Las malagueñas nuevas
E.2. MALAGUEÑAS DE FOSFORITO
En contraste con las malagueñas de Chacón, que nunca han llegado a perder vi-gencia, las de Fosforito, en cambio, han permanecido prácticamente desconocidas, hasta el punto de haber sido dadas por perdidas según el criterio de tratadistas tan solventes como son José Blas Vega y Fernando Quiñones, quienes además consideraban a Fosfo-rito autor de un solo estilo de malagueña.
El motivo de lo expuesto sin duda ha sido el hecho de que, contrariamente a Chacón, Fosforito no llegara a impresionar jamás sus cantes, pese a que aún se hallaba en pleno uso de sus facultades cuando los discos de pizarra empezaron a alcanzar un patente desarrollo (Núñez de Prado, en 1904, considera la carrera artística de Fosforito todavía en pleno auge). No se conoce la causa por la que Fosforito no llegó a grabar sus malagueñas en disco, aunque cabe la sospecha que, al igual que algún otro cantaor con-temporáneo suyo, extrañara el sonido de la voz reproducido mediante técnicas tan de-fectuosas aún.
Fosforito se llamaba Francisco Lema Ullet y su apodo se debió a su elevada es-tatura y extremada delgadez. Había nacido en Cádiz, en 1869, en el seno de una familia, al parecer, de procedencia gallega. Fue, por lo tanto, riguroso contemporáneo de Cha-cón, su gran rival y mejor amigo. Discípulo de Enrique el Mellizo, como el propio Fos-forito confiesa en una entrevista de Juan de Gredos en 1931 transcrito por Blas Vega en su obra biográfica sobre Chacón, Francisco Lema debutó a la edad de catorce años en el Café del Palenque de Jerez de la Frontera; en 1886 cantaba ya en el Café del Burrero, de Sevilla, teniendo entonces lugar su duelo malagueñero con Chacón relatado por Fernan-do de Triana.
En 1891, se presentó en Madrid, en el Café del Monedero, y en esa ciudad trans-currió la mayor parte de su vida. En los años veinte empieza a iniciarse un desvío res-pecto a Fosforito por una parte de la afición, tal vez no achacable a factores intrínsecos del cantaor, sino más bien justificado por la naciente moda del fandango personal que acabó con bastantes especialistas de otras formas de cante y Fosforito lo era,
precisa-mente, de la malagueña. Los gustos cambiaron y, aunque Fosforito sobrevivió biológi-camente a Chacón, no sucedió lo mismo artístibiológi-camente hablando, pues si bien Chacón al final de su vida soportó vicisitudes no siempre afortunadas, hasta la hora de su muerte fue considerado pontífice máximo del cante y conservó el respeto de la totalidad de los componentes del universo flamenco; en cambio, Fosforito, tras su retirada en 1923, aunque a veces volviera a cantar en algunos homenajes y reuniones privadas, no tuvo más remedio que dedicarse al ejercicio de modestos oficios, tales como camarero o cui-dador de gallos de pelea. Incluso su muerte fue oscura, ya que ni siquiera se conoce la fecha exacta de su fallecimiento, sólo que tuvo lugar a comienzos de los años cuarenta en una modesta pensión de la madrileña calle Mesón de Paredes.
Respecto a sus cantes, pese a la restringida opinión de Blas Vega y Fernando Quiñones, se conocen al menos dos estilos bien definidos de malagueñas de Fosforito, conservados en los viejos discos de pizarra. Es verdad que tales estilos son muy poco conocidos, pues solamente ha circulado durante un tiempo una versión de su malagueña larga muy simplificada que Diego el Pijín, anciano ya, intentó rehacer a su manera. Ahora, algunos modernos cantaores, como Arrebola o Diego Clavel, han intentado re-cuperar sus cantes, aunque para acceder a las más puras versiones de las malagueñas de Fosforito no haya más remedio que recurrir a los antiguos discos, especialmente a los impresionados por el Niño de Cabra.
E.2.1.
Estilo 1º de Fosforito (malagueña corta)Según refiere Fernando de Triana en su tantas veces mencionada obra, Fosforito iniciaba sus recitales de malagueñas con una malagueña de preparación para seguir a continuación con su cante favorito, la malagueña larga. El primer cante alcanzó gran popularidad, pues Fernando de Triana afirma que “no había taberna, ni fiesta, ni bautizo donde no se cantara”. La letra de esta malagueña, según Fernando, eral la siguiente:
Al campo me voy a llorar donde no me vea la gente, porque me haces pasar las fatigas de la muerte y no te pueo olviar.
En ningún disco antiguo hemos escuchado esta copla, por lo que durante años supusimos que esta malagueña se hallaba perdida, y ello a pesar de que poseíamos des-de mucho tiempo atrás un disco des-del Niño des-de Cabra con la malagueña en cuestión, sólo que en su título se adjudicaba a Chacón, atribución que en un principio dimos por bue-na. Fue en 1983 cuando volvimos a escuchar este cante en una grabación de Alfredo Arrebola con idéntica melodía y letra que la malagueña contenida en el disco del men-cionado Niño de Cabra, pero esta vez adjudicada ya a Fosforito. Ello en un principio nos dejó perplejos, pero más tarde empezamos a recordar un disco del Niño de las Ma-rianas que escuchamos allá por los años cuarenta y que llevaba el título de “Malagueñas de Fosforito”, que por cierto estaba en tan mal estado que apenas se entendía su letra y melodía. Tal recuerdo nos impulsó a buscar la grabación del Niño de las Marianas y, cuando conseguimos oírla de nuevo, pudimos comprobar que, efectivamente, la letra y música del disco coincidían plenamente con las contenidas en las grabaciones del Niño de Cabra y de Alfredo Arrebola. Fue a partir de entonces cuando finalmente nos deci-dimos por mantener la atribución de esta malagueña a Fosforito. Hasta entonces
había-mos adjudicado la malagueña a Chacón, pues, aunque habíahabía-mos escuchado también el cante en discos de Escacena y el Niño de Marchena, en sus títulos no aparecía atribu-ción alguna y continuábamos confiando en el rótulo del mencionado disco del Niño de Cabra, que ahora estimamos como un error más de los muchos cometidos por las mar-cas impresoras de las viejas plamar-cas de pizarra.
Grabación 075
Estilo 1º de Fosforito (Francisco Lema) Manuel Escacena con Román García (1907
“Mi vía por aborrecerte” Grabación 076
Estilo 1º de Fosforito (Francisco Lema) Alfredo Arrebola con Enrique Campos
“La vía por aborrecerte” Grabación 077
Estilo 1º de Fosforito (Francisco Lema) Luis Caballero con Melchor de Marchena (1971)
“Más bien te agradecería” Grabación 078
Estilo 1º de Fosforito (Francisco Lema) Pepe Marchena con Manuel Bonet (1925)
“Más bien yo te lo agradecería” NOTA:
Manuel Escacena nació en Sevilla en 1886 y murió en Madrid en 1928. Él y el Cojo de Málaga han sido los más grandes taranteros, por lo menos entre los que llegaron a grabar discos. Escacena fue además un cantaor completísimo, aunque en los últimos tiempos, para poder subsistir, se dedicó a imitar a Marchena, astro de moda entonces, lo que resta valor a los últimos discos impresionados por el gran tarantero en el año de su muerte, en contraste con los muy valiosos que grabó en los primeros quince años del siglo.
Luis López Benítez, Niño de las Marianas, sobrenombre artístico debido a su especialidad en el cante así denominado, nació en Sevilla en 1889, falle-ciendo en Madrid en 1963. Cantaor de amplios conocimientos, fue, como tantos otros artistas de su época, víctima de la moda del fandango, que le apeó de los primeros puestos en el aprecio del público. Fue padre del guitarrista Luis Mara-villa y grabó en 1910 una interesante discografía.
José Tejada Martín, el Niño de Marchena, o Pepe Marchena como más tarde se le denominó, nació en la población sevillana que forma parte de su so-brenombre en 1903, falleciendo en Sevilla en 1976. Fue máxima figura de una época del cante, a nuestro juicio, decadente. Su estilo fue puro adorno y filigra-na, con los que supo hábilmente tapar su falta de solidez jonda. La malagueña de Marchena que aparece en la muestra, procedente de una de sus primeras graba-ciones, no acusa todavía de forma tan patente, como más tarde sucede, los defec-tos señalados.
E.2.2.
Estilo 2º de Fosforito (malagueña corta)Así describe Fernando de Triana esta segunda malagueña de Fosforito: “éste era un cante que hacía sudar al público por creer que no podrían llegar los pulmones del formidable cantaor a coronar el penúltimo tercio, que era de una esplendidez maravillo-sa, por sus variadísimas modulaciones, tan raras como bien acopladas, y ésta era la co-pla motivo de las más grandes ovaciones:
Desde que te conocí mi corazón llora sangre. Yo me quisiera morir
porque mi pena es muy grande, y así no puedo vivir.”
Pese a lo expuesto por Fernando de Triana, algunos tratadistas como Fernando Quiñones o Ángel Álvarez Caballero, que siguen en esto de José Blas Vega, estiman que este estilo 2º es la única malagueña atribuible a Fosforito y además la consideran ya prácticamente perdida. Blas Vega escribe en la Magna Antología del Cante Flamenco, de Hispavox: “Digno competidor de Chacón, hemos de decir que el arte de Fosforito queda reducido a su malagueña, que en su boca adquiría una grandeza de estilo verdade-ramente excepcional y que desapareció con su intérprete, ya que, después de él, casi nadie se ha atrevido a cantarla y ha quedado poco menos que en el olvido”. Tiene razón en parte Blas Vega al afirmar que casi nadie se ha atrevido a cantar esta malagueña des-pués de Fosforito; no tiene ya tanta cuando reduce el cante del gaditano a esta sola ma-lagueña. Por otra parte es verdad que apenas se canta en la actualidad si no es la reduci-da versión de Diego el Pijín; pero toreduci-davía se conserva, afortunareduci-damente, en los viejos discos del Niño de Cabra. Si este cantaor llegó a igualar a Chacón en algunas de sus malagueñas más difíciles, lo mismo le creemos capaz de haber reproducido la malague-ña larga de Fosforito con fidelidad, máxime cuando sin duda no le faltaron abundantes ocasiones para escucharla directamente a su propio creador.
También Pepe Navarro adjudica una sola malagueña a Fosforito, pero en esta ocasión el tratadista parece solamente guiarse por la mencionada versión de su paisano Diego el Pijín. José Blas Vega juzga la versión de este último como “sólo un intento de reconstrucción”, juicio con el que estamos de acuerdo, y no porque la malagueña del cantaor de Álora carezca de belleza, sino porque no admite comparación con las versio-nes del Niño de Cabra. Es verdad que Diego el Pijín sabe darle a sus cantes ese “majaí-llo” que sólo dan a la malagueña los especialistas natos; en esta ocasión lo que ocurre es que quizá la avanzada edad de Diego no le permitió otra cosa sino adaptar el cante de Fosforito a sus ya escasas facultades y añadirle cierto airecillo propio de su Álora natal, lo que parece haber confundido a Pepe Navarro cuando éste llega a afirmar que la mala-gueña de Fosforito es de la escuela “perota” y nada tiene en común con la gitana. Si el tratadista hubiese estudiado las versiones del Niño de Cabra, hubiera podido comprobar que la malagueña en cuestión, aun dentro de su originalidad no cuestionable, pertenece a la escuela gaditana, como corresponde a una composición de un discípulo declarado de Enrique el Mellizo tal como fue Fosforito.
De la versión del Niño de Cabra conocemos dos grabaciones, una contenida en un pequeño disco Berliner que desafortunadamente perdimos, como ya se expuso
ante-riormente, y otra posterior con la clásica letra transcrita por Fernando de Triana al des-cribir la malagueña larga de Fosforito. Solamente otras dos grabaciones antiguas de esta malagueña hemos escuchado, ambas interpretadas por el Mochuelo, quien curiosamente se las atribuye a sí mismo, algo que repitió también en el caso de la malagueña del Pero-te, que igualmente se la apropia al titular el disco. Naturalmente las versiones del Mo-chuelo quedan a mucha distancia de las que interpreta el Niño de Cabra, pues, aunque se nota que el Mochuelo conocía bien el cante, su tendencia a aliviar los tercios y a hacer-los lo más lisos posible resta indudablemente calidad a sus interpretaciones.
Una característica de este estilo de Fosforito es la de estar compuesto por sólo cinco tercios, sustituyéndose el primero por un ¡Ay! prolongado, por lo que el calificati-vo de larga que se da a esta malagueña se debe a la duración de sus tercios y no al nú-mero de ellos.
Grabación 079
Estilo 2º de Fosforito (Francisco Lema) Niño de Cabra con Ramón Montoya (1914)
“Desde que yo a ti te conocí” Grabación 080
Estilo 2º de Fosforito (Francisco Lema) Diego el Pijín con Antonio Vargas (1964)
“Desde que te conocí” Grabación 081
Estilo 2º de Fosforito (Francisco Lema) El Mochelo con El Hijo del Ciego (1913)