Un estudio muy preciso sobre los principales propietarios y moradores de la Casa del Moral ha sido efectuado por el doctor Guillermo Galdos Rodríguez, quien nos dice "una casa no se limita a sus ambientes y estructuras, o a los sillares y piedras que le dan forma, sino que ofrece especial interés el conocimiento de las personas que la habitaron, cuál era su estatus socio económico y, dentro de lo posible, la forma de comportarse, sus problemas y virtudes".
Hasta donde se tiene evidencias documentales de los propietarios de la Casa del Moral, se ha determinado que en los albores del siglo XVIII el solar pertenecía a la Orden Mercedaria. En la década de 1720 el inmueble fue adquirido de dicha Orden por el Maestre de Campo don Bernardo Cornejo y Calderón, censos (gravámenes) de por medio por no contar con los recursos suficientes.
Don Bernardo Cornejo y Calderón nació en Arequipa en 1689, siendo descendiente directo de don Miguel Cornejo, uno de los fundadores de la ciudad en 1540, quien había fallecido defendiendo la corona española en la batalla de Villacurí, frente al rebelde Francisco Hernández Girón. Don Bernardo fue Alcalde de la ciudad en 1716. Casó con la distinguida dama arequipeña doña Rosa Bustamante y Benavides el 17 de enero de 1728 y falleció tan sólo un año después, el 15 de marzo de 1729. Este matrimonio vivió en el inmueble comprado de la Orden Mercedaria, habiendo tenido un hijo, don Miguel Bernardo Cornejo y Bustamante quien también fue Alcalde de la ciudad en 1757, a los 28 años de edad, así como en 1759 y 1764.
Doña Rosa Bustamante había dado poder para testar a su nieto don Mariano de Cornejo y Valcárcel, por haber fallecido anteriormente su único hijo don Miguel Bernardo. En el testamento hecho por ella en 1797 se dice: "Declaro me comunicó que cuando contrajo matrimonio con el ya citado don Bernardo llevó éste a él varios bienes muebles los que se quemaron juntamente con la casa que fue incendiada y que el susodicho compró a censo del Convento de la Merced que es la misma que se halla situada la calle arriba del
Convento de Nuestro Padre San Agustín…"
El 8 de mayo de 1731 el Virrey don José de Armendáriz, Marqués de Castelfuerte firma en la Ciudad de los Reyes un despacho designando a don Manuel Santos de San Pedro como Corregidor y Justicia Mayor de Arequipa, Characato, Vítor y su Jurisdicción. Al hacer una declaración de Capital y Bienes el 7 de julio de 1733, Santos de San Pedro expresa: "... El General don Manuel Santos de San Pedro, residente en esta ciudad de Arequipa, hijo legítimo de don Juan Santos de San Pedro, de la Orden de Calatrava, del Consejo de Su Majestad en el Real Supremo de las Indias, y de doña Josepha Ortiz, mis padres difuntos, natural que soy de la ciudad de Valladolid, en Castilla la Vieja, Reinos de España..."
Don Manuel Santos de San Pedro conoce a la joven viuda doña Rosa Bustamante y Benavides con quien contrae matrimonio el 17 de mayo de 1734. La boda es celebrada por el Lic. Luis Cornejo y Calderón, Deán, Provisor y Vicario General del Obispado, hermano del primer esposo de doña Rosa. El Acta de Casamiento se encuentra en el Archivo Arzobispal de Arequipa, Parroquia del Sagrario, Libro de Matrimonios N° 5 f.33.1734.
En vista de la intención que tenía Santos de San Pedro de contraer matrimonio con doña Rosa Bustamante, el 7 de julio de 1733 había hecho inventario de Capital y Bienes Propios ante el escribano Bernardo Gutiérrez declarando: "Primeramente una Casa que tengo en el Barrio de San Agustín que he fabricado volviendo a comprar el sitio del Convento de La Merced, rebajado un mil pesos del Censo de Tres Mil de Principal, que tiene de costo Diez y ocho mil pesos fuera del Censo..."
