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1. La palabra Qlifoth significa «rameras» o «conchas», y como concepto filosófico Qabalístico no necesita detenernos demasiado. Cualquiera que desee ver los demonios Qlifóthicos trabajando no necesita llevar a cabo las pode- rosas conjuraciones de Abramelin el Mago, solo tiene que echar un vistazo por el hospital más próximo, asilo de lunáticos, prisión, burdel, o suburbio. Cuando se compara con depravaciones tales como Belsen o Auschwitz, o los productos accesorios generales de las políticas modernas tales como gases nerviosos, bombas napal, militarización total, disputa atómica, lavado de cerebro, etc., la bruja o el mago negro que buscan el placer del sexo parecen bien poca cosa.

2. Las Ordenes de Demonios de la Qábalah son generalmente personificaciones del Vicio de un Sefirah, o un principio opuesto del que el Sefirah representa. Así, las Cabezas en Lucha de Thaumiel son aplicadas a Kether como una negación de la Unidad Divina; a Chokmah se le da Ghagiel —los Obstructores— de modo semejante; y el Silencio de Binah es pervertido

en Satariel —que significa «Esconder». La benevolente esfera rectora de Chesed tiene los Golpeadores, y Geburah, los Llameantes, mientras que la Armonía de Tifareth es hecha añicos por Thagirion —el Litigio. Las fuerzas de Netzach son esparcidas por el Cuervo de la Dispersión, y la Falsedad, el Vicio de Hod, es ejemplificada por Samael, el Acusador Falso. El fundamento de Yesod es el Asno Obsceno, y la lujuria dominan-te de los valores materiales es el dominio de Lilith —la Mujer de la Noche. i. Sea lo que sea el mal, y es probablemente imposi-ble definirlo completamente, sus manifestaciones aparecen generalmente como una negación de la unidad —las Fuer-zas Duales en Lucha, el Litigio, los Obstructores, el Cuer-vo de la Dispersión y demás, o la Multitud de Dioses, Sin Valor e Incertidumbre aplicados a los Velos de Existencia Negativa. El aserto único y persistente de los místicos es el sentido de síntesis y unidad y el hecho de que la separa-ción es una ilusión. Puede verse, pues, que las palabras de Cristo al dar los dos nuevos Mandamientos fueron un intento directo de sellar la puerta del mal: «El primero de todos los mandamientos es, escucha, Oh Israel: El Señor nuestro Dios es un solo Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza; éste es el primer mandamien-to. Y el segundo es semejante, a saber: Amarás a tu pró-jimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que éstos.» Estas frases contienen la respuesta com-pleta a todos los problemas del mundo —tan es así que cualquier otro escrito sobre moral, ética, sociología, etcé-tera, parece no sólo una impertinencia sino superfluo. 4. Es obvio que estas simples reglas espirituales no son más consideradas hoy en día como una base para la acción de lo que fueron el día en que se pronunciaron. Quizá son demasiado simples para ser tomadas seriamente por el orgullo de las mentes de los hombres, o la enmarañada confusión de sus emociones —pues cuanto más espiritual es una cosa, más simple es.

5. Se ha establecido que las fuerzas Qlifóthicas se generaron de un modo natural por el período de desequilibrio entre el establecimiento de un Sefirah > otro. El Arbol de la Vida es, sin embargo, un jeroglífico del Plan de Dios, y por tanto no puede haber mal alguno en él. El mal surgió de las desviaciones, por el hombre y otros seres, a partir de este Plan Divino, y por tanto cualesquiera atribuciones Sefirothicas son puramente consideraciones secundarias.

6. La mente judaica gustaba de sistematizar todas las fuerzas del mal igual que las fuerzas del bien, pero el trabajo de meditación sobre Ordenes de Diablos, Arce-demonios y demás, es mejor dejarlo aparte. El hombre ya tiene mucho mal dentro de sí sin concentrar su potencia por un trabajo oculto sobre él. Tal trabajo es mejor dejar-lo para el adepto avanzado. Para el aspirante esotérico ordinario la mejor aproximación al mal interior es, des-pués de haberlo reconocido y encarado, matarlo de ham-bre, trabajando solamente sobre el desarrollo de las cuali-dades buenas y espirituales. Desarrollando el contacto del Espíritu, la psique se transformará tanto finalmente, que no habrá lugar para el mal dentro de ella. El trabajo directo sobre las fuerzas del mal tenderá a establecer una polaridad y un vínculo oculto con estas fuerzas, y ésta es una cosa que debe ser cuidadosamente evitada.

7. Tratar de hacer trabajo purificador sobre las fuerzas del mal a menudo hace más daño que bien. Así, está el caso en la Biblia del hombre que fue purgado de un diablo sólo para ser obsesionado por otros siete que volaron al vacío creado. La patología espiritual, como la patología médica, no es una cosa con la que bromear.

