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Manejo de las complicaciones del aborto Cuando el aborto es realizado por personal

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del procedimiento

2.2.6  Manejo de las complicaciones del aborto Cuando el aborto es realizado por personal

debidamente capacitado en condiciones médicas modernas, es sumamente raro que se produzcan complicaciones y el riesgo de muerte es

insignificante (en contraste con el aborto inseguro, ver el Capítulo 1). Sin embargo, todo servicio en todos los niveles del sistema de salud debe estar equipado y contar con personal capacitado en reconocer las complicaciones del aborto y brindar una atención rápida o derivar a la mujer para que reciba atención inmediata durante las 24 horas del día (104). Las instalaciones y las habilidades necesarias para el manejo de las complicaciones de un aborto son similares a aquellas necesarias para el tratamiento de una mujer que ha tenido un aborto espontáneo.

2.2.6.1 Continuación del embarazo 2.2.6.1 Continuación del embarazo

Es posible que el aborto fracase y el embarazo continúe en las mujeres sometidas a un aborto quirúrgico o médico, si bien es más frecuente después de los procedimientos médicos. Se debe ofrecer a las mujeres que continúen con síntomas de embarazo o tengan signos clínicos de aborto fallido que se sometan a un procedimiento de evacuación tan pronto como sea posible (19).

2.2.6.2 Aborto incompleto 2.2.6.2 Aborto incompleto

Cuando el aborto es llevado a cabo mediante la aspiración de vacío por un profesional capacitado, el aborto incompleto es infrecuente. Es más común que suceda con métodos médicos de aborto (56). Los síntomas frecuentes incluyen hemorragia vaginal y dolor abdominal, y es posible que haya signos de infección. También debe sospecharse aborto incompleto si al examinar visualmente el tejido aspirado durante el aborto quirúrgico, este no concuerda con la duración estimada del embarazo. El personal de todos los centros médicos debe estar capacitado y equipado para tratar un aborto incompleto mediante el vaciado del útero, y se debe prestar especial atención a posibles hemorragias que podrían causar anemia o infección y que requerirían

una aspiración de vacío o la administración de misoprostol. Para la evacuación uterina, se recomienda la aspiración de vacío por encima de la DyC, ya que está asociada con una menor pérdida de sangre, menos dolor y un procedimiento más breve (105). El aborto incompleto también puede tratarse con misoprostol: no se hallaron diferencias en los índices de aborto completo o de eventos adversos entre la aspiración del útero o el misoprostol en las mujeres con abortos espontáneos incompletos con una gestación de hasta 13 semanas, si bien hubo más intervenciones quirúrgicas no planificadas con misoprostol (106). La dosis recomendada y la vía de administración de misoprostol para esta indicación es 600 μg por vía oral o 400 μg por vía sublingual (106, 107). La presencia de hemorragia puede disminuir la absorción de misoprostol cuando el fármaco se administra por vía vaginal (108). En consecuencia, en general se prefiere la administración no vaginal, aunque la posología de 400 μg a 800 μg por vía vaginal ha sido eficaz (106). Los abortos espontáneos incompletos también pueden manejarse en forma expectante en el caso de las mujeres que estén clínicamente estables y deseen evitar un tratamiento médico o quirúrgico, pero el proceso toma más tiempo (106). La decisión acerca del tratamiento del aborto incompleto debe basarse en la afección clínica de la mujer y el tratamiento de su preferencia. 2.2.6.3 Hemorragia

2.2.6.3 Hemorragia

La hemorragia puede ser resultado de la retención del producto de la concepción, un traumatismo o daño del cuello uterino, una coagulopatía o, en forma aislada, la perforación del útero. Dependiendo de la causa de la hemorragia, el tratamiento

adecuado puede incluir la reevacuación del útero y la administración de fármacos que aumenten el tono uterino para detener el sangrado, el reemplazo intravenoso de líquidos y, en casos graves,

transfusiones sanguíneas, el reemplazo de los factores de coagulación, una laparoscopía o una laparotomía de exploración. Debido a la incidencia baja de hemorragia con una aspiración de vacío, en

Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud

48 Atención clínica para las mujeres en quienes se practica un aborto

de tipo menstrual con los métodos médicos de aborto. En promedio, el sangrado vaginal disminuye gradualmente a lo largo de, aproximadamente, las dos semanas posteriores al aborto médico, pero, en los casos individuales, la hemorragia y oligometrorragia pueden durar hasta 45 días. Este tipo de hemorragia raramente es lo demasiado intensa como para constituir una emergencia. La evacuación quirúrgica puede realizarse a pedido de la mujer o, en los casos en los que la hemorragia es intensa o prolongada y causa anemia o cuando hay evidencia de infección. Sin embargo, todo servicio debe tener la capacidad de estabilizar y tratar a una mujer con hemorragia o derivarla tan pronto como sea posible (19).

2.2.6.4 Infección 2.2.6.4 Infección

Las infecciones raramente ocurren si el aborto se llevó a cabo apropiadamente. Sin embargo, el tracto genital es más sensible a las infecciones ascendentes cuando el cuello del útero está dilatado después de un aborto o parto. Los signos y síntomas frecuentes de infección incluyen fiebre o escalofríos, secreción vaginal o del cuello del útero con olor fétido, dolor abdominal o pélvico, oligometrorragia o hemorragia vaginal prolongada, sensibilidad uterina o un recuento alto de glóbulos blancos. Cuando se diagnostica una infección, el personal del centro de salud deberá administrar antibióticos y, si la probable causa de la infección es la retención del producto de la concepción, deben volver a evacuar el útero. Las mujeres con infecciones graves pueden requerir hospitalización. Como se analiza en la Sección 2.1.5, se ha demostrado que la administración de

antibióticos profilácticos a las mujeres sometidas a un aborto quirúrgico reduce el riesgo de infecciones posteriores al aborto (9) y deben suministrarse siempre que sea posible.

