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Recapitulación acerca del Estado de la Cuestión

1. Planteamiento teórico metodológico

1.3. Estado de la cuestión

1.3.6. Recapitulación acerca del Estado de la Cuestión

En definitiva, la revisión del “estado de la cuestión” acerca de la relación entre formas de desarrollo turístico y situación de empleo permite establecer lo que la investigación precedente ha comprobado, cuáles son los puntos que quedan aún por aclarar y cuáles las hipótesis y líneas de trabajo a desarrollar. Resumiremos las aportaciones que hasta aquí hemos ido tratando en cinco puntos clave a tener en cuenta a la hora de estudiar la relación entre formas de desarrollo turístico y situación de empleo. Estos puntos serían: 1) la necesidad de contemplar el desarrollo como algo necesariamente limitado, lo que obliga a plantearse la sostenibilidad del desarrollo turístico 2) la diversidad de modelos de desarrollo posibles 3) la visión de las formas de desarrollo como formas de desarrollo en red 4) la relación entre posición en la red y situación de empleo y 5) la existencia de cuatro

factores que condicionan la situación de empleo en un modelo de desarrollo turístico, a saber, a) la división del trabajo entre empresas (locales y foráneas) b) el papel que en el desarrollo juegan los Touroperadores y la política local c) las características del tipo de turismo que se desarrolla y d) el lugar que ocupa el empleo en la sociedad pre turística. A continuación pasamos a desarrollar estos puntos.

En primer lugar, al hablar de formas de desarrollo turístico y situación de empleo a principios del siglo XXI es necesario ser conscientes de la crisis de sostenibilidad social y sobre todo ambiental a la que ha de hacer frente la idea de desarrollo vigente en los últimos doscientos años. El término desarrollo tiene el significado de “progresar, crecer económica, social, cultural o políticamente las comunidades humanas. (Real Academia Española, 1992). Este progreso se entiende tradicionalmente como un crecimiento cuantitativo y no como un cambio cualitativo, tal como planteaba Roca Jusmet (2001). Como recuerdan los postulados de la Ecología (y no podemos escapar al hecho de que el planeta es un ecosistema global), “ningún sistema de recursos limitado puede tener un crecimiento ilimitado”. En el turismo los límites al crecimiento se hacen especialmente visibles, ya que el desarrollo turístico provoca un deterioro ambiental del entorno que puede llegar a poner en peligro la misma actividad turística. Aunque no pretendemos aquí ocuparnos de la sostenibilidad de los modelos turísticos, es un aspecto a tener en cuenta.

En segundo lugar, al hablar de formas de desarrollo turístico y situación de empleo hay que evitar en la medida de lo posible caer en el lugar común de pensar que sólo existe una vía posible de desarrollo, y que por tanto, hay un “modelo de desarrollo” que sería modélico, en el sentido de ideal, y al cual todos los modelos deberían imitar. Como señalan

Piore y Sabel (1989), los modelos productivos, modelos al fin y al cabo de desarrollo, pueden entenderse como una plasmación del equilibrio de poderes en una sociedad. La pretensión de imponer un determinado modelo de desarrollo turístico (basado por ejemplo en el turismo de calidad, en el turismo de golf o en el turismo náutico) no puede verse acríticamente como una mera recomendación técnica de adaptación a los requerimientos del mercado, sino como una tentativa política51 de imponer un determinado equilibrio, que favorece a unos y perjudica a otros. El “mercado” es una entidad abstracta e impersonal, y pretender que el modelo de desarrollo (turístico) ha de adaptarse a los dictados del mercado no es más que un intento de legitimar desde una postura economicista supuestamente libre de valores los dictados de aquellos que dicen defender el libre mercado52.

