1. Planteamiento teórico metodológico
1.3. Estado de la cuestión
1.3.3. Los modelos productivos (de desarrollo) en turismo
Tanto en medios académicos como profesionales y políticos resulta habitual encontrar, para todos los sectores económicos, una representación de la historia de la producción industrial en tres fases cronológicamente sucesivas. La primera fase podría considerarse artesanal, y en ella se trataba de satisfacer las necesidades de categorías sociales acomodadas. La segunda fase sería la de producción en masa, basada en las economías de escala. Por último, este sistema entraría recientemente en crisis debido a su rigidez y daría paso a una nueva fase, la de la “producción ligera” o lean production. En Boyer y Freyssenet (2001:7-12) puede verse una aplicación de esta perspectiva a una industria tan señera como la del automóvil. Fayós Solá (1994), y en menor medida Ioannides y Debbage (1997) aplican este esquema a la industria turística43. Si diéramos por bueno este esquema, la pregunta que nos planteamos en esta tesis, la relación entre situación de empleo y formas de desarrollo turístico sería una cuestión histórica más que propiamente sociológica: en cada época sólo habría un modelo productivo posible, y la situación de empleo dependería por tanto del momento en que había tenido lugar el desarrollo turístico. Ahora bien, como ponen de manifiesto Boyer y Freyssenet para la industria del automóvil, “estos tres supuestos sistemas son el resultado de amalgamas
43 El turismo anterior a la Segunda Guerra Mundial sería el “turismo
artesanal”, el turismo desarrollado en los años sesenta- noventa sería el “turismo masivo”, y el turismo desarrollado desde los noventa sería el
históricas y de confusiones conceptuales” (Boyer y Freyssenet, 2001:7), de manera que puede afirmarse que nunca hubo un solo modelo productivo, y que, además, los modelos no han sido cronológicamente sucesivos. Lo cual otorga una pertinencia mayor a la pregunta que nos planteamos: si la diversidad prevalece, ¿cómo elegir un modelo productivo apropiado económicamente y aceptable socialmente en los diversos contextos?” (Boyer y Freyssenet, 2001:11).
¿Existe en la actualidad un único modelo de desarrollo turístico? Si recordamos lo que vimos anteriormente al definir el concepto de desarrollo turístico parecería que no. Hay modelos turísticos localizados o extensivos, integrados o catalíticos, de crecimiento rápido o de crecimiento lento. Siguiendo el razonamiento de Piore y Sabel, cabe pensar que en la medida en que los mercados turísticos de Francia, España, Italia, Alemania, Reino Unido, Países Nórdicos, Japón, Estados Unidos o Canadá son distintos podrá haber al menos tantos modelos turísticos como “mercados turísticos”. Ahora bien, este mismo razonamiento nos obliga a aceptar que en la medida en que se da una desregulación económica que provoca el incremento de la competencia internacional, y en que los movimientos transnacionales hacia la integración uniformizan los distintos mercados cabe esperar una tendencia hacia la homogenización de los modelos productivos.
Desde la segunda mitad de la década de los noventa se han producido procesos de integración entre los touroperadores europeos y entre los touroperadores y otras compañías del sector de vital trascendencia en la configuración del mercado. Como resultado de estos procesos se ha dado la construcción de un “mercado turístico único europeo”, lo que no resulta sorprendente pues uno de los objetivos fundamentales de la Unión Europea ha sido
la creación de un “mercado único”. En menos de una década el mercado turístico ha pasado de estar dominado por “touroperadores nacionales”, que operaban en el Reino Unido, Alemania, Holanda o Irlanda, a estar dominado por touroperadores trasnacionales presentes en todos esos mercados de manera simultánea44. En la medida en que ha habido una
unificación de los mercados turísticos cabe esperar tendencias hacia la convergencia de los modelos turísticos europeos45. Pero es que además los principales conglomerados de touroperadores han pasado a adquirir también líneas áreas, cadenas de agencias de viajes o empresas alojativas, de manera que en la actualidad el mercado turístico se configura como un típico mercado “fordista”, en el que unas pocas empresas dominan el mercado y se dan procesos de integración vertical46.
