que su hermano venía al Cielo con la intención de conquistarlo. Es importante obser- var aquí que la DiosaSol cometió un error; no es una diosa suprema y justa.

Con el fin de prepararse para la confrontación con el Dios Tormenta se cortó el pelo a lo chico. Llevaba miles de flechas y un arco, mantuvo el tipo con dignidad y lanzó un grito desafiante. Observad lo parecida que es la DiosaSol a Palas Atenea, la cual nació con una armadura de oro brillante mientras profería un tremendo grito de guerra. Cuando el DiosTormenta se encontró con su hermana, la tranquilizó ex- plicándole la situación. Pero ella desconfiaba y le pidió una prueba de su honradez. El hermano sugirió que juraran ca-

sarse y tener hijos.

La DiosaSol y el DiosTormenta firmaron su compromiso desde ambas orillas del Río del Cielo. La Diosa le pidió al DiosTormenta su espada, llamada «la Espada de las Diez Em- puñaduras» por su longitud. La rompió en tres trozos y los

lavó en el Pozo sagrado del Cielo. Los masticó y exhaló un vapor del que surgieron tres diosas. El DiosTormenta pidió a su hermana a continuación las joyas retorcidas que estaban enroscadas en la parle izquierda de su cabellera. Las lavó en el Pozo del Cielo, las masticó y exhaló un vapor del que surgió el dios que era el antepasado del emperador japonés. El Dios Tormenta cogió las otras joyas pertenecientes a la DiosaSol y de la misma forma creó cinco dioses.

La Gran Diosa dijo que los cinco chicos eran suyos pues habían nacido de sus pertenencias, y que las tres chicas eran de él dado que habían surgido en su propiedad. Sin embargo el DiosTormenta, también conocido como el Varón Impulsivo, dijo que había demostrado la pureza de su corazón al haber engendrado chicas: «Por supuesto que he ganado», afirmó. Los hechos a los que debemos prestar atención son, primero la derrota de la DiosaSol ante el DiosTormenta y, segundo, la mayor importancia de la prole femenina sobre la masculina.

Este es un tema que ni los antiguos japoneses entendieron

bien según lo demuestra el hecho de que hubiera muchas va- riaciones de este episodio. El Nihonshoki nos cuenta la misma historia que el Kojiki pero no nos dice quién ganó la contien-

da. En una versión del Nihonshoki, sin embargo, se dicequeque

ganó el DiosTormenta, al haber engendrado varones en vez de hembras. No voy a entrar en una comparación detallada de las

diversas versiones, pero me gustaría recalcar el hecho deque,que,

en todos los casos, el DiosTormenta gana invariablemente la

contienda.

Tampoco debemos olvidar que existe confusion sobre la prioridad del sexo de la prole.

Tras el nacimiento de los niños todas las versiones están de acuerdo en que los cinco chicos se quedaron en el cielo y las tres chicas bajaron a la tierra, más exactamente a la tierra japonesa. Todavía encontramos tres deidades femeninas en el

santuario de Munakata, en Kyushu. Son diosas de la navega- ción. Las cinco deidades masculinas son consideradas como antepasados de las principales tribus del antiguo Japón, siendo uno de ellos el progenitor del emperador japonés.

Cuando el DiosTormenta ganó la contienda se enardeció por el placer de la victoria. Su hermana no se enfadó sino que intentó justificar la actitud violenta de su hermano. En este asunto nos impresiona la cualidad femenina de la DiosaSol, especialmente si recordamos su anterior actitud al enfrentarse al DiosTormenta.

A pesar de esta actitud generosa de la hermana, los actos violentos del Dios fueron en aumento. Desolló un pobre caba- llo y lo arrojó contra la sagrada sala de coser de la DiosaSol, arrancando el tejado. Una joven costurera que trabajaba con la gran diosa fue alcanzada y herida fatalmente en los genitales por una lanzadera de tejer. Aterrada ante tanta violencia la

diosa se recluyó en la Cueva de Piedra del Cielo.