Existen pocos datos acerca de la incidencia de infección pélvica clínicamente significativa después de un aborto médico, pero se produce en forma aislada y posiblemente con menos frecuencia que después de una aspiración de vacío. Muchos de los síntomas de infección pélvica, como el dolor, son un tanto inespecíficos y, en consecuencia, es difícil su diagnóstico preciso. Las mujeres con dolor pélvico, sensibilidad abdominal o anexial, secreciones

vaginales y fiebre deben recibir tratamiento con antibióticos de amplio espectro.

Se han informado casos aislados de infección por anaerobios sin fiebre en Canadá y EE. UU. después de un aborto médico (10, 12, 109). Este tipo de casos no se informó en ninguna otra parte. En estos casos, las mujeres presentaron fiebre leve o nada de fiebre; náuseas variables, vómitos, debilidad y cierto dolor abdominal; un deterioro rápido en horas o días; taquicardia e hipotensión refractaria; derrames múltiples; aumento del hematocrito y recuento elevado de leucocitos y neutrófilos. Todas las mujeres padecieron shock tóxico relacionado con Clostridium. También se notificaron casos por fuera de la atención relacionada con el aborto, como por ejemplo, durante el posparto de un parto normal (110). No existe evidencia acerca de que un tratamiento antibiótico profiláctico durante un aborto médico elimine estos índices de casos mortales de infección seria; por lo tanto, no se recomienda la administración de antibióticos como profilaxis a las mujeres sometidas a un aborto médico.

2.2.6.5 Perforación del útero 2.2.6.5 Perforación del útero

Por lo general, la perforación del útero no se detecta y se resuelve sin necesidad de intervenir. En un estudio de más de 700 mujeres que se sometieron a un aborto y a una esterilización laparoscópica en el primer trimestre se observó que 12 de 14 perforaciones del útero eran tan pequeñas que no hubiesen sido diagnosticadas de no haberse hecho la laparoscopía (111). Cuando se sospecha una perforación del útero, la observación y el uso de antibióticos pueden ser lo único que se necesita. Siempre que esté disponible y sea necesaria, la laparoscopía es el método elegido para su investigación. Si la laparoscopía o el cuadro de la paciente generan alguna sospecha de daño al intestino, los vasos sanguíneos u otra estructura, se puede requerir una laparotomía para reparar los tejidos dañados.

2.2.6.6 Complicaciones relacionadas con la 2.2.6.6 Complicaciones relacionadas con la anestesia

anestesia

La anestesia local es más segura que la anestesia general, tanto para la aspiración de vacío durante el primer trimestre como para la DyE durante el segundo trimestre (1, 49, 50). Si se utiliza anestesia

general, el personal debe estar capacitado en el manejo de las convulsiones y en la resucitación cardiopulmonar. En los lugares donde se utilicen narcóticos, es necesario disponer fácilmente de agentes que reviertan el efecto de estos.

2.2.6.7 Ruptura del útero 2.2.6.7 Ruptura del útero

La ruptura del útero es una complicación aislada. Está asociada con una edad gestacional tardía y con la cicatrización uterina, pero también se ha informado en mujeres que no presentaban estos factores de riesgo. En un metaanálisis, se halló que el riesgo de ruptura del útero en las mujeres con un parto previo por cesárea sometidas a un aborto inducido por misoprostol durante el segundo trimestre era del 0,28 % (112).

2.2.6.8 Secuelas a largo plazo 2.2.6.8 Secuelas a largo plazo

La vasta mayoría de las mujeres que tienen un aborto adecuadamente realizado no sufrirá ningún tipo de secuelas a largo plazo en su salud general ni reproductiva (113–115). En tiempos modernos, el riesgo de muerte a partir de un aborto inducido y sin riesgos es menor en comparación con una inyección de penicilina (116) o con llevar un embarazo a término (1).

Las investigaciones no han demostrado una asociación entre un aborto inducido sin riesgos durante el primer trimestre y consecuencias adversas en embarazos posteriores (117). Si bien no se han hecho estudios amplios sobre los abortos durante el segundo trimestre, no hay evidencia de un aumento del riesgo de los resultados adversos en embarazos posteriores (114, 118). Existen datos epidemiológicos sólidos que no muestran un riesgo mayor de cáncer de mama en las mujeres después de un aborto espontáneo o inducido (119, 120). Se producen secuelas psicológicas negativas en una muy pequeña cantidad de mujeres que parecen ser la continuación de afecciones preexistentes en lugar de ser el resultado de la experiencia del aborto inducido (121, 122).

2.2.6.9 Otras complicaciones 2.2.6.9 Otras complicaciones

forma o el método de provocar el aborto. Entre otras, se encuentran la intoxicación, el traumatismo abdominal o la presencia de cuerpos extraños en el tracto genital. Si una mujer presenta estas complicaciones, se la debe estabilizar y tratar o derivar para que reciba un tratamiento adecuado, además de tratar las complicaciones relacionadas con el aborto (ver las Secciones 2.2.6.1–2.2.6.6) y debe recibir atención adecuada tras el procedimiento (ver la Sección 2.3).

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