Dado que existe una tendencia hacia la convergencia de los distintos mercados turísticos nacionales en un gran mercado turístico europeo, puede pensarse que se da también una convergencia de los modelos turísticos, pero conservando aún importantes diferencias, entre otros motivos porque no todos los “productos turísticos son bienes
44 Incluso cuando en muchos casos conserven la denominación del
touroperador “autóctono”, ya que las diferencias culturales no desaparecen por la unidad de los mercados.
45 Las fusiones y separaciones entre touroperadores y empresas turísticas
son tan rápidas que es difícil hacerse una idea actualizada de la configuración del mercado turístico. En cualquier caso, nos remitimos a Schlueter Parrila (2002), Santana Sánchez (2002) y Vallejo (2002) para hacerse una idea de la configuración de los mercados turísticos británico, alemán y nórdico (los tres más importantes de Europa y mayoritarios en Gran Canaria), en el verano de 2002.
46 Piore y Sabel (1989: 62-75) señalan que la producción en serie requiere
de grandes inversiones en equipos especializados que, para ser rentables, necesitan de la existencia de mercados de consumo masivo. Señalan también la importancia que tuvieron las grandes empresas de producción industrial en la creación de una demanda de bienes masivos. La noticia anteriormente citada de que TUI “respaldaba los planes para convertir Gran Canaria en un destino de calidad”, puede interpretarse también a partir de esta clave como que el Touroperador está interesado en la creación de un mercado para un determinado tipo de producto que, según sus cálculos, le
sustitutivos. La convergencia de precios y modelos puede llevar a los consumidores a elegir pasarse unas vacaciones en un complejo turístico de una cadena determinada en lugar de en otro, reservar con un touroperador o con otro, e incluso cambiar unos destinos por otros, siempre que se trate de destinos similares. Pero existen ciertas preferencias de los consumidores que quedan al margen de la convergencia de los touroperadores47.
¿Cuáles son los modelos productivos vigentes en la actualidad?. Piore y Sabel (1989), al analizar la evolución del sistema “fordista” en la segunda mitad del siglo XX estudian la regulación en distintos países (Alemania, Francia, Reino Unido...) que pueden considerarse otros tantos “modelos de desarrollo”. Martín Artiles (1999) considera que tras la crisis del fordismo la reorganización de los modelos productivos en España discurre principalmente por dos vías. Por un lado, la racionalización y modernización organizativa del trabajo en el interior de la empresa, y por otro, una fuerte tendencia a la descentralización y subcontratación de tareas y servicios como consecuencia de la reorganización del proceso productivo de la gran empresa fordista. Tanto Castells (2000) como Harrison (1997) coinciden en señalar que tras la crisis del fordismo, la organización del proceso productivo en forma de “empresas red” sería un rasgo común a todos los “modelos productivos”. La empresa red sería una forma de empresa constituida por diversas empresas autónomas, que pueden participar también de otras redes y tener objetivos no del todo coherentes entre sí. La empresa red se define por dos características, la conexión existente entre las diferentes empresas y la consistencia con que comparten
47 Un turista que busca vacaciones en la nieve no elegirá Canarias por más
que el precio que ofrezca el touroperador sea muy atractivo. Y un turista que busque cercanía física y cultural no cambiará Canarias por el Caribe
intereses48. En función de las características de las redes de empresa cabría hablar de distintos “modelos productivos”, entendidos no como polos de un continuo y no como realidades contrapuestas. Así por ejemplo, Castells (2000) considera, entre otros tres tipos de redes sustancialmente diferentes, las japonesas, las taiwanesas y las coreanas. Y en función de las características de las redes puede variar la situación de empleo.