• No se han encontrado resultados

Luis Fernán Cisneros ( 1882-1954)

Capítulo III: Antecedentes de las crónicas parlamentarias satíricas

3.3. Antecedentes en el Perú de las crónicas parlamentarias de Valdelomar

3.3.4. Luis Fernán Cisneros ( 1882-1954)

Según el historiador peruano Jorge Basadre (1968), gran parte de la fama como periodista y escritor de Luis Fernán Cisneros se debió a su sección “Ecos”, que publicó durante varios años en el diario La Prensa (p. 160). Basadre añade que los “Ecos” eran “ágiles comentarios a la actualidad política […]. Aparecían allí los personajes más conspicuos del momento, se mostraba su psicología”. Con respecto al estilo, se usaba un léxico coloquial y “la ironía se revestía de un tono inocente” (p.160). Asimismo –y tal como las columnas de los anteriores cronistas parlamentarios– iba sin firma.

Los “Ecos” de Cisneros reemplazaron a la “Información política” de José María de la Jara a partir de agosto de 1910104 105. Y al igual que dicha sección, los “Ecos”

104 En 1907,

“Ecos” ya aparecía junto a la sección “Información política”. Sin embargo, en ese entonces, “Ecos” solo se remitía a informar y comentar noticias políticas. No hay en estas asomo de sátira burlesca. Por ejemplo, en La Prensa, del miércoles 31 de julio de 1907 (p.1) encontramos

son –en buen número– crónicas de sátira política que, en ocasiones, abordan los sucesos y personajes del parlamento de esa época. Por ejemplo, en Dolor inmenso (19 de setiembre de 1914), Cisneros alude al diputado José Matías Manzanilla, ex presidente de la Cámara, quien según los rumores de entonces, pensaba alejarse del cargo.

[…]

Por cierto que el señor Manzanilla estaba en todas partes menos allí [en la Cámara de Diputados]. Su señoría tiene hoy la nostalgia de la vida profesional, tanto tiempo olvidada por los apremios de la política. Padece una aguda neurastenia parlamentaria. Le molesta el escaño, le tortura la oquedad de los pasillos, le enerva el repiqueteo de la campanilla, le angustia el ronroneo de la campanilla, le oprime el corazón la corneta de la guardia. Decididamente nunca debió entregarse a la política. Cuando alguien le recuerda que ya fue ministro, se muerde en los labios una sonrisa sangrienta. Está desconocido. Habla de renunciarlo todo: los honores, las comisiones, el escaño.

[…]

Y es que corre en la cámara un rumor sordo que va enlutando el ambiente. A poco más que corra, luto riguroso en todas partes. El señor Manzanilla se va. El

señor Manzanilla quiere irse. ¿A dónde? No importa. Quiere irse de la Cámara. Vaca su curul, se niega a presentar candidatura. Se va de la oratoria. Se va del arte. Como Bombita, como Machaco: con su traje de luces, con su montón de orejas, con su cartel todavía relampagueante. ¿Otra vez diputado? ¿Para qué?

Ha sido presidente del Congreso; ha sido ministro, ha sido leader. ¿Y para qué todo eso? [...] Y como él dice que se va, también se le está yendo la sonrisa […]

(Cisneros, 29/9/1914, p.2)

En esta crónica, Cisneros compara al diputado Manzanilla con un par de famosos toreros españoles que acababan de retirarse: Ricardo Torres “Bombita” y Rafael González “Machaco”. Este símil no resulta gratuito, ya que refuerza la sátira burlesca. Además, se utiliza la parodia cómica para ridiculizar –a través de la hipérbole– el porqué del presunto alejamiento del diputado civilista José Manzanilla: “Padece una aguda neurastenia parlamentaria. Le molesta el escaño, ambas columnas. Recién cuando “Información política” dejó de aparecer en 1909, “Ecos” asumió dicho papel en 1910. Sin embargo, hay que indicar que –al menos de agosto a diciembre de 1910– los textos satíricos alternaron con otros de mera información y comentario político.

105 La investigadora María Mendoza (2013) señala que el presidente Augusto B. Leguía, en mayo

de 1909, clausuró el diario La Prensa tras un intento golpista. En agosto de 1910, La Prensa reapareció (pp.149-150. Tomo I). Fue entonces que la sección “Ecos”, de Cisneros, reemplazó a la “Información Política”, de De la Jara.

le tortura la oquedad de los pasillos, le enerva el repiqueteo de la campanilla, le angustia el ronroneo de la campanilla”.

Por otro lado, en la crónica Presidente egregio (4/11/1912) se satiriza los privilegios y honores que recibe el civilista Juan de Dios Salazar y Oyarzábal, quien entonces era presidente de la cámara de Diputados.

Todos los hombres tienen su alegría en este valle de lágrimas. Y algunos elegidos como el señor Salazar y Oyarzábal, alegría con música y con versos…Melopeas… Da gana, a la verdad, de ser presidente de la cámara [de Diputados]. Todo el sinsabor que trae esta tarea enorme de dar y de quitar la palabra, todo el desgaste físico y moral que produce esa labor inmensa de llamar al orden a la barra dando campanillazos tremebundos, compensado queda en un instante con verse retratado en un “menú” y comer codo con codo con grandes señorones, de caras importantes y de pecheras blancas. Empieza uno por quererse más, sigue por admirarse, y acaba, a la hora del champagne, por entrever el monumento de la posteridad. Reunión en el Maury con una sala resplandeciente de luz y de flores: la luz, que significa inteligencia, las flores que significan ilusión. Y comisiones que salen para buscar al elegido, y comisiones que vuelven trayendo la buena nueva de que llega pronto, y comisiones que salen a recibirlo. Y entrada triunfal y varonil… ¡Todos a la lucha!... ¡Todos al comedor!

