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Los ministerios mutuos de apóstol y profeta

In document Los Futuros Movimientos de Dios- Bill Hamon (página 139-148)

El significado ético de mutualismo es interdependencia, como contrario al in- dividualismo. Mutuo significa que dos personas tienen tantas cosas en común

en sus habilidades, visión y ministerios, que son interdependientes uno del otro en vez de ser independientes uno del otro. No hay competencia, sino un complemento del otro. Sus llamados, ministerios y destinos están ligados. Ellos se dan uno al otro su mutuo respeto y honor, cuando cada uno acep- ta y aprecia al otro. Los ministerios mutuos de apóstoles y profetas pueden estar unidos como mellizos y tener tanto en común, pero cada uno tiene su personalidad singular y sus propias habilidades. Sin embargo, sus métodos y enfoques parecen venir de direcciones opuestas, como la mano derecha y la izquierda, para cumplir sus metas para su vida y ministerio personal.

A ambos les fue dado el ministerio de revelación para la Iglesia (Efesios

3:5). Pablo declaró que su entendimiento de la Iglesia como el Cuerpo de Cristo compuesto por muchos miembros, fue obtenido por la unción de revelación divina que Dios le había dado como apóstol. Él recibió esta re- velación de la Iglesia directamente del corazón y la mente de Dios. La reve- lación consistía en el hecho de que judíos y gentiles, tanto hombres como mujeres, libres y esclavos, podían transformarse en miembros directos del Cuerpo de Cristo, sin la Ley de Moisés, la circuncisión, o convertirse en judíos prosélitos primero. En sus epístolas a la iglesia de Roma, Galacia y Éfeso, él puso el fundamento de esta verdad revolucionaria. También revela que su unción de revelación divina no fue dada solo a los profetas de la antigüedad, sino que ahora había sido igualmente dada a los santos apóstoles y profetas en su Iglesia.

Su ministerio mutuo de echar los cimientos (Efesios 2:20). Pablo enfatizó

que Jesucristo era la piedra angular de la Iglesia, la cual es llamada a ser un edificio que crezca hasta que sea capaz de convertirse en una habitación de Dios a través de su Espíritu Santo. Por el espíritu de revelación en Cristo Jesús, declaró que los apóstoles y profetas eran el cimiento sobre el cual la Iglesia/Edificio de Dios había de ser construida. Ellos no solo debían poner el fundamento para la era de la Iglesia, sino también debían ser los ministe- rios actuales que colocaban los cimientos para la Iglesia. Tienen ministerios semejantes para establecer el fundamento de las iglesias. Pero al igual que la mano derecha y la izquierda que llevan alimento a la boca, su acercamiento proviene de diferentes direcciones.

El apóstol y profeta funcionan en manera diferente en su ministerio mutuo de colocar el cimiento. Durante años me he movido en este ministerio de

profeta y también he colaborado con apóstoles estableciendo iglesias sobre una base firme. Ahora, desde hace pocos años, he comenzado a operar como un apóstol y he sido divinamente investido de ambos ministerios. Puedo decir cuándo estoy moviéndome en lo profético y cuándo en lo apostólico, o cuándo ministro en ambos oficios.

Permítame tratar de explicar el enfoque del profeta por un lado y del apóstol por otro. Hace más o menos veinte años Dios comenzó a desafiarme a dar una palabra profética de lo que Cristo le diría a una iglesia local en particular si Él estuviera allí personalmente. Esto les ayudaría a encontrar un fundamento de confianza respecto a dónde estaban en su viaje progresi- vo de cumplir el propósito de Dios para su existencia.

Jesús le dictó a Juan siete cartas para siete iglesias de Asia. Siguió el mis-

mo patrón para cada una de las iglesias, pero tenía una revelación, recomen- dación y condenación específicas para cada iglesia local. Jesús obra de una manera parecida conmigo cuando voy a distintas iglesias y países. Siempre me ha dado un marco escritural con una aplicación especial para el pastor o su congregación. Dios a veces revelará una de las siete cartas como aplicable a esa iglesia. El Espíritu Santo puede revelar dónde están en su peregrinaje personal saliendo de Egipto para entrar en su Canaán prometida, dónde pelean para poseer su heredad. Otras veces Él usa un fondo bíblico en uno de los libros de los profetas o de los libros históricos. Este tipo de palabra profética no es entregada del mismo modo que la profecía personal. Les explico que estoy hablándoles ese domingo a la mañana, no como un predi- cador con su mensaje favorito o un maestro que enseña una verdad bíblica establecida, sino como un profeta con una palabra profética que el Espíritu Santo quiere aplicar en su iglesia de forma personal.