Como una ratificación del hecho que don Manuel Santos de San Pedro fue quien construyó la Casa del Moral en la forma que luce actualmente, se encuentra el Inventario de Bienes que hicieron don Manuel y doña Rosa el 1º de septiembre de 1735 ante el Corregidor don Miguel Benítez de Somossa, donde se lee: "Y la dicha doña Rosa de Bustamante dijo no haber más bienes que los expresados que ha reconocido después de la ruina y quema general que se causó en las Casas de su Morada, en que se perdieron muchos bienes como es notorio y dichas casas para volverlas a edificar y que se pusiese en estado de habitarlas fue necesario otorgar escritura en los censualistas de rebaja como consta de escritura otorgada ante Bernardo de Tapia. Allí declara que el edificio que se tiene hecho en las dichas Casas pertenece a dicho General don Manuel Santos de San Pedro por haberlas fabricado con su peculio y lo firmó con su Merced dicho Corregidor" (Archivo Arzobispal del Cusco, Expediente 13, Paquete 1, Caja XI).
Después de servir como Corregidor en Arequipa don Manuel Santos de San Pedro se dedicó al comercio, especialmente al trajín de vinos y aguardientes de Potosí, La Plata y Cusco, para lo que personalmente o mediante apoderados hizo los contratos correspondientes, muchas veces pagando por anticipado el servicio de los arrieros.
Uno de sus apoderados, Gabriel Alfaro, declaró por escritura pública que todas las operaciones realizadas por él fueron a nombre y "tocan y pertenecen al general don Manuel Santos de San Pedro". Una de estas operaciones consistió en la adquisición de 500 sillares de las canteras arequipeñas, del cantero Diego del Quadro, pagando 100 pesos por ellas, cuando la casona había sido adquirida y reconstruida por el General.
En 1749 don Manuel Santos de San Pedro decide viajar a España, posiblemente con el objetivo principal de ordenarse como Caballero de la Orden de Calatrava, a la que había pertenecido su padre. El 4 de agosto de ese año, antes de emprender el viaje, hace testamento que se encuentra en el Archivo Regional de Arequipa.342, Fs. 580, en el que declara la propiedad de la Casa del Moral "con todo su menaje, valorizada en treinta y seis mil pesos, liberada del censo de tres mil pesos..."
En 1751 Santos de San Pedro se cruzaba con la Orden Militar de Calatrava en Valladolid, después de cumplir los rigurosos requisitos para ello, conjuntamente con su hermano el Canónigo don Francisco Santos de San Pedro y Ortiz de Ocampo Velásquez de Minaya y Antequera. Desde entonces lució el emblema de dicha Orden de Calatrava que no había podido llevar en Arequipa cuando desempeñó la Alcaldía de la ciudad en 1744, 1746 y en 1747.
Volvemos a tener referencias documentales de don Manuel Santos de San Pedro en 1761 cuando, de vuelta al Perú, es designado Corregidor de Abancay, cargo que desempeña hasta 1770. Permanece en Cusco para afrontar el ulterior Juicio de Residencia, enfermando gravemente en tal circunstancia.
El 10 de marzo de 1772 fallece don Manuel Santos de San Pedro en Cusco. En su testamento dice: "Declaro por mis Vienes una Casa de altos y bajos que está en la dicha ciudad de Arequipa y la calle que tira para la Iglesia Mayor frente al tambo de don Luis
Cornejo… y es mi voluntad dejarla según y conforme está con todo su menaje y adorno
a mi Esposa. Rosa de Bustamante en parte de bienes y gananciales que deba haber del cúmulo de mis Vienes."
Al no tener hijos don Manuel y doña Rosa, debió corresponder heredar la casa al hijo del primer matrimonio de ella, don Miguel Bernardo Cornejo y Bustamante, lo cual no ocurrió por haber fallecido antes que su madre. Los descendientes de doña Rosa Bustamante y Benavides mantuvieron la propiedad de la Casa hasta 1833, año en el que la vendieron al hacendado y minero puneño don Melchor Pacheco Alatrista.