Como ilustración de que siempre son posibles diversos modelos de desarrollo, la tabla siguiente muestra algunos datos acerca de la situación de empleo de diversos países. Los modelos de desarrollo seguidos por Noruega, Estados Unidos, Japón o Alemania son muy distintos, y apostar por uno u otro no es una mera decisión técnica acerca de qué modelo es más idóneo para alcanzar el desarrollo sino sobre todo una decisión política acerca de qué modelo de sociedad queremos53. La elección de uno u otro “modelo de desarrollo” no es sólo una cuestión de racionalidad de medios a fines, es decir, de cuáles son los mejores

51 En el sentido de elección entre opciones técnicas, no de partidos

políticos

52 El mercado no “dicta” nada, y los “dictados del mercado” son en

realidad los dictados de los que dicen defender la ortodoxia del mercado. Sin embargo, para los que tienen el poder de imponer la disciplina del “mercado”, es mucho más políticamente correcto presentar los hechos como consecuencia de “los dictados del mercado” que como producto de “nuestros dictados”.

53 La misma fuente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

(PNUD) muestra en otras tablas que la desigualdad social, la igualdad de género, la educación o el gasto en sanidad son muy diferentes en estados

medios para conseguir un determinado nivel de desarrollo, medido en términos de PIB. Es sobre todo una cuestión de racionalidad respecto a valores, sobre el precio que estamos dispuestos a pagar (en términos de desigualdad social, de género, delincuencia, etc.) para alcanzar un determinado nivel de desarrollo (siempre medido en los términos imperfectos del PIB).

Tabla 1-1: Desarrollo y situación de empleo en algunos de los países más desarrollados, 200254. Posición

según IDH PPA $ 2000PIB Cápita Desempleo Paro Femenino Paro Juvenil

% Pobres Noruega 1 29.918 4,7 88 10,2 6,9 Bélgica 4 27.178 8,5 156 15,2 8,2 EEUU 6 34.142 5,6 105 9,3 16,9 Japón 9 26.755 3,2 91 9,2 11,8 Francia 12 24.223 10,5 140 20,7 8,0 Reino Unido 13 23.509 7,7 79 11,8 13,4 Alemania 17 25.103 7,7 113 7,7 7,5 Irlanda 15 29.866 11,3 97 6,4 11,1 Italia 20 23.626 10,7 180 29,7 14,2 España 21 19.472 19,1 212 25,5 10,1

Fuente: Elaboración propia con datos de PNUD, 2002.

Aunque esto lo hayamos planteado a un nivel macro, la pregunta que nos planteamos en esta tesis, la relación entre formas de desarrollo turístico y situación de empleo, tiene pues una importancia vital. Dado que cabe pensar que diversos modelos de desarrollo turístico

54 La tasa de paro femenina se expresa como porcentaje de la masculina, es

decir la cifra de 212 de España significa que por cada 100 hombres en paro en España habían 212 mujeres. La tasa de desempleo juvenil es una tasa sobre los activos de 16 a 24 años. Es decir, la tasa de 25,5 para España significa que 25,5 de cada 100 activos jóvenes estaban en paro, frente al 19,1 del total de activos. El porcentaje de pobres hace referencia al % de población con ingresos inferiores al 50% del ingreso medio. La cifra del PIB se ofrece en Paridades de Poder Adquisitivo en dólares USA de 2000. Las Paridades de Poder Adquisitivo son un instrumento estadístico que reflejan la influencia de los diferentes niveles de precios. No se puede comprar lo mismo con 1.000 US $ en España que en Dinamarca o en Etiopía, y la PPA pretende igualar las cifras ponderando el PIB en función del nivel de precios. Sobre este concepto

son siempre posibles, conocer la relación entre formas de desarrollo turístico y situación de empleo puede permitir optar con mayor conocimiento de causa entre uno u otro.

En tercer lugar, la revisión del estado de la cuestión ha servido también, una vez establecido que son posibles diversas formas de desarrollo, para esbozar cuáles pueden ser esas líneas. En una época en que la empresa red es la forma de organización económica predominante (Harrison, 1997, Castells, 2000), los “modelos de desarrollo” se definirían más por las características de las redes que por su origen nacional.

En cuarto lugar, en la literatura existente acerca de la relación entre formas de desarrollo turístico y situación de empleo, en un momento en que predominan las empresas red, pueden encontrarse dos tipos de teorías acerca de las condiciones de empleo en una empresa. Existe una postura, que podríamos considerar representada por Harrison (1997) que tiende a ver las pequeñas empresas como empresas de peores condiciones laborales. Por otra parte, hay también autores que con Castillo (1989) consideran que la condición de empleo no depende tanto del tamaño de la empresa como de la posición de la en la red.

