1.2 Sujeto y lenguaje
1.3.2 Madan Sarup y la identidad del inmigrante
De la misma manera en que Stuart Hall indaga en el concepto de identidad en relación con el Caribe, Madan Sarup explora el concepto de identidad desde la experiencia del inmigrante indio. En Identity, Culture and the Postmodern World (1996) Sarup sostiene que ―la identidad es una construcción, una consecuencia de un proceso de interacción entre personas y que, debido a que el rango de la conducta humana es tan amplio, los grupos mantienen límites que restringen el tipo de conducta dentro de un territorio cultural definido‖12 (11). En la misma línea que Stuart Hall, argumenta que cualquier estudio sobre identidad tiene que ser localizado en el tiempo y en el espacio porque las identidades se construyen, en cierta medida, en estructuras sociales que algunas veces actúan como restricciones que determinan la forma en que el sujeto actúa o piensa (40). Es de particular interés su discusión del concepto de hogar, el viaje y la frontera en relación con la experiencia del inmigrante indio porque se pueden observar similitudes con la experiencia de otros inmigrantes cuando intentan poner en diálogo la cultura heredada de sus padres y las nuevas costumbres y creencias de la cultura estadounidense. Madan Sarup coincide con Stuart Hall cuando argumenta que la identidad no es un concepto transparente y, por lo tanto, tiene que ser pensado en términos de fragmentación, contradicción y ambigüedad. Ambos señalan que la identidad es un concepto clave en la actualidad, esto se traduce en un creciente interés por parte de investigadores que intentan definir hogar, espacio y cómo los individuos se
12.‖identity is a construction, a consequence of a process of interaction between people, institutions and
practices, and that because the range of human behaviour is so wide, groups maintain boundaries to limit the type of behaviour within a defined cultural territory‖(11).
representan a sí mismos. Para Madan Sarup ―el concepto de hogar parece estar atado a la noción de identidad – la historia que contamos de nosotros y que también es la historia que los otros cuentan sobre nosotros‖ (3)13. Además, sostiene que las identidades ―no flotan libremente sino que están restringidas por límites y fronteras‖ (3)14. Estas fronteras varían de acuerdo a la región geográfica, las ideas políticas, las creencias religiosas, el idioma y las tradiciones culturales. Las fronteras también pueden ser percibidas como barreras cuando representan exclusión, o como lugares de comunicación e intercambio porque siempre se presentan como ambivalentes. La estrecha relación entre el concepto de hogar e identidad del que habla Sarup se evidencia en la dificultad que experimentan los protagonistas de los textos objeto de estudio al momento de pensar dónde está su hogar; ¿Es aquel al que sus padres sueñan con regresar? ¿Es el lugar donde se encuentran sus raíces? ¿Es el país donde nacieron? Al intentar responder estos interrogantes necesitan entablar un diálogo con sus raíces y con el nuevo territorio simultáneamente para poder así construir sus identidades interculturales.
Las identidad del sujeto migrante, de minoría en una cultura hegemónica, está fragmentada, escindida o, como señala Sarup, desplazada, híbrida o múltiple (1). Además, el carácter dialógico de la identidad señala el rol que desempeña la comunidad, la familia, la región, el estado nacional en el proceso de construcción identitaria. A menudo se cree que ―un sentido de lugar y pertenencia le da estabilidad a
13 ―the concept of home seems to be tied in some way to the notion of identity- the story we tell of
ourselves and which is also the story that others tell of us.‖ (3)
la persona: pero ¿qué hace de un lugar un hogar?, ¿es este el lugar donde vive tu familia, donde fuiste criado? Los hijos de muchos migrantes no están seguros de su pertenencia‖ (1)15
. A pesar de que Sarup discute el concepto de hogar en relación con la experiencia india se puede observar que algunos grupos minoritarios se enfrentan con los mismos problemas cuando viven en la frontera de dos o más culturas. Algunas personas en estos grupos no se sienten en casa en donde viven y no pueden olvidarse de sus raíces; otros se sienten tironeados entre dos culturas diferentes, idiomas, y costumbres:
Uno a menudo escucha el comentario ‗tienen un pie en cada campo‘. Estos pueden ser inmigrantes que no quieren renunciar a su propia cultura o asimilarse al nuevo grupo. El límite es siempre ambivalente; algunas veces es una parte inherente del interior, otras veces es parte de la tierra salvaje caótica del afuera. (7)16
