La economía en los años desarrollistas
5.2. Luchas sociales y políticas en el marco del tercer gobierno peronista
Luego de diecisiete años de exilio, Perón retornó a la Argentina. El peronismo se presentó a las elecciones de marzo de 1973 integrando una alianza con otros partidos, denominada Frente Justicialista de Liberación (FREJULI). La fórmula presidencial no incluía a Perón debido a que Lanusse puso trabas a su candidatura. Los candidatos fueron Héctor J. Cámpora y Vicente Solano Lima, quienes resultaron ganadores con el 50% de los votos, aproximadamente.
El retorno del peronismo
El lema desafiante a la cláusula restrictiva de Lanusse en referencia a la candidatura de Perón, era: “Cámpora al Gobierno, Perón al poder”. Héctor J. Cámpora (apodado “el tío”) era el candidato elegido por la Juventud Peronista y los Montoneros, quienes representaban el ala izquierda del peronismo, conocida como la Tendencia Revolucionaria. Frente a esta corriente se alzaba la
derecha formada por la vieja ortodoxia peronista y la burocracia sindical.
Durante el largo período de proscripción (1955-1973) el objetivo de las Fuerzas Armadas había sido desperonizar y despolitizar a la sociedad. Sin embargo lejos de desaparecer, el peronismo se había fortalecido: en distintas oportunidades y por diversos motivos, se habían producido fracturas dentro de los sectores antiperonistas, provocando que algunos comenzaran a tolerarlo o directamente se pasaran a sus filas, como ocurrió con sectores de la juventud y en algunos partidos políticos. Esto se debió, a que el peronismo comenzó a ser reconocido como un gobierno popular, entre otras causas.
En los años previos a 1973, en especial a fines de la década del ‘60, el peronismo había crecido. Ese crecimiento supuso también la incorporación de nuevos sectores identificados con la lucha armada: jóvenes que habían hecho su entrada a la vida política en los años de proscripción y del control militar. La represión estatal y el cierre de los canales políticos habían llevado a estos grupos a la adopción de la violencia política como herramienta de lucha. Esta juventud había optado por rechazar de plano al capitalismo y veía al peronismo como una suerte de socialismo nacional frente al imperialismo. Creía que tomando contacto con este movimiento, se acercaría al pueblo a fin de concretar el sueño de una sociedad más justa.
En esa etapa, los diversos sectores allegados al peronismo hicieron una particular lectura del mismo en la que cada uno lo interpretó a su modo. Así el peronismo, concebido desde distintos ángulos, pudo atraer a un vasto conjunto de sectores y crecer aún más, explotando la antinomia pueblo-fuerzas armadas.
El propio Perón desde el exilio, permitió que sectores ideológicamente opuestos, se fueran acercando. Unos y otros trabajaban para su retorno: por un lado los grupos de los jóvenes: la Juventud Peronista, los Montoneros, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), le aportaban confianza y cierta pureza por haberse mantenido al margen de toda negociación con los gobiernos de turno. Por otro, la burocracia sindical y la ortodoxia, quienes le aseguraban la continuidad del movimiento.
Perón, a la distancia, halagaba a los jóvenes por su valentía y su capacidad de movilización, y expresaba: “Tenemos una juventud maravillosa…tengo fe absoluta de que nuestros muchachos han aprendido a morir por sus ideales” (Mensaje a la Juventud. 1971)
La manipulación de estos sectores por parte de Perón le permitió armar un esquema de fuerzas heterogéneas, que le posibilitaba mantener su liderazgo sin definirse concretamente por ninguno de ellos. De ese modo se aseguraba un caudal de fuerzas considerable para su retorno.
Al regresar Perón a la Argentina, estallaría el conflicto dentro del peronismo ya que cada sector se arrogaría la representatividad del mismo.