Según el Nihonshoki lúe la DiosaSol misma quien, asusta- da, se hirió con la lanzadera, aunque no mortalmente. En otra

versión incluso se dice que otra diosa llamada WakaHiruMe

(Doncella del Mediodía) murió. Parece que era una hermana

más joven de la hija de la DiosaSol.

WakaIIiruMe puede referirse, en definitiva, bien a la Dio- saSol misma o a la imagen virginal de la DiosaSol. El episo- 146

dio que acabamos de examinar refleja probablemente el rapto de la joven Diosa por el dios impetuoso que posteriormente descendió al Hades.

IH. El retiro de la IH. El retiro de la DiosaSolDiosaSol

Cuando la DiosaSol se escondió en la Caverna de Piedra del Cielo se hizo la oscuridad sobre el cielo y la tierra. Era siempre de noche y el mundo estaba lleno de maldad. Todos los dioses se reunieron y urdieron un plan para sacar a la diosa de su escondite. Voy a mencionar algunas de las tretas que usaron. La diosa AmenoUzume (Hembra Celestial Ame- nazante) se puso a bailar en frente de la caverna de piedra. Mientras bailaba se agarró de los pezones y se bajó la falda, enseñando sus genitales a los dioses que se encontraban con ella. Los innumerables dioses soltaron una carcajada al tiempo que la Gran Diosa salía de la cueva y preguntaba por qué reían tanto. AmenoUzume dijo una mentira: «Todos los dio- ses están contentos porque ha surgido una diosa mejor que la Gran Diosa». La DiosaSol estaba confundida pues de hecho veía la cara de una hermosa diosa, que no era sino su propia imagen reflejada en un espejo colocado a propósito por los dioses. De esta forma consiguieron sacarla de su cueva. El es- pejo usado en el ritual es el principal objeto de adoración en el

Gran Santuario de Ise que está dedicado a la DiosaSol y en el más excelso santuario japonés.

En una versión del Nihonshoki se declara que el espejo fue colocado en la cueva al salir la diosa, quedando dañado al golpear contra la puerta. La señal del golpe aún permanece. Esto sugiere que la gente del antiguo Japón sospechaba que existían algunas imperfecciones en la imagen de su más excel- sa deidad. O podríamos decir que la imagen del sol debe con- tener algunas sombras para ser completa.

Esta historia de la DiosaSol y el DiosTormenta nos trae a la memoria la de Perséfone y Hades en la mitología griega. En el primer caso el DiosTormenta asustó a su hermana al arro- jar un caballo a su sacra sala de coser mientras ella tejía. En el segundo, Hades raptó a la doncella Perséfone en su corcel in-

mortal mientras recogía flores en un prado. En el mito japo- nés el intruso no monta a caballo sino que lo lanza. En ambos casos el aspecto instintivo de la masculinidad se expresa con la presencia del caballo.

Sin embargo, en lo que se refiere a la expresión del aspecto femenino observamos que, en el mito japonés, la distinción entre la madre y la hija no está tan claia como en el mito griego, donde la figura de Demeter está luertemente diferen- ciada de la de su hija Perséfone. En otra versión se nos dice que WakaHiruMe (Joven Hembra del Mediodía) se hirió mortalmente con una lanzadera de tejer que tenía en la mano. Se comenta que es la hermana menor o la hija de la DiosaSol. Es a través de la intrusión del DiosTormenta en la imagen virginal de la DiosaSol en cuanto WakaHiruMe, que la Dio- saSol asume su aspecto masculino. La DiosaSol es simultá- neamente Perséfone, Demeter llorando a su madre y el obser- vador Helios. Esto sugiere la cuestión de quién toma el papel de Zeus. En la historia de Demeter y Hades, Zeus juega el papel de mediador, pero la DiosaSol no asume una posición tan neutral. Me inclino por la conclusión, relativamente extra- ña, de que es el DiosLuna, miembro restante de los tres vásta gos más ilustres de Izanagi quien se corresponde con Zeus. El DiosLuna está en el centro pero no es el más poderoso, nece- sariamente. Ocupaba un lugar privilegiado y vio el intenso conflicto entre sus hermanos sin hacer nada, lo que precisó el esfuerzo conjunto de los incontables dioses para resolver el problema.