También agrega, y en esto coincide con Hall, que la construcción identitaria siempre está dentro de la representación y que ―[T]odas las identidades, se basen en la clase, la etnicidad, la religión o la nación, son constructos sociales‖ (48)17. Este interés
15 ―It is usually assumed that a sense of place, or belonging, gives a person stability. But what makes a
place home? Is it wherever your family is, where you have been brought up? The children of many migrants are not sure where they belong‖. (1)
16 One often hears the remark ‗They have a foot in each camp‘. These may be migrants who don‘t want to
give up their own culture or assimilate with the new group. The borderline is always ambivalent; sometimes it is seen as an inherent part of the inside, at other times is seen as part of the chaotic wilderness outside. (7)
manifiesto por la representación conduce, necesariamente, a los procesos de identificación de los que habla Freud y que luego se retoman especialmente en el campo de los estudios culturales. Sarup al igual que Hall afirma que la construcción identitaria comienza con un proceso de identificación a través del cual el sujeto construye su identidad: ―la identificación se construye sobre la base del reconocimiento de algún origen común o de características compartidas con otra persona o grupo o con un ideal, y con el vallado natural de la solidaridad y la lealtad establecidas sobre ese fundamento‖ (―¿Quién necesita identidad?‖ 15). Tampoco se debe olvidar que en todo proceso de identificación siempre entran en juego las variables del poder y de la cultura que definen a quién aceptar y a quién excluir.
Sarup enfatiza la importancia de la relación que se establece con el pasado y el presente en la construcción y negociación de la identidad cuando se trata de sujetos migrantes que han dejado sus tierras de origen para establecerse en un nuevo espacio. Esta relación es importante cuando se trata de la segunda generación de inmigrantes, es decir los hijos de inmigrantes, porque el pasado y la cultura de origen de sus padres y las condiciones de vida actuales restringen el modo en que construyen su subjetividad. Los sujetos migrantes o las primeras generaciones de inmigrantes se mueven entre la melancolía por un pasado a veces idealizado y el rechazo de las condiciones adversas en las que viven. Otros desean olvidar un ayer lleno de privaciones o de situaciones traumáticas para poder proyectarse en un futuro y para eso necesitan posicionarse en el presente. Con respecto a este punto, Sarup sostiene que ―es a través de los recuerdos del pasado que las personas se representan a sí mismas para sí mismas‖ (40)18
y agrega que
―[E]l pasado no existe más que para interpretar eventos pasados y al hacerlo, crear la historia, la identidad y a nosotros mismos‖ (46)19
. A menudo indagar en el pasado significa reclamar la propia historia o, como expresa Hall, un ―acto de redescubrimiento imaginativo‖ (Identidad cultural y diáspora 350) en el que se descubre una identidad compartida con un pueblo. Debido a la ambivalencia existente en la relación entre el pasado y el presente todo estudio sobre identidad debe considerar distintas dinámicas sociales porque la identidad es el resultado de cómo esas dinámicas operan sobre el sujeto de manera simultánea. Al igual que Stuart Hall, Sarup parte de los conceptos de difference y différance de Derrida cuando afirma que la identidad solo puede ser entendida en y a través de la diferencia. La propia identidad se define en oposición al Otro. Más aún, agrega Sarup, el sentido de diferencia puede fortalecer la solidaridad de un grupo minoritario, especialmente cuando se siente amenazado por el grupo dominante (47).
En lo que respecta al lenguaje, Sarup coincide con los teóricos posestructuralistas en el rol fundamental que juega en la construcción de la subjetividad. Sus aportes resultan esclarecedores a la hora de pensar cómo los niños de inmigrantes adquieren la lengua del país de adopción y de qué forma construyen su identidad. Sarup, al igual que los posestructuralistas, considera que la identidad se construye en y a través del lenguaje, porque ―es a través del lenguaje que nos volvemos seres humanos y
19 ―The past does not exist except in the sense that we have to interpret past events and, in doing so, create
sociales: las palabras que hablamos nos sitúan en nuestro género y clase. A través del lenguaje podemos ‗saber‘ quiénes somos‖ (46)20
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