Justamente una primera referencia que se hace al emblemático árbol de mora que da nombre a la casa y la calle la encontramos en el testamento de don Melchor Pacheco en 1869 donde se lee: "Declara por sus bienes adquiridos por mí la casa de mi habitación
situada en la calle del Moral…"
Más precisa es la referencia que hace la hija, doña Francisca Pacheco y Bustamante quien, en su testamento fechado el 10 de diciembre de 1873 (Archivo Regional de Arequipa, Prot. 501, Fs. 672) dice: "Declaro por mis bienes propios y como legados de
La casona permaneció en propiedad de los descendientes de don Melchor Pacheco y su esposa doña Gertrudis Bustamante hasta la década de 1940. Padeció etapas sucesivas de despoblamiento y hacinamiento cuando ya entrado el siglo XX era utilizada parcialmente como una herrería y en su patio se veía guardar caballos y hasta pastar una vaca, según relatan memoriosos arequipeños.
El interior de la Casa que en tiempo colonial y en el siglo XIX estaba destinada a huerta y establo, había pasado a ser cochera a la que se ingresaba por la calle Bolívar. Este interior, con una extensión de 443,70 metros cuadrados, fue vendido según escritura de fecha 23 de agosto de 1940 a la Compañía de Bomberos de Arequipa y es donde se levanta su actual local.
El solar de la Casa del Moral quedó reducido entonces a una extensión de 1560 metros cuadrados. Sus propietarios, la familia Villegas Núñez del Prado, habían hecho importantes restauraciones y la reconstrucción de las habitaciones situadas sobre la calle Bolívar pero la fachada continuaba inclinada sobre la calle Moral, de modo que, a pesar de las reparaciones efectuadas, la construcción seguía siendo la que originalmente mandó edificar don Manuel Santos de San Pedro.
Esta bella propiedad bastante deteriorada fue adquirida el 23 de diciembre de 1948 por los esposos Arthur Howell Williams, ingeniero de minas británico, y su esposa doña Bárbara Kirtz de Williams, quienes emprendieron un trabajo de restauración y refuerzo de estructuras de carácter integral, siendo verdaderos pioneros en este tipo de trabajos. El recordado historiador Dr. Alejandro Málaga Medina expresa: "La muerte de doña Bárbara, como solían llamarla cariñosamente los arequipeños, fue una gran pérdida para la ciudad de Arequipa, pues había sido la iniciadora de la restauración de la Casa del Moral y su implementación, con ella se inicia la restauración y preservación del Centro Histórico de Arequipa..
Los herederos de los esposos Williams vendieron la Casa del Moral al Banco Industrial del Perú, según escritura del 5 de agosto de 1975. Inicialmente el Banco Industrial destinó la casona para sus oficinas, acondicionándola para tal fin, pero después de un tiempo se trasladó dejándola para fines exclusivamente culturales.
A la desaparición del Banco Industrial, la casona permaneció por unos años cerrada, hasta que en 1994 fue adquirida por el Banco del Sur del Perú con el objetivo de mantener su fin cultural y turístico, contribuyendo de esta forma a la conservación de esta importante muestra del patrimonio arquitectónico de Arequipa. Siguiendo esta política, el Banco del Sur encargó el estudio histórico de la Casa a un equipo de especialistas conformado por el arquitecto argentino Ramón Gutiérrez y los destacados historiadores arequipeños doctores Alejandro Málaga Medina, Eusebio Quiroz Paz Soldán y Guillermo Galdos Rodríguez, cuyo trabajo quedó plasmado en el libro "La Casa del Moral - Un hito en la Historia de Arequipa"
Conocidos los antecedentes históricos, el Banco del Sur encargó el trabajo de puesta en valor al que ya se hizo referencia. El propietario actual de la Casa del Moral es el Banco Santander Central Hispano que, a través de un concesionario, la mantiene abierta al público, para que la conozcan turistas nacionales y extranjeros, así como en general estudiosos y amantes de la historia, la arquitectura y el arte.