Entre los diversos métodos que los dioses usaron para atraer a la DiosaSol los más importantes son, en mi opinión, la danza ritual llevada a cabo por la Amenazante Hembra Celes- tial y el empleo del espejo sagrado. La coincidencia entre las proezas de la Amenazante Hembra Celestial y Baubo, en la mi- tología griega, es bastante obvia. Sus acciones lascivas provoca- ron una sonrisa y una carcajada, respectivamente. En el mito griego Demeter sonríe, mientras que en el mito japonés los in- contables dioses sueltan una carcajada. Esta risa ayuda a ali- viar la tensión y abre una imprevista vía de solución. La res- puesta de la Amenazante Hembra Celestial a la pregunta de la DiosaSol por el motivo de la risa es bastante ilustrativa. Le 148

contestó que otra diosa más noble que la misma DiosaSol ha- bía aparecido. Sin embargo eso no era más que un reflejo de su propia imagen en el espejo sagrado. Entre los muchos significa- dos simbólicos del espejo el revelado por la etimología es el más interesante: «Kagami», espejo en japonés, deriva de «Kage mi», significando «Kage» reflejo o sombra y «mi», ver. La Dio- saSol debe confrontar, sorprenderse y aceptar su imagen refle- jada, el aspecto oscuro de la virgen espiritual.

De todo ello vemos que la Amenazante Hembra Celestial, que llevó a cabo la indecente danza, es de hecho un aspecto de la misma DiosaSol.

IV.El DiosLuna como centro vacíoEl DiosLuna como centro vacío

Tras la comparecencia de la DiosaSol todos los dioses se reunieron e impusieron una fuerte multa al DiosTormenta. El dios no fue ejecutado; pero le cortaron la barba y las uñas de la manos y fue expulsado del Cielo. Sin embargo, esto no sig- nificó en absoluto el fin del DiosTormenta. Descendió a Japón y resurgió como un héroe cultural en la tierra de Izumo.

Debido a limitaciones de tiempo no voy a describir sus ac- ciones heroicas en profundidad. Sin embargo, mencionaré un episodio en el que mató una setpienle. Cuando el DiosTor- menta descendió a Izumo se encontró llorando a una pareja mayor y a su hija. Les preguntó la causa de su pena, tras lo cual una antigua deidad de la tierra le explicó que una gran serpiente llamada YamatanoOsochi (Serpiente de Ocho Co- las) venía una vez al año a devorar a las hijas de la anciana pareja. Habían tenido ocho hijas pero había llegado el mo- mento en el que la única viva, KushinadaHime (también co- nocida como InadaHime) iba a ser devorada.

El DiosTormenta rescató a la doncella matando al dragón mediante el truco de emborracharle con sake (vino de atroz). El DiosTormenta se casó luego con la princesa. Considerando lo que ha sido escrito sobre el DiosTormenta en la mitología japonesa, no se puede afirmar que sea bueno o malo. Su situa- ción es parecida a la de Set en la mitología egipcia, siendo Set también un dios de la tormenta.

Hay, sin embargo, importantes diferencias. La DiosaSol y el DiosTormenta lucharon entre sí, pero ninguno de los dos tiene o carece de razón. Ninguno de los dos resultó muerto o mutilado en la pelea. El DiosTormenta no es un enemigo de la DiosaSol sino un sutil duplicado.

Como dije antes el dios Izanagi dio vida a los tres dioses más nobles, la DiosaSol, el DiosLuna y el DiosTormenta. Re- sulta bastante extraño que no se diga nada en el Kojiki sobre el DiosLuna, contrastando con los otros dos, extremadamente