En quinto y último lugar, la revisión de la literatura sobre el empleo turístico permite decir lo siguiente al respecto de la relación entre formas de desarrollo turístico y situación de empleo. El empleo turístico se caracterizaría por una gran absorción de trabajadores de otros sectores no industriales, un alto grado de feminización, niveles de remuneración algo inferiores a los de otros sectores (si bien esto tendría que matizarse a partir de la realización

de horas extra)55. Varios son los factores que pueden influir en la situación de empleo, lo que lleva a pensar que efectivamente puede existir una influencia entre el tipo de desarrollo turístico y las características del empleo. El carácter local o no de las empresas turísticas parece influir de manera decisiva en la posibilidad de que éstas ofrezcan posibilidades de promoción y mejores condiciones laborales (Choy, 1992). Ello se debe a que la división del trabajo entre empresas (empresas- red) puede hacer que cuando el desarrollo turístico se basa en la implantación en una localidad de empresas provenientes de fuera, las empresas locales se conviertan en “empresas- mano56”, dejando las tareas más cualificadas para las

“empresas- cabeza”, generalmente de los países emisores. Por otra parte, el tipo de turismo, el papel que juegan los Touroperadores y la política local también parecen influir en la situación de empleo en las localidades en que se desarrolla el turismo (Tsartas, 1992). En la situación de empleo de los modelos turísticos influiría también el carácter estacional de muchos tipos de turismo, que se traslada como requisito a la mano de obra, lo que refuerza las tendencias hacia la precariedad (Van der Duim, 2001; Lever, 1987). Esta estacionalidad y la fluctuación de la demanda puede traducirse (Benítez Rochel y Robles Teigeiro, 1992) en una segmentación del mercado de trabajo, de manera que las empresas que concentran la parte de la demanda más estable concentrarían también los mejores empleos57. Por último, las aportaciones de Lever (1987) y Carbonero Gamundí (2001) apuntan que la situación del empleo en las sociedades turísticas puede ser distinta a la de las sociedades salariales. En

55 Todo ello se ha constatado en destinos turísticos tan distintos como

Hawai, Costa Rica, Holanda, las Islas Griegas, Baleares, la Costa Brava y la Costa del Sol. Además, en todos estos destinos salvo en Hawai se detecta una importante estacionalidad, que incide en la cualificación y la temporalidad de los empleos.

56 La terminología de “empresas- mano” y “empresas- red” proviene de

Castillo (1989).

las sociedades “turísticas”, el empleo en el turismo podría no ser un fin en sí mismo, sino un mecanismo para acumular recursos con los que de alguna manera salir de la condición de proletario, es decir, de tener que emplearse para obtener recursos. Aunque en realidad, puede pensarse que este rasgo no es exclusivo de las “sociedades turísticas” y que es necesario realizar una revisión del papel que juega el empleo en las sociedades modernas, tal y como planteaba Prieto (1989)58.

58 Véase si no esta cita de Piore y Sabel sobre el desarrollo del empleo

“fordista”: “Estas condiciones de empleo fueron aceptables mientras estos grupos marginales se consideraron extraños a la sociedad industrial y vieron en sus ingresos industriales un medio para hacerse un hueco en el mundo extraindustrial o defenderlo. Los negros de las zonas rurales de Estados Unidos y los trabajadores inmigrantes de Europa querían el dinero que les reportaba la fábrica para poder llevar una vida rural y comprar tierras en su lugar de origen o ampliarlas; las mujeres, para pagar las hipotecas y dedicarse de nuevo por completo a las tareas domésticas; los jóvenes para estudiar en la universidad o simplemente para disfrutar de los placeres aparentemente interminables de la adolescencia. Dada esta situación, estos trabajadores no tenían interés en aprender las cualificaciones fabriles, que eran irrelevantes para sus planes a largo plazo. Tampoco estaban decididos a conseguir la seguridad de empleo, puesto que durante las recesiones los agricultores podían volver a sus tierras, las mujeres al hogar y los jóvenes a la casa de los padres”.