4. Estructura de la industria del tabaco: fusiones, adquisiciones, cierres y privatización
4.10. Los monopolios de tabaco y la privatización
Entre los mercados monopolistas del tabaco que han dejado de serlo en los quince últimos años figuran los del Japón, la República de Corea, Tailandia y la mayoría de los países de Europa Central y Oriental. Pese a una aceleración de las privatizaciones, impulsada esencialmente por la apertura del ex Consejo de Asistencia Económica Mutua (CAEM o COMECON), a fines de 2000 subsistían varios monopolios. En países de Europa Central y Oriental como Bulgaria, Rumania y ciertos miembros de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), se pensó inmediatamente que la industria del tabaco era un sector vital, que determinaría en definitiva la forma de la economía de los países en transición de la órbita soviética. Bulgaria y Rumania emprendieron la privatización de sus monopolios de tabaco en 2002, pero en Asia persiste el régimen de monopolio en China y en Viet Nam. En cuanto al Oriente Medio, sigue habiendo un monopolio en la República Islámica del Irán, en el Iraq y en el Líbano.
A fines de 2000, donde estaba más adelantada la privatización en Africa era en el caso de la Eastern Tobacco Company (ETC) de Egipto, aunque el sector público sigue teniendo el monopolio de la producción de cigarrillos. La ETC, sociedad por acciones creada en 1920 y nacionalizada en 1956, domina la industria del tabaco egipcia. Es el mayor fabricante de cigarrillos del Oriente Medio y controla alrededor del 92 por ciento del mercado egipcio. Cuenta con siete fábricas, vende 45.000 millones de cigarrillos en el país y en 1996 exportó 1.000 millones. Las marcas nacionales de cigarrillos constituyen más del 90 por ciento de la producción de la ETC, correspondiéndole aproximadamente el 80 por ciento de la misma a la marca Cleopatra.
En Egipto hay 29 tabacaleras. La empresa estatal ETC ha dominado por largo tiempo el mercado, pero Philip Morris está empezando a ganarle terreno. A mediados del decenio de 1990 el Gobierno emprendió la privatización de la ETC, pero la legislación egipcia prohíbe actualmente que el sector privado tenga una participación mayoritaria en el capital de ciertas compañías. El sector privado produce también pequeñas cantidades de tabaco meloso y fino picado, y se fabrican a la vez marcas nacionales y extranjeras.
En Africa, cinco países no aceptaban todavía a los inversores internacionales en abril de 2002: Argelia, Egipto, la Jamahiriya Arabe Libia, Malí y Túnez. En esos países, junto con Marruecos, hay unos 25.000 trabajadores empleados en la fabricación de tabaco. En 2000 se preveía la privatización de todos esos monopolios en un plazo de dos a cinco años. Se estima que todo el sector del tabaco marroquí estará liberalizado en 2004. Por su parte, el Gobierno de Uganda vendió el 10 por ciento de la participación estatal en British American Tobacco Uganda en 2000.
La mayoría de las ex economías planificadas, por ejemplo la República Checa, Hungría y Polonia, habían privatizado ya sus monopolios a mediados del decenio de 1990, mientras que países como Bulgaria, la República de Moldova y Rumania tardaban en hacer lo mismo por sus dificultades comunes de bajo poder adquisitivo, contrabando generalizado y un mercado dominado por unos cigarrillos más baratos. En Rumania, antes de emprender la privatización, y ante las ingentes proporciones de capacidad de producción ociosa y un mercado interno en franco crecimiento, el Gobierno tomó medidas radicales de reestructuración de las actividades del ex monopolio del tabaco, que se denomina ahora Compañía Nacional de Tabaco de Rumania (SNTR). Su primera decisión, en 1996, fue una reducción de la plantilla del orden de un 30 a un 33 por ciento, a la vez que aumentaba sensiblemente la productividad y se reducían los desechos. En 2000 trabajaban en la compañía 3.500 personas.
También en Bulgaria está en curso la privatización de la producción de cigarrillos, lo cual influirá profundamente en la producción y el comercio de la hoja de tabaco. A principios de 2002, el Viceprimer Ministro búlgaro declaró que su Gobierno se proponía conservar una participación preferente, con objeto de poder intervenir en el futuro de la compañía. En 2001, Bulgartabak pagó 153,39 millones de euros en concepto de impuestos indirectos y 81,81 millones de euros de IVA al tesoro público. En 2001 había en la industria del tabaco 8.700 trabajadores, entre ellos 7.000 trabajadores manuales. En junio de 2001 Bulgartabak contaba con nueve fábricas de cigarrillos, 12 instalaciones de elaboración y 21 centros de manipulación del tabaco. La compañía tenía además una participación mayoritaria en ocho empresas mixtas de toda la región: cinco en la Federación de Rusia, una en Ucrania, una en Rumania y otra en Serbia, con una capacidad total de producción de casi 20.000 millones de unidades al año. Se afirma que el Gobierno búlgaro piensa convertir Bulgartabak en una multinacional radicada en Bulgaria.
Después del desmoronamiento del bloque soviético, la República de Moldova perdió su mercado soviético, que había absorbido hasta entonces toda la producción de tabaco del país, y esto provocó una crisis en 1995-1996. El Estado posee aún entre el 95 y el 98 por
ciento de todas las fábricas de tabaco, y el Gobierno ha emprendido un programa de desarrollo de la industria del tabaco para atraer inversiones extranjeras 13.
En la historia de Kazajstán, la primera privatización en efectivo consistió en la adquisición por Philip Morris de la Almaty Tobacco Company (ATC) en 1993, que es hoy la mayor unidad de fabricación de cigarrillos del país. Desde entonces, otras multinacionales han efectuado grandes inversiones en la industria nacional del tabaco: R.J. Reynolds International (actualmente JTI) convirtió la fábrica de chocolate Chimkent en una fábrica moderna de tabaco; Reemstma (actualmente Imperial Tobacco) y Gallaher han creado también fábricas en las cercanías de ATC. En 1981 la tabacalera estatal Almaty Combinat proporcionaba ya trabajo a unas 1.900 personas, y hoy en día la ATC, propiedad de Philip Morris, está sólidamente asentada en Kazajstán con unos 1.800 trabajadores.
En agosto de 2000 Finimpex Co. creó en Kazajstán una instalación de elaboración, que empezó a tratar 3.500 toneladas de tabaco al año. Debido a su éxito, la compañía pudo contratar a cien nuevos trabajadores en 2001, lo cual tenía su importancia en una zona como Chilik, donde el desempleo se sitúa en alrededor del 10 por ciento. La compañía dedicó asimismo más de 220.000 dólares al pago de impuestos y a actividades filantrópicas en la región. Finimpex interviene en toda la cadena de producción de tabaco, y seguía prosperando en los primeros meses de 2002.