El gobierno de Cámpora: la promesa de liberación
Después de ocho años de gobierno militar, volvía la democracia a la Argentina de la mano de Cámpora. La ilusión del avance de los sectores populares existía desde los tiempos del Cordobazo, y parecía concretarse con la promesa de la liberación nacional. Pero los aires democráticos y liberadores se transformaron en caóticos y violentos por los enfrentamientos internos y el posterior avance de la derecha más ortodoxa.
Perón ya no vería con buenos ojos el accionar confrontativo y los despliegues de la juventud peronista contra los viejos dirigentes sindicales, por eso puso distancia de la tendencia revolucionaria.
Era notorio como en esta transición cada sector pugnaba por aumentar su influencia para conseguir espacios de poder en la flamante democracia.
La asunción de Cámpora
La asunción de Cámpora se realizó en medio de la movilización popular, al son de: “Chile, Cuba, el pueblo te saluda” por la presencia de Salvador Allende y del representante del gobierno cubano. Junto a la fiesta de la democracia latinoamericana, la juventud hacía una demostración de poder frente a las Fuerzas Armadas, al son de “Ya van a ver cuando venguemos a los muertos de Trelew”. (en referencia a la masacre de Trelew sucedida en 1972).
Tras la llegada de Cámpora al poder, fueron liberados los presos políticos de la cárcel de Villa Devoto. Esto inquietó a diversos sectores de la política, porque la medida se había tomado obviando al Parlamento y porque los consideraban terroristas, responsables de hechos de violencia en el pasado reciente.
Durante la presidencia de Cámpora se multiplicaron las ocupaciones de fábricas y la toma de facultades, por parte de obreros y estudiantes, en un clima de gran movilización. Sin embargo, los sectores del peronismo más radicalizados no conseguían los espacios políticos a los que aspiraban. Perón comenzaba a demostrar su inclinación por una actitud conciliatoria, que dejaba afuera a los
sectores del ala izquierda ya que empezaba a instalar el viejo lema de la “armonía de clases” y no de ”lucha contra el capitalismo”, como querían los sectores de la juventud.
Para materializar esa armonía, Perón designó a José Ber Gelbard –secretario de la CGE- en el ministerio de economía, proponiendo un pacto social entre la Confederación General del Trabajo (CGT), la Confederación General Económica (CGE) y el gobierno. Sin embargo este pacto nacería con el germen del fracaso.
La masacre de Ezeiza y la desilusión
El 20 de junio de 1973 se produjo el retorno definitivo de Perón a la Argentina. El acto, organizado por la derecha, estuvo a cargo de los servicios de inteligencia y de los aparatos de seguridad, pero a su vez, el sector de la izquierda lideró una gran movilización popular hacia el aeropuerto de Ezeiza. La afluencia multitudinaria demostraba las expectativas que la sociedad argentina depositaba en el regreso de su líder. Sin embargo, las ilusiones se desmoronó abruptamente cuando el acto de bienvenida terminó con un gran número de heridos y muertos: era el símbolo de lo que vendría. Quedaba demostrado que la derecha del peronismo, comandada por José López Rega (conocido como “el brujo”) no toleraría a los sectores más radicalizados -a los que consideraba como infiltrados marxistas-. Estaba dispuesto a impedir, por medio de la violencia, a que ocuparan un lugar en el palco, y sobre todo, a cercernarles cualquier espacio de poder en el gobierno.
Tras los sucesos de Ezeiza, Cámpora fue obligado a renunciar a la presidencia y se adelantaron las elecciones para que Perón pudiera presentarse como candidato, ya que no había ningún impedimento para hacerlo. El gobierno cayó provisionalmente en el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, yerno de José López Rega, quien ejerció la presidencia hasta el triunfo de Perón.
Las elecciones del 23 de septiembre de 1973: la fórmula Perón-Perón
La fórmula Perón-Perón, que integraban Juan Domingo y su esposa María Estela Martínez de Perón (Isabelita), contaba con el apoyo de la CGT, el lopezreguismo y la derecha del peronismo. Su slogan era: “Perón cumple, Isabelita verticaliza”. En cambio los sectores de la izquierda, que intentaron impulsar la candidatura de Cámpora a la vicepresidencia, fracasaron y cuestionaron la presencia de Isabel en la fórmula presidencial.