Sabiduría para profetizarle al liderazgo. El liderazgo en la mayoría de los

lugares donde ministré, tiene la seguridad de que la palabra hablada será precisa, sazonada con sal y entregada en amor con sabiduría y discreción. Tengo la política de siempre comprobar primero con los pastores que no están familiarizados con este tipo de ministerio profético. Si ellos se sien- ten incómodos o dicen que preferirían no recibir ese tipo de ministración, entonces busco al Señor por la verdad Logos que Él quiere que predique, o

simplemente predico sobre lo que siento más cómodo en mi espíritu. Sin embargo, si Dios declara que debo decirlo, ya sea que el pastor lo quiera o

no, entonces le hablo al pastor en privado o lo escribo y se lo doy allí mismo o más tarde lo envío por correo. Esto se basa en los principios proféticos que se encuentran en Jeremías y Ezequiel.

Si hubiera cosas principales en la palabra profética que pudieran sugerir un cambio de dirección o cambios de personal para el liderazgo local, en- tonces se las comunico primero al pastor en detalle, y hago una aplicación general para que la escuche la congregación. Les enseño a todos nuestros profetas y apóstoles que viajan a otras iglesias, a respetar y honrar la directi- va pastoral de la iglesia local. Él es el cuidador de ese rebaño. El pastor tiene la responsabilidad delante de Dios respecto de lo que hace con esa palabra. Si sabe que es de Dios, entonces debe obtener la sabiduría de Él sobre el cuándo, dónde y cómo entregar esa palabra profética a la iglesia.

Los profetas y apóstoles no tienen más derecho a entrar en una iglesia y tratar de reorganizar todo del que un padre de un hijo casado y con varios hijos tiene el derecho de entrar en su casa y reacomodarle todo. Ni tampo- co un verdadero pastor entra en el hogar de uno de sus miembros y reaco- moda todo en esa casa. Si una familia le da el derecho al pastor o un pastor da su supervisión apostólica el derecho y la autoridad, entonces tienen la libertad de ir y transmitir un fundamento apropiado para esa familia e iglesia. Si algún pecado fragante se está cometiendo en la iglesia local, en- tonces su supervisor apostólico o profético tiene el derecho de tomar cartas en el asunto para traer corrección y hacer modificaciones en la situación. Las iglesias o pastores independientes, así como los ministros itinerantes, que no están seriamente comprometidos en una relación de pacto con un supervisor maduro, no tendrán a nadie a quien acudir en la hora de la necesidad. Los amigos brindarán comprensión y ayuda cuando puedan, pero nadie traerá sabiduría y resolución a la situación como aquellos que han sido dados y han sido aceptados como autoridades delegadas por Dios para supervisar la vida y el ministerio de uno. La peor posición en la que alguien puede colocarse en este tiempo, es la del ministro o santo “llanero solitario” que es su propia cobertura y no está sometido a nadie. Junto a este, la próxima peor posición en la que alguien puede estar es la de estar ligado al grupo incorrecto, bajo un liderazgo inmaduro, que ni está ungido ni camina en la verdad presente. Al igual que hay algo peor para un mujer joven que estar soltera, y eso es estar casada con el hombre equivocado y fuera de la voluntad de Dios.

Los profetas ayudan a echar el cimiento en las iglesias, aclarando proféti-

camente la visión, dando dirección profética y orden en ciertas áreas de la iglesia, y revelando dónde se encuentran en su viaje hacia el cumplimiento del propósito progresivo de Dios para su iglesia local. Los profetas pueden revelar lo que ocurre en el mundo espiritual demoníaco, respecto a los de- monios que han sido asignados por el diablo para detener y destruir la obra de Dios. Los profetas pueden revelar sobrenaturalmente y traer claridad y aplicación a lo que el liderazgo siente, como el profeta Daniel hizo por el rey de Babilonia y José hizo por el Faraón de Egipto. He dado palabras así a cientos de iglesias en la última década.

Descubrir y establecer los fundamentos. Se ha descubierto a través del

Espíritu Santo que muchas iglesias fueron fundadas de la peor manera por alguien que solo quería abrir camino para su ministerio. Otras igle- sias fueron verdaderamente engendradas por Dios y han sido levantadas para cumplir el propósito de Cristo. Algunos pastores toman el liderazgo de una congregación que ha sido establecida por muchos años. Pueden conocer su visión pero no saber si fue Dios o el hombre quien plantó esa iglesia. Si fue una iglesia que nació y se estableció por voluntad de Dios, el pastor puede no saber cuál era el propósito original de Dios al establecer ese tipo de iglesia en esa zona en particular. Algunas veces el propósito fundacional original tiene que ser descubierto proféticamente, o un nue- vo fundamento debe ser puesto para cumplir el propósito de Dios actual para esa iglesia. Todas las iglesias que practican y predican la verdad son buenas. No obstante, algunas son ordenadas por Dios y Él especialmen- te dirigió a esa iglesia o ministerio a ser establecido por su causa, y no solamente por la causa del pastor o de la congregación. Una revelación profética tal pone un fundamento que no puede ser sacudido cuando el pastor lo sabe en su corazón y luego es confirmado y ampliado mediante un “Así dice el Señor”.