La orquesta rompe, conforme al carnet, con la Entrada de los gladiadores… La comida se desliza solemnemente.

Los comensales, con frac. Los sirvientes, con frac. El pavo, con trufas. Y el vino, viejo. Y en todos los labios alabanzas ceremoniosas al señor presidente y

sonrisas e inclinaciones de cabeza del agasajado ilustrísimo. Piropos, elogios, rendimientos…

La orquesta, sin alusión alguna, toca blandamente el Amor de gitanos…

Y vienen los brindis a hurtadillas. El señor Salazar se ve solicitado por todos, uno a uno, que lo invitan en silencio levantando la copa, y beben y saludan… El señor Salomón, al beber con él, mira al cielo…El señor Grau cierra los ojos. El señor Orbegoso se toca el corazón […]

Y…¡pim, pam!...¡pam, pim! ¡Champagne! ¡Champagne!... Rumores, voces, gritos, aplausos… Se ha levantado el señor Rey y ha dicho su discurso, que es

una pieza de oratoria elogiosa, rendida y fraternal. ¡Tú, Salazar, eres un gran hombre, político eminente, ministro irremplazable, parlamentario único, presidente modelo!... ¡Tú, solo tú, solo tú!

Y el agasajado, estrepitosamente aplaudido por los ya satisfechos

comensales, quiere romper a hablar y se llenan los ojos de lágrimas… Y

balbuce, y tropieza, y se le quedan las eses en los labios como si tuvieran cola de carpintero…Ya sabe él que es un gran hombre, pero no se merece tantos elogios; él no ha hecho sino cumplir con su deber; él seguirá cumpliéndolo… ¡Él se basta! … […]

Luis Fernán Cisneros emplea también aquí la parodia cómica para imitar de manera burlesca las actitudes de los parlamentarios. Con ese fin –y al igual que José María de la Jara– toma un hecho anecdótico (un banquete en homenaje al presidente de la cámara de Diputados) para censurar risueñamente las frivolidades y vanidades que rodean a los políticos: “¡Tú, Salazar, eres un gran hombre, político eminente, ministro irremplazable, parlamentario único, presidente modelo!... ¡Tú, solo tú, solo tú!”. Precisamente, este tono jocoso o festivo, basado más en la anécdota política –y que atenúa la crítica satírica– fue tomado por Valdelomar en su sección “Palabras…”, cuando reemplazó en La Prensa, en julio de 1915, a los “Ecos” de Cisneros.

Capítulo IV

Análisis de la sátira en las crónicas parlamentarias de Valdelomar La sección “Palabras…” apareció el 10 de julio de 1915 en el diario La Prensa y se prolongó hasta el 4 de enero de 1918. Se publicaron setenta crónicas durante ese lapso de tiempo, aunque hay tres que no fueron escritas por Valdelomar 106. Este

conjunto de artículos se puede agrupar en dos grandes grupos. Primero, las crónicas que fueron escritas a fines del gobierno provisorio de Óscar R. Benavides, durante la Legislatura Ordinaria de 1915 (son 17)107. Segundo, las

escritas durante el gobierno del civilista José Pardo, que comprenden la Legislatura Ordinaria de 1916 (18 crónicas) y la Legislatura Ordinaria y Extraordinaria de 1917 (32 crónicas).

Con el fin de contextualizar, hay que señalar que –según la Constitución de 1860– cada 28 de Julio se inauguraban las Sesiones Ordinarias del Congreso de la República correspondiente a la Legislatura del año en curso, y solo duraban cien días salvo la convocatoria a un Congreso Extraordinario –convocado por el poder Ejecutivo– que prolongaba las sesiones máximo cien días más (1916, p.14). Esto explica por qué las crónicas de Valdelomar empezaban a publicarse en fechas cercanas al 28 de Julio108 y luego había grandes intervalos de distancia entre cada

grupo. Por ejemplo, diez meses distan entre la última crónica publicada durante la Legislatura de 1915 (19 de setiembre de 1915) y la primera de la Legislatura de 1916 (1° de agosto de 1916); siete meses separan la última crónica de la

106 En la última crónica, publicada el 4 de enero de 1918, Valdelomar señala la suplantación de su

persona en las tres crónicas anteriores: “[…] porque en nuestra ausencia se nos han colgado dos o tres artículos de los cuales no nos hacemos responsables”. (Valdelomar, 2001, p.340. Tomo III)

107 Las crónicas de la legislatura de 1915 aparecieron entre el 10 de julio y el 19 de setiembre.

Aunque el 18 de agosto de 1915, el civilista José Pardo asume la presidencia en reemplazo del provisorio Óscar R. Benavides, las crónicas de ese año giran en torno a este.

108

“Palabras…” tuvo como punto de partida (en las Legislaturas de 1915 y 1917) fechas próximas al 13 de julio, pues marcaba el inicio de las juntas preparatorias del Congreso previas a la inauguración de las sesiones ordinarias (28 de Julio). Según el artículo 59 de la Constitución de 1860, “Las Juntas Preparatorias comienzan 15 días antes del señalado para la instalación del Congreso”. (1916, p.17)

Legislatura de 1916 (6 de diciembre de 1916) y la primera de la Legislatura de 1917 (14 de julio de 1917).

Como ya indicamos en el capítulo II, la mayoría de crónicas de “Palabras…” tienen como tema de fondo al parlamento peruano y a sus representantes de la Cámara de Senadores y Diputados (en ese entonces regía el sistema bicameral)109; sin embargo, también existe una minoría de textos que abordan un

suceso o noticia política ajena al Congreso. Pese a eso, los hemos incluido dentro de nuestro análisis.

A continuación, procederemos a un minucioso análisis temático y estilístico de la sección “Palabras…”: