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M Samael Aun Weor – Magia Cristica Azteca.

Centros Ceremoniales

V. M Samael Aun Weor – Magia Cristica Azteca.

Esta pareja divina (Ometekuhtli, Omecihuatl), tuvieron 4 hijos, llamados los 4 Tezkatlipokas, los 4 rumbos, los 4 elementos. Estos 4 principios (Te-tre-gran-ma-ton), y la pareja divina (Hombre, Mujer) son en si el eje central de la sabiduría de Anahuak, por eso la gran mayoría de los templos mayores del mundo prehispánico, está de alguna u otra manera relacionado con estos principios.

Por eso vemos siempre la presencia central de 2 pirámides, llamadas siempre la pirámide del Sol y la pirámide de la luna. La del Sol representando al Padre, a Tonatiuh, a Ometekuhtli. La de la Luna, representando a la madre, a Meztli, la luna, Omecihuatl; la señora de la dualidad.

Bien sabemos que de la interacción de estos dos principios masculino + femenino, deviene toda la creación; los Tezkatlipokas.

También encontramos en los templos dedicados a algunos de estos Tezkatlipokas, símbolos iniciaticos, todos ellos nos hablan de la doctrina secreta de Anahuak, en un lenguaje serpentino y que solo la conciencia puede captar.

En los templos dedicados a Ketzalkoatl encontramos siempre, arquitecturas adornadas de caracoles, conchas marinas, y serpientes emplumadas o dragones de sabiduría. Los templos dedicados a Huitzilopochtli, se orientan hacia el Huitztlampa, el sur, y tienen símbolos de colibríes y fuegos sagrados.

Es importante recalcar que en los templos dedicados a Ketzalkoatl, Tlalok tiene una vital e importantísima presencia que solo la pueden comprender aquellos que trabajan en la alquimia. En el mundo del Mayab, encontramos el mismo fenómeno, no puede existir Kukulkan sin la presencia del divino Chak.

En la pirámide de Kukulkan en Chichen Itza (Magos de las Aguas), encontramos un verdadero misterio de geometría piramidal el día del Sol Equinoccial, cuando Kukulkan desciende por la pirámide hacia el Miktlan, podemos ver una serpiente descendiendo por el juego de luz y sombra que dibuja el sol sobre la majestuosa pirámide Maya. Son 7 triángulos de luz y sombra los que se perciben, indicándonos la ley del sagrado heptaparaparchinock. Esta serpiente Kukulcan que desciende en primavera, nos muestra gráficamente las fuerzas logoicas del sol fecundando a la madre tierra.

Toda pirámide es una cruz arquitectónica, y esta hecha en base a la sabiduría del Nahui Hollín (4 movimiento). Donde quiera que haya una pirámide indiscutiblemente hay un centro iniciatico antiguo. El tamaño y las dimensiones de dicha pirámide estan simbolizando el grado de acercamiento de esos iniciados o cultura, hacia la divinidad. A medida que esos hombres levantaban sus serpientes, las pirámides serian mas altas y mas hermosas. Por eso vemos que la mayoría de las pirámides están hechas en forma escalonadas, y dentro de ellas hay otras pirámides mas pequeñas, de manera que eran los diferentes niveles de

fusión que se ivan logrando con Ipalnemohuani. Cuando los arqueologos han descubierto las pirámides, se han encontrado con esta recurrente característica, una pirámide por debajo de la superficie de la pirámide y así dentro de esa otra, y otra, hasta llegar a algo muy pequeño.

Cuando nuestros antepasados ivan a construir un teokalli, o templo sagrado lo primero que colocaban allí eran ofrendas; agua, flores, sahumaban, llevaban una serpiente, danzaban y colocaban en un día calendarico especial una piedra, sobre la cual edificarían sus templo o ciudad. Siempre la magia cristica azteka se practica entre Hombre y Mujer, por eso los sacerdotes al iniciar esta construcciones colocaban en el lugar donde se iva a consagrar un templo, a un hombre y una sacerdotisa, como viva representación de Ometeotl.

Estos sagrados lugares ceremoniales se ivan a convertir en el corazón del pueblo, y el centro de gravedad de todas las actividades humanas y espirituales de nuestros antepasados, por eso eran colocados o hechos en lugares con características astrológicas y condiciones naturales especiales.

En la pirámide de Kukulcan tenemos la viva representación de los misterios de la cruz, si la observamos desde arriba, encontramos una cruz perfecta custodiada por 9 escalones, que representan vivamente a la novena esfera. Al centro de esa cruz tenemos el templo que tiene forma de Chak, como habíamos dicho anteriormente, no puede existir Ketzalkoatl sin Tlalok ni Kukulkan sin Chaak. Chaak al igual que Tlalok viene a representar la fuerza creadora de la vida, la fuerza del tercer logos, Tlalok es un nombre nahuatl que deviene de dos palabras; Tla: Talli= tierra, Ok: Oktli= licor, Licor que fecunda la tierra, licor de vida, licor seminal, energía espermática cristonica, semen.

La gran mayoría de Pirámides Mexicas y Mayas están hechas con cuentas calendaricas y numerales simbólicos representativos de los diferentes ciclos del cosmos, y del hombre. Por esta razón a veces vemos que sus escaleras tienen un número específico como 52 escalones, que representa el siglo mexica, o trece escalones por cada cara de la pirámide, representando los 13 años en cada lado para completar 13 x 4 = 52. El numeral Matlacti uan yei (13), es un símbolo viviente de los mas profundo y mas íntimos de la cultura Toltekatl. El nuecero 13, representa los 13 cielos nahuas, o trece escalones que debe ascender el alma antes de fundirse en una sola fuerza con Ometeotl en el Omeyokan, estos trece Aeones, o escalones sumados con los 9 círculos del Miktlan, nos dan los 22 arcanos herméticos de la iniciación solar.

También es interesante ver como los escalones de las escaleras que tienen las pirámides son bien difíciles de transitar, están hechos de manera que el iniciado tenga la mayor precaución y la mayor atención a lo que esta haciendo, porque al más mínimo descuido podría rodar al abismo.

En los templos iniciaticos del oscuro Tezkatlipoka, encontramos símbolos de jaguares, obsidianas, representaciones pictográficas de Xolotl, el gemelo de Ketzalkoatl, quien tiene los misterios de la luz y del fuego. De esta manera nos damos cuenta, que las ciudades antiguas tenían como centro capital el culto al fuego, el culto solar, y toda su arquitectura respondía directamente a eso. Los centros ceremoniales antiguos eran verdaderas representaciones graficas de las grandes realidades antropológicas y cósmicas, centros que servían como observatorios, y que eran la muestra de que las civilizaciones antiguas amaban y respetaban al creador, a la naturaleza, y por ende al hombre mismo.

No es un secreto para algunos investigadores que debajo de las pirámides o dentro de ellas existen ciertas cuevas herméticas, que solamente los altos iniciados antiguos podían penetrar, como la que existe debajo de la colosal pirámide del Sol en Teotihuacan. Estas cavernas subterráneas estaban hechas en base a la tradición Toltekatl de Aztlan, donde se nos enseña que la humanidad devine del Chicomoztoc, las 7 cuevas celestes. Por eso existían unas palabras muy populares entre los pueblos de Anahuak;

Ye amo ki ihtoa mexihka aya ¿ken inelwayo? Ye kimati

in ilhuikatl in kanin tlahto ipalnemohuani

Ya no dice el Mexica ¿de donde vengo? El lo sabe; del cielo, en donde es la palabra

de aquel por quien se vive.

En estas cavernas subterráneas, los iniciados se enfrentaban a las pruebas más difíciles y a las disciplinas más rigurosas, en la mayoría de los casos, desencarnaban, por eso los arqueólogos han encontrado allí restos humanos. Estas cuevas era reservada solo a sacerdotes o guerreros con serpientes, es decir; iniciados de misterios mayores.

Las antiguas tradiciones nahuas nos dicen que la gran Tenochtitlan fue creada bajo la regencia y guiatura del divino Hitzilopochtli. Kuaukoatl recibió en los mundos internos las señales que debería encontrar para la fundación de la ciudad sagrada, donde se establecería el imperio Tenochka.

Justo allí, donde la serpiente es devorada por el águila, sobre el nopal que arraigado en la piedra flota sobre las aguas. Este petroglifo arcaico designa toda la esencia gnóstica de los pueblos de Aztlan, que hicieron un largo recorrido en búsqueda del lugar donde Huitzilopochtli había ordenado crear la gran ciudad, el mundo Aztekatl.

Nos enseña el V.M. Samael Aun Weor en su gloriosa obra “La Doctrina

Sereta de Anahuac” lo siguiente;

“El águila triunfante posada sobre el nopal, devorando una serpiente, el escudo de

armas de los Estados Unidos Mexicanos, no es más que la traducción fiel del glifo arcaico que otrora designara a la gran Tenochtitlán.

Aun en la cima de la gloria, los antiguos mexicanos nunca olvidaron que su metrópolis, imponente y maravillosa, había sido establecida en los pantanos por una tribu humilde y subestimada. Cierta leyenda muy antigua, que se pierde en la noche de los siglos, refiere cómo los ancianos descubrieron con gran asombro "intollihtic inacaihti" “dentro del tutelar, dentro del carrizal”, a ciertos vegetales y criaturas animales que el Dios Huitzilopochtli les había anunciado: el sauce blanco, la rana color de esmeralda y el pez blanco, etc.

"En cuanto vieron esto lloraron al punto los ancianos, y dijeron: '-De manera que es aquí donde será (nuestra ciudad), puesto que vimos lo que nos dijo y ordenó Huitzilopochtli.”

“Pero a la noche siguiente el Dios llamó al Sacerdote Kuauhkoatl (Serpiente-Águila) y le dijo: “-¡Oh Kuauhkoatl!, habéis visto ya y os habéis maravillado con todo lo que hay en el carrizal!

¡Oíd, empero!, Que hay algo más que no habéis visto todavía. Idos incontinente a ver el Tenochtli, en el que veréis se posa alegremente el águila... Allí estaremos, dominaremos, esperaremos, nos encontraremos con las diversas gentes, pecho y cabeza nuestros. Con nuestra flecha y escudo nos veremos con quienes nos rodean, a todos los que conquistaremos... Pues ahí estará nuestro poblado, México-Tenochtitlán, el lugar en que grita el águila, se despliega y come, el lugar en que nada el pez, el lugar en que se desgarra la serpiente, y acaecerán muchas cosas."

Este trascendental ejemplo nos indica que nuestros antepasados eran eminentemente sabios y que entre ellos existieron auténticos gnósticos, que podían comunicarse con las divinidades directamente para poder conducir la construcción y la guiatura de aquellas civilizaciones serpentinas.

Otro de los ejemplos que tenemos de la organización teocratica de nuestros pueblos de Anahuak, es la manera como se disponían los Kalpuntin; es decir la organización rural, urbanística y mixta de las ciudades antiguas.

La gran ciudad de Tenochtitlan estaba conformada por 4 partes llamadas Ixkalpultin, y cada Ixcalpultin por 5 Kalpultin (grupos de casas), que daba un total de 20 kalpultin, todos ellos formaban una enorme cruz mágica y preciosa.

Los Ixcalpultin que existieron fueron; Atzakualko (hoy barrio de San Sebastián), Kuepopan (hoy barrio de Sta. Maria), Moyotla (hoy barrio de San Juan), Teopan Zokipan (hoy barrio de San Pablo).

Cada una de estas cuatro partes en la que estaba estructurada la gran ciudad de Tenochtitlan, estaba sabiamente orientada a un rumbo del universo, Akatl; Oriente, otro a Tekpatl; Norte, otro a Tochtli; Sur, y otro a Kalli; Poniente. A su vez a cada Kalpulli de cada uno de estos signos, le tocaba celebrar la fiesta de la veintena correspondiente al año, alternadamente, lo que significaba la cruz en movimiento. Así daban dieciocho vueltas, 18 vueltas x 20 (kalpullin)= 360 días. Los 5 días y cuarto restantes eran los Nemontemi, los días que le correspondían al centro de la organización.

El numero cinco era de mucha importancia para la ciudades prehispánicas, cada 5 días había Tiankisko (lo que hoy llaman Tianguis, del Nahuatl Tianhuitl), y era cuando los Pochtekas (comerciantes) entraban a México.

Otro de los colosales misterios que impacta la conciencia del universo es la mágica y enigmática ciudad de Teotihuacan, lugar que posee conocimientos antropológicos profundos y altamente simbólicos.

Comencemos por reflexionar nada mas en su nombre, “Teotihuacan”; lugar donde nacen los Dioses…

Donde nacen los Dioses?, para comprender esto indiscutiblemente hay que estudiar la doctrina Ketzalkoatliana, ya que esta ciudad posee parte del tesoro Ketzalkoatliano, que solo lo comprenderán aquellos que trabajan en los tres factores de la revolución de la conciencia.

Cuando visitamos la ciudad de Teotihuacan, y la estudiamos física e internamente, nos damos cuenta que es un verdadero patrimonio de la humanidad, que allí se encuentran encerrados y ocultos todos los conocimientos de la Ketzalkoatlificación, y que basta tener la orientación adecuada, la ubicación perfecta para ir descifrando la Doctrina Secreta

Anahuaka, que se encuentra diseminada en cada detalle arquitectónico y cada símbolo grafico, que concuerda perfectamente con las grandes realidades de la iniciación.

La gran metrópolis Teotihuacana fue y sigue siendo en los mundos internos un centro de iniciación cósmica, un lugar donde los hombres se hacen dioses.

La iniciación Teotihuakana, encierra un contenido Ketzalkoatliano de invaluable profundidad, que debemos comprender y capturar con el corazón, con la conciencia, no con el intelecto, que es muy sagas y se adorna de muchas teorías linda que a nada llevan, sino a la involución. Por eso dice la leyenda Teotihuacana que antes de originarse el Sol actual, los dioses pidieron a la humanidad que quien estaba dispuesto a sacrificarse para que a través de su muerte naciera el nuevo Sol. Entre los presentes había un personaje llamado Tekucistekatl, dice la leyenda que era muy enorme, elegante, muy enseñoreado, pero que al tratar de sacrificarse le dio miedo y no pudo hacerlo. Fue entonces cuando Nanahuatzin, un humilde y horrendo individuo dijo, yo si lo haré, y se lanzo a las brazas, a las llamas devoradotas del altar, con su muerte se logro el nacimiento del nuevo sol, el Sol de Anahuak, Sol de belleza y armonía, que dio origen a los linajes Teotihuacanos de maestros en las ciencias Ketzalkoatlianas.

Así mismo es la mente, muy adornada, muy enseñoreada, pero cobarde, miedosa, no puede soportar la presencia del fuego vivo del espíritu, una mente llena de tinieblas, es un antro de teorías y preconceptos. Por esta razón no he incluido datos históricos ni intelectuales al respecto de Teotihuacan, no me interesa lo que dicen o afirman los intelectualoides modernos que como dice el V.M. Samael; “no solo no saben, sino que:

no saben que no saben”. Nanahuatzin, viva representación de esa parte

humana imperfecta, pero que lleva el impulso, que lleva el anhelo, que tiene la voluntad para tomar la muerte como el nacimiento de una nueva vida, esa muerte psicológica que permite que nazca el Sol dentro de nosotros, es el objetivo inspirador y principal del estudio de los misterios Teotihuacanos, y no las contradicciones egoicas e históricas que de nada sirven.

La cultura Teotihuacana se desarrollo en las cercanías del lago de Texcoco, y floreció en el enriquecimiento magistral de su esencia espiritual con el culto solar a la serpiente emplumada.

Esta milenaria ciudad Atlante que encierra en sus estructuras monumentales los conocimientos antropológicos de una antiquísima civilización serpentina llena de Sabiduría y esplendor.

Allí en esta ciudad, donde nacen los dioses, o donde los hombres se convierten en dioses después de transitar la rocallosa senda de la iniciación Nahua, morir al filo de obsidiana, u ollar el sendero del filo de la navaja, encontramos el patrimonio Ketzalkoatliano más latente y tangible de la Gnosis de nuestros antepasados de Anahuak.

“Necesitamos primero levantar la Serpiente sobre la vara y después ser tragados por la Serpiente. Así nos convertimos en Serpientes… En Teotihuacan, México, existe el templo maravilloso de las serpientes.

Sólo las serpientes de fuego pueden resucitar de entre los muertos.”

V.M. Samael Aun Weor – “El Matrimonio Perfecto”