8. La ficción oculta da mucha importancia a los Magos Negros, pero éste no es sino un resultado de la necesidad ficcional dramática. El trabajo del ocultista es tan parecido a las descripciones de la mayoría de las novelas ocultas como el de un policía lo es a la mayoría de las historias de detectives. Los canijos del ocultismo Negro no han de preocuparnos pues ellos sólo se apartan para su propio bienestar, y generalmente llegan a la lamentación antes de haber avanzado lejos. Usualmente caen en tres categorías:

i) los que buscan hacer dinero a partir de tontos crédulos;

ii) los que buscan el autoengrandecimiento a partir de la adulación de los anteriores; iii) los que se hallan tras la droga o el sexo. De éstos, los últimos son los más nocivos de la especie, por cuanto que corrompen al joven y tienen también buenas oportunidades para extorsionar un chantaje.

9. Por lo que respecta a los peces gordos del ocultismo Negro, no deben preocupar al aspirante ordinario. Si un aspirante entra en una fraternidad esotérica de alto grado puede enfrentarse con ellos si alcanza los grados más elevados, pero en los años primeros de su entrena-miento estará bien protegido por las fuerzas operantes detrás de su grupo. Usualmente. cuando alguien se queja de un ataque oculto, se encuentra que el problema real es una sobreimaginación o varios niveles de complejo de per-secución, y usualmente el procesamiento cientológico lo aclara.

10. Si uno siente realmente que está frente a cualquier ocultismo Negro, o incluso cualquier mal que surja dentro de uno mismo, la mejor defensa reside en llamar al poder regenerativo de Cristo. Sin embargo, el mal generalmente no es tan poco sutil como para aparecer como una horrorosa visión de pesadilla —el método usual es enmascararse como bien. Los políticos han descubierto esto, y uno puede confiar a los Poderes de las Tinieblas al menos una cantidad igual de inteligencia.

11. El mal dentro de uno mismo pasa usualmente por el bien. Se ha dicho con veracidad que «la ruta hacia el infierno está pavimentada con buenas intenciones» —las piedras de pavimentación son más a menudo las buenas intenciones que llevamos a cabo que las que no.

12. La mente humana es capaz de una increíble sutileza en la esquiva de encararse con su propia iniquidad, aunque si uno es muy auto-observador puede a veces detectar al Qlifoth interno a través de la manifestación, dentro de uno, de cualquier fuerte desagrado irracional. Las larvas escondidas de la propia alma son proyectadas usualmente en justa

indignación sobre otros. La viga en el ojo de otro es usualmente el reflejo de la mota en el proprio —como ha sido indicado en otro contexto.

13. El modo hipócrita en que trabaja la mente puede muy bien colegirse leyendo literatura francesa relativamente moderna, que tiende a ir profundamente en esta vía de trabajo de la mente. Se recomiendan particularmente Mauriac, Marcel, Gide, Sartre, Camus y también dramaturgos tales como Duerenmatt, y los escritores existencialistas en general, desde Kierkegaarde en adelante. Esto, sin embargo, puede resultar un obstáculo formidable para cualquiera que no se halle inclinado hacia la literatura moderna; y aquellos que no se sientan inclinados a vadear a través de muchas páginas de filosofía y análisis psicológico —ficticio o no ficticio— con posterior larga introspec-ción sobre sí mismos, harán mejor en estudiar la obra de L. Ron Hubbard. La cientología no es una panacea; sin embargo, puede aclarar los vestidos para la acción más rápidamente que la mayoría de las otras terapias, pero una persona que es «clear» no es automáticamente un Ipsissi-mus —es meramente un ser humano no aberrado, y esto es tan raro en estos días que parece algo verdaderamente especial.

14. Toda la estructura del hombre, y la dirección del crecimiento del hombre, está en una base espiritual —esto es, cualquier curso de acción debe ser de significación religiosa, pues el espíritu es superior a la mente o la emoción, aunque los dos últimos son los criterios humanos usuales sobre lo que es de valor y lo que no.

15. Es difícil imaginar a los tipos de mente científica o académica tragando esta verdad, pero tendrá que ser aceptada al final, más tarde si es que no más temprano. Mientras tanto lo único que uno puede hacer es poner su corazón en cosas espirituales y mantener vigilancia eterna sobre sí mismo. Sin duda que incluso Judas creyó estar en lo correcto, no siendo, obviamente, el villano de comedia del concepto medieval popular, sino un hombre muy inteligente e iluminado que creyó quizá que Cristo venía a ser Rey del Mundo y que llevándole cara a cara con las Autoridades le haría agarrar el poder mundano e instituir el Reino de los Cielos en la Tierra, ahí y entonces. Puede haber una gran lección en esta trágica figura.