El poder de la revelación profética. Muchas iglesias se han librado de di-

visiones y destrucción cuando un profeta vino, no sabiendo nada sobre el pastor o la congregación, y proféticamente reveló lo que sucedía en el reino espiritual. Cambia a los santos y al liderazgo de pelear unos con otros, a unirse para pelear contra los principados y potestades del diablo que están formados para batallar en contra de ellos. Especialmente ayuda cuando la

palabra profética puede confirmar que el pastor no fue seleccionado por la denominación o auto designado, sino por elección de Dios, y está en esa posición y lugar por voluntad divina. Cuando la congregación y el pastor se dan cuenta de que no es con humanos de carne y sangre contra los que pe- lean, sino contra fuerzas malignas espirituales, eso destruye la confusión y establece un fundamento de unidad. Hace que la congregación se una cada uno entre sí y con el liderazgo, y depongan su propia visión personal para comprometerse en el cumplimiento de la única visión de Dios y el único propósito principal para su iglesia local.

Los apóstoles ponen el fundamento mediante la revelación divina, presen-

tando la verdad con autoridad apostólica y sabiduría. A los apóstoles gene- ralmente les gusta “oír las dos campanas” y luego dar un consejo sabio que corrija y se adapte a la voz de sabiduría, madurez y autoridad divina. Si es un nuevo fundamento que es puesto para la plantación de iglesias, entonces enseñan, predican y demuestran las doctrinas de Dios y echan el fundamen- to con los principios de la fe cristiana. Los verdaderos apóstoles que están ungidos por Dios y caminan en la verdad presente, hacen esto más que decir simples palabras y argumentos que convencen la mente. Ellos establecen el fundamento con una autoridad espiritual sobrenatural que cambia los corazones y activa los dones espirituales de vida eterna, el Espíritu Santo y los ministerios de los miembros. No establecen a las personas engañándolas con palabras de humana sabiduría, sino con poder y demostración del Espí- ritu Santo, con señales, prodigios y milagros (vea 1 Corintios 1-16).

Los apóstoles y profetas entrenan y ayudan a madurar a los santos. Ellos

son colaboradores de Cristo, con los evangelistas, pastores y maestros, para equipar espiritualmente a los santos en su ministerio particular en el Cuer- po de Cristo (Efesios 4:11-16). Cuando cada miembro del Cuerpo está en su correcto lugar y funciona plenamente como debe, entonces todo el Cuerpo de Cristo trabaja y cumple su propósito, ya que es motivado por amor. Este

pasaje es el único en La Biblia en donde los cinco ministerios están enu- merados juntos (v. 11). Los cinco, incluyendo apóstoles y profetas, deben

continuar funcionando hasta que como Iglesia de Cristo “todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo” (v. 13). Ahora bien, ¡esa es una

madurez. Eso quiere decir que el destino de Dios para la Iglesia es que se conforme a la semejanza de Cristo y manifieste la plenitud de su madurez y ministerio antes de la segunda venida de Jesús. La Biblia declara que cada Escritura será cumplida. Los cielos y la Tierra podrán pasar, pero La Palabra de Dios nunca pasará o fallará (Mateo 24:35). Está establecida para siempre en los cielos así como también en la Tierra (Salmo 119:89).

Hay algunos ministros cristianos que no creen en la plena restauración de la Iglesia. Creen que habrá solo unos pocos caminando en la fe. Declaran que el

propósito de la segunda venida de Cristo (el rapto) es arrebatar la Iglesia de la Tierra antes de que el Anticristo se levante y los destruya por completo.

¿Qué motivará a Cristo a volver por su Novia/Iglesia? Jesús no estaba mo-

tivado a quitar a la Iglesia de la Tierra cuando millones de millones eran martirizados durante los primeros tres siglos. No estaba motivado a regresar durante la gran caída de la Iglesia. Ella estuvo en la condición de apostasía por más de mil años durante la Edad Oscura. Si Jesús estuviera esperando la gran caída de la Iglesia antes de venir, entonces pudo haber venido durante ese tiempo, pero no lo hizo. Sin embargo, sí vino a través de su Espíritu Santo para comenzar la gran restauración de la Iglesia, la cual ha ido cre- ciendo progresivamente desde el año 1500 hasta el momento.