Finalmente, la fórmula Perón-Perón ganó con el 62% de los votos frente a la UCR que obtuvo el 21%. El peronismo contó también con el apoyo de sectores que no eran peronistas, pero que veían en la figura del líder una garantía de pacificación. Sin embargo, la intención conciliadora de Perón se desmoronaría por la tensión de los dos sectores del peronismo que iba en aumento. A los dos días de asumir la presidencia el 25 de septiembre de 1973, se produjo el asesinato de José Ignacio
Rucci, secretario general de la CGT: una demostración de poder frente a la burocracia sindical y frente al propio Perón por parte de Montoneros, aunque nunca se adjudicaran el atentado.
Durante la presidencia la conflictividad se profundizó. La ofensiva de la derecha se vio concretada en el desplazamiento de funcionarios identificados con el marxismo y con la tendencia revolucionaria: gobernadores, vicegobernadores y líderes del sindicalismo combativo fueron hostigados y desplazados. La policía federal se tornó más represiva bajo las órdenes de López Rega, Ministro de Bienestar Social y jefe de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). Este era un grupo parapolicial que perseguía militantes (peronistas, no peronistas y de izquierda) y que cometió una gran cantidad de asesinatos, entre ellos el del padre Carlos Mugica en marzo de 1974, quien cumplía su tarea pastoral en la villa 31 de Retiro.
Los diputados de la Juventud Peronista comenzaban a abandonar sus bancas en el Congreso y a esa altura y cuestionaban al propio Perón, al dicho de: “Hay que romper el pacto social”.
La ruptura entre Montoneros y Perón
El pico de tensión se produjo el 1 de Mayo de 1974, cuando Perón daba un discurso en la Plaza, en ocasión del día del trabajador. La Juventud Peronista y Montoneros lo increparon, diciendo: “¿Qué pasa mi general que está lleno de gorilas el gobierno popular?” y “Evita hay una sola”. A esto el general respondía agresivamente:“quiénes son esos estúpidos que gritan”
Ante esto, Montoneros se retiró del acto y la plaza quedó semivacía. Las diferencias eran insalvables: según Mario Firmenich, jefe montonero, la alianza de clases sólo habría podido prosperar para la liberación nacional, si hubiera sido conducida por los trabajadores y no por la burocracia sindical de la CGT.
El fracaso del plan socioeconómico
El país había cambiado mucho y las viejas recetas del peronismo no eran aplicables en los años setenta. El pacto social propuesto por Perón se encaminaba al fracaso, condicionado no sólo por la situación económica sino también por las tensiones políticas.
Las protestas obreras iban dirigidas directamente contra la burocracia sindical, como ocurrió en Villa Constitución, que por el despido de trabajadores de Acindar (empresa de acero) se paralizaron las actividades y hubo toma de rehenes.
La crisis del petróleo de 1973 afectó directamente a la Argentina, porque provocó el aumento del precio de los insumos importados necesarios para el desarrollo industrial. Así, el plan del presidente se vio perjudicado al no poder mantener la estabilidad de los precios. Otros factores en contra fueron la disminución del precio de las materias primas y la merma de exportación de carne a Europa por una prohibición impuesta por la Comunidad Económica Europea.
Frente a un intento desde el gobierno de implantar el control de precios, los empresarios respondieron con el desabastecimiento y el mercado negro.
El 12 de junio el presidente amenazó con renunciar si no podía llevar adelante su plan. Este mensaje fue seguido de una movilización a Plaza de mayo donde Perón dijo: “mi único heredero es el pueblo”, como si no pudiera existir ningún posible sucesor. También expresó:“llevo en mis oídos la más maravillosa música que para mí es la palabra del pueblo argentino”.