La Biblia revela solo una cosa que motivará a Jesús a regresar, y esa es el

cumplimiento de Las Escrituras proféticas escritas por los profetas y após- toles. Uno de esos pasajes proféticos es el que estamos considerando, el cual declara que los cinco ministerios deberán funcionar hasta que la Iglesia de Cristo sea completamente restaurada, una Iglesia gloriosa y sin mancha, una Iglesia vencedora, que someta a los enemigos de Cristo y los ponga debajo de sus pies. Si el rapto de la Iglesia tiene lugar antes de que esto se cumpla, entonces tendríamos que declarar que esas Escrituras fallaron en cumplirse, o los apóstoles y profetas y los otros ministerios quíntuples tendrán que continuar con su ministerio después del rapto y hasta que Las Escrituras se cumplan.

Los apóstoles y profetas tienen un ministerio similar respecto de llevar a

la Iglesia de Cristo al ministerio y la madurez plena. Dios estableció cinco, no tres, para cumplir este ministerio. Por lo tanto, la restauración total de

los profetas y apóstoles es esencial para que el propósito de Dios sea cum- plido. Se necesita elevar un clamor dentro de las filas de los santos y del liderazgo, para que los apóstoles y profetas sean restablecidos a su posición legal y ministerio de poder dentro de la Iglesia.

En conclusión: se ha presentado suficiente evidencia escritural de que los

apóstoles y profetas son ministerios gemelos. Ellos pueden hacer las mis- mas cosas, pero se abordan desde direcciones contrarias. Ambos echan el fundamento en la Iglesia y tienen el ministerio de revelar las cosas nuevas que Dios hace sobre la Tierra. Ambos ministran con una unción similar, pero tienen diferentes preocupaciones y métodos para lograr sus objetivos mutuos. Ambos profetizan, activan dones y ministerios, hacen milagros y tienen señales sobrenaturales y prodigios en sus ministerios. Sin embargo, los apóstoles tienen más unción para plantar iglesias y pastorear con éxito. Los profetas tienen una unción mayor para activar espiritualmente a los santos y ministros en sus dones y ministerios.

Los profetas hacen la mayoría de sus milagros mientras que profetizan

y reciben una palabra de conocimiento sobre cierta situación, y entonces decretan proféticamente el poder milagroso de Dios. Yo diría que más del noventa por ciento de los cientos de milagros que he realizado en mi mi- nisterio profético, ocurrieron mientras profetizaba. Ha habido cánceres sa- nados, corazones y sistemas sanguíneos restaurados y numerosas parejas que no podían tener hijos que fueron sanadas y pudieron concebir y tener hijos.

Los apóstoles hacen sus señales, maravillas y milagros con el poder de los dones de obrar milagros y el don de la fe. Tienen más milagros exte-

riores, tales como lisiados que caminan, ciegos que ven o sordos que oyen. (En otra sección abarcaremos las diferencias entre el ministerio de milagros del evangelista y el del apóstol.) Estas habilidades divinas son parte del equipamiento normal que viene con la comisión al oficio de un apóstol. Así como el gozo y la paz vienen con el don de la vida eterna, y un nuevo len- guaje espiritual viene con el don del Espíritu Santo, así también el profetizar viene con el don de revelación del profeta y lo milagroso con el apóstol. Podría llevar cientos de libros y horas de enseñanza y demostración por parte del apóstol antes de que él sea plenamente entendido en la Iglesia. Los

apóstoles fueron los primeros en ser activados en la Iglesia, y ahora son los últimos en ser restaurados. Sin embargo, en este tiempo queremos estable- cer la realidad bíblica de que hay profetas y apóstoles presentes en la Iglesia. Los apóstoles y profetas tienen ministerios mutuos en todo lo que hacen en el Cuerpo de Cristo. Al igual que los mellizos, están separados y son únicos en sus propios ministerios, pero tienen más cosas en común que con cualquiera de los demás ministerios mencionados. Son poderosos y efec- tivos en su propio ministerio, pero cuando se unen se multiplican varias veces. Uno puede poner en fuga a mil, pero cuando colaboran juntos, dos pueden hacer huir a diez mil. El diablo, la religión del viejo orden y los pseudo apóstoles y profetas independientes harán todo lo que esté a su al- cance para que mantener a los apóstoles y profetas separados en dos campos bien diferentes. Tratarán de generar competencia y conflicto entre estos dos ministerios ungidos. Pero la voluntad de Dios en esta área ya está preesta-

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