Actividad Nº 36
a.Lea el siguiente texto:
“Convertida en un símbolo de repudio general a los gobiernos militares, la vuelta del peronismo al poder era al mismo tiempo objeto de expectativas muy variadas. Aquellos grupos sociales que históricamente habían acompañado a su movimiento la interpretaban como una vindicación de los dieciocho años en que, de un modo u otro, se lo había excluido de la política. También existía en estos grupos la esperanza del retorno a la política de distribución de riquezas producida durante los primeros gobiernos de Perón. Otros militantes, los de izquierda, encontraban en el retorno del viejo caudillo la condición de posibilidad para la construcción del socialismo nacional. Unos y otros pretendían ser los traductores fieles del pensamiento de Perón. Inclusive grupos de importante poder económico volvían a ver en el peronismo cierta garantía de gobernabilidad”. (*)
(*) dePrivitellio, L y otros (1998): Historia de la Argentina contemporánea. Desde la construcción del mercado, el Estado y la Nación hasta nuestros días. Buenos Aires, Santillana, pág. 225. b. Responda por escrito:
.¿Qué grupos sociales y políticos podría distinguir en este texto?
•¿Es posible afirmar que en el peronismo había diferentes tipos de simpatizantes y militantes ¿Por qué?
•Retome las actividades anteriores para explicar por qué el peronismo tuvo un crecimiento tan importante en los años previos a 1973.
•¿Qué razones motivaron el acercamiento y posterior enfrentamiento entre Perón y la agrupación Montoneros?
Perón murió el 1 de julio de 1974. Su esposa María Estela Martínez -quien era entonces vicepresidente de la República- lo sucedió en el cargo hasta que se produjo el golpe militar el 24 de marzo de 1976.
El gobierno de Isabel Martínez de Perón
Durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón se profundizó el avance de la derecha. El grupo de López Rega se introdujo en áreas claves del Estado, llevando adelante una política represiva organizada por la Triple A. Algunas de las acciones de esta represión fueron:
La confección de "listas negras" de personas del mundo de la cultura identificadas con la izquierda. Este fue el caso de artistas como Luis Brandoni, Nacha Guevara, Luis Politti, Héctor Alterio, Horacio Guaraní, entre otros, quienes debieron exiliarse del país.
La persecución y el alejamiento de sus cargos de aquellos funcionarios políticos identificados con la izquierda, como el ministro de educación Jorge Taiana, acusado de montonero y reemplazado por Oscar Ivanissevich, de la vieja guardia y del nacionalismo católico, quien entre otras cosas, limitó el accionar de los centros de estudiantes. Otro caso fue el del historiador Rodolfo Puiggrós, rector de la universidad, considerado un infiltrado marxista, quien fue reeemplazado por Alberto Ottalagano, de derecha. Con estas políticas la universidad sufría el avance de los sectores conservadores, quienes sostenían a autoridades para las cuales el cogobierno universitario era un soviet.
Los atentados con bombas a 19 locales de la Juventud Peronista.
Los asesinatos de distintos dirigentes, funcionarios y diputados, como por ejemplo los del abogado Ortega Peña de la izquierda Peronista, de Atilio López, ex vicegobernador de Córdoba y del profesor Silvio Frondizi.
El asesinato del militar chileno Carlos Prats y su esposa (30-9-74) quienes se habían exiliado en Argentina tras la caída de Salvador Allende por el golpe militar de Augusto Pinochet.
La situación de la Organización Montoneros
Después de la muerte de Perón, los Montoneros pasaron a la clandestinidad. Culpaban al gobierno de llevar adelante una política antipopular y un modelo de dependencia. Esta decisión significaba para los integrantes de la organización ausentarse de sus lugares de trabajo cotidiano como las escuelas, fábricas y villas a fin de evitar ser un blanco fácil de la Triple A. Sin embargo, la medida tuvo posteriormente un efecto opuesto ya que fue muy difícil para algunos de estos militantes alejarse de los espacios en los que vivían y militaban, faltando de un día para el otro a sus espacios de trabajo cotidiano, quedando aún más expuestos que antes.
La decisión de pasar a la clandestinidad provocó la dispersión del movimiento, aunque la lucha armada continuó mediante actos violentos como el asesinato de Arturo Mor Roig, dirigente radical que había sido ministro de Lanusse; el secuestro de los hermanos Born, dueños de Bunge y Born, una de las empresas más importantes del país, por cuyo rescate cobraron una importante suma de dólares, y la voladura del yate del comisario Villar, entre otros.
Las medidas del Gobierno: la derechización
En el ámbito de las Fuerzas Armadas no sólo fueron desplazadas las cúpulas militares de los tiempos de Cámpora por considerarlas portadoras de un nacionalismo volcado a la izquierda y de levantar las banderas del antiimperialismo, sino también fue separado posteriormente de su cargo,
el comandante en jefe Anaya, de tendencia liberal, nombrado por Perón. La derechización iba en aumento y el lopezrreguismo finalmente influyó en la decisión de la presidenta para el nombramiento del general Jorge Rafael Videla.
En el ámbito empresarial, el capitalismo más concentrado tomó la delantera para contrarrestar la influencia del empresariado nacional de la CGE, formando una asamblea permanente que tenía como principales protagonistas a la Sociedad Rural Argentina y a la Bolsa de Comercio. Estos hostigarían al gobierno suspendiendo la exportación de carne, obligándolo a su vez a tomar medidas que beneficiaban a los sectores tradicionales agroexportadores.
A partir de 1975, el ministro de economía Celestino Rodrigo intentó neutralizar la influencia sindical y aplicó recetas liberales y de ajuste (una política cuyas medidas y efectos serían recordados como el Rodrigazo) que significaron la devaluación del peso y verdaderos “tarifazos” en el caso de los combustibles y la electricidad, entre otros.
El camino hacia el golpe de Estado
El gobierno de Isabel profundizó la acción represiva que reclamaban los grandes empresarios y los militares preocupados por la falta de orden y de autoridad.
Finalmente para satisfacer los reclamos de orden, el gobierno le otorgó a las Fuerzas Armadas un papel clave en la lucha antisubversiva: autorizó la puesta en marcha del Operativo Independencia en Tucumán donde el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) -organización armada de la izquierda no perteneciente al peronismo- había iniciado la guerrilla rural. Tal operativo estaba destinado a cortar cualquier tipo de acercamiento entre los guerrilleros y la población local.
En octubre de 1975, por un alejamiento provisorio de Isabel, el gobierno estuvo a cargo de Ítalo Argentino Luder, presidente del Senado, quien bajo presión militar, firmó un decreto que ordenaba “ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país”, esperando así la lealtad de las fuerzas armadas. Sin embargo lejos de obtener esta lealtad se formó un frente golpista.
El 23 de diciembre de 1975 el ERP atacó el Batallón de Arsenales Domingo Viejobueno, de Monte Chingolo, en la provincia de Buenos Aires. Como respuesta a este hecho, el general Jorge Rafael Videla emitió un discurso que preanunciaba el golpe.
Los sectores capitalistas y los militares decidieron tomar las riendas de la situación frente a la incapacidad del gobierno para frenar los conflictos. En febrero de 1976, los empresarios realizaron un lockout que fue visto con buenos ojos por los sectores medios urbanos y contó con la pasividad de la CGT, la incapacidad de los partidos políticos y la indiferencia de la opinión pública adormecida o ablandada por los medios de comunicación que instalaban la noticia del golpe militar como algo esperado.
Actividad Nº 37
a. Escriba un texto en el que explique qué orientación política tenían los sectores que asumieron protagonismo dentro del gobierno de Isabel Perón. Para ello tome en cuenta las medidas de gobierno y cómo se desarrollaron los acontecimientos políticos en esos años.
Aspectos económicos del período: breve síntesis
El período 1973-1976 estuvo marcado económicamente por dos etapas. La primera se prolongó